Tantadel

octubre 10, 2012

Cómo se formará el gabinete

Por ahora el deporte favorito de los politólogos y de todos aquellos a quienes les interesa el rumbo del país es pensar en el próximo gabinete, sí, el de Enrique Peña Nieto. Por doquiera que mi profesión de escritor y profesor universitario me arrastra, escucho opiniones al respecto. Hace poco, un peluquero me dio la lista completa de los hombres y mujeres del presidente. Todos estaban allí, en su respectiva secretaría de Estado. Los menos audaces barajan nombres para puestos claves: la SEP, Relaciones Exteriores, Gobernación, desde luego, Salud... Sabemos que la regla general apenas ha tenido variantes. El gabinete sale de los mejores amigos del presidente en turno, los más cercanos y a uno de ellos, al final de su periodo sexenal, le ayudará para sucederlo en la tarea de conducir al país con mano sabia y paternal.


No siempre ha sido así, hay quien para evitar las críticas en este sentido hasta se puso plural y, siendo priista, llamó a un panista a colaborar. Vicente Fox fue más lejos y dijo que para garantizar que a su lado estuvieran los mejores mexicanos, los más cultos, los más inteligentes y los más justos, una serie de experimentados head hunters seleccionarían de entre varios millones de mexicanos, incluyendo intelectuales desempleados y académicos mal pagados. Por si las dudas, hizo pública la necesidad de romper con el pasado ignominioso (bueno, no estoy seguro si él utilizó esa palabra), convocaba a los mejores mexicanos a enviar su solicitud de ingreso al gabinete. Ignoro cuántas personas tomaron en serio las palabras de Fox, pero algunos amigos míos de muy alto nivel intelectual, con posgrados y experiencia a nivel de subsecretarías y direcciones generales, se tomaron la molestia de enviar su respectivo currículum a Los Pinos.

Ignoro qué pasó con las solicitudes de empleo en el gabinete de Fox, en el mejor de los casos, fueron al incinerador o a las chimeneas de las cabañas que el presidente mandó construir para no añorar el campo cristero de Guanajuato, porque ninguno salió de la masa anónima de desempleados ni tampoco de aquellos que con un historial administrativo decoroso imaginaron que la innovación los beneficiaría. Al final, Fox puso a sus cuates y a uno que otro compañero de ruta (diría Lenin en otro contexto) y se acabó el sueño.

Ahora, un colega avezado me dijo si ya había visto en la página de Enrique Peña Nieto que convoca a los mexicanos a ingresar en ella y llenar un formulario precisando el área de interés laboral y sus deseos de colaborar con la patria. Se lo repetí en son de broma a un compañero de estudios de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM y lo tomó en serio. Me dijo: soy internacionalista, como tú, y me gustaría ser embajador en un lugar grato. No quise romperle el corazón y le sugerí algunas posibilidades, las que yo pediría: Francia, Argentina, España, Gran Bretaña o Suiza, para ir a leer las obras completas de Borges. No sé si mi amigo ingresó a la página del futuro mandatario, envió su historial académico y explicó su vocación de servicio. No he seguido promoviendo dicha información apenas comentada en los medios tradicionales, por miedo a que algún tipo imagine que se trata de ser secretario de Estado, pida Gobernación, ponga su currículum de abogado, hable de su experiencia política y explique que él tratará de devolver a dicha dependencia su antigua dignidad: ser la conductora de la política interna, en lugar de mantenerse como una dirección general de festejos cívicos.

Enrique Peña Nieto ha nombrado a una serie de especialistas en cada secretaría de Estado para preparar la transición de un gobierno a otro. Muchos imaginan que de allí saldrá el gabinete por más que él haya advertido que son personajes destinados a cumplir con una tarea temporal. Pero no todos le creen y muchos profesionales de la política buscan la manera de acercarse a cada uno de ellos, según sus gustos, aficiones o necesidad de lucro.

Ahora, ¿qué sucederá con todos aquellos que, como en tiempos de Fox, les dieron alas para intentar volar hacia las alturas gubernamentales? Nada, quizá les den las gracias o les manden alguna tarjeta de gratitud por su elevado civismo. El gabinete saldrá de la forma tradicional: de los cercanos a Peña Nieto y cada quien seleccionará a sus respectivos colaboradores de entre sus amigos. No habrá sorpresas, salvo algún compromiso de última hora.

Lo más recomendable, sobre todo para los jóvenes que egresan de las universidades y tienen ambiciones políticas, es actuar a la antigua, formar equipo con algunos poderosos y serles de utilidad. El resto, si en esta fase funcionan, es apoyar una posible candidatura presidencial y si gana, pues entonces sí, a esperar el milagro. Puede suceder, como en el caso de Felipe Calderón, que sus selecciones originales hayan sido tan malas, que intente una y otra vez hasta que concluya el sexenio y en caso de ser afortunado, pues listo, ya está adentro del gabinete y dispuesto a sacrificarse por la patria y ser sucesor de su buen amigo. Ah, en tal caso, no seleccione la SEP, de allí no ha salido ningún Presidente de la República.

Opinión 2012-10-10 - La Crónica

1 comentario:

JUAN ESPINOSA dijo...

ES DE ESPERARSE QUE NO HAYA NADA NUEVO. EL GABINETE DEL PRÓXIMO GOBIERNO FEDERAL NECESARIAMENTE ESTARÁ CONFORMADO POR PERSONAS AFINES AL GANADOR DE LAS ELECCIONES DEL 2 DE JULIO.