Tantadel

septiembre 24, 2012

Cómo vivir en el DF y no suicidarse

Tener casa propia, por modesta que sea, hoy es un privilegio, algo que es difícil y eso que estoy pensando en miles de profesores universitarios, mi gremio natural. Fui afortunado por razones de edad. En algún momento, cuando Luis Echeverría dilapidaba fortunas en dádivas y proyectos inútiles y poco antes de que llegara López Portillo el “Destructor”, el peso tenía algún valor y los créditos oficiales existían, apareció un nuevo fraccionamiento: tenía dos virtudes, estaba cerca de la UAM-X y los precios eran bajos y los plazos razonables. Obviamente hice un esfuerzo y compré un terreno. Según el plano, el mío quedaría a un lado del Bosque de Tlalpan, un paraíso que ya estaba mermado por los voraces fraccionadores.



Los primeros años fueron maravillosos, vegetación, fauna cordial, vecinos educados. Pero conforme pasó el tiempo y el PRD se adueñó del DF, las cosas sufrieron pésimas transformaciones. Entre Rosario Robles, ¡hoy en el PRI!, y Salvador Martínez, alias El Pino, ¡hoy secretario de Educación de Marcelo Ebrard!, nos destruyeron el Paraíso. Los ambulantes proliferaron en cuestión de días bajo la consigna inmortal de López Obrador: Primero los pobres, y la subsidiaria del Pino: Mejor un taquero que un ratero. En vano hablamos con Rosario Robles quien estaba al frente del GDF, nos regañó con violencia. Nada contra el PRD.


Los vecinos y yo fuimos acusados de provocadores y malvados, sobre todo de ¡ricos!, cuando mis vecinos eran intelectuales como Gastón García Cantú o Alejandro Toledo, autor de múltiples obras ecologistas o pequeños empresarios o de plano oficinistas más o menos dignamente remunerados. Hemos soportado de todo: conciertos escandalosos, asesinatos de árboles para poner puestos de tacos, o de cualquier tipo de mercancías piratas. Un día nos hartamos y muy al violento estilo del PRD cerramos calles y paramos los conciertos de rock que duraban hasta las tres o cuatro de la mañana. Buena parte de Tlalpan colaboró y presionamos para evitar una estúpida pista de hielo en el bosque y la venta de animales bajo el puente del Periférico. Hemos dado la batalla contra la corrupción y hasta hoy, viendo los resultados electorales, la llevamos perdida.

Los delegados pasan por aquí, se hacen ricos en verdad y siguen hacia la Asamblea o la Cámara de Diputados. Es la ruta que conduce al Dorado. De miserables en todo sentido, ahora son ricos. Ninguno se salva, el nuevo siempre es peor. Como de todos los vecinos, soy de los que tienen acceso a los medios, cada rato tengo que escribir sobre las pillerías del delegado en turno. Un día abren una gasolinera sin los requisitos a cumplir, otro ponen un divertido giro negro y cada semana hay un nuevo puesto ambulante. Es posible comer en la calle Zacatépetl un mes sin repetir el menú. Hasta valet parking tiene el más rico de los vendedores ambulantes.


En el DF existen diversas categorías prediales. Las zonas “residenciales” o de lujo, en teoría deberían contar con buenos servicios. México no es comunista, sino capitalista, hay economía de mercado y, por desgracia, división de clases, y entonces sí, unos viven mejor que otros, de lo que un vecino no tiene la culpa a menos que sea funcionario o empresario de alto rango, es decir, un explotador. Por esos cuantos pagamos todos. A nosotros, los vecinos de Zacatépetl (dudo que alguno de mis vecinos sea multimillonario), nos cobran impuestos como si lo fuéramos. Los servicios son lamentables o inexistentes. En la calle citada con baches e inundaciones cada que llueve, hace meses que no pasa un barrendero y el camión a veces recoge las bolsas de basura y otras no, según el humor de los tipos de limpia.

El predial es desorbitado, como para Santa Fe o para los muy deteriorados Pedregal de San Ángel, las Lomas o Polanco, cuando los servicios son como de la colonia Doctores o la Guerrero. ¿Cómo hacer que nos cobren lo correcto o que si mantienen esos precios nos den excelentes servicios en lugar de baches y vendedores de tacos y garnachas, bolsas de piel italiana y jícamas en la mañana y elotes en la tarde?


Honestamente podría hacer un voluminoso libro con todas las quejas de mis vecinos y en general de los habitantes de Tlalpan, con las ofensas y la demagogia sin límite de los funcionarios de la delegación, pero no le veo sentido, nada se lograría. La corrupción seguirá y pondrán gasolineras en zonas prohibidas, concederán a placer usos de suelo y talarán árboles y se llenarán los bolsillos con dinero mal habido y nada cambiará. He discutido con funcionarios del DF y mostrado argumentos, pruebas de la corrupción existente. Nada, su orden se basa justo en la complicidad. Por tales razones sólo quiero rogarle humildemente a la nueva delegada (no sé mucho de ella), que al menos barran Zacatépetl (es sucia pues la transitan los usuarios del bosque y los vendedores que la ocupan), pase el camión de la basura, quiten unos cuantos ambulantes y nos ayuden a comprar productos de primera necesidad: nos quedamos sin dinero pagando servicios que tanto regatean los dueños del DF.


Opinión 2012-09-24 - La Crónica

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