Tantadel

diciembre 30, 2012

¿Pluripartidismo o partido único?

Carecemos de partidos con sus respectivos e inteligentes idearios; son sospechosamente semejantes.


Los partidos políticos se imaginan distintos entre sí; los medios de comunicación nos han hecho creer que vivimos bajo un sano multipartidismo. La gente lo cree. Incluso nos explican, no muy bien, quién está en la izquierda, quién pertenece a la derecha y quién se ha situado en el centro. Cuestión de siglas y la verdad es que nada indican. Todos luchan por el centro, cómodo y anodino, y son clones del PRI. Seguimos padeciendo la dictadura perfecta. La diferencia es que hay variantes en el discurso, ninguna de fondo. El PRD se desgaja del PRI; a veces se parece tanto al oficialismo de otras épocas que infunde temor. Basta ver el DF. El PAN odia al PRI, pero cuando llegó a Los Pinos se identificó con sus principios y banderas. El libro de texto gratuito, digamos, no fue más comunista ni anticatólico, sino parte de su ideario. Poco a poco los partidos han ido hallando más afinidades que diferencias. El poder, si es grande, une. Si es pequeño, también.

Siendo justos, hace 15 años las diferencias eran poco más evidentes. Hoy las fronteras han desaparecido. Si antes el PRI ejercía su influencia en los demás partidos, hoy se han globalizado o son una pésima versión de Los tres mosqueteros de Dumas: Uno para todos y todos para uno. No vayamos lejos. El PRD acaba de afirmar que las reformas recientes tienen alrededor de 70% de ideas perredistas. El PAN, que odiaba al PRI, utilizó indiscriminadamente las instituciones creadas por él y se esmeró puliéndolas. Morena intenta recuperar a Juárez y al general Cárdenas, hoy que son obsoletos.

La expresión desconcertante de Peña Nieto de que es tiempo de ensuciarse los zapatos, parece tomada de Echeverría, quien a su vez se la obsequió a López Obrador. Estos dos últimos derrocharon energías caminando por toda la República. Desde ahora los reporteros gráficos, en lugar de rostros satisfechos o rabiosos, concentrarán sus cámaras en los zapatos. Ya lo habían hecho al descubrir que el hijo mayor de AMLO utilizaba tenis de marca costosa. Habrá que ver quién los mancha luego de caminar con indígenas en zonas marginales o quién le pide a su chofer que le unte un poco de lodo hasta en el pantalón de casimir inglés. Para colmo, Peña, como AMLO, no quiere oficina fija, sino sesionar en cada estado. ¿Recuerdan a Fox?

Por ahora Peña Nieto sólo ha logrado crear un coro afinado entre los partidos con registro. Falta Morena, que aún no lo tiene. Allí existe una enorme pobreza ideológica. Un supuesto izquierdista que desconoce a los clásicos de la tendencia y que inventa la República del amor para reunir desafortunadas piezas de rompecabezas distintos. Va y viene. Detesta a las instituciones y enseguida las ama. No odia a sus enemigos, pero vaya que les reparte toneladas de rencor. Los admiradores de Obrador juran que Peña se birló su “ideario”, tan es así, que hasta rescató a Rosario Robles del olvido. Pero eso de las dádivas, en lugar de empleo, es muy socorrido en toda clase de populismos. No es ninguna novedad sino un lugar común globalizado. Calderón, en este aspecto, hizo lo suyo.

Si vemos con atención al sistema político mexicano, comprobaremos que las diferencias son, día tras día, más pequeñas. Las brechas se cierran y ahora los guerrilleros perredistas visten con la elegancia que antes era exclusiva del PRI y del PAN. Asisten a costosos restaurantes, utilizan camionetas blindadas, guardaespaldas y se abrazan como si fueran miembros de la misma cofradía. Con rigor, lo son. El sistema político les brinda pingües beneficios materiales para todos ellos, menos para el grueso de la población.

Carecemos de partidos con sus respectivos e inteligentes idearios; son sospechosamente semejantes. Nos manejan el PRI, sus herederos y cómplices peleándose por el poder. Cuestión de detalles. La dictadura perfecta es realmente perfecta. México ha sido incapaz de crear grandes partidos, con ideología propia y un amplio respaldo militante. Sólo clones.

Excelsior - 2012-12-30

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