Tantadel

agosto 13, 2012

Felipe Calderón, ¿desterrado?

Hace unos días, un diario de circulación nacional reporteó que Felipe Calderón y su familia planeaban irse de México al concluir su mandato. ¿Vacaciones? No. Algo más serio que ya muchos hemos comentado: saldrá para evitarse agresiones de parte de quienes han sido sus más tenaces enemigos, los mismos que ahora tratan de enfangar el proceso electoral pasado y que, en su rabia por haber perdido dos veces, buscan basura para nulificar las elecciones, con tal de obtener el poder. Sobre el tema, dos abogados cercanos a mí argumentaron lo siguiente para juzgar a Felipe Calderón. La acusación de traición a la patria estaría planteada de la siguiente forma que copio en lo fundamental.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 108 dispone: “El Presidente de la República, durante el tiempo de su encargo, sólo podrá ser acusado por traición a la patria y delitos graves del orden común”.

Derivado de tal posibilidad, ellos publicarían un Yo acuso con la argumentación que precisan:

“Acuso a Felipe Calderón de ser el responsable de la muerte de sesenta mil mexicanos.

“Acuso a Felipe Calderón de no impedir, de acuerdo a sus funciones, la introducción al territorio nacional en forma clandestina, de armas, municiones, cartuchos, explosivos y materiales de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea o sujetos a control.

“Acuso a Felipe Calderón de realizar actos contra la independencia, soberanía e integridad de México al participar y contribuir en la introducción de armas al territorio nacional con la finalidad de someter a la nación a la delincuencia organizada.

“Acuso a Felipe Calderón de disponer de la totalidad del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea para fines contrarios a preservar la seguridad nacional, violando el mandato que la Constitución le impone en el artículo 89.

“Acuso a Felipe Calderón de vulnerar la seguridad nacional al no decomisar en su cruce por las fronteras ni una sola arma de fuego ni una sola munición para alimentar su obsesión por una ‘guerra’ sin estrategia.

“Acuso a Felipe Calderón de tener relación con grupos extranjeros con objeto de alterar la paz interior facilitando a la delincuencia organizada armamento de guerra.

“Acuso a Felipe Calderón de proporcionar dolosamente información y armas a grupos delincuenciales comprometiendo con su deslealtad al Ejército mexicano.

“Acuso a Felipe Calderón de consentir y apoyar el operativo ‘Rápido y Furioso’, dando las condiciones necesarias en el mercadeo de armas para invadir el territorio nacional.

“Acuso a Felipe Calderón por el presumible beneficio que ha obtenido al auspiciar el contrabando y tránsito de armas.

“El artículo 123 del Código Penal Federal señala que comete el delito de traición a la patria el mexicano que ‘…realice actos contra la independencia, soberanía o integridad de la Nación Mexicana con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero’.

“Y el artículo 84 de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos sanciona:

‘I. Al que participe en la introducción al territorio nacional, en forma clandestina, de armas, municiones, cartuchos, explosivos y materiales de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea o sujetos a control, de acuerdo con esta Ley;

‘II. Al servidor público que estando obligado por sus funciones a impedir esta introducción, no lo haga’”.

No soy evidentemente abogado, me limito en este caso a repetir lo que un par de ellos quieren llevar a cabo. No dudo que puedan hacerlo, pero me pregunto: ¿la interpretación es correcta y, de serlo, tendrá algún éxito? Calderón ha sido responsabilizado ante tribunales internacionales por organizaciones civiles que no comparten sus métodos de lucha contra el crimen organizado y la guerra contra el narcotráfico, que ha provocado un alto costo de vidas.

El ministro de la Suprema Corte de Justicia, José Ramón Cossío, señaló abierta y claramente la inconstitucionalidad de que Calderón tenga a las Fuerzas Armadas (Ejército y Marina) en las calles. Para mover a tales instituciones, responsables de la salvaguarda de la nación, debe existir una declaración de guerra o suspensión de las garantías. Como parte de una conclusión generalizada, que yo he compartido desde que Felipe Calderón le “declaró” la guerra al crimen organizado y al narcotráfico, el magistrado precisó que están llevando a cabo acciones que no les corresponden. Citó el artículo 29 constitucional, donde son evidentes las funciones de las Fuerzas Armadas en tiempos de paz.

Finalmente, la abogada Betty Zanolli, en artículo publicado en El Sol de México, considera que la indebida ratificación de Calderón al Acuerdo Comercial contra la falsificación (ACTA), sin la aprobación del Senado, es una violación grave a la Constitución, pues violenta los artículos 4 y 6, lo que garantiza el derecho a la información. Le parece aberrante e inquisitorial.

Calderón no tiene gran futuro: se va de México a dar clases o se queda al frente del PAN para que los golpes sean menores. Pero Madero y el partido no son ya sumisos.

Pienso en Calderón y recuerdo las palabras de un viejo y experto político: No hay nada más triste y doloroso que entregar la banda presidencial. Es un momento trágico y ahora un futuro incierto. No la entrega, la regresa a su peor enemigo.

Opinión 2012-08-13 - La Crónica

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