Tantadel

octubre 31, 2012

Declaración de amor a Puebla

En estas últimas semanas he viajado a Puebla y a Tabasco por cuestiones culturales y académicas. Ambos puntos me han dejado gratamente sorprendido. En especial Puebla de Zaragoza. Una ciudad que a sus grandes aportaciones en tal sentido, ahora le suma al país un intensa actividad creadora. Multitud de eventos culturales existen por todo el estado. A Villahermosa fui con Dionicio Morales y Carlos Bracho para participar en el Festival Ceiba. Tuvimos cordiales reuniones con intelectuales tabasqueños y de otras partes del país. Me encantaron dos cosas: el público que estuvo en la mesa redonda sobre bestiarios y el hecho de que al final de las actividades le hubieran concedido al notable poeta Dionicio Morales el importante Premio Nacional Malinalli 2012. Felicitaciones, querido amigo. Más que merecido.


En Puebla estoy acostumbrado a su vida cultural, tengo muchos amigos, mi historia con ese estado y en particular con esa ciudad es formidable. Es de una asombrosa generosidad. Hace unos tres años, el Cabildo poblano me entregó, bajo la presidencia de Blanca Alcalá, ahora senadora, copia de la Cédula Real de la Fundación de la Ciudad de Puebla en una ceremonia distinguida. Y hace poco, José Agustín y yo fuimos reconocidos con la entrega del documento relativo a la Fundación de Atlixco. Cómo no amar a Puebla. En la primera entrega, di las gracias con un discurso en donde hablé de mi relación con intelectuales poblanos, comencé con Vicente Lombardo Toledano y concluí con Héctor Azar, pasando por Germán List Arzubide, Gastón García Cantú, Ernesto de la Torre Villar y mi querida Elena Garro.

Ahora, la BUAP, concretamente la Facultad de Derecho, organizó con Carlos Ramírez un diplomado de Comunicación y análisis político. Participamos, entre muchos otros académicos, Samuel Schmit, Lorenzo Meyer, el propio Carlos y yo. Honestamente tuvimos más de sesenta alumnos del más alto nivel, capaces de producir ensayos de muy buena calidad.

La presencia de Saúl Juárez, ahora titular de Cultura en el gobierno poblano, se ha sentido. Las actividades artísticas son cada vez más frecuentes y la verdad que no es difícil encontrar músicos michoacanos y oaxaqueños, poetas y narradores, músicos clásicos, actores y escenógrafos. Hay talleres de poesía y cuento, cursos literarios, festivales de teatro, yo participé en uno sobre las grandes novelas mexicanas del siglo XX, en fin, multitud de actividades. Por allí vi a José Emilio Pacheco, Natalia Toledo y a Hernán Lara Zavala. El mes de noviembre estará lleno de eventos culturales: el Festival de la Ciudad de las Ideas, el primer Festival de Globos de Cantoya, el primer Festival Angelopolitano de danza 2012 y cuatro conciertos hermanarán al Festival Internacional de Jazzuv de Veracruz con Puebla, para que en 2013 se efectúe este evento en Puebla, entre otros muchos. Pero lo que más me sorprende es la reacción de los poblanos: todos los eventos se llenan, los jóvenes tienen una curiosidad grande y he tenido la oportunidad de ver a muchos de enorme talento literario. En los cursos que me ha tocado impartir, siempre aparecen escritores ya formados, de calidad, los hay poetas y narradores, pero otros simplemente buscan lecturas, orientaciones para escribir bien, sus objetivos son periodísticos o académicos, saben que novelas, cuentos y poemas son la mejor herramienta para dominar el lenguaje. Si en otros lados he encontrado públicos resignados, de la mano de funcionarios y maestros, en Puebla, jamás. De tal manera me han correspondido algunos reconocimientos hechos de manera natural, con buenas intenciones. No son, como en el DF, resultado de compromisos y amistades, de simpatías y utilización política. La vida cultural de toda Puebla es realmente atractiva, intensa. Los gobiernos han sido sensibles al arte y entonces a la belleza de las ciudades, principalmente la de Puebla, a su excelente gastronomía, a la hermosura de sus casonas y edificios civiles y religiosos, al orden de sus habitantes, se ha impuesto como una cabeza cultural del país. A varias maestras de primaria que me han tocado en mis cursos, les dije bromeando, así que ustedes sí saben computación e inglés a diferencia de sus colegas de otras entidades. Pues sí, maestro. En tal sentido llama la atención que aquellos que imparten clases busquen orientación de poblanos y fuereños para mejorar sus clases de literatura.

Cuando me corresponde ir, sea por invitación de la BUAP o por Cultura del gobierno, busco a Saúl Juárez, uno de los más eficaces funcionarios culturales de México. Su paso por multitud de tareas artísticas ha dejado una huella indeleble. Me consta que ha sacrificado su poesía por ser un promotor cultural de tiempo completo. Hablar con él es un gran placer, culto, conocedor de nuestros mayores intelectuales, tiene, por añadidura un enorme sentido del humor.

Estar en Puebla, de Zaragoza o de los Ángeles, qué importa, simplemente disfrutando la ciudad, es ya estar dentro de la más decantada cultura. Fue la primera ciudad del país que visité, cuando mis padres me llevaron de muy niño, a conocer los fuertes de Loreto y Guadalupe. Han pasado miles y miles de lunas desde entonces, y cada vez más amo a ese estado, a esa ciudad. Es mucho lo que le debo.

Opinión 2012-10-31 - La Crónica

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