Tantadel

septiembre 02, 2012

Bernardo Ruiz, el hombre de letras

Bernardo Ruiz es un hombre de letras, en la mejor tradición de Reyes, Borges o Bonifaz Nuño, no hay género que le presente dificultades. En estos días acaba de aparecer su más reciente libro de cuentos: Más allá de sus ojos. Una obra maestra del género, donde el Bernardo narrador muestra la excelencia de su prosa, un fino estilo que atrapa y una elegancia que les da a sus historias un sitio permanente en la literatura mexicana.

Bernardo Ruiz estudió letras en la UNAM y se tituló con una notable tesis sobre Adolfo Bioy Casares. Habla con fluidez varios idiomas y es un excelente profesor de literatura, que los jóvenes buscan. Con el tiempo ha decantado sus aficiones en la prosa narrativa, poesía, traducción, edición de libros y revistas, y en la crítica literaria posee, en consecuencia, una elevada devoción por todos los géneros literarios. Es un polígrafo de talento y amor por las literaturas, un hombre sabio, así lo he visto desde que lo conocí y supe que, como yo, era profesor fundador de la UAM. Su discreción, que tal vez oculte una cierta timidez, es un obstáculo para realmente valorar su intensa y soberbia obra. Le gusta permanecer siempre en una postura de nulo exhibicionismo, poco usual en los intelectuales mexicanos. Sin embargo, somos muchos los que tenemos claro que, lejos de las ruidosas preferencias de los medios de comunicación y de una intelectualidad frívola, de los lugares comunes con frecuencia fabricados al amparo del poder político, hay escritores de la talla de Bernardo Ruiz, uno de los mejores que el país tiene.

En una época formamos una suerte de grupo, donde estaban Rubén Bonifaz Nuño, Carlos Montemayor, Jorge Ruiz Dueñas, el mismo Bernardo, Sandro Cohen, Marco Antonio Campos y yo. Solíamos reunirnos para hablar de libros y recordar viajes. El tiempo impiadoso nos ha distanciado y quitado a Carlos Montemayor. Los demás poco nos vemos y para colmo el mejor poeta de México, Bonifaz Nuño, está delicado de salud. Bernardo y yo somos quienes más nos encontramos, porque trabajamos en el mismo sitio, en la UAM: él es director de Publicaciones y yo profesor a cargo de la titulación de los alumnos de Comunicación. Hace unos días, me correspondió presentar Más allá de sus ojos en la Feria del Libro Universitario de Hidalgo. Con este volumen de cuentos, Bernardo Ruiz muestra nuevamente sus enormes dotes narrativas, para hacer de un instante o una persona, cuestiones memorables de gran belleza. La tragedia y la risa. El amor de un escritor por sus personajes, tanto que cada palabra está en su sitio, nada falta, nada está de sobra. La palabra justa, decía Flaubert. Una prosa cuidada, si de cuentos y novelas hablamos; versos de gran estatura y dignidad, imágenes innovadoras, si se trata de su poética.

Hay dos formas de comentar un libro de cuentos: la primera es analizar texto tras texto; la otra, hablar de la obra en conjunto. Ambas tienen grados de dificultad. El libro de Bernardo Ruiz permite las dos con relativa facilidad. Sin embargo, uno suele dejarse llevar por sus gustos. En lo personal me maravilló un cuento llamado “Atardecer con Rulfo”, un retrato donde Bernardo selecciona otro estilo para contar un acercamiento, un flash back, a uno de los más notables narradores del castellano, une tranche de vie, como les gusta a los franceses definir el cuento. Hay allí un Rulfo imaginario y al mismo tiempo de carne y hueso, que uno puede asir. Si le conocimos, es justo como era; de lo contrario, si jamás lo vimos, tenemos un delicado retrato que bien habla de su compleja personalidad y que en momentos pareciera el propio fotografiado quien toma la palabra. Por edad, yo conocí a Juan Rulfo, mi maestro en el legendario Centro Mexicano de Escritores, antes que Bernardo y ahora le agradezco que me lo haya devuelto merced a un cuento riguroso, destinado a las grandes antologías.

Excelsior - 2012-09-02

No hay comentarios.: