Tantadel

julio 25, 2012

¿Qué hacer con AMLO?

Rodeado de ex priistas, él mismo ex priista, López Obrador va con todos los recursos supuestamente legales, por la Presidencia de la República. Sabe que no hay tercera vez, como le ocurrió a Cuauhtémoc Cárdenas. México no es Brasil y, desde luego, AMLO no es Lula. No hay duda que la maniobra para señalar al PRI como un enorme comprador de votos no está bien probada y existe más en la imaginería de sus fanáticos que en las cajas entregadas a las autoridades electorales. Del lado priista trabajan en su defensa de modo poco convincente, como de flojera. Están vivos de milagro y porque en una suerte de pésima lucha entre proyectos de caudillos nacionales, Peña Nieto fue más convincente a pesar de las trampas que le pusieron y las bombas de tiempo que le estallaron en antes prestigiadas escuelas privadas.

El lunes La Crónica publicó en primera plana las declaraciones, mejor dicho los adjetivos que Diego Fernández de Cevallos le endilgó a López Obrador y que otros medios también resaltaron: “No es democrático, es un embustero. Es un tipo loco y violento. Quiere que le regalen la Presidencia…”. Es evidente que Obrador de nuevo altera el orden, busca romper el precario equilibrio del sistema político mexicano. Para ello hace más trampas, ahora de tipo legaloide y para colmo mueve a los jóvenes disidentes. Con escasa imaginación, no acaba de percatarse que está sellando su carrera política, la que por muchas razones ha sido destacada. No habrá otra posibilidad. Está aceleradamente alistando los clavos que sellarán su ataúd.

Entre los muchos correos que recibo, donde hay de todo, desde quienes me insultan con precarios argumentos por mis críticas al líder tabasqueño y quienes me estimulan a seguir haciéndolo, uno me llamó la atención y cuya autoría omito por obvias razones: “El problema es que no sólo son los ex priistas resentidos, sino que ya dan muestras de locura, empezando por López Obrador, este señor tiene una esquizofrenia galopante, delirio de grandeza, cree que es el único que puede salvar a este país, tiene delirio de persecución, piensa que todo mundo le hace complots, tiene disonancia cognitiva y otras tantas ‘virtudes’ que ya hemos comentado. Es realmente peligroso. Yo pensaba que la imbecilidad no se contagiaba, pero por lo visto sí, ahí tiene a sus lacayos y al no menos idiota de Madero. Lo peor es que con sus historias ya ha echado a andar a los intolerantes con sus historias cada vez más enredadas, sin duda es una falsa postura, por abajo del agua, los jóvenes del #yosoy132, los de Atenco y los sindicatos corruptos, se irán por la ruta violenta.Cuándo nos lo sacudiremos: por años él y sus seguidores nos han impedido vivir con tranquilidad y que el país avance. Por favor, que alguien le explique que somos muchos millones los que no lo queremos como presidente. Que somos más los que lo rechazamos. No entiendo por qué los medios de comunicación le hacen el juego y nos siguen atosigando con su información pervertida”.

Con sinceridad, puedo afirmar que jamás dejo de hacer mis propias encuestas y muy pocas veces, en una ciudad que vota masivamente por el PRD, encuentro a una persona que defienda a López Obrador. Pareciera anormal. Lo que significa que algo está mal en el DF o que los perredistas son más hábiles que los ingenuos priistas para obtener votos favorables a su causa. El diario La Razón ironizó sobre las cajas que contenían las pruebas irrefutables del fraude electoral, del despojo a López Obrador: unas pocas tarjetas de Soriana, cubetas con el nombre de Peña Nieto, playeras con el logo del PRI. Todo risible, en especial luego que los perredistas dijeron que si les ofrecían regalos, como los que el PRD repartió a granel en el DF, los aceptaran y ya en la soledad de las casillas votaran por quien les diera la gana.

No hay seriedad alguna en el PRD. Buen proceso en el DF, pésimo a nivel federal. Si le beneficia es legal, justo y equitativo, de lo contrario fue un cochinero. No creo que con las pruebas aportadas puedan eliminar un costoso proceso electoral que movió a miles y miles de personas de buena fe. Pero tampoco imagino que quienes ya están en las calles desde antes del día de la votación gritando fraude, acepten la derrota. Peña Nieto ahora puede mirarse en el espejo de Felipe Calderón: será un presidente acosado y bajo permanentes protestas. Por el otro lado, la carrera política de Obrador en tanto candidato presidencial habrá acabado. Desde ahora ya se perfilan nuevas fuerzas y otros candidatos presidenciales por eso que llaman “las izquierdas”. No se da cuenta que siempre selecciona los caminos equivocados. Por lo pronto, Graco Ramírez ha puesto discreta distancia con el dictador en potencia, Arturo Núñez no parece muy convencido de acompañarlo al precipicio y Marcelo Ebrard anticipa que en cuanto entregue la capital de México de inmediato comenzará su campaña rumbo a la candidatura de 2018. No dejemos de lado que muchos perredistas se quedaron con la idea expuesta públicamente que éste era mejor candidato presidencial que Obrador.

Opinión 2012-07-25 - La Crónica

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