Tantadel

septiembre 23, 2012

PRD, la izquierda del PRI

Para el dúo dinámico, Batman-Camacho y Robin-Ebrard todo está listo. ¿Y AMLO se quedará quieto?




Resulta difícil ver al PRD como un partido de izquierda. Sus integrantes tratan de mostrarse como tales, pero sus acciones los confirman como un organismo similar al padre, el PRI, su ala izquierda. Por ahora limitémonos a los ritos.



Los ritos políticos son parte fundamental de cada país; los nuestros fueron creados a lo largo de muchas décadas. No será sencillo deshacerse de ellos. Cada movimiento cometido por un perredista, es similar a los priistas. El sucesor es siempre el mejor amigo del gobernante. Marcelo se lo hizo creer al Peje, como Manuel Camacho intentó que Salinas se tragara la píldora. Pero lo más evidente es que alguien que se formó como priista, luego como activista del centro, hoy sea de izquierda (como la entienden quienes han apoyado a Obrador, con una infinita ignorancia). Marcelo, elegante, frívolo y autoritario, presume obras inconclusas, su rango internacional costó fortunas y aprovechó la ingenuidad de sus pares. Anticipa que será el candidato del PRD a la presidencia en 2018. Es un mensaje múltiple: para AMLO, para que queden claras las cosas dentro del partido y para que aquellos empresarios siempre dispuestos a invertir en la política, sepan que tienen un candidato adecuado, sensible a la empresa privada.



Pero el priista aunque se vista de perredista, priista se queda. Su último informe fue una calca de los informes presidenciales del pasado y de los gobernadores del mismo partido. Las cosas fueron preparadas a detalle. Mucha y exagerada publicidad, antes y después, el retrato de Marcelo por todos los sitios imaginables, mostrando ser el dueño de la Asamblea y que deja una ciudad perfecta, aunque llena de obras mal planeadas, espectaculares, baches por miles, atroz servicio de limpieza, una policía lamentable y carencia de un proyecto de transporte público... Desde antes del informe, sus huestes ocuparon las calles aledañas para evitar protestas, nada de voces discordantes. Seleccionó a sus invitados y se cercioró que dentro del recinto no hubiera críticas, sólo gente preparada para aplaudir como focas, que los reporteros fueran lo más generosos… Una prueba del mejor culto presidencial del pasado.



Ya en el escenario, el discurso triunfalista, demagógico, pleno de cifras apabullantes y exageradas, él solito rehízo al DF, lo dejó perfecto. Ni un ápice de autocrítica, no justificó daños, destrozos, deforestación, promesas incumplidas o barbaridades cometidas contra monumentos de la nación. Gritos, música, vítores y más aplausos. Manuel Camacho, su maestro y vocero, explica por qué debe ser el candidato de “las izquierdas” en 2018, aunque él mismo no se haya afiliado a ninguna de ellas. Es “independiente” por aquello de la movilidad política que se conocía como oportunismo puro. Marcelo se deja querer, entrevistar, acepta elogios desmesurados. No le preocupa carecer de empleo para esperar los cinco años que faltan para lanzarse formalmente, como si México fuera estático. Para el dúo dinámico, Batman-Camacho y Robin-Ebrard todo está listo. ¿Y AMLO se quedará quieto? No hay duda: volverá a la carga.



Lo que llama la atención es ver que el PRI clásico no ha muerto. Cada gobernador, cada presidente, cada jefe de gobierno, duplica su ritual. Si le funcionó a ese partido, por qué no a los demás. Podrá ser una ridiculez, pero para sus seguidores, el informe es la hazaña de un titán de la política. Una vez priista, siempre priista, reza un viejo proverbio yemenita del siglo XVI y sigue vigente. Curiosamente, mientras el Presidente de México es obligado a aceptar insultos, no le permiten ingresar a la Cámara de Diputados, lo acotan, le critican con violencia el ritual que hizo del informe un acto execrable, Marcelo Ebrard lo repite llevándolo a excesos tiránicos. Tiene derecho a aspirar a la Presidencia, pero no a derrochar dinero público para promover el culto a su personalidad que, tomada del PRI, es el arma clave de un puñado de ex priistas.



Excelsior - 2012-09-23

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