Tantadel

noviembre 21, 2012

¿Las fuerzas progresistas se reacomodan?

No cabe duda, la izquierda de corte marxista intenta recuperarse de la caída. No será fácil, pero hay esfuerzos aquí y en Europa, en países latinoamericanos, en Asia y África, pero son deshilvanados, están presos entre los pésimos recuerdos dejados por el estalinismo y el peso asfixiante de la globalización capitalista. En México las “izquierdas” dicen estar bien representadas por el PRD y por los pequeños partidos que han sobrevivido gracias a la presencia de López Obrador. Morena comienza a dibujarse merced a los discursos y acciones de su propio creador. No tiene un discurso articulado, ahora todo lo centra en el trabajo partidista: debe tener decencia, dignidad y honestidad. Puras palabras que realmente carecen de sentido. Del lado del PRD, mientras Miguel Ángel Mancera se prepara para mostrar sus talentos, Marcelo Ebrard se mueve tratando de mantenerse con la candidatura presidencial de 2018. Muchos años para desde ahora sentirse seguro de conseguirla. Otros actores aparecerán y nuevas tesis sustituirán a las hasta hoy muy vagas del perredismo tradicional, siempre en manos de ex priistas. Gradualmente el perredismo se ha percatado de que en las manos de quienes abandonaron al partido que por décadas fuera oficial, no irán a ningún sitio por más que obtengan representaciones legislativas, algunos gobiernos, donde destaca el DF. Siempre han estado cerca de la presidencia de la República y no la han obtenido. ¿No es el momento de ver las cosas con agudeza y profundidad, con autocrítica, en lugar de repetir cada seis años que fueron víctimas del fraude?


El país es mucho más que una treintena de millonarios que no quieren ver al PRD en la presidencia. No es posible seguir compitiendo con una organización llena de vicios y con altos grados de corrupción. Es el momento de hacer un articulado proyecto de nación, lejos de la palabrería hueca y las frases hechas que no han funcionado. Dicho partido ni siquiera tiene una política internacional, ¿qué ha dicho ante las matanzas de palestinos en su propio terruño? Ni una palabra. Sólo unos cuantos jóvenes han protestado por los más de cien muertos que llevan en su haber los soldados israelitas. Parece normal que cada tanto Israel reprima con violencia a los palestinos. La indiferencia es casi unánime. ¿No es el deber de los partidos más avanzados políticamente elevar una protesta ante este tipo de actos? ¿O sólo los medios se molestan porque el titular del DF hace negocios con tiranuelos distantes?

El panista Federico Döring hace un par de días declaró que a Marcelo Ebrard “ya no le interesa la ciudad”. En realidad sólo le interesó como plataforma de campaña para obtener la candidatura presidencial. Al cargo capitalino llegó de la mano de López Obrador, hoy ya están distantes. Ambos siguen tras la misma ambición, pero ahora van por fuerzas diferentes y con certeza las mismas: el electorado que ha votado primero por Cárdenas y enseguida por López Obrador. La pregunta es si el “mejor alcalde del mundo” ¿tiene las facultades intelectuales y políticas para conservar un cargo que por ahora siente tener en las manos? Francamente lo dudo. Habrá mejores candidatos.

En realidad ningún partido nacional cuenta con un programa claro y con metas evidentes, con una política capaz de atraer votos. A lo sumo, cuando llega el momento de ir por Los Pinos, cada uno de ellos inventa un montón de ideas y proyectos que son muy vagos y amplios. Así ha sido por muchos años, pero si la izquierda realmente seria piensa que el país marcha por un rumbo incierto, ¿por qué no decirlo de cara a la sociedad? En el pasado hubo partidos que tenían programas, el PAN y el Partido Comunista estaban entre ellos. En el presente sólo tienen un puñado de ocurrencias, las que cada candidato inventa sobre la marcha. En tal sentido, Josefina Vázquez Mota es el más acabado ejemplo de improvisación. Su partido se desdibujó desde que llegó al poder y la mejor prueba son sus candidatos a los distintos cargos de representación popular.

El PRD debería imitar a Morena, o mejor dicho a López Obrador, de nueva cuenta recorre el país buscando atraer simpatías. Pero el PRD podría tener mejores metas. Por allí anda perdido un proyecto colectivo que suscribió Cuauhtémoc Cárdenas y que es un buen programa de nación. Hay que revisarlo con cuidado y adaptarlo a las necesidades del México actual. Es un documento muy elaborado y valioso.

Pero qué hacen los perredistas en realidad. Buscan afianzar sus posiciones personales y de grupo. Ya un alcalde y un afamado militante se fueron a Morena. En el PT hay dudas, pero seguirán, dicen, con AMLO. Dicho en otros términos se reacomodan según sus personales proyectos, en los que el país no encaja o sirve como marco. Los partidos se han desdibujado, carecen de personalidad, lo mismo aquí que en España o en Francia. Las ideas están en peligro de extinción. Y la sociedad lo resiente: por ello vota por el que mejor ofertas le hace. Todos los países parecen moverse en tal sentido. Si un partido ofrece mejor nivel de vida, listo. La promesa es sencilla y muy difícil de obtener. Allí está el caso español como prueba.

Opinión 2012-11-21 - La Crónica

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