Tantadel

julio 27, 2012

¿Y al PAN, qué le pasó?

Muchos mexicanos, sobre todo aquellos que simpatizan con el Partido Acción Nacional, se quedaron asombrados con los resultados electorales: del poder al tercer lugar, el último si realmente quitamos el membrete del Panal, quien acudió a la contienda sólo a tratar de salvar el registro. Hay quienes dicen que fueron doce años malos para México bajo el PAN. Suena exagerado. Fox, aparte de sacar al PRI de Los Pinos, facilitó las cosas para que floreciera la libertad de expresión; hoy vemos, incluso, excesos delirantes. Felipe Calderón deja finanzas claras y el país no parece que vaya a entrar en una gran crisis económica, como las que padecen varias naciones europeas. La creación de empleos no fue la prometida, pero tampoco fue un desastre y finalmente, la lucha contra el narcotráfico se da con resultados positivos, salvo que es la lucha contra la Hidra de Lerna: le cortan una cabeza y brotan dos.

A pesar de ello, el PAN cayó al tercer lugar y Josefina Vázquez Mota tuvo que reconocer con entereza que los resultados no la favorecían. Calderón, luego de jurar que no le entregaría el poder al PRI, está condenado a ello. Por lo pronto, ya felicitó a Peña Nieto y caballeroso lo citó en Los Pinos para tratar lo relativo al cambio de manos. ¿Qué sucedió con el PAN? Entre la mala fortuna y la incapacidad de los panistas, más dueños de criterios empresariales que de experiencia política, fracasaron en cuanta tarea emprendieron. En Gobernación fueron varios quienes trataron de manejar la política nacional y todos fueron de error en error. El resto del gabinete estaba igual o peor.

Para colmo, los panistas nunca supieron seleccionar a un buen presidente del partido. Madero es el peor, el campeón de las derrotas y justo a él lo pusieron al frente de un partido poco eficaz. Los fracasos comenzaron y jamás hubo alguna crítica seria y si alguno la formuló, como Manuel Espino, no tardaron en expulsarlo. La candidata presidencial no era la mejor, obvio, pero ella supo imponérsele al presidente Calderón y allí están los resultados. El hombre de apariencia paternal que es Gustavo Madero nunca dejó de mostrar su escaso talento político. Fue un craso error que mucho le costó al partido en el poder. Lo más grave es que el hombre sigue allí, tratando de recomponer el partido que arruinó visiblemente.

El PAN ahora debe reinventarse, acercarse a la gente de la calle, no ser un partido pretencioso de elite. Para ello hay que hacerle un ajuste mayor. Para empezar, Madero debería renunciar. Pero mucho me temo que Calderón sigue metiendo las manos en el partido y entonces no es posible aplicarle ningún remedio. Si observamos con detenimiento el panorama, tomando en cuenta el escandaloso futurismo que están haciendo los partidos, el PAN está más que atrasado, sigue sin entender al país. Vázquez Mota imaginó que todo sería fácil pidiendo el voto femenino. Los resultados son obvios. Las mujeres, como los hombres, tienen sus propias simpatías y antipatías y no responden a cuestiones de género sino a planteamientos políticos. Ya el PRD tiene un candidato presidencial para 2018 en Marcelo Ebrard, quien lo anunció. Es posible que le salga competencia en Miguel Ángel Mancera cuando al fin controle al DF y así al PRD. Falta saber qué hará López Obrador ahora que oficialmente le digan que su impugnación no procede, que es ridícula. El círculo se cierra porque el actual gobernador del Estado de México, se mueve con discreción en el mismo rumbo. ¿Y el PAN?

El PAN está ocupado analizando la derrota, pero no por otros militantes más capaces, que los hay, sino por un grupo encabezado por aquellos que lo condujeron a un sonoro fracaso. Así se les irá el sexenio mientras los demás partidos se preparan y fortalecen pensando en la siguiente lucha electoral. Curioso, antes se decía, según una frase de Fidel Velázquez, que quien se movía no salía en la foto. Ahora es obligación moverse sin cesar para salir en la fotografía. Los tiempos han cambiado y sólo el PAN no parece darse cuenta.
Si, como dicen los rumores, Felipe Calderón y su esposa, se quedarán en México y seguirán en la lucha política para rehacer al partido, deberán ser cautelosos y rápidos para el análisis y los remedios. Si el PAN no se prepara debidamente, el festín se lo volverán a dar el PRI y el PRD. México necesita pluralidad, diversas tendencias ideológicas, varios enfoques. El PAN, bien manejado, con una larga tradición como enemigo de la corrupción y luchador por la democracia, no siempre exitosa, no puede ni debe quedar al margen.

El PAN tiene muchos jóvenes valiosos y decididos, son ellos los que deben pensar en el futuro de su organismo. De lo contrario, si lo dejan en manos de personajes escasamente inteligentes, poco conocedores del medio como Madero, quien ni siquiera sabe qué hacer en estos momentos, el regreso a la casona presidencial será complejo y lento. En el DF iban bien, hoy se derrumbaron como en otros bastiones suyos. Les valdría bien unas dosis de autocrítica y no echarle la culpa a la voracidad de sus rivales.

Opinión 2012-07-27 - La Crónica

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