Tantadel

diciembre 10, 2012

Los fieles adeptos del PAN, según Madero

En rueda de prensa, don Gustavo Madero declaró, sin pensarlo mucho, que al perder su partido, el PAN, muchos militantes o simpatizantes se alejarían. ¿La razón? Estaba allí por una sola causa: querían empleo, él dijo chambitas. A pesar de que don Gustavo lleva años tratando de convertirse en un político, no lo consigue. Siempre tiene desatinos, errores, falta de tacto y algo peor: no sabe exactamente a dónde va. No es fácil prever sus movimientos por una sencilla razón: sigue la política del célebre Indiana Jones, legendario personaje de Spielberg, marcha por donde puede, no por donde quisiera. Da tumbos, selecciona mal a los candidatos del PAN. En suma, la política no es lo suyo. Allí las diferencias perceptibles con los priistas y los perredistas. Los primeros han inventado el sistema que rige en México, los segundos, salidos principalmente del PRI, le han hecho rectificaciones al aparato, tales como mayor corrupción, suponer que representan a la izquierda y carecer de principios.


Muchos suponen que el PRD y el PAN son como el agua y el aceite. Ya vimos que no. Son capaces de reunirse y hacer alianzas como en Oaxaca y Puebla, donde las cosas no parecen ir muy bien. En cambio, dentro del gastado discurso obradorista, se insiste en que la mafia del poder la encabezan 30 multimillonarios, dos empresas televisivas y, obviamente, la dupla infernal: PRI y PAN, que, dice López Obrador, son los peores.

Si meditamos el párrafo anterior y lo comprobamos con la realidad, veremos que el PRIAN no existe tanto como la extraña fusión PAN-PRD. Aquí López Obrador puede zafarse y decir que por eso ya no está más en el PRD y que se ha concentrado en formar un partido sin nepotismo, sin corruptos, con políticos decentes y eficaces, dignos en su firme postura de izquierdistas. Dicho en otros términos, quedará él solo, porque Bejarano, Batres, Padierna, Monreal, Muñoz Ledo, algunos camaradas del PRD y otros pocos de Movimiento Ciudadano se quedarán con él, todo bajo las órdenes directas del propio AMLO y de sus familiares, porque tampoco habrá nepotismo, lo advirtió desde el inicio.

Pero si la política nacional se ha hecho compleja por la cantidad de deshonestos, mentirosos y corruptos que saltan de un partido a otro, y de pronto nos hace dudar a quienes somos simples observadores desde hace muchos años, ¿qué le sucederá a Madero, tan poco ducho en la vocación que de pronto le surgió? Imagino que, como su ilustre familiar, don Francisco I. Madero, tendrá al menos un par de socarrones espíritus que lo aconsejan y le dictan los pasos a seguir en materia política. Notemos, si es que hemos leído las libretas espiritas del iniciador de la Revolución, que nunca los espíritus que le hablaban, le advirtió que su mejor militar, su hombre fuerte, su brazo armado, Victoriano Huerta, lo traicionaría y asesinaría salvajemente.

Por estas mismas razones, la lógica de Gustavo Madero es elemental. No se van por falta de empleo, se van decepcionados del triste papel que tanto Fox como Calderón hicieron. Bajo la égida del último y con la complicidad del mismísimo Madero, cometieron tantas pifias que asustaron a los votantes y a los simpatizantes que no buscan empleo, sino la certeza de un partido rector de alto nivel y decencia. No dudo que algunos funcionarios panistas busquen en otros rumbos; allí está, por citar un caso, Lía Limón. Tenía derechos que el PAN le negó. ¿A quién demonios se le ocurrió imaginar que la señora Wallace podría ganar el DF? Los resultados están a la vista, la candidata dizque ciudadana quedó en tercer lugar, igual que el PAN bajo la dirección de Calderón y Madero. Y todavía este segundo espera fidelidad ante un partido que no supo más que cometer desatinos. Perdieron la presidencia, en la lucha por el DF pelearon duramente por el último lugar y apenas pudieron conservar la delegación Benito Juárez. Perder Miguel Hidalgo ante un joven incapaz, con severas limitaciones, pero aplicado en sus tareas, fue el colmo.

Si el PAN quiere volver a un segundo lugar para dentro de tres años, necesita cirugía mayor y esa operación pasa por quitarse de encima a políticos de sexto o séptimo orden que no han sabido darle sentido a un partido que fue tenaz oposición y hoy ni rumbo tiene. Podrían comenzar por disculparse con Manuel Espino, volver a los principios fundacionales y abrir sus puertas a cuadros profesionales, no bisoños que suponen que con la ayuda de Dios ganarán procesos electorales. Ya vieron que no.

El estilo elemental, tosco, de Madero ahuyenta a cualquiera. Si el PAN cuenta con políticos jóvenes, con talento, como Obdulio Ávila o Federico Döring, Mariana Gómez del Campo o Gabriela Cuevas, por qué insistir en que conduzcan el PAN valetudinarios de poca monta, personas que no acaban de entender qué es la política y cómo debe operar un partido en un contexto perverso como el que México padece.

El colmo es que Madero, sin que nadie se lo pida, informa que miles de panistas se van porque no tienen chamba. ¿Lo hubiera dicho Winston Churchill cuando perdió las elecciones luego de triunfar en la segunda Guerra Mundial? No.

Opinión 2012-12-10 - La Crónica

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