Tantadel

octubre 21, 2012

¿Es posible una Cataluña independiente?


Sin duda sería el país más rico del mundo, más equilibrado e igualitario, su potencial es infinito.

Muchos han definido nación como una comunidad de hombres, estable, históricamente formada, basada en criterios claros: vínculo de idioma, territorio, vida económica y sicología manifestada en una cultura compartida por sus habitantes. Todos estos rasgos están relacionados entre sí y su conjunción permite que a una comunidad se le pueda llamar así, nación. En estas característica generales encajan Irlanda, Escocia, el País Vasco y desde luego Cataluña, quien al igual que todos ellos, ha mostrado sus deseos de gobernarse con recursos propios y medios atendiendo a sus particularidades. Si el País Vasco ha dado una fiera lucha por su independencia, los catalanes no lo han hecho mal. Cataluña tiene, por añadidura, su propio himno, fiesta nacional, bandera, hermoso idioma y una luminosa historia que brilló durante los días difíciles de la Guerra Civil desatada por Franco. Barcelona fue de los últimos bastiones republicanos, lugar por donde salieron entristecidas las heroicas Brigadas Internacionales que pelearon hasta el final contra el fascismo.

Cataluña fue mi primer contacto en España. A ella llegué en 1969, cuando todavía vivía Franco y su presencia era temida; España padecía una forzada y violenta unidad y nadie objetaba las órdenes dadas desde El Pardo. Barcelona me pareció una hermosa ciudad, muy europea y, simultáneamente, peculiar: era la capital de un país orgulloso de su historia y cultura, de su fuerte personalidad. Recuerdo que en las Ramblas, en una librería, un pequeño me sonrió y le pregunté su nombre. Al no responder, su madre intervino. Disculpe, el niño no habla castellano, sólo catalán. Recorriendo sus calles, conversando con catalanes, siempre muy politizados, me percaté de que era en efecto otro mundo distante del resto de España.

Luego del derrumbe del bloque soviético, en la URSS comenzaron a aparecer las nacionalidades que estaban sujetas de modo férreo por el estalinismo. Lo mismo ocurrió en Europa oriental. Emergieron nuevos países, y distintas y fraternales relaciones políticas y culturales que enriquecieron al continente. En España, el País Vasco y Cataluña han intensificado sus deseos de independencia. El pasado referéndum le dio más de 50% de partidarios a ella. El gobierno de Rajoy reaccionó con dureza. No. Para colmo, en Madrid se habla de “castellanizar a los catalanes” y de problemas económicos si se aleja. Pero 53% de las empresas asociadas a la patronal de Terrassa respaldan la idea, el resto no se molesta gran cosa con la posibilidad independentista. Estamos hablando de un amplio sector laboral que tiene miles de trabajadores. Es claro que Cataluña es autosustentable económicamente. Cito al economista británico Edward Hugh: “¿A quién le cabe duda de que Cataluña sería totalmente viable si fuera independiente?”. La fuente precisó que el inglés es conocido por predecir el estallido de la crisis española, quien añadió: Cataluña podría ser un nuevo estado europeo y, aunque —auguró— tal vez no se harían las cosas perfectas, pero “es mejor que seas tú mismo el que cometas tus errores, a que otros los realicen por ti”. Más aún, economistas altamente especializados de Europa afirman que de ser independiente, con sus casi ocho millones de habitantes, sin duda sería el país más rico del mundo, más equilibrado e igualitario, su potencial es infinito, como en el futbol.

La lucha de Cataluña por ser independiente y gobernarse es larga y no carece de razones históricas y culturales. Los catalanes están ya muy lejos de la monarquía y de políticos conservadores como Rajoy. Tengo la impresión de que la terquedad catalana terminará por imponerse. De aceptar Madrid, sería una razón más para admirar a España, ya conformada por naciones independientes y autosuficientes, acaso lejos de las crisis de la globalización. Serían formidables aliadas en un continente desigual y complejo.

En mi caso, parafrasearía a Shakespeare: No es que ame menos a Castilla, es que amo más a Cataluña.

Excelsior -2012-10-21

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