Tantadel

octubre 29, 2012

¿Sirve la chiquillada?

La ahora senadora Mariana Gómez del Campo trabaja, imagino que intensamente, para que los partidos que no obtengan el cuatro por ciento como mínimo de la votación, les sea retirado el registro. Así como hay voces que se levantan contra los legisladores plurinominales, ahora el PAN va contra lo que llaman chiquillada y voces más severas han denominado partidos “morralla”, fáciles de aliarse a los tres “grandes”: PRI, PAN y PRD con tal de sobrevivir y obtener recursos. Los nombres son de sobra conocidos, más de uno es realmente un negocio familiar.


No solamente la panista Gómez del Campo ve con poca simpatía a esos partidos, dentro de la sociedad civil son cada vez más fuertes los llamados a presionarlos por carecer de principios. Les exigen realizar un trabajo más intenso para obtener mayor número de partidarios. Dudo que haya éxito: por principio, los partidos más grandes, son quienes los estimulan al llevar a cabo alguna negociación turbia para triunfar en un estado, un municipio o de plano por la Presidencia de la República. Sin embargo la senadora ha olvidado que el PAN se hizo acompañar por uno de esos chiquillos cuando el candidato presidencial era Vicente Fox y que en diversos puntos del país ha requerido del apoyo de algún otro pequeño.

México tiene una fuerte tendencia a la pluralidad, jamás será bipartidista, como los países anglosajones, donde batallan con fiereza los representantes de la Coca-Cola contra los de la Pepsi-Cola. Allí los organismos o núcleos que están en desacuerdo con los colosos que se reparten el poder, apenas se dejan ver. En los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial y hasta la derrota alemana, hubo partido comunista en Estados Unidos y muchos intelectuales y artistas veían con simpatía a la Unión Soviética que parecía tener un sistema más equilibrado, sin crisis, y cuyos ejércitos destrozaron la columna vertebral del poderío militar nazi. El problema es que el país no acaba de madurar políticamente y al desaparecer las ideologías, los que piensan diferente al simplismo de ver al PRD como “las izquierdas”, al PRI como el centro y al PAN como la derecha, suponen que no hay sitio para más. Si en Europa los partidos verdes son una fuerza digna y seria, no en México y aunque hay esfuerzos serios por reconstruir una izquierda socialista o comunista, el derrumbe del mundo encabezado por la URSS, pesa demasiado y parece darles la razón a quienes son sus enemigos naturales. Pienso, no obstante, que tarde o temprano reaparecerá, como una alternativa viable para disputarle el poder a los tres “grandes” que el fondo y en la superficie representan los intereses de los poderosos.

Pero sin duda México ha llevado demasiado lejos la presencia de partidos pequeños, cuyo soporte no son ellos mismos ni los recursos que obtienen vienen de empresarios o grupos que esperan algunos favores en caso de triunfo, sino llegan del Estado. La relación con los tres “grandes” es turbia e inocultable. La chiquillada gasta más en ella misma que en la batalla por obtener votos. Los pequeños, en todo caso, son útiles para que los compañeros de ruta, los que acompañan un tramo de la lucha, son para obtener posiciones dentro del repugnante mundo de los plurinominales y tomando en cuenta este aspecto, no será sencillo ponerles trabas.

Algunos comentaristas suponen que Morena se verá en aprietos para alcanzar el registro si el Congreso de pronto se asume políticamente correcto y pone coto a los negocios familiares y a los plurinominales. Lo dudo, si López Obrador logra vencer las resistencias de perredistas, petistas y demás, si de nuevo convence a grandes sectores de la población, estará por tercera vez en las boletas electorales con un partido que nació modesto. La idea está centrada en que aumente de dos a cuatro por ciento de la votación para mantener el registro. Por ahora, con partidos sin principios y sin ideología definida, de aprobarse la propuesta panista, a todos los chicos les será difícil sobrevivir. Sus integrantes se verán obligados a no hacer “política” sino a trabajar en diversas tareas. Podrían ser oficinistas, ambulantes o de plano pasarse en grupo a los partidos “grandes”.

Mariana Gómez del Campo advierte que así el sistema de partidos se fortalecería y evitaría la “existencia de partidos meramente oportunistas y fomentar actitudes políticas responsables al interior de los órganos de gobierno, principalmente en los órganos legislativos.”

De todos los partidos pequeños, el Verde Ecologista pareciera el de mayor presencia entre los ciudadanos, obtuvo en el pasado proceso electoral el 5.5 por ciento, igual que el PT. Pero su aparente buena fortuna se debió a dos candidatos fuertes de otros partidos: PRI y PRD. Su destino será siempre aliarse a los mayores, quienes a su vez los apoyarán para que no desaparezcan. El PAN está casi acostumbrado a ir en solitario, pero alguna vez fue con la chiquillada. Sólo el PRI ha sido grande porque fue creado por el poder, para mantenerse en el poder.

Opinión 2012-10-29 - La Crónica

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