Tantadel

julio 29, 2012

Intelectuales y chequeras

AMLO está rodea-do de ellos a quienes no les hace caso, los utiliza para prestigiarse, ¿les abrió la chequera?

Una declaración superficial y rencorosa de la esposa de López Obrador, Beatriz Gutiérrez Müller, egresada de la Iberoamericana, me desconcertó profundamente: hay intelectuales dispuestos a que les abran la chequera. Esto es, son objetos de mercado, susceptibles de compra y venta. Me alarmó su ligereza porque ha sido discreta y porque siendo ella misma intelectual no parece conocer a su gremio. Existen intelectuales al servicio del poder, es cierto. Pero dudo que sean mayoría. He vivido siempre entre ellos y son más los que dedicaron su vida a la dignidad y la pobreza que implicaba servirle a la izquierda comunista. Pienso en José Revueltas y Juan de la Cabada que supieron sustraerse al atractivo canto del poder. Sin embargo, debo aceptarlo, los intelectuales por lo regular estuvieron, aunque sea temporalmente, al servicio del PRI. Carlos Fuentes y Octavio Paz son dos ejemplos.


Luego vino la famosa alternancia y todo quedó igual, salvo que los intelectuales, que jamás han estado en el PAN, se fueron a un partido con posibilidades de obtener la presidencia de la República: el PRD, cautivados por dos caudillos sucesivos: Cárdenas y Obrador. Al primero lo admiraron seriamente. El segundo tiene un carisma maligno.

Existen muchas formas de abrir la chequera, una de ellas es premiar, cultivar a los intelectuales siempre necesitados de reconocimiento. Aquí los campeones han sido Obrador y Ebrard. Un caso obvio es Elena Poniatowska, cuyo nombre es utilizado por los líderes, hasta aparece en un Metro y es el título de un jugoso premio literario. ¿Alguien ve esa relación como ideológica?

Intelectuales orgánicos en el sentido gramsciano, francamente no los hay. En su libro ¿Qué hacer?, Carlos Salinas efectúa una buena descripción de los intelectuales “orgánicos” que tuvo a su servicio y que ahora otros amos utilizan. Hoy, no conozco escritores o académicos con méritos, que simpaticen con el PRI.

Al revés, están al servicio de AMLO, imagino que lo veneran por su muy discutible ideología y no por los favores que desde el poder puede concederles.
Es un riesgo no adorar a López Obrador. Una crítica en su contra, desata la rabia de seguidores y familiares (vimos a Beatriz reclamándole a Sicilia las objeciones a su esposo), de inmediato aparece la acusación de vendidos al PRI o a Televisa, donde por cierto tiene defensores. ¿Lo creerá así Gutiérrez Müller? ¿Supondrá que si Marcelino Perelló o Luis González de Alba no elogian a su esposo, es porque alguien les abre la billetera? Grave simplismo que ofende a no pocos intelectuales que han dado largas batallas y no necesariamente por una falsa izquierda, sino por una que implica cambios radicales en la estructura.

Por último, hay intelectuales de alto nivel que simplemente no les agrada ni el PRD ni su marido, los nombres son obvios, ¿eso amerita verlos como corruptos?

La suya es una declaración torpe, ofensiva. Significa una sola cosa: maniqueísmo, estás conmigo o eres mi enemigo. El obradorismo es la negación de la libertad, del espíritu crítico. Opinar en su contra es inmoral, ilegal y antipatriótico. De ser así, la mitad del México intelectual es culpable. Siqueiros estuvo seis años en la cárcel por sus críticas a López Mateos. Revueltas comenzó su vida literaria con una novela sobre las cárceles que padeció en su adolescencia, Los muros de agua, y concluyó con El apando, su última prisión. Cuando murió Juan de la Cabada no había dinero para el entierro. Ah, es que nadie abrió la chequera.

El PRI actual mantiene distancia con los intelectuales y se nota, Peña Nieto no ha hecho suya la conducta de Hank González, quien fue una generosa cartera con los más afamados escritores. Es obvio que el primero no tiene idea de para qué sirve un intelectual. AMLO está rodeado de ellos a quienes no les hace caso, los utiliza para prestigiarse, ¿les abrió la chequera?

Excelsior - 2012-07-29

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