Tantadel

abril 30, 2012

AMLO, el peor enemigo de AMLO

Cuando mi profesor Enrique Semo fue nombrado secretario de Cultura del DF, decidió formar un consejo cultural. Fuimos invitados 16 personas básicamente de origen universitario. No logramos ponernos de acuerdo para llevar a cabo un proyecto cultural serio, ambicioso y pedimos una reunión con López Obrador que jamás tuvimos. El único que dijo algo severo fue Paco Ignacio Taibo II, quien precisó que, en materia de cultura, Obrador no difería de Fox. En alguna de esas reuniones, y como encargado de extensión universitaria en la UAM-X, Enrique Semo me pidió participar en la declaratoria cultural de AMLO en el Auditorio Jaime Torres Bodet de Antropología. Fue un típico acto priista, con acarreados y nada sustancioso a no ser el discurso del rector de la UNAM, entonces Juan Ramón de la Fuente, quien le contestó a la inculta Sari Bermúdez que sí había Biblioteca Nacional y la tenía la UNAM.

Periodísticamente, AMLO no ha dejado de ser noticia desde entonces. De modesto líder pasó a caudillo poderoso y sus ambiciones presidenciales se han agudizado. Los errores de Fox, torpe e ignorante, falto de sentido común, llevaron a su enemigo tabasqueño a la cumbre. A las pasadas elecciones presidenciales llegó con una fortaleza notable. Pero si hay alguien que lo odia es justamente él mismo. Sus contradicciones, su autoritarismo, su mal carácter, su tendencia a mentir y sus persistentes cambios de actitud le han restado simpatías y en consecuencia en el actual proceso presidencial no sube en las preferencias del voto, es Josefina Vázquez Mota la que baja.

Decidido a cambiar su estilo aguerrido de hacer política (algo que le es natural, que lo ha llevado más lejos de lo imaginado) optó por una sandez: la “república amorosa”, algo que nadie ha podido explicar con inteligencia, y comenzó a hablar como cura pueblerino, a perdonar a sus enemigos (entre ellos a Calderón) y a endilgarnos una serie de recomendaciones para encontrar en la bondad, la ternura, la justicia y hasta superar la lucha de clases (las diferencias entre los ricos que en México no son tan escasos y sí poco decentes y los millones de pobres). Pero cada tanto se deja llevar por su carácter violento y reacciona conforme a sus instintos primitivos. Hoy son los grandes medios electrónicos, mañana el IFE, siempre Peña Nieto y de vez en cuando el PAN. Dentro de “las izquierdas” es temido, saben de su autoritarismo y de su negativa a dejarse ayudar. Ama improvisar y no sabe hablar con la fluidez que la política exige, tampoco su lenguaje es el de un académico de la lengua, es más bien pobre y corto de miras.

Explica de manera lamentable sus errores del pasado. El plantón de Reforma, por ejemplo, fue para evitar derramamiento de sangre, por eso mismo se hizo poner la banda presidencial en un acto circense en pleno Zócalo. No habría muertos, sólo prevalecía el malestar de AMLO por la derrota, su necesidad de ser presidente aunque fuera de juguete. Hasta allá lo siguieron sus fieles. Más adelante altera sus ideas y se declara profundamente cristiano y visita al Papa y luego tiene encuentros con el vicepresidente de EU y al final modifica su opinión sobre los empresarios, no todos son malos, los hay buenos. Pocos lo toman en serio y ven sus contradicciones. Para colmo vuelve a meter la pata y dice que hace seis años no asistió al primer debate porque había “un complot” de los medios electrónicos, principalmente, y su ausencia lo evitó. López Dóriga le pregunta lo obvio: ¿Entonces por qué no se dio el complot en el segundo? La respuesta de López Obrador es entre ingenua e infantil como el enredo en que se metió con estudiantes y empresarios: a los primeros les presumió la autoría de más de diez libros, a los segundos les confesó que sólo los firmaba.

Está visto que no se deja ayudar. A su alrededor hay gente brillante, con alta cultura política como Flores Olea, González Pedrero, Lorenzo Meyer, Poniatowska, antes Monsiváis y muchos más que firman una y otra vez sus desplegados y aconsejan al caudillo. No los oye, sólo los ve y sale directamente a hacer lo que le viene en gana, como todo tirano. Es, pues, un gran solitario sin palacio. Espera remontar a Vázquez Mota y a Peña Nieto en los debates, ahora no hay complot. Puede incluso hacer mancuerna con la panista para derrumbar al puntero. Pero eso es una posibilidad difícil de apreciar. Tampoco Enrique Peña Nieto es mudo y tiene recursos (o eso imagino). Así que “sacarle sus trapos al sol” y probar que es un “títere de Televisa”, que atrás de él está Salinas y demás acusaciones que hemos oído por meses, tendrán respuestas. Hay que considerar que los priistas han desdeñado ese tipo de ataques ad hominem, y que millones esperan más las propuestas y cómo llevarlas a cabo que las agresiones personales, a la vida privada.

Si Obrador no se detestara tanto, desde hace seis años sería presidente constitucional (no legítimo) de México, pero es su peor enemigo.

Opinión 2012-04-30 -
La Crónica

abril 29, 2012

Política, talento y distinción

Torres Bodet fue embajador, titular de la SRE y director de la UNESCO antes de sentarse al frente de la SEP.

En años universitarios, uno de mis mejores maestros: Carlos Bosch, pidió un libro para su materia: Derecho diplomático de José Lion Depetre, editado por Porrúa. En el prólogo, Alfonso Reyes precisaba su importancia. Es necesaria la cultura y la distinción. El polígrafo sabía del tema: fue un dignísimo agente diplomático. Como embajador en Argentina dejó una huella perdurable y profunda al grado que Borges lo recordaba como su maestro. En la obra el autor refiere con detalle las características personales de la hábil gestión diplomática: el embajador, no se representa a sí mismo, representa en este caso a México, nación de profunda tradición cultural. La lista de embajadores de alto rango que nos ha representado es inmensa y tiene a Isidro Fabela como una de sus fuentes: él sentó las bases del proyecto de política exterior que nos prestigió. Jaime Torres Bodet fue embajador, secretario de Relaciones Exteriores y director de la UNESCO antes de sentarse al frente de la SEP a crear el Plan de Once Años, mediante el cual el analfabetismo sería erradicado, el Libro de Texto Gratuito y una cadena de museos fundamentales para México. Brilló México y asimismo el presidente Adolfo López Mateos.

La política mexicana ha llegado a extremos de total bajeza y vulgaridad. El mal lenguaje coloquial es parte de la clase gobernante. Nos mandan hombres rústicos y ordinarios. El idioma que utilizan es pobre y con ello nos achican más como pueblo. Felipe Calderón, en gira por EU, refiriéndose al 5 de Mayo dijo: “Los mexicanos le pusimos en toda su mayo a las tropas francesas” La broma es soez, impropia e inaceptable para un Presidente. Ni como albur privado pasa. Francia, pese a las diferencias por Florence Cassez, es un país amigo. No es necesario recordar así la batalla (ganada por el gobierno de Benito Juárez, figura detestada por los panistas), sino como referencia histórica valiosa.

Los franceses de hoy apenas saben que invadieron México. Una vez, una compañera de estudios de la Sorbona, me llevó a la Tumba de Napoleón; atrás están interminables filas de banderas conquistadas en múltiples guerras por Francia. Distinguí la nuestra y se la señalé: Cómo, dijo, ¿también con ustedes estuvimos en guerra? ¿Tiene sentido la ofensa del Presidente a una nación ejemplar que muchos admiramos?

En la tradición mexicana, el embajador es designado por dos razones principales: por indeseable o para premiarlo. A Carlos Fuentes, Echeverría lo hizo embajador en Francia por sus servicios personales. A Fernando Benítez le ocurrió otro tanto. A Francisco Ramírez Acuña, pésimo político y de nula experiencia diplomática, hombre sin méritos, Calderón acaba de hacerlo embajador en España. ¿Qué desea: declararle la guerra o exhibirnos como país carente de expertos diplomáticos? Los castigos son una suerte de destierro dorado: el propio Echeverría lo padeció al ser nombrado embajador en Australia por López Portillo.
La política de hoy muestra su infinita miseria, degradan a las ideas y al idioma para ganar votos. Las vulgaridades salen de un lado y otro. No hay manual para ellos. ¿Resultado? México ha dejado de ser cantera de excelentes diplomáticos, ni siquiera tiene proyecto de política internacional, la nuestra da tumbos y está en malas manos, cuando poseemos expertos. La política está allí, a la vista de todos: llena de mentiras y agresiones del peor estilo, en un torneo de bajezas. ¿Qué nos pasó, dónde se torció el rumbo? Sólo necesitamos personas de alta cultura, que hayan leído buenos libros. El pragmatismo simplón nos domina. Los discursos de los presidenciables están llenos de perlas, de graves errores, cuando ellos tendrían que ser un ejemplo a seguir. Las pifias son cotidianas. Para colmo, ni siquiera hay sentido del humor, algo que tienen los espíritus finos, no la clase política que nos degrada y mal representa.

Excelsior - 2012-04-29

abril 27, 2012

El hermano incómodo del mejor alcalde del mundo

El escándalo Walmart comenzó en Estados Unidos. La empresa sobornó a funcionarios mexicanos para desplazar a mercados populares y avanzar sobre la competencia de supermercados. Calderón dijo estar “indignado”, pero no recordó exactamente el nombre de la firma.

Los mercados públicos del DF, orgullo de Ernesto P. Uruchurtu, fueron un prodigio de organización y eficiencia. Era maravilloso comprar en tales sitios ordenados, limpios y con productos frescos de calidad. Luego comenzaron a deteriorarse, mejor dicho, a ser abandonados. La competencia con los supermercados es desigual. El marchante de frutas, de quesos, la carnicería, la señora que vendía flores por años, todos fueron cediendo ante el peso de las cadenas de tiendas de autoservicio. La inmensa mayoría de los viejos mercados hoy son lugares de comida, los puestos que venden frutas o semillas, carne y tortillas están al borde de la extinción. Son pocos los pequeños comerciantes que han resistido. El mercado al que suelo ir, situado en la colonia Del Valle, desde hace años compite contra un súper a media calle y sólo se mantiene vivo merced a la comida que abunda. Los locatarios que tienen otros productos terminan por rendirse y emigran luego de traspasar su local o lo convierten en fonda para los oficinistas de la zona.

Los mercados están descuidados, han perdido el esplendor, su frescura, el entusiasmo de antaño. Hay veces que uno se rinde y acude al Walmart donde hay todo y suponemos que más barato. El fallecido escritor y periodista de origen italiano, Carlo Cocciolli, decía que eran como museos para ver latas, envases, botellas, productos raros, todo ordenado y limpio, eficaces como suelen ser las empresas de la iniciativa privada. Pero asimismo son puntos donde la voracidad y la corrupción se han centrado o al menos han pasado a las altas esferas de la política nacional, siempre vinculada a negocios turbios o a tráfico de influencias.
Ahora los mexicanos, especialmente los capitalinos, descubren que uno de los más altos ejecutivos de la trasnacional se llama Alberto Ebrard Casaubon y sí, claro, es hermano del “mejor alcalde del mundo”. Está visto que hasta en las mejores familias de “las izquierdas” la corrupción florece, hacen negocios al amparo del poder. Para tener un mejor mapa de las turbiedades del PRD en el Distrito Federal habrá que esperar algún día no distante, pero al fin lo veremos. No sólo la corrupción se da en esferas inferiores, en las delegaciones como Tlalpan donde El Pino (flamante secretario de Educación del DF), Guillermo Sánchez Torres e Higinio Chávez han saqueado literalmente las arcas delegacionales, sino en términos generales, este partido ha sabido aprovechar de manera astuta su inmenso poder, el que los capitalinos refrendan en cada proceso electoral sin ninguna reflexión. Los negocios turbios son su principal ocupación, como hemos visto en René Bejarano, Clara Brugada o Dolores Padierna. Son pocos quienes se salvan de la corrupción.

Ahora le tocó a la familia de Marcelo Ebrard. Lo extraño es que muchos lo sigan viendo como el paradigma del político “progresista” y distinguido, cuando es un prófugo de un PRI autoritario que no le dio la Presidencia de la República a su mentor y mejor amigo, Manuel Camacho. Desde entonces, pasaron al centro y de allí se declararon “izquierdistas”. Pero no basta con proclamarse de izquierda, son las acciones las que prueban la filiación política, ideológica y si antes las sospechas de corrupción llegaban hasta esos rimbombantes apellidos, hoy las pruebas comienzan a aparecer. La diputada panista Margarita Martínez Fisher señaló ante locatarios de mercados públicos que piden apoyo y reorganización: “No sabía por qué el Gobierno de la ciudad no beneficia a los mercados públicos con los seis mil millones de pesos que otorga anualmente mediante la tarjeta de apoyo alimentario para las personas adultas mayores. ¿Por qué no las usan en los mercados? No sabía, pero ya lo tengo claro. Consulté la página de internet del Grupo Walmart México y saben qué encontré, que Alberto Ebrard Casaubon, hermano del jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard Casaubon, es vicepresidente en ese grupo”. La citada página informa que Alberto Ebrard Casaubon es vicepresidente senior de Bodega Aurrerá y tiene 14 años de antigüedad en la empresa.

Está visto que el PRD cada día que pasa nos obsequia otra muestra de su infaltable corrupción. Antes se conformaban con auspiciar el comercio ambulante, ahora ya están en los grandes negocios trasnacionales. Y eso que cada rato nos endilgan rollos patrióticos y hablan de rechazar todo intento del PAN o del PRI de privatizar lo que queda en manos del Estado. Lo que nunca dicen “las izquierdas” es que en el DF poco resta en la esfera gubernamental, todo está privatizado, para la construcción de vialidades, un negocio descomunal, se recurre, desde luego, a empresas particulares. Para justificarse, explican que son “izquierdas modernas”. Bueno. Sólo es cuestión de que los capitalinos despierten y vean que el hombre que toleró el linchamiento de policías en Tláhuac, es también parte de un bien aceitado negocio cuya sede está en EU, cotiza en la bolsa de valores y es experto en corrupción. ¿Ahora está claro el abandono de los mercados públicos?

Opinión 2012-04-27 - La Crónica

abril 25, 2012

70 años de dictadura, ¿perfecta?

Hace una semana mencioné que en la política todo se vale, como en el amor y en la guerra. Así que no debemos asustarnos de lo que vemos y escuchamos. De hecho ya pocos lo hacen, salvo los fanáticos de tal o cual partido, de un candidato o de otro. Más bien fingen sorprenderse o indignarse. Cuando la acción le favorece, guarda un gozoso silencio. Al contrario, si el hecho atenta contra su favorito, el malestar salta en argumentos obtusos, elementales. En tal sentido, todos tienen razón, menos quienes nos dedicamos profesionalmente a los comentarios políticos. No hay lector irritado que no se sienta capaz de insultar a los críticos. Y eso, siempre es divertido. Los priistas suelen callarse, quizá a causa de todos los pecados que llevan a cuestas. Los panistas protestan y apelan a lo mismo de siempre: el PRI es el causante de los males del mundo, lo mismo de la matanza del 68 que de la invasión a Irak. Pero ésa es la tarea asignada por los fundadores de su partido conservador. Los perredistas resisten lo que sea, menos que se toque a López Obrador y lo han conseguido, ahora está a salvo hasta de la intención del voto. No ha subido para alcanzar a Vázquez Mota, ella ha descendido para disputar el segundo lugar, lejos del puntero.



Desde luego, el asunto es problema de publicidad y aquí cuenta también la personalidad de los aspirantes, sus antecedentes y desde luego, pero en último lugar, las propuestas. Dentro de la guerra de spots, hay uno que me llama la atención, aquel perredista que los medios electrónicos vomitan cada instante y que precisa basta de 70 años de dictadura. Me llama la atención porque el PRD es creación de ex priistas, porque sigue siendo manejado por ex priistas, porque sus dos ídolos: López Obrador, Marcelo Ebrard y en general su séquito, fueron furiosos priistas, porque siguen siéndolo. Seamos honestos, por piedad: panistas y perredistas están montados en el sistema que inventó el PRI a lo largo de esos 70 años. Ninguna creación nueva hay, ninguna. A lo sumo el PAN ha hecho algunas modificaciones, pero tan ligeras que son imperceptibles.


Ahora, esas siete décadas realmente resultaron tan funestas como para aceptar la aseveración del mejor amigo intelectual de Josefina Vázquez Mota, Mario Vargas Llosa, de que el PRI fue la dictadura perfecta. Si hablamos de muertos, Díaz Ordaz consiguió 500 en una tarde, Felipe Calderón lleva en cinco años de gobierno democrático, 60 mil muertos. Pero eso no es el asunto, el problema es el sistema: quien gane, lo mantendrá. No hay propuestas en contrario. De ningún partido. En todo caso es un problema de terminología. Lo que Peña Nieto llama vías férreas, López Obrador lo convierte en tren bala. El sistema está igual y así se mantendrá, ya todos se lo prometieron no a nosotros, sino a los empresarios y banqueros, a los sacerdotes de alto nivel, a las autoridades norteamericanas, a las universidades particulares...



Pero hablar de 70 años de dictadura, ¿no hace que el PRD se muerda la lengua? Ellos provienen de ese partido. Se les nota. Sus muchos defectos y sus escasas virtudes nacen del PRI. Algo peor: ¿en tal periodo queda incluido el general Lázaro Cárdenas? Por supuesto. Sólo en la lógica política del PAN, partido que nació para contrarrestar los excesos “comunistas” de ese notable mexicano, el mejor presidente que México tuvo en el siglo XX, es un villano. ¿Por qué asimismo en la de los feligreses de López Obrador, quien se ufanó del PRI, y tomó el populismo de Echeverría y López Portillo, y sigue utilizando como eje de su pobre campaña la expropiación petrolera, el general queda incluido? Lo ignoro. Las generalizaciones siempre son riesgosas. Aquí, torpes. ¿70 años de dictadura? ¿Hubo algo positivo? Al parecer nada. Todo parte del año 2000 o quizá del momento en que el hijo del general Cárdenas funda el PRD, rodeado de priistas resentidos y atrae a ciertas fuerzas políticas sin origen oficial y hoy sin mayor relevancia política dentro de “las izquierdas”.


Pienso en muchos de mis aguerridos maestros de marxismo, los que ahora están en la parte medular del equipo de AMLO, todos pasaron por el PRI, disfrutaron de sus beneficios, hasta que de pronto se convirtió en la “dictadura perfecta”, el obstáculo para modernizar a México. Está visto que además somos un país de nostálgicos, al menos eso indican las encuestas que mantienen tan alto al PRI y que la nostalgia es por 70 años de dictadura. Vaya país. Por respeto al sentido común, habría que exigir que tal pifia sea eliminada o por lo menos que la maticen: “En 70 años, quitando el gobierno de Cárdenas, el abuelo y el padre el PRI fue una dictadura”. Esto puede tener como fondo la Ciudad Universitaria, obra de Miguel Alemán, o alguno de los museos creados por López Mateos. Y la voz puede ser la de Camacho o Ebrard, obradoristas de hoy.

La dictadura priista fue un excelente negocio para todos: demócratas y opresores, militantes y ex militantes. Hasta para los panistas.

Opinión 2012-04-25 - La Crónica

abril 23, 2012

Wallace: ciudadanos en la política

Si antes, durante el tiempo en que la señora Isabel Miranda de Wallace luchó por el justo castigo para los asesinos de su hijo, los medios de comunicación y los partidos políticos la trataban con respeto y admiración, ahora, convertida en panista, digan lo contrario o no, en tanto aspirante a la jefatura del Distrito Federal, la situación se ha tornado ruda. En principio dejó de ser una ciudadana común para convertirse en una política, en alguien que busca un alto cargo de representación popular. Es correcto. Pero ya no puede seguir mostrándose como una más de nosotros. Representa a un partido, al PAN y tiene, en consecuencia, que enfrentar una terrible lucha con sus rivales. Los medios hacen lo suyo, hurgar en la historia de cada persona que aspira o tiene un cargo político para mostrarla de cuerpo entero, con sus virtudes y defectos y al parecer, los defectos de la señora Miranda de Wallace no son pocos. Desde ahora es posible anticipar su derrota y darle un tercer lugar atrás de Mancera y Paredes, quienes están en lo suyo y en consecuencia tienen mejores armas para participar en una lucha severa.

La revista Proceso puso la fotografía de Isabel Miranda de Wallace fichada, y en diversos números más, rescató reportajes y entrevistas que prueban que estuvo varios días en la cárcel. Los datos periodísticos, tomados de la historia, la muestran incluso como una mujer prepotente y autoritaria, dueña de una aceptable fortuna (lo que la hizo blanco de los criminales) y capaz de rechazar las disposiciones legales con tal de mantener su negocio de espectaculares exitosamente. Las pruebas están allí y si antes la señora de Wallace las rechazó y dijo que eran falsas, no hay duda de que su pasado es real y no una treta de quienes desean que sea derrotada.

El PAN, a su vez, debió haber pensado más en su biografía antes de designarla por dedazo. No era la candidata ideal, la ciudadana impecable, tras esa apariencia estaba una empresaria que desdeñaba leyes y mandatos judiciales, que los enfrentaba desde su cargo de presidenta de la Asociación de Publicistas en Exterior y dueña de unos dos mil espectaculares distribuidos por toda la ciudad. Ahora ya no hay remedio: Acción Nacional perderá en los dos grandes frentes: el presidencial y el capitalino y sin duda por un margen amplio, al menos en lo que atañe al proceso en el DF. Mientras Enrique Peña Nieto se mantiene en el primer sitio, ya AMLO está por alcanzar a Josefina Vázquez. Isabel Miranda, ni siquiera arranca, no sabe qué hacer, no despega. Ha optado por seguir sus obsesiones (naturales ciertamente) y ahora insiste en que Florence Cassez debe seguir presa, que es culpable, cuando tendría que estar como Mancera y Paredes actuando, moviendo sus piezas para conquistar el gran baluarte del PRD: el DF.
Según informaciones obtenidas por Proceso, Miranda de Wallace estuvo consignada por la PGJDF, luego de que el juez décimo segundo penal, Joel Blanco García, la encontró presunta responsable del delito de resistencia de particulares. Para decirlo en otros términos, fue acusada de daño en propiedad ajena, oposición a un mandato legal y tentativa de homicidio. Más adelante, fue absuelta, tras pasar unos días encarcelada. ¿Una mujer con estos antecedentes puede ser buena candidata para gobernar a la ciudad capital? En todo caso, ella debió hacer público el problema y no suponer que prevalecería la desmemoria.
No cabe duda que la política es brutal. Vemos las acusaciones escandalosas del PAN contra Peña Nieto, acusaciones que cayeron en el vacío, el partido de Vázquez Mota quedó en ridículo. La campaña va mal, pero no hay un acertado cambio de estrategia. ¿Cómo va a recuperar el peso su candidata presidencial en las pocas semanas que restan de campaña? Sin duda es el momento de pasar con celeridad a una gran campaña de propuestas, a un plan audaz para México y dejar de lado las comisiones que hurgan en la vida de sus enemigos los defectos para hundirlos. Fracasó el camino, hay que enmendar velozmente el error. El problema es la falta de agilidad de la dirigencia panista.

A su vez, la señora Miranda dejó abruptamente de ser la mujer valerosa que luchaba por encontrar a los asesinos de su hijo a ser el blanco de críticas y señalamientos de pasados errores. De modo tardío sabe que la política es fuego que no purifica, que incendia reputaciones y crea odios irreversibles.
Está inmersa en una lucha de la que no saldrá bien librada, de hecho ya está sufriendo las consecuencias. Si antes era respetada, ahora es vista como una persona que aprovechó su prestigio para buscar más poder. Ello es una pena, porque es una mujer digna de admiración, su lucha le ganó millones de adeptos que hoy o la rechazan o por lo menos no piensan votar por ella. Si en el inicio de su designación autoritaria contaba con amplias simpatías, hoy las ha perdido en gran medida. Ahora la lucha por el DF ha quedado entre el PRD y el PRI, con resultados que se antojan previsibles.

Opinión 2012-04-23 - La Crónica

abril 22, 2012

El intelectual se esfumó

Mario Vargas Llosa anticipa su nuevo libro: La civilización del espectáculo.

Mario Vargas Llosa es el único intelectual de habla castellana que sabe conmover. Impresionan tanto sus libros como su inteligencia para criticar las teorías o conductas que no le parecen correctas. No hay obra suya que pase inadvertida o produzca desencanto. Como ensayista, su lucidez y frescura de pensamiento deslumbran en un conjunto de naciones que parecen achacosas. La verdad de las mentiras, digamos, es un trabajo ejemplar de enormes enseñanzas literarias. Uno puede comenzar la novela partiendo de la realidad existente, pero seguirá invariablemente por la senda de la imaginación. Los personajes pueden ser tomados de la realidad, de inmediato, en manos del creador, se transforman en fantasía. En Cartas a un joven novelista, MVLl indica a los escritores que no hay más método para narrar que el propio, el adquirido merced a cientos de lecturas y docenas de intentonas de escribir un capítulo memorable o un relato valioso.Ahora Vargas Llosa anticipa su nuevo libro: La civilización del espectáculo. Allí, según la agencia noticiosa EFE, afirma y prueba que la cultura ha sido sustituida por el espectáculo. La cultura, como la conocimos, está en vías de extinción. Afirma: “El intelectual sólo interesa si sigue el juego de moda y se vuelve un bufón.” La explicación no está en su propia actitud sino en una sociedad globalizada que le concede excesivos méritos al entretenimiento y a la diversión. Los medios electrónicos son la avanzada y un populismo ramplón que ha llevado a muchos gobernantes a darnos circo en lugar de arte y cultura de alto rango. En México, el PRD, en tal sentido, ha sido clave. En pos de diversión y votos degradó a la cultura para llenar plazas públicas, donde destaca el Zócalo. La nueva clase política mexicana está engolosinada con el surgimiento del espectáculo como dueño de una definición de cultura, rayana en lo antropológico. No sólo el PRD ha contribuido a esta noción que Vargas Llosa critica. El PAN ha hecho lo suyo al convertir el Palacio de Bellas Artes en salón de usos múltiples y agencia funeraria. Esto nos aleja de una concepción seria de cultura. No a todos nos gustan los mariachis, podremos ser pocos pero estamos quienes amamos el ballet, la danza moderna, la ópera y la literatura clásica. Sólo que eso no vende ni atrae públicos, dicen los políticos dedicados a la difusión “cultural”. Los jóvenes quieren rock. Sí, porque no parece haber otra alternativa. Nadie ofrece una ópera en un parque público o una pieza teatral clásica en el Zócalo.La banalización de la cultura, la reducción del papel del intelectual a comparsa de los políticos es evidente. El intelectual es un bufón o está por serlo. En nuestro caso, la politización los ha perdido: sirven al poder porque significa premios, reconocimientos. La lista es inmensa y a todos se les ve convertidos en empresarios donde su principal cliente o promotor es el poder político: el Estado. No hay que dar nombres, son obvios y están empeñados en recoger becas y estímulos, hacer negocios, no producir ideas, se retratan con políticos exitosos y nadie se salva. Allí están dos nombres afamados, García Márquez y Álvaro Mutis, dejándose ver con un candidato distinguido para brindarle apoyo. Él sabrá pagar.Trotsky, cuando la cultura daba la vida por causas nobles, explicaba que el intelectual imagina vivir en libertad sin percatarse que abajo del elegante traje, lleva el de rayas de un presidiario. Si sumamos ambas ideas, estamos ante una tragedia. De un lado el sistema ha privado de su libertad al intelectual, por el otro lo ha convertido en bufón. Paz, quien perdió su libertad a causa del neoliberalismo de Salinas, señaló a Monsiváis como una suerte de bufón, un hombre de chistes, no de ideas.¿Es éste el futuro del intelectual, al que Gramsci le dio un papel básico en la construcción de un nuevo mundo?

Excelsior - 2012-04-22

abril 20, 2012

Todos unidos contra Peña Nieto

Hace seis años, todos se unieron contra Roberto Madrazo a iniciativa de Elba Esther Gordillo. Para el PAN era útil la convocatoria, pues la gestión de Vicente Fox había sido desastrosa y Santiago Creel no era el sucesor indicado por la cordura. López Obrador y sus admiradores tenían una enorme aversión por Madrazo ya que los había derrotado en Tabasco. Para colmo, dentro del PRI, su dirigente no las tenía todas consigo: eran muchos quienes lo detestaban. Pese a ser el político mejor formado intelectualmente, más experimentado (hijo de Carlos Madrazo, un luchador tenaz que murió en un accidente sospechoso mientras intentaba conformar un partido político para democratizar al país), nada le salió bien. En el debate fue regañado, no tuvo a la mano los conocimientos necesarios para responder y al final hasta las hojas que llevaba se le cayeron al suelo. Perdió. Se fue al tercer lugar luego de Calderón y López Obrador. Muchos pensaron que el PRI ahora sí desaparecería.

Pero reapareció a través de un político joven, mexiquense, que le dio nuevas fuerzas al partido achacoso. Desde mucho antes que arrancaran las campañas y los partidos tuvieran candidatos oficiales, en el PRI estaba claro quién sería el candidato presidencial, a pesar de la existencia de otros de alto rango como Manlio Fabio Beltrones. Su nombre: Enrique Peña Nieto. Al comenzar formalmente la campaña por Los Pinos, este joven ya punteaba. Por ahora, a dos meses de las elecciones, lleva poco más del 50% de la intención del voto y trabaja en busca de los indecisos, que no son pocos en el mar de lodo que se ha convertido la política mexicana.

Los panistas y los “izquierdistas”, en vista de los magros resultados, optaron por cambiar sus respectivas estrategias. El “amoroso” y “dulce” López Obrador recuperó su agresividad y tono violento, desde el cual descalifica a todos los que no están con él, son sus enemigos mortales y complotan para impedirle que nos salve del derrumbe. Josefina Vázquez Mota dejó el overol con el que construyó tres millones de pisos firmes, hizo a un lado el cemento y la cuchara y con sus antes rivales, Cordero y Madero, entre otros, tomó una decisión: endurecer al estilo AMLO su campaña, de tal suerte que obligara al puntero a descender y polemizar con ella. La campaña, tolerada por el IFE, siempre un pésimo árbitro, arrancó con toda clase de agresiones al priista y no tanto al PRI. El obús principal tenía una leyenda semejante a la usada contra Roberto Madrazo: No hay que creerle a Peña Nieto, miente, de 600 compromisos no cumplió con dos y dejó un tercero inconcluso.

El priismo se desconcertó ante semejante audacia de Vázquez Mota, que ya ha derrotado a enemigos como Calderón, Madero y Cordero, y cayó en la trampa. El escándalo ha sido mayúsculo. Por ahora Josefina, que sí “tiene pantalones”, aunque use falda, ha superado al maestro de la provocación y la ofensa: López Obrador.

Si el PAN logra que Peña se tambalee, Vázquez Mota podrá salir del estancamiento. AMLO está muerto. Pero hay también un riesgo, el que los indecisos, en vista de un ataque artero, de escasos resultados y no acompañado por una ofensiva de grandes propuestas de renovación del país, pueden hacer crecer a Peña aún más. Convertirlo en una víctima de la desesperación panista. Para afianzar su más de lo mismo con relación a Felipe Calderón, una vez que éste rechazó la nacionalización del petróleo argentino, Josefina asimismo desaprueba la acción soberana de Argentina. De otro lado, López Obrador, quien ha centrado sus ataques en el puntero, si ve a la panista avanzar y de seguir él muy abajo, podría atacar al PAN. Dudo que su “perdón a Calderón” sea real, es una mentira más. El tabasqueño sabe mantener sus odios. Por ahora, para no ser menos que Josefina, acaba de denunciar a Peña Nieto por rebasar los gastos de campaña.

Mientras tanto, un estudio de la UAM muestra que de cada diez jóvenes mexicanos, siete no piensan acudir a las urnas en vista de su temprano fastidio por el mar de lodo que contemplan. Lo que presencian es una pésima conducta de todos los políticos, altos niveles de corrupción, ausencia de oportunidades laborales y una guerra contra el crimen organizado fallida de principio a fin. La campaña del PAN contra el PRI enfanga más el panorama, lo envilece y todo ello sumado aleja a los indecisos, ahuyenta a los jóvenes y nos convence a todos que el país no está en el rumbo correcto.

El PAN de Josefina Vázquez Mota, desesperado no por evitar el regreso de los malos, sino por mantener en sus manos el poder, está llegando a extremos de bajeza infinita. Y eso que solían presentarse como el partido de la decencia. Ahora engaña y calumnia con facilidad. Con López Obrador le dio resultado al señalarlo como “un peligro para México”. ¿Podrá ahora derrumbar a un hombre que lleva meses en la punta de las encuestas, de un modo contundente? Pronto lo sabremos. El PRI está ante un enorme obstáculo porque en la capacidad de cumplir los compromisos radica el mérito de su candidato. Si no lo sortea, el PAN seguirá la misma ruta de Calderón en manos de Josefina.

Opinión 2012-04-20 - La Crónica

abril 18, 2012

Cómo anda la campaña presidencial

Luego de que han aparecido recientes encuestas, los partidos comienzan a buscar nuevas estrategias, a consolidar lo que consideran éxitos o a instrumentar acciones novedosas para intentar cambios que hasta hoy no son perceptibles. Enrique Peña sigue de puntero con alrededor del 50% de la intención del voto. Josefina Vázquez Mota ha descendido un punto, más o menos, y López Obrador se aferra al 20% en el mejor de los casos. Gabriel Quadri, ni siquiera se ha movido, ocupa la última posición. Extraño: es el mejor preparado intelectualmente, es un rostro novedoso en la política, pero lo afectan su desinterés y el partido que lo propone para Presidente de México.

Dice el refrán que en la guerra y en el amor se vale todo, en esta lógica, habrá que incluir a la política, simplemente porque es más perversa. El puntero siempre mantiene las cosas igual, no le toca insultar o ser agresivo en exceso, debe cuidar su ventaja. Si es alta, como sucede en este proceso, ¿para qué modificar las cosas? En todo caso, habrá que intensificar las acciones de campaña, ser cauteloso y mostrarse como la solución de un país agobiado. Son sus rivales los que tienen que arriesgar más, sobre todo cuando la diferencia es tan alta. Por ello, Josefina Vázquez Mota, que iba bien antes de que el IFE diera el banderazo de salida, ahora se rinde, se enfunda en los pantalones de los hombres machos y hasta se pone sombrero de charro para mostrar que las puede. Honestamente, sus asesores y camaradas no la quieren al permitirle que el eje de su campaña sean los ataques feroces de una experta en autoestima y buenos modales en contra de alguien que de no cometer un enorme traspié está en las mejores posibilidades de conquistar la Presidencia.

Josefina es de pena ajena. Su discurso fatiga y aburre, está plagado de verdades que se han hecho lugares comunes que a pocos mueven. El discurso antipriista lo agotó prácticamente López Obrador, un ex priista. Son frases manidas que no producen ningún terror, sobre todo si se observa que no funcionan en la práctica: Peña Nieto sigue subiendo. Si hoy fueran las elecciones y el PRD y el PAN se unieran de alguna manera, no ganarían.

López Obrador desde hace días recuperó su discurso natural, la crítica violenta, las descalificaciones, prepara la idea, que en el pasado le resultó, de ser víctima de un fraude. Pero no se percata que su fugaz paso a la “República amorosa” lo dañó, pocos creyeron la patraña. Los empresarios van con cualquiera con tal de proteger sus intereses, los pobres se quedaron sin portavoz y los fanáticos de AMLO están desconcertados por su aparente cambio de personalidad. Muchos lo han señalado y puesto públicamente distancia con él. El PRD sabe que está entrampado, que muchos de los votos que atraiga su candidato beneficiarán al PT y, desde luego, a Morena. No muchos seguirán creyéndole a ciegas, no tiene muchas esperanzas de crecer, salvo seguir la ruta de Vázquez Mota y ya la ha tomado: irse de lleno contra Peña Nieto. Si alguien tiene la curiosidad de leer las intervenciones de ambos diariamente están incluidos varios ataques a Peña Nieto y al PRI. Criticar al PRI es sencillo, tiene un historial negro, pero tampoco el PRD con su enorme corrupción y el PAN con su total incapacidad y con los miles de muertos de la guerra contra el crimen organizado, son para defender.
Por su lado, Enrique Peña Nieto parece seguro, quizá lo esté. Rodeado de hábiles dinosaurios, marcha por el país acumulando puntos que se reflejan en las encuestas y en los propios medios que suelen destacar más sus propuestas que las de sus rivales. Tanto Josefina como Andrés Manuel se refugian en las propuestas demenciales: hacer trenes bala, bajar la gasolina, subir impuestos, mejorar salarios, crear refinerías por todo el país… Pero no nos dicen cómo en un país de tan frágil economía. Es verdad, prometer no empobrece, pero sí se corre el riesgo de perder simpatías ante la propuesta imaginativa, lejos de la realidad.
Josefina Vázquez todavía podría enmendar el rumbo y disminuir la distancia con el puntero. Para AMLO las cosas se ven más complicadas. El discurso amoroso no funcionó y su regreso a la virulencia y la propuesta descabellada lo exhiben como un político inestable. Él mismo se contradice, modifica su opinión y sólo es tenaz en el agravio. No tiene buenos asesores o si los tiene no los escucha. Confía en él como toda persona mesiánica, pero su mejor momento pasó y no da señas de tomar un rumbo coherente. Sólo sus feligreses lo acompañan ciegamente. El problema es que son los mismos que ya lo siguieron en la derrota. La mayor parte de la población ve con mejores ojos a la panista y al priista, como se aprecia en las encuestas.

Faltan los debates. Es la esperanza de todos: allí aparecerán las armas secretas, los peores golpes de parte de los que van abajo. El que puntea tendrá que saber sortearlos. La mejor encuesta aparecerá luego de los debates.

Opinión 2012-04-18 - La Crónica

abril 16, 2012

Fox, ¿oráculo político o provocador?

Vicente Fox consiguió la hazaña de sacar al PRI de Los Pinos, no es poca cosa. Una vez en la Presidencia de la República, el hombre perdió el ímpetu, el coraje y se hizo un chivo en cristalería. Si para frenar las ambiciones de Francisco Labastida lo señaló como “mandilón”, ya en el poder él se asumió como un hombre sujeto a los caprichos de la mujer de la que se enamoró: calculadora, mediocre y ambiciosa. De vocera pasó a esposa y allí se vio como posible sucesora presidencial, como una suerte de Eva Perón. Pero Fox cometió tantos desatinos que terminó por convertir la famosa silla del águila en silla de fonda. Fox fue un caudillo, pero no el hombre que México necesitaba para la transición democrática que aun ahora se ve distante. El país perdió seriedad y se hizo botín de auténticos rufianes, ya sin disfraces de ninguna clase. Las ideologías se perdieron, el respeto también. En lo sucesivo la política se hizo un torneo de vulgaridades y falsedades. Fox pasó de esperanza a verdadero charlatán.

Sin embargo, no todo estuvo perdido, pese a que, como a la usanza priista, quiso dejar a un sucesor, a Santiago Creel, Felipe Calderón fue capaz de remontar a su antiguo jefe y también al candidato más fuerte en ese momento, López Obrador, y derrotarlo. Es decir, pese a todo, Fox mantuvo al PAN en el poder, incluso a pesar suyo.

Pero seamos claros: Fox no era panista, no lo es, su carácter de ranchero independiente, su rápido ascenso, su capacidad para los chascarrillos y su desenfado a veces cínico, otras natural, lo convirtió en aquello que a los mexicanos tanto les gusta: un caudillo. Para triunfar y alcanzar Los Pinos formó una misteriosa organización, no suficientemente estudiada, llamada “Amigos de Fox”, de donde salieron recursos materiales y voces de empresarios, intelectuales y políticos resentidos que le sirvieron como un sólido apoyo.

El resto cualquiera lo sabe. Fox no ha dejado de sentirse presidente de México y habla con desparpajo. Atrás quedó el vendedor de refrescos y hoy es un “intelectual”, un “politólogo” que explica y ha formado una fundación con su nombre y un centro de estudios que produce materiales de poca monta y sirve como escenario de sus fanfarronadas. En una de ésas, ha sido sincero: el ex presidente no le ve capacidad a Josefina Vázquez Mota. Tiene razón. La señora, economista y madre, como se presenta en sus “comerciales” no es una mujer de experiencia política, no sabe lo que es enfrentarse a las masas, responder a sus adversarios, se limita a explotar un antipriismo fácil, ramplón, que se ha agotado en las ocurrencias de López Obrador.

A pesar de dos o tres aciertos, en general Josefina no ha podido crecer. De allí que Vicente Fox, siempre inoportuno, haya declarado vencedor de la contienda presidencial a Enrique Peña Nieto, salvo que “ocurra un “milagrito” y Josefina pueda remontar una enorme ventaja que la separa del priista y mantener a Obrador en el tercer lugar. Por ahora ella confía en el equipo que la rodea, donde no hay uno que digamos pueda destacar: todos son incapaces evidentes.

Fox metió al PAN en un enorme lío: le anticipó la derrota ante Peña Nieto, quien públicamente agradeció la “deferencia” y dijo que aún faltaba camino y que seguiría trabajando con ahínco. El PAN se indignó, los posibles votantes de Vázquez Mota se desconcertaron y ahora el fuego amigo se concentró en Fox, quien anuncia que tendrá su propio show televisivo, donde entrevistará a grandes figuras de la política nacional e internacional. Para empezar, el PAN de Guanajuato anticipa que prepara una sanción contra Fox. ¿Cuál podría ser, regañarlo, expulsarlo? Lo primero se le resbala, lo segundo es ridículo. ¿Ya para qué?, podría decir él mismo.

El daño está hecho y Josefina Vázquez Mota apenas ha modificado sus tácticas de lucha política, a lo sumo se “ha puesto los pantalones” y se hace llamar “La Jefa”, una expresión que ya usaron con Marta Sahagún. ¿Jefa de quién?, si está rodeada de hombres y mujeres de poco o nulo talento político que fueron sus rivales. Josefina sin duda confía en el debate, donde piensa recuperar simpatías, prestigio y votos. No será fácil, pero es posible anticiparla atacando a su principal oponente, a Peña Nieto, ¿para qué perder el tiempo señalando las infatigables mentiras y el historial de López Obrador? Pero allí puede estar el “milagrito” que necesita no sólo para mantenerse en el segundo lugar sino para ganarle al PRI. Pero pongámonos foxistas: Peña Nieto no está manco y puede responder o no, según la estrategia del grupo de mañosos que lo rodean pueda señalarle. Mientras tanto, Vicente Fox, en una de sus típicas salidas para no perderse en el olvido, ya la derrotó. Tampoco es como para tomar sus palabras a la ligera. Venció al PRI y como sea, contribuyó a otro “milagrito”: impedir que López Obrador llegara a Los Pinos. Para colmo, una de las conciencias marginadas del PAN, Manuel Espino, aseguró que Fox tiene razón.

Opinión 2012-04-16 - La Crónica

abril 15, 2012

La globalización en rojo

Hasta Felipe Calderón puede llegar a La Habana y criticar el bloqueo norteamericano.


En 1945 el comunismo salió de las enormes fronteras soviéticas y se extendió por media Europa. El impetuoso avance del Ejército Rojo aplastó, a costa de muchas bajas y sacrificios, a la feroz Alemania nazi. A partir de ese momento, el estalinismo pareció tener razón: primero había que consolidar el socialismo en un solo país y más adelante extenderlo al resto del mundo. Desde luego, nada de esto ocurrió en la lógica del marxismo clásico sino en las volteretas que primero le dio Lenin y más adelante Stalin, quien de paso eliminó a Trotski. En 1949, Mao Tse-tung culmina la Larga Marcha y convierte a la inmensa China también en comunista. En 1953, Estados Unidos fracasa en su intento de contener el avance revolucionario de Corea, y medio país, apoyado por los chinos, establece una nueva nación dentro de lo que podríamos llamar globalización socialista. En 1959, Castro y Guevara triunfan en Cuba y hacen un llamado internacional a buscar la misma ruta, la armada. En Vietnam los comunistas derrotan a EU y para colmo, Salvador Allende establece un socialismo marxista por la vía electoral en Chile.La Guerra Fría se intensifica y no se convierte en nuclear gracias al temor que producen las armas atómicas. En esos momentos el comunismo, en distintas variantes y tendencias, tiñó de rojo a la mitad del planeta. Para muchos izquierdistas, se acercaba el fin del capitalismo. Me lo dijo Nicolás Guillén y yo todavía no conocía Disneylandia. Sin embargo, el gigante tenía pies de arena y se derrumbó estrepitosamente siguiendo la caída de la URSS. China sobrevivió merced a la habilidad de mezclar los beneficios materiales del capitalismo con la rigidez del comunismo estalinista, los sobrevivientes, tratan de mantenerse a flote admitiendo reformas al sistema estatal.

Hoy el comunismo a nadie le produce terror. Hasta Felipe Calderón puede llegar a La Habana y criticar el bloqueo norteamericano. Empresarios mexicanos hacen negocios con China y se acercan a Cuba. Empero, todo Occidente finge temblar de miedo ante un país diminuto: Corea del Norte, cuya superficie no rebasa los 120 mil kilómetros cuadros, cabe en Durango. Algo semejante le ocurre con Irán: podría tener armas nucleares. Entonces hay que destruirlos o eliminarlos de alguna forma. Günter Grass lo advierte en el caso iraní con los resultados conocidos y todos los días la Casa Blanca amenaza a Corea del Norte. Teme por Corea del Sur e Israel.Norcorea tuvo épocas en que entrenaba jóvenes de diversos países para la guerra de guerrillas y su postura, como la de Albania, era arrogante y extremista. Hoy la primera está al borde de la hambruna, y de Marx no hay absolutamente nada. Allí gobierna una familia, una monarquía laica y hereditaria. A Kim Il-sung, fundador del reino comunista, su nieto Kim Jong-un le acaba de erigir una descomunal estatua y al mismo tiempo sus científicos militares intentaron lanzar un cohete de largo alcance que voló unos miles de metros antes de caer al mar. ¿Irán y Corea son temibles enemigos para Occidente? ¿O, como en el caso de Irak, se trata de invadir, destruir y reconstruir como un negocio, pues las pavorosas armas secretas jamás aparecieron?
La ONU, una especie de IFE internacional, de altos sueldos y magros resultados, podría hacer un esfuerzo para sentar en la mesa de negociaciones a esos dos países, más incomprendidos que temibles. Lanzar hoy el poderío militar occidental, puede ser más peligroso a largo plazo que intentar una solución pacífica inmediata. Tanto a Irán como a Corea del Norte pueden aparecerle amigos solidarios y eso sí sería riesgoso para la paz mundial. Irán puede recibir la adhesión de los países musulmanes que acumulan aversión por Occidente y la segunda nación podría tener el respaldo chino y eventualmente el ruso de Putin.

¿Para qué buscar pretextos de policía preventiva internacional en ambos casos?

Excelsior 2012-04-15

abril 13, 2012

La insufrible política mexicana

Al contrario de lo imaginado, la alternancia ha resultado una pifia democrática. Son los partidos políticos quienes nos han degradado, dividido y hasta idiotizado: basta leer los medios, atender a los mensajes electorales y asomarse a las redes sociales, que de sociales, al menos en estos meses, nada tienen: están politizadas de la peor manera.

En otros países donde se ha transitado de la tiranía a la democracia, los resultados han sido si no estupendos sí importantes. España, por ejemplo, ha entrado en un buen desarrollo económico, aunque con las habituales crisis económicas tan propias del capitalismo, pero la alternancia es un resultado de un manejo político que bien podríamos calificar como adecuado. En México, en cambio, cada día que pasa los partidos políticos sin excepción se convierten en factores de odio, transmiten mensajes llenos de perversidad, mentiras y calumnias. Si uno observa de cerca los equipos de cada candidato, vemos toda clase de tiranuelos y personas deshonestas, falsarios y sin ninguna ideología. Intercambian acusaciones y mentiras, se calumnian unos a otros. Los candidatos, en mayor o en menor grado se han convertido en fabricantes de lodo y promotores del odio, el que cuaja perfectamente en una sociedad inmadura como la nuestra. La mejor prueba son los discursos de AMLO, pero no se quedan atrás Vázquez Mota, Peña Nieto y Quadri. No buscan soluciones, buscan los errores y defectos de sus enemigos para atraer votos y descalificar rivales. El PAN, recorre el Estado de México buscando pruebas de que Peña Nieto no cumplió cabalmente su cometido, ha gastado una fortuna en ello, sus resultados son bajos.

En estos días los artículos de los periodistas manifiestan ya no su asombro del lodazal de la campaña, sino de sus alcances a escala nacional. Empachan los mensajes, hartan los discursos, irritan sus exageraciones y lo peor, las escasas promesas que hacen son inviables, puras humoradas, acciones fáciles de hacer, imposibles de llevar a cabo. Prevalece la ligereza y la demagogia. Quienes por distintas razones se topan con ellas, están fastidiados. Todos saben o intuyen que esta suma de falsedades se lleva a cabo con su dinero, con los dineros que pudieran ser utilizados para construir y mejorar escuelas, regenerar las ciudades tan llenas de imperfecciones y problemas, crear fuentes de empleo en un país donde el número de personas desocupadas crece. La mayoría, estoy seguro porque suelo hablar con muchas personas diariamente a causa de mis actividades laborales, terminarán tan decepcionados que no irán a las urnas por más que el IFE nos endilgue mensajes positivos, cuando la realidad de la partidocracia es inmunda.

Ante nuestras críticas, las críticas de periodistas sensatos y miembros de la sociedad civil, la burocracia responde: es el costo de la democracia. Si alguien se ha beneficiado con el nuevo sistema, son los partidos políticos, sus más destacados militantes y sus cercanos militantes que aprovechan el dinero que el gobierno reparte con generosidad. Han hecho fábricas de ricos.
Para colmo, los medios de comunicación, especialmente los diarios, están plagados de políticos disfrazados de periodistas y los intelectuales han asumido compromisos con los partidos. Son previsibles, a veces sólo basta ver sus nombres para saber qué nos dirán, cuánto lodo saldrá de sus computadoras. ¿Cuál es el objeto de tenerlos y además pagarles cuando se necesitan opiniones distantes de los criterios e intereses políticos? Honestamente, no lo sé. Pero, por razones de trabajo, abro los periódicos y los veo llenos de políticos: unos tienen empleo y usan el periodismo para mejorar su situación, otros están desempleados y quieren chamba. Todos ellos, que son docenas y docenas, están al servicio de sus partidos y de ellos mismos, de sus intereses. Usan sus espacios para esparcir más y más el fango. Hablar con políticos es un ejercicio complejo: hay que soportar sus mentiras, sus falsas promesas, su total carencia de ideología. Vistos los personajes cercanos a la señora Vázquez Mota, hay de todo, hasta panistas convencidos y para qué señalar al PRD, allí sólo hay ex priistas que ahora tratan de mostrar su arrepentimiento y la necesidad de salvar al país.

Los meses que faltan para que los políticos callen son pocos, pero parecerán una eternidad.

Faltan los debates, el intercambio de insultos, de ofensas de gruesos calibres, faltan las reacciones a esos imaginarios debates donde no hay ideas ni proyectos, sólo acusaciones vulgares. La política mexicana carece de dignidad, de nivel. Está en unas cuantas manos, sí, pero todas ellas capaces de pervertir al país entero. Entre Peña Nieto, Vázquez Mota, López Obrador y el recién llegado al cochinero, Quadri, han llevado a cabo tantas “hazañas políticas” que sumadas podrían salvar no sólo al continente latinoamericano, sino a la totalidad de los países pobres del mundo que no son pocos.

Realmente no merecemos una clase política como la que padecemos, pero el problema es que cada feligrés o militante ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en su candidato.

Opinión 2012-04-13 - La Crónica

abril 11, 2012

Günter Grass, un escándalo magnificado

Cuando era niño y Alemania estaba a punto de sucumbir, Günter Grass fue reclutado por las perversas tropas de asalto nazis, en sus últimos intentos por frenar la oleada roja que venía a gran velocidad sobre Berlín. Algo semejante le sucedió al Papa: en su juventud estuvo afiliado al nazismo y ahora es una persona que nadie acusa de servidor de Hitler o antisemita.

El pueblo alemán lleva una pesada carga: el siglo XX presenció dos salvajes guerras desatadas por el excesivo militarismo prusiano. En la primera se rindieron fuera de su territorio, la segunda fue una severa lección para Alemania. Debió ser difícil para toda la nación aceptar que habían apoyado a un grupo decididamente antisemita y anticomunista. Pero el síndrome del holocausto les quedó, ha sido su peor carga y lo pagan de diversas maneras. La principal es apoyar a toda costa a Israel. Pero como hace algunos años en México dijo el destacado intelectual Gabriel Zaid, Israel no es Ana Frank. Ahora es una potencia nuclear que cuenta con un enorme apoyo de Occidente y cuyos lazos con el gran capital son evidentes. Todos recuerdan los seis millones de judíos asesinados, pero nadie los veinte millones de soviéticos masacrados en su propio país: la URSS. Y no es un problema de cantidades, lo es de analizar bien los resultados de la Segunda Guerra Mundial y la manera en que nace Israel en lo que por siglos fuera territorio palestino.
Hace un par de años, en Nueva York, me acerqué por pura curiosidad a una manifestación en contra del expansionismo israelí. Me llamaron la atención dos cosas: la participación de muchos judíos al lado de los palestinos y la distribución de una hoja donde aparece Palestina en 1945 y hoy en día, disminuida de modo atroz por los asentamientos judíos. No se trata de ir contra ese pueblo por razones raciales, se trata de entender que es expansionista y está cometiendo un nuevo genocidio contra los palestinos que carecen de la fuerza necesaria para enfrentar a uno de los más eficaces ejércitos del mundo, bien armado y decidido a dominar la zona. Un país que ha crecido a costa de los palestinos con el apoyo invariable de Estados Unidos y que hoy no cuenta con ningún contrapeso, desparecida la Unión Soviética.

Para EU y en general para la Comunidad Europea, la presencia todopoderosa de Israel es fundamental para el control de la zona. Los árabes se mueven inquietos y sin una ruta precisa como la tuvieron hace años. Los dictadores proliferan y no hay sentimiento de unidad. Viven, en tal sentido, como los encontró en la Primera Guerra Mundial el célebre Lawrence de Arabia, quien escribiera un hermoso libro de memorias: Los siete pilares de la sabiduría. Desde hace tiempo todo es políticamente correcto, hasta tener armas nucleares en Occidente, menos en otros países. Corea del Norte está en la mira y desde luego Irán. Sólo las “democracias” tienen derecho al armamento atómico. Los demás no. Pero Israel lo tiene, su ejército es poderoso en extremo y recibe apoyo a raudales. De muchas maneras es un país imperialista en la zona que esgrime el terrible holocausto, juega a la eterna víctima y ay de aquel que diga lo contrario, es satanizado como nazi. Lo curioso es que los palestinos acusan a Israel de ser neonazi: exterminadores, al mostrar cadáveres de niños y mujeres, de hombres armados de forma rudimentaria, que pelean por su derecho a vivir como un Estado, en su propia casa.

En este contexto apenas dibujado, el formidable escritor Günter Grass escribe un poema donde señala los excesos de Israel y la manera en que se prepara un ataque a Irán. El escándalo se desata: todos lo acusan de antisemita. No lo es, es un hombre que ve con claridad el problema de Medio Oriente y tiene el valor de decirlo. No es nazi por haber escrito unos versos reveladores. En su propio país, donde siguen avergonzados por sus crímenes de guerra, se le lanzan al cuello. Recibe críticas excesivas y pocos recuerdan su notable literatura que bien conocemos en México. Salman Rushdie, también perseguido, alega que Grass no es antisemita y es evidente, es un intelectual que no acepta la maniobra de pinzas entre Occidente e Israel para eliminar a sus enemigos. Su obra muestra a un crítico del nazismo, pero eso no significa que deba callar ante las nuevas atrocidades.

Que Israel tiene derecho a existir, es verdad, existe y es un poder notable, económico y militar, pero también lo tendrán los países árabes que lo rodean y aquí debe entrar una reflexión a futuro. ¿Cuánto tiempo podrá el magnífico ejército judío mantener a raya a los millones y millones de árabes y musulmanes que son sus vecinos? Israel ha mostrado intolerancia una y otra vez. La música de Wagner, por ejemplo, no la escucha porque fue el autor favorito de Hitler y ello le ha impedido a su pueblo disfrutar a un enorme autor, que ni remotamente fue nazi porque el nacional socialismo apareció como amenaza internacional, y no sólo para los judíos, muchos años después de su muerte.

Opinión 2012-04-11 - La Crónica

El líder social a la mexicana

Explica Ricardo Alemán que Enrique Peña Nieto es puntero no tanto por su talento político, sino por los errores de sus rivales. Tiene razón el experimentado columnista. Cada día que pasa vemos las debilidades de la panista y del dueño de todas “las izquierdas”. A cambio, no encontramos ninguna fortaleza. Por esa simple razón, Enrique Peña conserva el primer lugar en las encuestas. Ahora recorre el país con la característica habilidad del viejo priismo y la seguridad que le han dado sus rivales por más que lo acusen con lugares comunes, que no son ya efectivos.

Vázquez Mota no da pie con bola. Comenzó bien, derrotó a sus enemigos internos encabezados por Felipe Calderón, Gustavo Madero, la señora Sota, Genaro García Luna y Ernesto Cordero. Fue una hazaña que imitaba a la de Calderón enfrentándose a Fox y a su delfín Santiago Creel en calidad de “hijo desobediente”. Les ganó y alcanzó al puntero López Obrador y le pudo ganar. Pero Josefina Vázquez pensó que todo estaba solucionado al obtener la candidatura del PAN y que el resto marcharía sin sobresaltos hacia Los Pinos.

Experta en autoestima, olvida que la política se mueve con otros valores. Hoy ha dado tantos traspiés que está por reorganizar su campaña, mientras voces “amigas del PAN” piensan en buscar un candidato más adecuado para bajar a Peña Nieto del primer lugar. La señora supone que echándole la culpa de todos los males del mundo al PRI ganará. No después de doce años de panismo. El discurso y las tácticas deben sufrir alteraciones. Necesita a su alrededor políticos que conozcan el país, comunicadores que sepan qué es una campaña de esa envergadura. Pero no, iba segura y gozosa hasta que se topó con varios muros pequeños que no supo sortear.

El primero fue el Estadio Azul, donde se quedó hablando sola; el segundo una oratoria meliflua que ve a Peña Nieto como el diablo, cuando podría insistir en propuestas y proyectos para México. Desde luego, romper discretamente con el hombre que más daño le hace, su propio jefe nato, Felipe Calderón. Pero tampoco, va justificando los actos que medio país le reprocha, entre otros la guerra contra el crimen organizado. Hay que poner distancia, debe ser una “hija desobediente” y no una hermana de la caridad, enfrentándose a lobos. Muchos dentro de su mismo partido.

AMLO, a su vez, no sabe qué hacer: ha sufrido tantas metamorfosis que ya ni sus más leales seguidores lo quieren cerca, unos por sus bandazos, otros por sus locas ideas políticas, unos más porque a cada tipo que se encuentra le da cabida en su gabinete ampliado y a los que faltan les explica sandeces que al menos los hacen dudar de la cordura y consistencia ideológica del líder tabasqueño. Asesores los tiene y de cierta calidad, saltimbanquis que han ido de un partido a otro y hoy juegan sus últimas cartas pensando en que ganará, lo cual es una auténtica broma. O una pésima comprensión de la política mexicana. Que puede subir en los debates, de acuerdo, pero también puede perder más ante Peña y Vázquez Mota. Por ahora, pese a su insostenible y ridícula república amorosa, apenas consigue algo. Los medios, un indicador de cómo marcha la campaña, lo sienten y notan, van obsesivamente tras Peña Nieto y no tras sus rivales. El puntero da noticias, los otros causan pena. Josefina, luego de un ligero mareo mostrándose en shorts en una caminadora para probar que está sana y fuerte, es una bobería. Pero las palmas a la incoherencia se las lleva López Obrador, a pesar de que él sí cuenta con asesores de peso. Claro, un dictador jamás escucha. Su rudimentaria definición de líder social (él) dada a conocer en Twitter no lo retrata: “Un dirigente social busca convertir los sueños en realidad. Es movido por un ideal, una doctrina, una filosofía, algo. Sin ello, es la nada”. Pues sí, él es la nada. Carece de ideología, tiene montones de ocurrencias, de chistes, ninguna idea seria. Primero fue tras los pobres, ahora coquetea con los ricos empresarios. Carece por completo de ideología, como carecen Peña Nieto y Vázquez Mota. Sus discursos son huecos, sus hechos lamentables. Ha perdido incluso el valor de enfrentar a los poderosos, ahora les ruega, les pide apoyo. Hay un hombre lastimoso que pide perdón por haber ocupado Reforma, destruido negocios y entorpecido la vida urbana. Nada de fondo. No leyó a los clásicos del pensamiento progresista: de Marx a Bobio. Es pura intuición y eso funciona cuando como Napoleón se es un genio capaz de ganar grandes batallas y al mismo tiempo planear leyes y estructurar cambios para modificar a las monarquías europeas. No es ni siquiera un líder social, es un hombre de ambición descomunal que ama el poder y que piensa que está señalado por el dedo divino para obtenerlo. En efecto, un líder social tiene una poderosa ideología, como la tuvo Lenin o Ernesto Guevara. No él. En este contexto, la gente mayoritariamente sigue viendo mejor a Peña Nieto y no porque lo sea, sino porque parece (dije parece) más experimentado. Cuando afirma haberse formado en la universidad de la vida, tiene razón y eso es nada.

Opinión 2012-04-09 -
La Crónica

abril 08, 2012

Una mujer en la política

A Griselda Álvarez le dolía el país, escenario de sus triunfos y para manifestarlo usó el soneto.

El inmenso poeta Rubén Bonifaz Nuño me dijo que dentro de Sonetos terminales había algunos francamente muy hermosos. Coincido con Rubén: la voz poética de Griselda Álvarez en ese libro llega a una perfección y belleza excepcionales. Ante lo que la autora consideraba una muerte cercana, la reta con su infatigable trabajo: versos endecasílabos donde puso en juego su sentido del humor, su fina ironía.Cuando cumplí 25 años como narrador con un libro editado por el Fondo de Cultura Económica, Griselda me acompañó en el homenaje que me hizo la institución y su generosidad no tuvo límites cuando aceptó escribir las páginas introductorias de Recordanzas, libro autobiográfico. A mi vez, participé en reuniones literarias para reconocer lo sabido: era una mujer magnífica, feminista sensible, talentosa, de infinita hermosura, de historial impecable, que tenía un hermoso rostro severo para la política y una bella cara sonriente para la poesía. Fue la suya una carrera doble: la política que corrompe y obliga a las peores degradaciones, y la literaria que exige rigor, continuidad, un amor muy intenso. A las dos las dignificó. Le dolía el país, escenario de sus triunfos y para manifestarlo usó el soneto y no la autobiografía (Cuesta arriba…): “Oscura piel de mugre sin aseo,/ mirada con dureza que me embiste,/ un sólido rencor que deletreo,/ huesos al aire, niño que resiste./ Y ahí, aún en pie, ahí te veo,/ México de mi vida, imagen triste.” Evtushenko tuvo razón: la autobiografía de un poeta son sus poemas. Y probablemente el mejor modo de comunicarse con sus semejantes.

Griselda recibió la medalla Belisario Domínguez que concede el Senado de la República y multitud de reconocimientos literarios y políticos. La escuché en arengas políticas y en lecturas poéticas. Si el discurso político con ella tuvo un peso que la hizo inolvidable como senadora y primera mujer gobernadora en el país, su voz como poeta alcanza una extraña hondura que conmueve y cala, qué eficacia consigue con las imágenes poéticas, a veces juguetonas, otras tristonas o peleoneras, siempre dotadas de un sarcasmo elegante.

Pero si en Sonetos terminales Griselda le canta a su propia muerte, en Erótica habla del amor sensual, de las iluminadas relaciones amorosas. Describe al cuerpo varonil con especial maestría y nos sugiere cuál es la diferencia entre pornografía y erotismo. Son los sonetos que hablan de la pareja, de su vano intento de convertirse en una unidad, de sus caricias suaves o violentas. La poesía se enriqueció de manera notable con esos cantos al amor en su más alto y sublime nivel: el sexo, particularmente cuando se hace el amor por amor.Falta la Griselda combativa, la que guerrea por sus ideas, la que enfrentó con armas poéticas al majadero panista Diego Fernández de Cevallos. Lo hizo con Canto a las barbas, diez sonetos impecables, de fina y mordaz ironía, de firme convicción liberal y revolucionaria, grandes herencias políticas que recibió la inmensa poeta. Están allí las lecciones de quienes en el pasado lucharon contra la reacción y el invasor, los políticos que recurrieron a la literatura para derrotar al enemigo. En esa lucha (guerra donde los soldados eran versos, no toleró ni groserías a la mujer ni ofensas a su partido, el PRI) me tocó un doble honor: publicarlos en El Búho y más adelante hacer el prólogo de la plaqueta que poca o ninguna gracia le hizo al petulante adversario de Griselda. Al tipejo que había ofendido el inteligente feminismo de una poeta excepcional, con palabras como el viejerío. Esta poesía civil, en la terminología de Borges, en sus manos no fue poca cosa y sirvió para quitarle muchos votos al PAN durante las elecciones de 1994.
Griselda amó a la literatura y a la política: a las dos las enalteció con su dulce e inteligente andar por la historia.

La diferencia con la política actual es infinita.

Excelsior - 2012-04-08

Campaña: entre el primero y el último

El que sigue arriba en las encuestas es Enrique Peña Nieto. El que ocupa el último lugar es Gabriel Quadri, quien realmente no tiene ninguna oportunidad de triunfar. Por ello los medios le prestan escasa atención. La primera plana poco le corresponde. Sin embargo dice cosas sensatas, no es cualquier improvisado, es un hombre con muchas lecturas y que ha reflexionado sobre los problemas del país. Hace un par de días precisó que los debates deben ser de ideas y propuestas y dejar de lado la guerra sucia y las descalificaciones. Habrá que precisar que en este campo, son la candidata del PAN y el aspirante de “las izquierdas” los que más abusan de las ofensas y críticas que no vienen al caso. Son, como queda muy claro, descalificaciones; aumentarán de tono en la medida que la campaña avance. En los debates, el fuego de alto calibre lo recibirá el priista de parte de sus opositores principales. Si Quadri es leal a sus palabras, se mantendrá ajeno a las agresiones y expresará su postura ante los grandes problemas nacionales. El trabajo de Peña Nieto será doble: presentar sus propuestas para la mejoría de la nación y no responder a las ofensas y acusaciones que ya desde ahora se anticipan por obvias, que es difícil.
Tanto Vázquez Mota como López Obrador no pierden la oportunidad de señalar los defectos o errores de Peña Nieto, lo hacen obsesivamente. La primera con habilidad de palabra y algún ingenio, el segundo con su característica rusticidad que ya no impresiona, al contrario, desagrada. No es posible hablar de perdón y amor y enseguida lanzar una andanada de acusaciones a sus enemigos. Las palabras de AMLO suenan falsas, huecas. Han perdido la vivacidad que le permitió convertirse en caudillo. En vano intenta que olvidemos sus equívocos. Según él, la toma de Reforma fue para impedir una ola de sangre. Sin duda exagera. Las condiciones para desatar una protesta armada no existen, no están dadas. Que hay malestar, es verdad, pero hasta los grupos más violentos o radicales carecen de fuerza para hacer un llamado a las armas. Sería mejor que dejara el tema.

En estos días he escuchado un argumento contrario a Peña Nieto, lo he escuchado hasta de personajes poderosos: Es un invento de Televisa. No me consta, como tampoco que Calderón sea un “teporocho”, como lo califican en las redes sociales. Un borracho perdido, como lo señaló Fernández Noroña. No me he emborrachado con él ni lo he visto ebrio a las tres de la tarde, como insisten sus enemigos. Y como poco me he asomado a la psiquiatría, ignoro si López Obrador es bipolar y esquizofrénico, como indican aquellos que lo detestan. Creo que en tal sentido, tendríamos que ser más cautelosos, pensar más en las ideas y en los proyectos de nación que en utilizar frases manidas. Lo digo como profesor universitario y como periodista. Hay que tener las pruebas, la certeza de algo para poder lanzar la piedra.

La política nos ha pervertido como nación. Primero porque vivíamos bajo la “dictadura perfecta”, ahora porque hay alternancia y libertad de expresión y entonces tratamos de ajustarnos a los nuevos tiempos, donde los medios tienen sus preferencias, lo que es normal, y las redes son aprovechadas de mala manera, no para derrocar una tiranía sino para insultar a quien resulta antipático.
En lo personal veo las reacciones furiosas de quienes se sienten agraviados con mis artículos. La mala redacción y las vulgaridades menudean. Tienen puntos de vista distintos y los expresan como Dios les da a entender. Sin embargo, cuando aparece un comentario opuesto a mis tesis y argumentos, y no es grosero, respondo siempre. De cualquier manera me pregunto: si a una persona no le gusta el canal 2, pues con cambiar de canal es suficiente. Si no les gustan mis comentarios, ¿para qué leerlos? Lo único que logran es agriarse más el carácter. No voy a modificar mi opinión.

Lo curioso es que si escribo contra el PRI, alguno de sus simpatizantes me lo recrimina y no le molesta cuando hago críticas al PRD o al PAN. Lo mismo sucede cuando señalo las inconsistencias de López Obrador, a quien jamás he podido creerle una palabra. Oleadas de sus admiradores, cegados por el fanatismo, protestan sin argumentos. Apoyé una y otra vez a Cuauhtémoc Cárdenas, voté por él cuando ganó el DF, pero ahora cambió el PRD y es una suma de personas sin escrúpulos, la mayoría salidos del PRI, que ambicionan el poder para su propio beneficio. Del PAN no puedo decir mucho: es un organismo de derecha abierta, más la suma de los vicios del PRI. Se ven en Calderón, en Vázquez Mota son más que evidentes.

Pero volvamos al primero y al último lugar de los candidatos. Peña Nieto está seguro de ganar e imagino que Quadri lo estará de perder. Pero quedan el segundo lugar, Vázquez Mota, y el tercero, López Obrador. Hasta hoy se han estancado, puntos más, puntos menos, les faltan los debates como tabla de salvación. De allí que AMLO quiera muchos y ella los pueda utilizar para desplegar su oratoria como experta en autoestima. ¿Será suficiente o habrá una alianza final?

Opinión 2012-04-06 -
La Crónica

abril 04, 2012

Martha Fernández y el barroco

Las investigaciones sobre el barroco de Martha Fernández son profundas: la hondura y el amor por el tema pertenecen a la pasión de la creatividad, al hurgar en lo más íntimo de una fe que ha movido montañas para implantar su dominio, que lo mismo ha recurrido al fuego y a la espada que a la fe y a la promesa del paraíso. Del mismo modo que Vivaldi o Bach escribieron música para comunicarse con Dios, son incontables los seres humanos que le entregaron a esa misma deidad, con frecuencia ajena a sus creencias originales, su mayor esfuerzo. Sacerdotes, arquitectos, albañiles, escultores, pintores, orfebres, todos contribuyeron a edificar moradas para que las habitara Dios y su corte celestial: vírgenes, santos, ángeles y arcángeles. En tal sentido, Martha Fernández, en su libro más reciente: Estudios sobre el simbolismo en la arquitectura novohispana, nos muestra la ruta que viene desde Jerusalén hasta nuestro pasado reciente. De muchas maneras, la investigadora busca en las grandes edificaciones o en lo que de ellas resta, su sentido simbólico, sus secretos, las disposiciones de Dios, la relación entre sus fieles o adeptos y Él. La bibliografía consultada y los sitios visitados, minuciosamente analizados e incluso fotografiados, contribuyen a consolidar tanto el prestigio de la doctora Fernández por sus aportaciones, como la explicación de esos recintos sagrados que ocultan mucho más de lo que permiten escudriñar a simple vista.

Investigadora de altísimo rango, Martha ha dejado en libros, ensayos y artículos multitud de pruebas de su talento como investigadora. Estudios sobre el simbolismo en la arquitectura novohispana, una obra reciente, editada por la UNAM en 2011, en colaboración con el Instituto Nacional de Historia y Antropología, es una magna obra cuyos aciertos sobre arquitectura van de la mano con la belleza de la prosa y con la agudeza de los comentarios. En este voluminoso libro, Martha Fernández consigue sus propósitos: informarnos y conmovernos, mostrarnos la grandeza de una fe o religión que ha destruido, sí, pero que sobre los basamentos de las ruinas edificó templos espléndidos dedicados a un culto preocupado por los valores estéticos, lo que podría probarnos que estamos ante deidades que sólo están satisfechas si la catedral, el convento, la iglesia o el templo tiene hermosura y posee una serie de enigmas que forman parte del gran secreto de Dios, acorde a sus ofrecimientos hechos a través de textos bíblicos y de la palabra del propio hijo de Dios, Jesucristo, el redentor.

En el prólogo, José Pascual Buxó anticipa algunos de los hallazgos de la autora, la doctora Fernández. Escribe de “poesía muda” o de la poesía parlante, lo que nos lleva obligadamente, aunque en un sentido laico, a un muy bello libro de André Malraux, Los sonidos del silencio. Pienso que particularmente en esta obra, Martha Fernández se muestra de cuerpo entero, es el tipo de tareas que se ha impuesto ella misma y para llevarla a cabo ha trabajado con intensa seriedad. No sólo aprecia desde afuera la Catedral de Puebla o la de México, observa la perfección de las columnas salomónicas, analiza el barroco mexicano, un hermoso mestizaje entre lo europeo y lo indígena americano, donde los símbolos cobran mayor penetración, y ve el interior de cada claustro, altar o retablo, cómo está una capilla o una fachada ante la luz solar y en particular qué nos oculta cada obra en su conjunto y en los detalles. Deslumbra su poder de observación y la capacidad de reflexión aunada a la descripción de la autora. Las fotografías (en general suyas), de iglesias y cuadros, de columnas o altares, de fachadas y patios, complementan su trabajo. El lector, especialista o profano, tendrá ante sí una serie de emotivas descripciones y explicaciones de lo que en conjunto representa cada obra.

La bibliografía de la doctora Martha Fernández es amplia y abarca distintos temas, lo mismo encontramos su devoción por el periodo barroco, sus edificios y sus artistas que la preocupación por una ciudad espectacular de origen que hasta hoy lucha en desventaja permanente por conservar sus bellezas y peculiaridades. Conmueve su pasión por aquellos edificios antes soberbios que ahora apenas mantienen algún decoro. Todos o la mayoría víctimas de la destrucción. Hace notar los detalles de una iglesia caída en desgracia o de un edificio civil que ha pasado a ser un vulgar comercio. Le duele la capacidad destructiva de las autoridades del país. Me parece que en tal sentido, la autora ha dado infinidad de peleas contra el abandono, la modificación torpe y la modernización salvaje que poco respeta el pasado grandioso. En más de un caso, aparece lo que la autora mira al fenómeno: como una lucha entre ángeles y demonios, no sólo por lo que ambas legiones simbolizan en un combate entre dos valores permanentes: el bien y el mal, sino porque los resultados de cualquier lucha afectan a la obra de arte. Martha Fernández dice: no más tentaciones para destruir las moradas de Dios o transformar arbitrariamente los edificios civiles que tienen méritos históricos y arquitectónicos. De lo contrario, le estaremos cerrando las puertas a un pasado extraordinario y modificando sus símbolos, valores y conceptos.

2012-04-04 - La Opinión

abril 02, 2012

El lenguaje político de los mexicanos

Si aceptamos que el lenguaje político mexicano está formado por frases comunes, imágenes ridículas de tipo deportivo (ninguno, por ejemplo, baja la guardia), el de López Obrador me parece singular, su vocabulario es reducido, apela a sus propias gracejadas cuando está de buenas y a la ofensa cuando está de mal humor. Asombra su capacidad para mentir y aportar ocurrencias políticas que no pueden ser tomadas en serio salvo por los fanáticos que lo siguen. Hay, incluso, un lenguaje común. Todos rechazan el pasado, “no quieren más de lo mismo”, pero por razones distintas. López Obrador, porque supone que hay una conspiración del PRIAN en su contra, cuando en realidad es evidente que las alianzas más cálidas se han dado entre el PRD y el PAN. Vázquez Mota tampoco “quiere más de lo mismo”, ella se refiere a un pasado más distante, los tiempos en que el PRI conducía al país a placer. Peña Nieto precisa en idénticos términos: “no queremos más de lo mismo” y con esta expresión señala claramente a los doce años de panismo que han sido fatales por el empobrecimiento, las injusticias y desde luego los 60 mil muertos que se han hecho un referente para el país, menos para el PAN, que ignora desdeñosamente la cifra.

Hace dos días encontré en internet una pequeña encuesta: ¿Le parecen bien 90 días de campaña para conocer a los candidatos y sus proyectos? ¿Son muchos, son suficientes o no alcanzan para tener una idea de cada aspirante? Los resultados no eran asombrosos, pero sí significativos. Por mucho ganaba la primera opción: son muchos. Bien vistas las cosas, la ciudadanía está harta de discursos, promesas, pugnas, insultos, mentiras a granel y eso que llevamos oficialmente apenas unos días de arrancadas las campañas. Las ciudades no dejan de tener una severa contaminación visual, las bardas nos ofenden con frases incoherentes, los pendones son idiotas, los espectaculares distraen a los conductores y prender la radio o la televisión implica escuchar necedades y promesas difíciles de cumplir. El intercambio de ofensas es insoportable, aunque habrá que reconocer que el puntero es quien menos las comete, quizá seguro de su distancia con el segundo lugar, Vázquez Mota, y el tercero, López Obrador, quien dejó de lado a los pobres y ahora cena en la mesa del patrón en busca de la aceptación de empresarios y banqueros de alto nivel. A su vez, Josefina, que estudió para codearse con ricos, come en casas humildes y hace nostalgias de su pobreza inicial.

Como van las cosas todavía tendremos que soportar tres meses, largos, eternos. Todos sabemos que de nueva cuenta PAN y PRD (más el resto de las tribus llamadas “izquierdas”) tarde o temprano tendrán que sumar esfuerzos para bajar a Peña Nieto del primer lugar. Y aquí la alianza virtual recupera las reales que han hecho en diversos estados de la república. Suponemos que el equipo de campaña del mexiquense estará preparado para sortear ataques severos, críticas despiadadas y hasta calumnias. Habrá que recordar cómo se han movido los candidatos luego de los debates. Es decir, no todo seguirá como ahora lo vemos. López Obrador buscará como primer paso alcanzar a Vázquez Mota y ella, a su vez, a Peña Nieto. ¿Cómo se defenderá el que hasta hoy puntea? ¿Con qué argumentos y de qué manera responderá las agresiones? Ninguno tiene un pasado impecable, nadie es Blanca Nieves. Y si el arranque fue más o menos terso, ya contaba con frases perversas de AMLO: “los dados están cargados”, lo que le permitirá tener amenazados a muchos sectores del Estado. El papel de víctima le va bien. México está lleno de padres protectores, de familias justas a toda costa.

No es imposible imaginar que pronto Josefina habrá perdido las buenas maneras y que Obrador habrá recuperado su rudimentario lenguaje, sus violentos calificativos. De hecho ya empezó a señalar a Peña Nieto como “títere de Televisa”, “creación de la mercadotecnia”. Y Vázquez Mota, al decir que hizo lo que no hizo en la SEP, aprovecha para señalar que el PRI es el mismo monstruo de hace más de diez años en que el PAN apareció para salvarnos. Los resultados de la encuesta mencionada tienen razón: vamos a padecer una jornada intensa en bajezas, donde ganará el que tenga las mejores argucias, no el que posea el proyecto de mayor envergadura, el más serio.

Los debates serán dos y son un exceso, si bien todos empezarán con alguna vaga propuesta, rápidamente comenzarán las descalificaciones y en este torneo los mejores serán AMLO y Vázquez Mota, quienes están más capacitados para mentir y no es que Peña Nieto no sepa hacerlo, sino que serán dos contra uno. Para colmo, en estos meses de “veda de logros presidenciales”, Calderón se las arreglará ante un IFE atado de manos para manifestar qué maravilloso es México bajo el PAN, lleno de hazañas tan espectaculares como inútiles: con Fox la megabiblioteca Vasconcelos y con Calderón 60 mil muertos y la Estela de Luz. ¿Eh, qué tal?

Si el PRI tuviera intelectuales y artistas a su servicio como los tiene el PRD y compañía, podrían hacer un filme glorioso sobre los muertos de Calderón y los destrozos del chivo en cristalería llamado Fox. Pero los priistas van solos, aferrados a una imagen que desborda vitalidad y simpatía, es todo.

Opinión 2012-04-02 - La Crónica

abril 01, 2012

La mentira como arte

Hay un hombre cuyos partidarios aplauden cada mentira suya y ay de aquél que ose señalar sus engaños...

Aunque México es católico esencialmente, son pocos los que respetan el mandamiento de la ley de Dios, no mentirás, en especial los políticos. Por una razón u otra engañan, hacen promesas que no piensan cumplir y para todo tienen una respuesta de falso optimismo. Luis Donaldo Colosio, en tal sentido, fue un caso raro. Advirtió que veía un país adolorido en un discurso conmovedor. Días después era asesinado. La propia sociedad te invita a mentir, a ocultar tus opiniones, tienes que fingir y ser cauteloso ante los errores y defectos sociales que te agobian. Quien infringe esta regla, es sancionado de múltiples maneras, dependiendo del ámbito donde se mueva.

Pero hay un hombre cuyos partidarios aplauden cada mentira suya y ay de aquél que ose señalar sus engaños: sufrirá insultos y descalificaciones. Hablo de Andrés Manuel López Obrador. Mintió cuando para ser candidato al gobierno del DF, impulsado por Cuauhtémoc Cárdenas, dijo tener la residencia capitalina de la que carecía para serlo. Una vez en el poder, buscó la Presidencia y para intentar llegar a ella hizo de la mentira y el cinismo eficaces armas políticas que le permitían ocultar su esencia: autoritarismo y brutalidad.

La mayor falsedad fue hacerse presidente legítimo, una bufonada costosa para él. Luego se despojó el pomposo título para ser falsamente amoroso. Ahora recupera su naturaleza: hace días volvió al cargo para perdonar a Calderón y retar: Sigo siendo presidente legítimo y me convertiré en presidente constitucional. O ya se hizo líos o su desfachatez es mayor. La megalomanía lo poseyó y no hay exorcismos contra eso a menos que un buen psiquiatra lo ayude, tal vez su futuro secretario de Educación Pública. Prepara la derrota y la siguiente disputa e insiste: “los dados están cargados” y las “cartas marcadas”. Es decir, hay un nuevo complot, pero ganaré, clama desde su tercer sitio, lejos de Peña Nieto y Vázquez Mota, quien también miente, olvida la bajeza de los suyos y afirma que el PRI es quien la espía y le hace la guerra sucia. La República del amor es una fantasía boba. No más “la izquierda” a toda costa, el rayito de luz y esperanza que torcía las leyes y ordenaba plantones para desquiciar a una ciudad que lo idolatra por pura demencia. Como es usual en él, dejó el amor y ataca con bríos y majaderías no sólo a sus enemigos, a veces acompañado por personajes que se dejan enlodar. Presenta libros como propios, que más adelante aceptará sólo haber firmado. Eso es grave, lo exhibe como un charlatán. Retomó la campaña en su tierra, donde ya lo conocen a través de las corruptelas de su hermano incómodo José Ramiro, acusado de fraude y desvió de recursos. En Tabasco, Obrador consigue el tercer lugar, luego de Peña Nieto y Vázquez Mota. Pierde fanáticos. Hasta Fernández Noroña ha roto con AMLO, a pesar de que no ve mejor candidato y es así porque de los cuatro no se hace uno. El aguerrido político, de los pocos “izquierdistas” no ex priista, se siente traicionado; lo es. AMLO reconoce a Calderón luego de una larga y loca guerra donde arrastró a miles.

Hago memoria y regreso a los años en que yo comenzaba a impartir clases en Ciencias Políticas y Sociales; recuerdo a un joven priista, Andrés Manuel, fanatizado por su causa, enemigo del estudio, que sabía engañar pero no a los maestros, reprobaba una y otra vez. No parecía tener futuro político. Pues lo tuvo, es una celebridad y la única materia que no recibió, Demagogia I, lo hizo exitoso y lo convirtió en caudillo. Es experto en proponer absurdos, inventar simplezas, designar ingenuos en cargos remotos y engañar con frialdad a buena parte de la nación. La intelectual Ikram Antaki, mujer de izquierda real, escribió un artículo premonitorio: AMLO degradará al DF; se quedó corta: ha degradado a todo el país, desprestigiado a la izquierda, ridiculizado a la política y convertido a la mentira en un arte.


Excelsior 2012-04-01