Tantadel

diciembre 12, 2012

Mi carta a los Reyes Magos

Los mexicanos creen en dos instituciones sagradas: la Virgen de Guadalupe y la Presidencia de la República. Ambas tienen poderes extraordinarios, sólo resta que te escuchen y hagan caso, lo que no es frecuente.


La política da asco, principalmente en estos tiempos, y en los Reyes Magos me es imposible creer por ser republicano y agnóstico. Así que estoy perdido. Santa Claus es un lindo invento del consumismo.

Acierta edad, imagino, es importante creer en algo.

Yo creo en la literatura. Pero me gusta el optimismo y así escribiré hoy, cuando las posadas están por arrancar y viene Navidad.

Mi generación concluye y, al verla, reparo en los muertos y en los que ante la falta de éxito desaparecieron. De mi edad, hubo personajes que mucho me ayudaron sobre todo en la música popular, para citar sólo dos bandas, los Beatles y Rolling Stones. Me encanta verlos porque desde muy joven estuvieron conmigo y los escuché en vivo un sinfín de veces, aquí y en Europa. Nunca creí en el poder y siempre desprecié la política convencional, soñé con una revolución marxista. Desde niño luché contra el PRI.

Sin izquierda real, pensé que Fox haría una buena transición, aunque fuera de derecha. Fue un fracaso que nos hizo añorar a los dinosaurios.

Al panista Calderón, México le dio una forzada nueva oportunidad: su gestión fue fatídica.

Pocos lo han hecho peor. Ya se fue el conservadurismo oficial y regresó el PRI como si fueran esforzados legionarios que vienen de conquistar las Galias y entran en Roma, con laureles.

No sé qué decir. Amí no me han convencido.

En el DF estuvo Cuauhtémoc Cárdenas, pero sólo unas semanas y nos dejó botados en manos de las personas más ladronas que he podido ver, incapaces por añadidura y aquí siguen. He votado escasas veces. Por Valentín Campa la primera vez. Luego por Cárdenas no una, sino tres veces. Regresé a mi habitual escepticismo, para qué ir a las urnas si ningún candidato me atraía, al contrario, todos me repugnaban.

No entiendo que medio México diga nostálgico: Ah, el PRI robaba, pero dejaba robar. Con el PAN y el PRD también hubo una intensa y nada discreta corrupción.

Qué pena, me educaron en la sana distancia con los negocios sucios y las pillerías.

Mis amigos que gustan de la política a la mexicana, o que algo esperan, están felices. Los buenos tiempos regresaron.

Tengo esperanzas en que la sociedad, que es la que ha sufrido serias transformaciones, impida que el pasado horroroso se apodere de oficinas gubernamentales. Los políticos seguirán en lo suyo, la demagogia. Es inevitable.

Entonces, ¿qué puedo esperar? Las ideas en las que creí desaparecieron por completo. De pronto recibo algunas invitaciones de jóvenes o de muy viejos a reorganizar el comunismo, crear un partido de corte marxista, con las innovaciones naturales. Imposible decirle a la sociedad que vamos a instaurar una dictadura del proletariado o que vamos a colectivizar la tierra. El modo en que Stalin condujo las ideas de Marx y Lenin no deja posibilidades a ese tipo de propuestas. Si Marx dijo que el Estado debería desaparecer por represivo, Stalin lo fortaleció y convirtió en un monstruo atroz. Así que mejor se queda uno como está y a mí la vida me condujo a la docencia, la literatura y al periodismo.

Esta última actividad, me dijeron mis maestros, debe ser fundamentalmente crítica. Pues sí, pero a nadie le da uno gusto. Todos reaccionan negativamente y las acusaciones y las ofensas te llueven.

Lo mejor sería emigrar, sí, pero a dónde.

He pensado en distintas ciudades del país, pero el presidente es el mismo y algo peor, los gobernadores son francamente ineptos. Dinero para irme a París, donde estudié el posgrado, tengo amigos y grandes y maravillosos recuerdos, no lo tengo. Debo en consecuencia prepararme para vivir mis últimos años en México y con el PRI en Los Pinos. Pienso que, como están el PRD y el PAN, desechos, no podrán con el monstruo.

Por lo menos tendrá otro sexenio, y eso suponiendo que sus rivales de mayor peso puedan reponerse de como los dejaron, en paños menores. El último lo sabe, lo dijo Madero, olvidó decir que era su culpa. El primero cree que está en su mejor momento cuando está colgado de un delgado hilo que sostiene López Obrador. Pronto lo dejará caer y enseguida Morena será la Izquierda con mayúscula, para fracasar en su tercera intentona por llegar al paraíso que sus admiradores y seguidores le prometieron: Los Pinos.

No veo salida para mí, un dinosaurio marxista, metido en un bloque de hielo.

Me queda escribir una obra: Del comunismo al consumismo, jubilarme, pedirle al DF y al gobierno federal que me den mi obligado apoyo por ser adulto mayor, con eso saco para el whisky. De la UAM obtendré la pensión necesaria para que mi silla de ruedas sea motorizada y tenga la suficiente velocidad para atrapar alguna enfermera sensual.

Todo esto, bajo la mirada severa y paternal de gobernantes priistas a los que no les interesa la cultura, tampoco la sociedad, únicamente el poder. Allí les dejo el país, lo cuidan y, si pueden, lo salvan.

Opinión 2012-12-12 - La Crónica

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