Tantadel

agosto 01, 2012

El Museo de la charlatanería

Si había algo intolerable hasta hace unos meses era sin duda el PRI, su historial con frecuencia siniestro conseguía opacar sus grandes logros. Sin embargo, a partir de la necedad de López Obrador y de los altos niveles de corrupción del PRD, productor de infinita demagogia y de carretadas de nuevos ricos, comienza uno a ver con piedad a los dinosaurios. Pecan de ingenuos ante la perversión de un solo hombre que responde a las siguientes siglas: AMLO, y quien tiene en jaque al país entero, especialmente a la ciudad capital, el ombligo de la política nacional.

Hace seis años fue, tal como es, brutal y veloz en sus decisiones destructivas. Odia a su ex partido, no tiene afecto por su partido actual y pronto dejará sus lazos con quienes no le hayan mostrado lealtad perruna. Es un hombre que maniobra cautelosamente y sin miramientos. Asombra su maldad y devoción por el poder. De la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, sólo tomó el lema: El hombre es un animal político. Su lamentable carrera académica supo transformarla en brillante y feroz dictadura sobre masas ingenuas o igualmente ambiciosas y destructivas. Intolerantes, por añadidura. Juega a la legalidad, cada vez más solitario, pero a pesar de todo, consigue imponer su agenda. Según una encuesta del diario Excélsior: la mayor parte de los mexicanos están hartos de sus conflictos poselectorales, el propio PRD ha aceptado su derrota en las urnas, pero, explica, seguirá al caudillo hasta el desbarrancadero y allí se hundirán todos, a causa de una lealtad perruna y sólo explicable por la fuerza de su rudo carácter.

El PRI con timidez y sin contar con la ayuda del PAN que ya aceptó su triunfo también, nos dice algo obvio y poco eficaz: AMLO pone en riesgo al país. Peña Nieto, quien parece haber comprado la farsa de la “república amorosa”, a todo responde diciendo que los respeta. Su defensa es débil, quizá sea la táctica adecuada en un país aburrido de los políticos, que ahora crecen porque se han sumado jóvenes y sindicalistas, obtusos los primeros, corruptos los segundos. Ninguno democrático: quieren imponer sus criterios y creencias y están decididos a todo en un país donde la ley no cuenta, es palabrería. La legalidad es oprimida por la fuerza de las armas políticas.

López Obrador responde: No quiero causar desestabilización. Pero cada paso suyo, cada palabra salida de su boca, es un logro más para desestabilizar a México. Prefiere verlo hundido, como Hitler en 1945, que a salvo. Se hundirán juntos. Es un talento maligno. Ahora saca de su inagotable chistera, en lugar de conejos, nuevas humoradas que nos dañan, dividen y permiten que el odio entre mexicanos aflore sin cesar. Se le acaba de ocurrir hacer la “Expo Fraude” y recorrerá el mundo: allí está una veintena de tarjetas de Soriana, la que ya fue clausurada por Clara Brugada, mujer sinónimo de corrupción y deshonestidad, huaraches y mandiles, cubetas y costales de cementos entregados por el PRI para comprar millones de votos y pruebas “irrefutables” de las maniobras de Monex para ayudar a la “mafia del poder”. Sus seguidores más fanatizados y ociosos inventan nuevas pruebas para probar que hubo fraude y que debemos realizar un nuevo proceso electoral, pero sólo el relativo a la Presidencia, la otra parte, donde ganó el PRD, ésa es un triunfo real y debe quedar igual. Esto es, las leyes a modo del presidente legítimo que busca un presidente provisional para ser él el presidente real.

AMLO se ve como elegido, lo sabemos; miente con sinceridad, nadie lo duda, no hace otra cosa que grilla pura, no política, domina a los partidos que lo proveen de dinero y hasta ha conseguido millonarios que le proporcionen recursos para su infinita campaña presidencial. Lo que asombra es que tenga al país en jaque, doblegado. Los medios le temen, los panistas no saben qué hacer para no desatar sus furias, Calderón hace planes para sacar al PRI de Los Pinos en 2018 y los priistas se defienden como gatos boca arriba, tirando modestos zarpazos al aire. Para colmo, AMLO amenaza al país: “No me quedaré con los brazos cruzados”, todos los días hablaré del fraude y la idea se mantiene en el subconsciente de sus seguidores. Cierto, cada vez son menos, pero cómo hacen ruido al menos en un DF donde él sigue imponiendo sus dictados.

No dudo que la “Expo Fraude” haga llorar a sus adeptos y admiradores. Allí estará la prensa (no toda, compite con los Juegos Olímpicos) y luego Obrador verá qué sigue, qué se le ocurre. Hasta que por último sea un mal recuerdo para el país, al que no deja descansar. Pero es su voluntad divina salvarnos de la mafia del poder y hacer de México una democracia a su imagen y semejanza. Pobre país, tan lejos de Dios y en las garras de López Obrador. Él y su equipo cercano, todos ex priistas, hacen ver a los dinosaurios priistas como párvulos y a Peña Nieto como un joven que juega a la política sin tener una idea de sus más tortuosos secretos.

Opinión 2012-08-01 - La Crónica

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