Tantadel

diciembre 02, 2012

Política: ¿ciencia, arte o charlatanería?

Los mexicanos piensan que el nuevo mandatario traerá la felicidad, la prosperidad y la justicia social.


Hay quienes ven a la política como un arte complejo, una suerte de ajedrez que demanda habilidades intelectuales extremas. Para otros es una ciencia, como para los marxistas, sujeta a severas reglas de comprobación. México está distante de ambas posturas, entre nosotros prevalece una absoluta degradación política, el triunfo del pragmatismo obvio. Es oportunismo puro, la búsqueda de una mejor hacienda personal, no hay ideologías y quienes están fanatizados por el poder lo desean para beneficio propio. Si en la época de Lázaro Cárdenas hubo principios y una clara idea del rumbo nacional, hoy, en plena globalización, México va al garete. No existen las certezas, sólo ocurrencias, decisiones precipitadas. ¿Estadistas de gran aliento? Ninguno. Es probable que el último esbozo haya sido Adolfo López Mateos, quien se desdobló entre el buen gobernante y el hombre autoritario empeñado en mantener en la cárcel a un pintor comunista, Siqueiros. Los demás son, guste o no, del montón, de ese mundillo de políticos latinoamericanos carentes de grandeza. Con frecuencia, más cercanos a la tiranía que a la libertad y al desarrollo económico solidario.

Si Max Weber y el literato Albert Camus le demandaban al político buscar una y otra vez lo imposible (éste último en una bella metáfora, pedía darle la luna al pueblo, si tal era su exigencia), los presidentes mexicanos se concentran en poner modestos parches aquí y allá, y ajustarse lo más posible al centro, por más que provengan de la derecha histórica y otros sean de una izquierda reciente e ilusoria. Fidel Castro tuvo en su momento ese sueño, sin embargo, el derrumbe de la URSS le impidió llevar a cabo lo que junto al Che Guevara imaginaron: el hombre nuevo, la abolición del Estado, la inexistencia de la división de clases sociales. Lo que Marx, Engels, Lenin y Trotsky vieron como un cambio en el destino de la humanidad.

Los mexicanos a su vez, a pesar de los cambios ocurridos, siguen participando en el juego de las esperanzas perdidas. Agotado un sexenio de fracasos, ruidosos o discretos, piensan que el nuevo mandatario traerá la felicidad, la prosperidad y la justicia social. La política es entre nosotros una extraña religión, odiada y buscada, que nos dará los beneficios indispensables para vivir con certidumbre colectiva. Ya se fue Calderón y nos dejó mal, pero llega Peña Nieto con un saco cargado de espléndidas promesas y en el fondo la esperanza. Cada seis años participamos gustosos.

En tal sentido, los medios ahora, acaso representándonos, ven una nueva oportunidad para que México avance. ¿Por qué? Ya tenemos los nombres de los colaboradores inmediatos de EPN. No son para saltar de alegría. Ninguno es un poderoso estadista, a lo sumo son hábiles políticos. La cultura es un talón de Aquiles que no será subsanado. En Gobernación no hay una clara idea de cómo trabajarán. El perfil del secretario de Educación parece ajeno a las nuevas funciones y la presencia de Rosario Robles más que sugerir pluralismo, indica que el gobierno de Peña Nieto seguirá la ruta de las dádivas, en lugar de restructurar la política económica y estimular la creación de empleos. Se inclinará por lo que políticamente a Obrador y Ebrard les dio éxito.

De cualquier forma hay desesperanzas y pocas ilusiones, la agresividad crece, pero es el momento de ponerse optimista y esperar a que durante los próximos seis años se logre la reunificación del país intensamente fragmentado y con visos de violencia, caótico. Peña Nieto no parece ser el estadista buscado por México, pero goza de una relativa popularidad positiva. Hace un esfuerzo (su mensaje de ayer lo indica), no hay duda. El gabinete no es el ideal, pero son mejores que los que acompañaron a Fox y a Calderón. Son políticos profesionales, de mayor experiencia.

El triste juego de Pandora, quizás algún buen día nos permita ser la nación que todos queremos.

Excelsior - 2012-12-02

No hay comentarios.: