Tantadel

agosto 31, 2012

Ya sabemos de qué vive AMLO

Desde hace años, he escuchado la misma pregunta, la han formulado periodistas distinguidos, académicos serios, personas comunes y hasta políticos del PRI y del PAN. ¿De qué vive Andrés Manuel López Obrador, de dónde proviene esa fuente inagotable de recursos que le permiten una y otra vez recorrer la República y mantener una enorme estructura de probada lealtad? He visto en distintas ciudades del país camionetas nuevas con el logotipo de Morena, movimientos multitudinarios de personas rumbo a la capital a mostrarle su adhesión total al caudillo, cualquiera sabe que eso demanda grandes sumas de dinero. Al principio se pensaba que el dinero provenía de los partidos que lo apoyan: del PRD, PT y Convergencia. Más adelante sospechamos que también provenían de empresarios que por razones de “simpatía” o de interés futuro, invertían en Obrador su dinero. Si en EU sucede, por qué no en México. Podría ser, y esto es una posibilidad, que también por simpatías personales, aunque sabemos que en el mundo del gran dinero lo que prevalece son los intereses.

De pronto había fuga de información y todo lo anterior se comprobaba. Existen redes de empresarios y políticos de “las izquierdas” trabajando para reunir millones de pesos y entregárselos a un hombre que jamás ha sabido estar tras un escritorio reflexionando y al que, fuera de ser jefe del DF, no se le han conocido grandes sueldos. Por añadidura, AMLO habla de honradez, de rebajarse el sueldo y hacer lo mismo con los demás. Quiere, como en Francia, un gobierno de parias. O de corruptos, porque pocos viven sólo del sueldo, ni siquiera los altos mandos, son más ambiciosos.

La pregunta, pues, era de qué vive AMLO, cómo obtiene las millonadas que utiliza en sus campañas. Pero a muchos mexicanos no les parecía importante la duda, el caudillo era incapaz de mentir o de hacer una maniobra perversa. Él es la única víctima de la mafia del poder, la que hasta hoy pocos logran identificar, sobre todo cuando PAN y PRD se ponen de acuerdo, como lo ha hecho en Puebla o en Oaxaca. Obrador es impoluto. Apenas recibe de las organizaciones que controla por medio del terror unos cuantos miles de pesos. Es humilde, sencillo, le basta vivir con la medianía que recomendaba Benito Juárez. Esto mientras el PRI gastaba millones y millones en comprar votos a través de un puñado de tarjetas y unas docenas de animales de corral. Desde luego, todas las organizaciones que forman parte de la mafia, empezando por Televisa, contribuían a apoyar a Peña Nieto, empresas y oficinas de infinitos recursos. Ricardo Monreal, especialista en acusaciones falsas, señaló con dedito flamígero al propio Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, y a varios bancos como donadores u operadores de dinero para el PRI.

Un colega de la academia universitaria me decía de AMLO, podrá carecer de programa y ser autoritario, pero es un hombre honrado incapaz de ocultar alguna perversión. Pues resulta que no. Ahora, por un extenso y bien documentado reportaje aparecido el miércoles pasado en El Universal, todos sabemos de dónde vienen los dineros que mantiene vivo al hombre que tiene en jaque al sistema, que amenaza con llevar a cabo una revuelta o si es posible una revolución en caso de que Peña Nieto sea aceptado como presidente por las autoridades electorales. Si sabe mentir con facilidad, López Obrador también sabe cómo obtener dinero a carretadas. Podría estar de acuerdo con sus fanáticos, a él no le interesa el dinero, pero sí el poder y para obtenerlo en cualquier parte se necesitan muchos recursos.

Después de la clara denuncia que apareció en el citado diario, ni el PRD ni López Obrador y su círculo cercano, incluidos los medios que lo idolatran, podrán lanzar piedras con la facilidad que hasta hoy lo han hecho. El político tabasqueño dispuso crear una serie de empresas para proveerse de recursos. A través del gobierno capitalino entregó contratos a sus más cercanos amigos. De este modo, SAD Desarrollo y Transparencia, AFK Comunicación Creativa y AAR Consultores de Negocios, AMLO recibió alrededor de 100 millones de pesos en contratos. Al frente de ellas están Héctor Muñoz Ibarra, miembro de Austeridad Republicana, Marcela García, contadora de Honestidad Valiente y Eréndira Álvarez del Castillo, Óscar Daniel Ramos Flores y Gustavo Álvarez, donantes de AMLO, según consta en el IFE. A esta información, falta precisar las aportaciones que le ha conseguido la empresaria y senadora de “izquierda” Yeidckol Polevnsky y el papel de Marcelo Ebrard a la causa del caudillo.

Si después de esto, hay quienes piensan en la existencia de la “honestidad valiente”, pues, no hay remedio. Ahora sabemos de dónde provienen los millones y millones que AMLO gasta en sus campañas presidenciales. ¿No es grotesco pensar en chivos, borregos, patos y gallinas luego de esta denuncia? Tampoco dejemos de lado que el partido más multado por el IFE fue el PRD por gastos excesivos de campaña. Como rareza, todas esas empresas están a unas pocas calles de la sede del PRD. Es decir, ni siquiera se tomaban la molestia de caminar mucho para violar las disposiciones legales de la campaña presidencial.

Opinión 2012-08-31 - La Crónica

agosto 29, 2012

Los animales en el arte y en la política

Hace años, en el legendario Centro Mexicano de Escritores, bajo la tutela de Juan Rulfo, Francisco Monterde y Juan José Arreola, yo estaba obligado, en tanto becario, a escribir un cuento cada semana con el fin de integrar un libro prometido. Al concluirlo y ser aprobado, lo titulé Hacia el fin del mundo y fue publicado en Letras Mexicanas del Fondo de Cultura Económica, un doble honor, pues me colocaron junto al mayor poeta de México: Rubén Bonifaz Nuño. Es la historia a grandes rasgos de un libro afortunado, que me abrió muchas puertas.
En un momento dado, no tenía nada escrito. Carecía de tema. Un diario destacó que en Italia habían encontrado pruebas jurídicas de un juicio contra una multitud de ratas por entrometerse en propiedad privada para devorar la cosecha almacenada. El hecho, ocurrido 400 años antes, me resultaba asombroso, era el tema de un cuento con las indispensables características fantásticas que necesitaba. Escribí un cuento. Al leerlo en las sesiones literarias, encontré la objeción de Juan Rulfo. Eso es imposible, me dijo un tanto irritado, y justificó su tesis negativa, mientras que Arreola y Monterde lo veían como un suceso de literatura imaginativa. Aceptaban que yo llevara a una masa de ratas al banquillo de los acusados y éstas tuvieran necesidad de un defensor. Desde luego, había un ejercicio de imaginación, pensé: los roedores deben estar sometidos a un juicio de tipo anglosajón, con fiscal, defensor, juez y un jurado popular que sentenciaría o liberaría a las ratas ladronas.


La discusión no llegó a mayores: todos allí vivíamos en el reino de la creación, de la fantasía: Rulfo había hecho hablar a los muertos, Arreola tenía un hermoso bestiario y Monterde había traído de la mano a Moctezuma II hasta nuestros días. Pero mi respeto y devoción hacia Rulfo no me dejó dormir tranquilo durante un par de noches. Otro periódico dio la respuesta a mi maestro. En Iztapalapa, en 1965, detuvieron a un burro. ¿Las acusaciones? Había entrado en un terreno propiedad particular y al hacerlo provocó algunos destrozos menores. La policía sin titubeos lo condujo arrestado a la delegación correspondiente. La fotografía del posible criminal ilustraba el artículo informativo. Honestamente, se dejaba ver muy tranquilo, con esos aires mustios que tienen algunos rufianes. Hasta gracioso parecía, digno de confianza.

Luego de un arresto de más de 24 horas, el pollino fue liberado por falta de méritos. Recorté la nota y al siguiente miércoles se la mostré a Rulfo. La leyó con detenimiento, como solía leer libros y revistas y me dijo con su voz pausada, tímida: Bueno, René, la realidad suele superar a la fantasía. Sonrió y me sentí aliviado. Nunca nada enturbió mi relación de profunda admiración hacia Rulfo. Al contrario, sigo agradecido con aquellas tardes en las que me permitía acompañarlo hasta su casa, caminando, eran espléndidas lecciones literarias.
Cuando el libro fue editado, tuvo fortuna y me abrió el camino hacia escritores que siempre he respetado, Borges entre otros, aunque no faltaron novelistas que dijeron: René, tu libro es literatura de evasión. Eran tiempos difíciles para la izquierda y ésta demandaba un arte comprometido con las luchas políticas. Sin embargo, jamás acepté las críticas en tal sentido. Pensaba y sigo creyendo que el arte siempre está comprometido pero de una forma más profunda y compleja. Raymundo Ramos, al escribir la cuarta de forros de Hacia el fin del mundo, puso que se trataba de “cuentos de anticipación social”. Quizás pensaba más en el relato que le da título a la obra, donde un juego de futbol desata, en plena Guerra Fría, un combate nuclear y el planeta desaparece. Después, se dio la famosa guerra del futbol en Centroamérica, la que fue analizada por el periodista Kapucisnky. Entrevistado al respecto, sólo pude decirle al reportero que me sentía como Jules Verne del subdesarrollo.

Está visto que también me anticipé a lo que vemos en la política de hoy, en pleno 2012, cuando un partido derrotado, para probar un supuesto fraude electoral, ha presentado entre un puñado de pruebas demenciales, chivos, patos, gallinas, borregos… de todo ello las autoridades electorales han dado fe: En la foja 423, una gallina aparece, no hubo mayores declaraciones, salvo un intenso parloteo entre un borrego y un pato, cada quien en sus propios términos: uno balaba, el otro graznaba. Nadie los comprendió.

Como queda claro, la política y en especial la mexicana se han mezclado con la más decidida literatura fantástica. Tenemos estupendas páginas de ficción. Esto no es novedoso, Jonathan Swift y Lewis Carroll, por ejemplo, hicieron que sus personajes zoológicos hablaran, tal como lo hicieron los fabulistas Lafontaine y Samaniego. Pero es obvio que la decisión de poner o quitar a un Presidente de la República no puede ser basada en las declaraciones de un burro o una gallina.
Sin embargo, es claro que Juan Rulfo tuvo razón al decirme que la realidad supera a la fantasía, una idea que en Inglaterra sugirió Oscar Wilde al decir que la vida copia al arte. Estoy de acuerdo con ambos. Pero de allí a que la política nacional se haya convertido en algo de animales, es otra cosa, y sin duda de mucha gravedad para la salud mental de los mexicanos.

Opinión 2012-08-29 - La Crónica

agosto 27, 2012

La historia según la política

La historia, explica un lugar común, la hacen los vencedores, aunque en ciertas ocasiones los vencidos impongan sus criterios y la verdad de una acción bélica de brutales características. Un caso es, a no dudarlo, el hermoso y doloroso libro La visión de los vencidos, donde Miguel León-Portilla recopila fragmentos de la derrota azteca. De cualquier forma, a la larga, la historia aparece con claridad, hace tiempo que pertenece al campo científico: es posible probar los datos que se le entregan al lector. Por otra parte, bien sabemos que la política ha utilizado a la historia para sus peores fines. Ha hecho héroes a verdaderos villanos y convertido en piltrafas a hombres y mujeres de gran valía. Evidentemente la historia oficial es por completo maniquea, dividida de modo pétreo en una lucha de buenos siempre buenos contra malos perfectos. No hay medias tintas. Sobre todo en México.

Esta breve reflexión proviene de las palabras tramposas, una vez más, de Manuel Camacho: Después de calificar a Felipe Calderón como “espurio” e ilegal, López Obrador le pide que intervenga para detener el triunfo del PRI en las urnas. Para Camacho esto es válido: solicitarle una mentira al Presidente de México, luego de llamarlo por seis años “usurpador”. Y lo es en función de sus intereses políticos. El desdén a Calderón, las ofensas de Obrador al Presidente, ya son historia. Ahora debe cooperar a eliminar a Peña Nieto, porque ése es el deseo del caudillo de “las izquierdas”.

En otros términos, la historia está en venta, cada interpretación es correcta, por inexacta que sea, todo depende, para la política, del uso que pueda dársele. Claro también hay actitudes ingenuas basadas en las simpatías que el “historiador” tiene por una causa o por un personaje. Víctor Hugo, en Los miserables, dedica unas páginas a imaginar que Napoleón no es derrotado en Waterloo, señala que si hubieran llegado a tiempo las tropas de refuerzo, no tendríamos registros adversos al emperador francés. Lo mismo he podido escuchar de simpatizantes de Francisco Villa. Si en Celaya la legendaria y brava caballería de la División del Norte aplasta al ejército de Obregón, habría ganado la Revolución de Zapata y del propio Villa. Pues sí. Pero Napoleón y Villa fueron derrotados. Lo demás son conjeturas simples. Si no matan a Colosio, el PAN jamás hubiera ganado, si Miguel de la Madrid toma una decisión sensata ante la sucesión presidencial y hace presidente a Cuauhtémoc Cárdenas, hoy no existiría el PRD y Manuel Camacho, Marcelo Ebrard y López Obrador serían buenos ciudadanos y dignos militantes del PRI, organismo que de muchas maneras los desechó.

Hoy, Manuel Camacho –que ignorante no es– pide públicamente que cerremos seis años de historia brutal contra Calderón y, conforme a la lógica (con frecuencia ilógica) de AMLO, se ponga del lado de “las izquierdas”, ésas, sí, ésas que por años lo ofendieron y le hicieron la gestión más complicada. A las limitaciones propias de Felipe y su partido, hay que precisar la larga lista de agravios y ofensas que, con ayuda de algunos medios, recibió. Sólo recordemos que fue acusado con vulgaridad de “alcohólico” y “teporocho”, con una enorme elegancia y que Ebrard se negaba a saludarlo. Ahora lo quieren como aliado. La historia es manipulable, o basta con olvidarla: los hechos no ocurrieron o fueron nimiedades momentáneas.

Para Manuel Camacho, esos casi seis años de insultos y acusaciones contra Calderón “son pequeñeces”. Ah, pero si el Presidente ayuda a “las izquierdas” a alcanzar la casona presidencial, ellos mismos se encargarán de hacer una nueva versión del Libro de Texto Gratuito, donde se especifique que fue el presidente legítimo. Cinismo y desfachatez. Es su última carta antes de que las autoridades electorales den al PRI como victorioso en la contienda presidencial, del mismo modo que ya lo han hecho con los perredistas triunfadores y entonces sí, López Obrador, Ricardo Monreal y otros más se vean en la patriótica necesidad de sacar a los aguerridos e ingenuos jóvenes del movimiento 132 y a los sindicatos más dogmáticos, propiedad de eternos líderes corruptos, para crear no una revolución (no hay condiciones para un movimiento de esa magnitud), pero sí una revuelta y el permanente acoso a Peña Nieto, hasta que, cerca de 2018, los falsos izquierdistas se pongan en movimiento para ir en pos de la Presidencia de la República. El problema es que para entonces, el caudillo estará vetusto y tendrá que luchar contra quienes hoy lo adulan todavía. Esto es: “las izquierdas” tendrán no uno, sino muchos aspirantes a ocupar Los Pinos.

Pero no debería sorprendernos la conducta de Camacho, es un hombre que seguirá los pasos de Muñoz Ledo: de proyecto de político exitoso a sombra de su sombra. Por algunos años pensó que sería el sucesor de Salinas. No lo fue. Sus ambiciones eran muchas y muy evidentes. Se fue del PRI dejando tras de sí un tiradero visible. Para seguir actuando, hizo un partido de centro y ahora es el más puro de todos los izquierdistas del orbe. ¡Vaya carrera!

Opinión 2012-08-27 - La Crónica

agosto 26, 2012

Dr. Jekyll y Mr. Hyde en México

Nadie empuñará las armas por un hombre que ha perdido dos veces el gobierno de Tabasco y dos la Presidencia de la República.

Mientras que los dirigentes del PRD, PT y demás organizaciones solidarias con López Obrador juran que respetarán el fallo del TEPJF, aunque les sea adverso, azuzan a sus legiones más radicales y anticipan un doble juego. De un lado, fingen aceptar la legalidad, del otro, organizan a los jóvenes y sindicatos afines para tomar las calles y provocar cuando menos una “revuelta”, no importa qué, como señala el IFE, no tendremos el estallido social que pretenden. Saldrán a las calles, armarán escándalos, insultarán a Peña Nieto en las redes sociales, no más. Nadie empuñará las armas por un hombre que ha perdido dos veces el gobierno de Tabasco y dos la Presidencia de la República. La única vez que ha triunfado fue por el apoyo total que un poderoso Cuauhtémoc Cárdenas le dio en el PRD del DF, cuando carecía de prestigio moral, peso político y la antigüedad domiciliaria indispensable para aspirar al cargo. Es un caudillo inventado.
Mejores razones tuvieron los jóvenes que formaron parte de las primeras oleadas guerrilleras luego del 68 y fracasaron. Sentido tenían las peticiones de Marcos en Chiapas y hoy nadie pregunta dónde está su ejército indígena. ¿Qué hace pensar a “las izquierdas” que para eliminar a Peña Nieto lo mejor es mentir y alentar a miles de jóvenes a provocar desórdenes en un país que desea vivir tranquilamente?

Los teóricos y militantes de la guerrilla moderna, desde Mao Tse-tung y el general Giap, hasta Fidel Castro y Ernesto Guevara, sabían que para derrotar a un sistema organizado, con un ejército fuerte y con cierto potencial de credibilidad, era necesario buscar las condiciones locales e internacionales adecuadas. Para tomar el poder, las guerrillas de Mao necesitaron más de 20 años y una situación externa favorable. Lo mismo pasó en Vietnam. El caso cubano es de sobra conocido.
En otras palabras, nadie sabe qué demonios pretenden “las izquierdas” promoviendo con hipocresía la violencia. Tienen un capital político inaudito, curiosamente gracias a quienes están a punto de negar no tres veces sino diez, para conservar el patrimonio logrado y buscar de nuevo la Presidencia con otro candidato más apto. Si las pruebas zoológicas y demás necedades no funcionaron, si la petición de AMLO a Calderón para que intervenga en contra del PRI, ha sido desoída, ¿qué más esperan para desactivar la bomba casera? ¿En verdad AMLO es tan ingenuo como para aguardar un favor del Presidente, a quien ha ofendido durante seis años? Sigue jugando al militar alemán del siglo XX, tan aficionado a abrir dos frentes para terminar perdiendo la guerra. ¿Lealtad y devoción al caudillo? No, la intentona pretende mostrar habilidad. Al mismo tiempo que buscan quedar bien ante Obrador, intentan darles a la sociedad y a los medios una máscara novedosa: la que los muestra respetuosos de la ley. No somos violentos, son otros, es su lógica embustera.

“Las izquierdas” deben de refundarse bajo severos principios ideológicos, no es posible seguir a un líder demagógico y caprichoso, de precaria cultura, especialmente cuando es un cadáver y sólo falta que se lo notifiquen. Por las razones que sean, el país tiene alrededor de 15 millones de personas que simpatizan con ese extraño coctel, que se califica a sí mismo como izquierda. ¿Tiene sentido alejar simpatizantes mostrando que entre los ex priistas y los ilusorios dirigentes sociales no hay sensatez? Lo mejor es apelar a la inteligencia política y aceptar la derrota, reforzar al PRD y al PT o hacer uno solo y darse una ideología que responda a lo más avanzado del país. Convencernos de que ellos nos salvarán del feroz capitalismo global. Para que sean creíbles: desde luego, jubilar a Obrador, convertirlo en líder moral número dos y trabajar para que el PRI cumpla todo lo que prometió. Con ello, en 2018, quizá ganen con izquierdistas de verdad, no con ex priistas resentidos.

Excelsior - 2012-08-26

agosto 24, 2012

La nuestra, política de “talentos

Una vez que el celebérrimo corral de pruebas animales para confirmar el nuevo “fraude” a López Obrador conmocionó al mundo, hemos regresado al nivel político que nos corresponde: el de la mediocridad. Los priistas meditan con calma cuáles son sus reformas iniciales, aquéllas que lo mostrarán como el mejor partido del mundo y sus alrededores. Las han mantenido en secreto, pero todos saben cuáles son y a dónde van. Por si las dudas y proponen que Pemex se abra a la inversión privada, ya los perredistas y sus satélites afilan espadas y dagas. En las calles ganarán, apoyados por millones de mexicanos que suponen que el petróleo es sagrado. Privatizarlo equivale a permitir que nos quiten a la Virgen de Guadalupe. En México, no lo dejemos de lado, también “las izquierdas” son creyentes del mejor estilo. Una prueba es el mismísimo AMLO, cuya devoción por Cristo es conocida.

Pero las reformas o aquéllas que van a intentar los priistas deben pasar por el Congreso de la Unión y en ninguna de sus partes el ex partido oficial tiene mayoría absoluta. Deberá negociar. De nuevo tendremos la lucha entre priistas y ex priistas. Interesante. El PAN tiene en su modesta bancada, titanes de la política. Allí está Ernesto Cordero, conocedor de las necesidades del pueblo mexicano, sabe, entre otras cosas, que una familia vive maravillosamente con unos 5 o 6 mil pesos mensuales y hasta coche, casa y a los hijos en escuelas privadas puede tener. Será un senador modelo, polemista espléndido que no pudo, ni con el apoyo de Felipe Calderón, vencer a la derrotada Josefina Vázquez Mota. En el Senado estará también el todavía oficialmente priista Manuel Bartlett, el hombre que extravió el sistema de cómputo para que Cuauhtémoc Cárdenas perdiera las elecciones en un visible fraude. Su bancada será la más pequeña: él y dos o tres más, si ello es posible, gracias a maniobras de perversa habilidad. Será invaluable para perredistas y petistas que poca escolaridad tienen.

Los perredistas hacen visibles artimañas para acompañar en la derrota a López Obrador, mientras por el otro lado se preparan para dejarlo en las calles con el Yo Soy 132, los restos del sindicalismo sectario pero progresista y algunos más. Pero por tacto político, cada vez que alguno de ellos declara, hace terribles advertencias: el PRI no avanzará en sus reformas. Pero hay un problema: todos los partidos trabajan con la certeza de que Enrique Peña Nieto ya es presidente a pesar de las tarjetas de Soriana y de los decididos jóvenes millonarios de la Iberoamericana. Los únicos que tienen en sus manos la cajita de Pandora, son Obrador y Monreal, aguardan temerosos la esperanza escondida en el fondo: que las autoridades electorales le digan al país que no, que no es válido la mitad del proceso electoral, el bueno es donde ganaron los perredistas de modo aplastante. Esto lo saben por las declaraciones sinceras de patos, pollos y un chivo que tenía mucha información sobre el fraude priista.

En tanto, los priistas recurren al sistema establecido por el fallecido líder cetemista Fidel Velázquez: hablar y hablar sin decir nada. Una cualidad oratoria que posee la totalidad de los políticos mexicanos, herencia del viejo y exitoso priismo. Basta con oír a los hombres del casi presidente, Luis Videgaray, Emilio Gamboa, Pedro Joaquín Coldwell o Penchyna: logran tomar el micrófono horas sin decir nada. El PRI, en consecuencia, es algo inasible y no sabemos a dónde va ni qué realmente quiere, fuera, claro está, de muchas promesas y compromisos firmados que responden a casos concretos: una escuela aquí, un camino allá... Las verdaderas reformas nacionales, las estructurales que México requiere, necesitan dos cosas: talento para negociarlas y decisión para mantenerlas contra aquellos que se refugiarán en las marchas, plantones y expresiones brutales. Jesús Zambrano, quien dice respetará la ley, anticipó anteayer, que si el TEPJF no invalida las elecciones (ojo: nada más las presidenciales) habrá una “revuelta”. La única duda es saber si “las izquierdas” saldrán a las calles violentamente con el apoyo de las aves de corral, chivos y borregos que el PRI distribuyó a cambio de más de tres millones de votos.

Pobre México, ¿en verdad merecemos esta clase política, la presencia de una falsa izquierda, una derecha timorata y para colmo un partido ganador lleno de dinosaurios indecisos y como si todo ello fuera poca cosa, un líder tabasqueño en caída libre que trata de arrastrar a sus partidarios a un desastre total? Las voces populares han dicho que Dios le dio a México todo en abundancia: oro, plata, petróleo, tierras fértiles, atracciones turísticas de gran belleza, pero para contrarrestar esas maravillas, le dio a los partidos políticos y a una larga cadena de caudillos capaces de convertir el oro en lodo. En este contexto, me parece que deberíamos hacer dos cosas: dejar que los actuales políticos y funcionarios aniquilen a la nación o cambiarlos por otros que tengan talento y deseos de trabajar positivamente para aprovechar las riquezas naturales de México de manera inteligente y progresista.

Opinión 2012-08-24 - La Crónica

agosto 22, 2012

¿Cambiará el PRI realmente?

He estado leyendo multitud de artículos, notas, en fin, materiales periodísticos que hablan sobre el retorno del PRI. Por añadidura escucho comentarios sobre el tema. Los más felices, obviamente, son los priistas, vayan o no a tener empleo. Su partido logró algo muy complicado: regresar por la vía electoral en un país donde edificaron grandes obras, pero también causaron graves daños a la salud pública. Ignoro qué pesa más en la sociedad mexicana. Supongo que lo construido, de lo contrario, jamás hubiera regresado al poder luego de dos derrotas consecutivas. Pero las opiniones son diversas, hay quienes aprueban luego de dos fracasos panistas y de muchas intentonas fallidas del PRD, las primeras con un candidato excelente, las dos recientes, con un caudillo venido a más. En general, yo me topo con sentires adversos al PRI y/o desconcertados ante la reacción de una sociedad que los hizo regresar al poder.

¿Qué temen quienes titubean ante el retorno del PRI? Que regrese el autoritarismo. El que Enrique Peña Nieto no lo parezca, no significa que haya cambiado todo un organismo que apenas vislumbró la democracia. Se trata de un partido hecho desde el poder y, para colmo, que consiguió la habilidad de mantenerse por años en la cúspide. El autoritarismo no llegó solo, vino acompañado por la ausencia de libertad de expresión (el Presidente y su familia, por ejemplo, eran sagrados, intocables) y por los excesos de una fuerza que desconoce los límites, me refiero a la represión: una y otra vez se sintió con violencia, en algunos momentos fue atroz. Los opositores serios eran perseguidos y amenazados, en ocasiones encarcelados y hasta asesinados. Entre los primeros estuvieron personajes como el notable artista plástico David Alfaro Siqueiros, entre los segundos la familia Jaramillo y los estudiantes que cayeron en Tlatelolco.

Pero lo peor fue la corrupción. No conozco político priista de medio pelo para arriba que no sea afortunado: casa, autos, buena cuenta bancaria y la protección del sistema que, aunque ya no estuviera bajo su control aún era capaz de apoyarlo. La cantidad de altos funcionarios priistas que trabajaron con los gobiernos panistas no es despreciable. El PRI más que un partido era (¿es?) una agencia de empleos. Solidarios entre ellos, formaron un poder que se dio el lujo de corromper aquí y allá porque el país era suyo.

Pienso, sin embargo, que somos nosotros, la sociedad, la que ha sufrido modificaciones profundas y que no tolerará más los vicios del pasado, que espera que el PRI sepa apreciar y sobre todo utilizar correctamente esta nueva y sorprendente oportunidad. Tampoco llegó por el talento de sus hombres o porque de pronto fueron tocados por una varita mágica que los hizo decentes, dignos y llenos de talento político, de respeto por la sociedad. Lo hizo ayudado por un PAN repleto de inútiles, de funcionarios improvisados, de dos presidentes imposibles de aceptar como estadistas: ambos son políticos aldeanos, de poca monta, más Fox que Calderón. Lo hizo ayudado por la estulticia de López Obrador, por sus ocurrencias plenas de torpeza, demagogia y falsedad, por un partido, el PRD, que ha mostrado altísimos niveles de corrupción. En tal sentido, superaron con creces a sus maestros priistas. Materialmente han asaltado cuanta población han gobernado.

No vuelve el PRI por sus propios méritos, en este sentido, fue ayudado por dos partidos peores que el viejo organismo que construyó instituciones educativas, culturales, médicas, que hizo infraestructura y mucho más, al tiempo que gobernaba con brutalidad y desprecio hacia el pueblo. Supo hacer suya (en el imaginario) lo mejor de la historia nacional. Pero al mismo tiempo acartonó a los héroes, tanto así que el PAN y el PRD, que deberían tener una simbología patria distinta o más completa, son adoradores de los mismos personajes y algo más, mientras que Fox era émulo de Santa Anna, López Obrador quería ser una versión cursi y ridícula de Benito Juárez. El andamiaje que ya cruje no sufrió modificaciones, es decir, los rivales del PRI se han montado sobre el sistema que erigieron los mandatarios que hoy vemos como parte de un pasado con cargas de ignominia.

Enrique Peña Nieto puede ser un buen candidato y, de ser confirmado presidente, que lo será ante las “pruebas” perredistas y las protestas del señor Madero, un político correcto. Pero las señales del arrepentimiento por el pasado y las señales de un futuro promisorio no aparecen por ningún lado. El PRI es el mismo, no importa quiénes se hayan subido a su autobús, la única novedad son dos o tres personas. El resto son los de siempre, por lo menos hasta ahora.
Pero si uno ve con rigor crítico a los partidos que padecemos, son todos iguales, hablan semejante, tienen como meta lo mismo y, para colmo, lo fundamental es que no tienen la menor idea de lo que es grandeza política. Quieren el empleo y luego ya verán resultados o no. Son pocos los que han merecido un lugar en la historia, de los más recientes, sólo lo ha obtenido Lázaro Cárdenas, los demás son parte de lo que Borges en su infinito ingenio llamó la historia universal de la infamia.

Opinión 2012-08-22 - La Crónica

agosto 20, 2012

La libertad de expresión, aquí y allá

La libertad de expresión no es bienvenida en ningún lado. En todas partes dicen amarla y respetarla, pero no hay quien se sienta cómodo o satisfecho con las críticas adversas por más justas que sean. Para combatirla hay una multitud de recursos, algunos suaves y chantajistas, otros violentos y exagerados. Quien recibe los efectos de la libre opinión debe ser especialmente sereno, pensar en que es así como debe manejarse el mundo. El poder es más sensible, su camino tendría que estar exento de malas opiniones y, entonces, como no va a encontrarlas a causa de la diversidad de ideas y sentires, se rodean de especialistas en relaciones públicas. Pero así como es cauteloso en sus reacciones, suele ser brutal con sus adversarios, no importa cuán famosos sean, cuánta razón tengan. Es común desdeñar la pluralidad.

Por ejemplo, el presidente ruso, Vladimir Putin, se irritó porque en su nación hay quienes se oponen a su administración y, para mostrar sus desacuerdos, asumen distintas posturas. Como muchos saben, las integrantes del grupo punk Pussy Riot cantaron en paños menores y dentro de la principal catedral ortodoxa una rola que señalaba “Madre de Dios, echa a Putin…”. Según la información, no me queda muy claro si las chicas quieren que Putin se vaya del poder, de Rusia o de plano del mundo. Pero la reacción del poder ruso fue tremenda y una jueza, Marina Soroya, les dictó una condena de dos años de cárcel a las Pussy Riot, “por vandalismo religioso”, sin duda porque la música no se detenía en la idea de correr a Putin, sino que además señalaban a la Iglesia Ortodoxa Rusa de creer en el presidente ruso y no en Dios. Cabe añadir que el juicio duró seis meses y fue llevado a cabo en medio de un enorme escándalo, como si viviéramos en tiempos medievales. En todo caso, y esto es lo sensato, los religiosos no debieron permitir que las Pussy Riot celebraran un concierto en un recinto religioso. Punto, de tal forma, las autoridades civiles rusas no pecarían de autoritarias ni las religiosas se sentirían ofendidas y las Pussy Riot no serían ahora tan famosas.
Algo semejante le pasa al australiano Julian Assange, quien en su empeño para mostrar las atrocidades de las grandes potencias fundó WikiLeaks y ahora pasa el tiempo huyendo de sus enemigos, quienes hurgan en su pasado y presente. Por ahora halló asilo en la Embajada de Ecuador en Inglaterra y espera que el reino británico le permita, conforme a lo estipulado por el derecho internacional, ir a ese país latinoamericano que lo ha acogido. Hasta el momento de escribir estas líneas, Assange vive en un pequeño cuarto mal ventilado y en espera de que no entren los agentes ingleses, violando normas muy severas, a la residencia de Ecuador en Gran Bretaña. Como es visible, tampoco el gobierno de Gran Bretaña es muy afecto a tolerar aquello que le reste prestigio de nación civilizada y amante de todas las libertades, un país por cierto de historia brutal, como España, Francia, EU o Alemania.

En tal sentido, no hay potencia históricamente hablando que haya sido tolerante con las críticas, de la misma manera, sólo algunas pocas naciones pequeñas aceptan a regañadientes las opiniones adversas. Para qué señalar a las personas del poder político, cuya carrera depende de la opinión pública, aquí la intolerancia es total y completa, nadie se salva, Algunos fingirán tolerancia, los más combatirán la libre expresión.

Pareciera que unos países por poderosos, y otros por modestos, tienen coincidencias y afinidades: a ninguno parece gustarles las críticas o algo parecido que los exhiba como enemigos de las libertades, sobre todo de expresión. México no es la excepción, cuando por allí alguien lo critica, saltan las autoridades a pesar de su baja autoestima y los medios cuyo patriotismo es fuerte. Sin embargo, hay que reconocer que a menos que nos digan que el deporte mexicano es muy malo, poco nos afectan las críticas. Ni siquiera las internas. Como nunca hoy en México los mandatarios son no criticados, sino ofendidos de manera muy soez y nada sucede. Imposible hacer una lista de las majaderías que ha recibido Felipe Calderón de parte de los perredistas, del mismo modo que comienza a ser fatigante las ofensas graves para Peña Nieto. Es inaudita la cantidad de insultos dedicados a ellos y no pasa nada, como en Rusia, donde las pobres Pussy Riot están ya en la cárcel.

Al contrario, si uno se atreve a criticar (no a insultar) a López Obrador se le viene el mundo encima abrumado por tantas agresiones como le organizan sus fanáticos. Uno se pregunta entonces: ¿y la libertad de expresión?, los perredistas pueden ofender a diestra y siniestra y ¿los que no somos admiradores del caudillo debemos callar? En su lógica, así debe ser. Todo contra PRI y PAN, nada contra el PRD. No deja de ser inaudito que aquellos que no estamos de acuerdo con dicho partido y su candidato desde hace doce años, pase a ser traidor a la patria y a la inversa: buen mexicano es quien con la vida apoya al tabasqueño.

Está visto que, como decía Marx, vivimos en la prehistoria.

Opinión 2012-08-20 - La Crónica

agosto 19, 2012

Animal Farm: a mexican history

El patriotismo, como a Julio Cortázar, no se me da. Lo supe desde antes de viajar al extranjero y descubrir que la frase como México no hay dos, hace afortunados a otros países. Para colmo, de Marx aprendí que las luchas políticas carecen de patria y que los encadenados en el mundo deben ser solidarios. En aquellos tiempos el asunto se llamaba internacionalismo proletario. Luego, para colmo, no me gustan los tríos ni los mariachis o los boleros, tampoco lloré ante los filmes de la época de oro del cine nacional. Los éxitos del futbol mexicano, a diferencia de Felipe Calderón, me tienen sin cuidado. Ah, en materia etílica, soy universal. Estudié tres años en Francia y de allí visité diversas naciones, en todas me sentí bien, cómodo, no echaba de menos los chiles verdes y no moría si el coqauvin carecía de frijoles refritos y queso cotija. Cuando concluyeron los estudios en la Universidad de París y regresé a la patria comenzaron las nostalgias por el viejo mundo, así que cada tanto procuro regresar.

Pero lo anterior no me hace ajeno a la situación política de mi país, tampoco deja de preocuparme la de España, Cuba o Francia. En particular me afecta mi ciudad, el DF, donde nací, estudié hasta la licenciatura y trabajo en dos de sus universidades públicas: la UAM y la UNAM. No logro entender, en medio de tanta corrupción e incapacidad, gobernados por ex priistas deshonestos y personajes egresados de cloacas políticas, cómo es posible que sean los dueños de la capital mexicana. Pobre del que profesa una opinión distinta. A diario hago encuestas y nadie los elogia, al contrario, el taxista, la persona que va en el Metro, mi alumno, los vecinos, son voces ríspidas contra el autoritarismo, la manera en que destruyen la ciudad, nos roban y manipulan “las izquierdas”. Sin duda he sido afortunado: no me he topado con un diputado perredista o con algún activista del #YoSoy132. Dudo que hayan tenido limpiamente tan alta votación, hubo manejo de ciudadanos, compra de votos. Evoco con tristeza a los desaparecidos comunistas, equivocados o no, eran combativos, dignos, tenían una ideología sólida, padecieron cárceles, persecuciones, vivieron en el clandestinaje y muchos fueron asesinados.

Ahora que veo que parte esencial de las pruebas que López Obrador presenta como señalamiento contundente del fraude electoral que por cuarta vez sufrió (dos en Tabasco y dos por Los Pinos), son patos, cerditos, chivos, gallinas, pollitos, recuerdo la novela satírica de George Orwell, Animal Farm. ¿Hasta dónde hemos llegado si aceptamos que un grupo demencial lleve a declarar a un borrego manipulado por el PRI? Más grave, los medios toman en serio las patrañas y las difunden, algunos afirmando que eso le permitió a Peña Nieto obtener más de tres millones de votos. Cuesta trabajo imaginar a Coldwell repartiendo miles y miles de aves de corral para que sufragaran por su candidato. ¿No hay argucias inteligentes en el amplio costal de Obrador y Monreal? Lo más grave es que “las izquierdas”, a pesar de su triunfo capitalino, se desmoronan. El caudillo está en decadencia y desesperado para inventar una simpleza de tal calibre. Había soluciones inteligentes.

En momentos así pienso en mi país y como en poema de Efraín Huerta, me duele. Merecemos una mejor clase gobernante: estadistas, no politiquillos que mienten y hacen demagogia e imponen una agenda que nos impide avanzar como nación. ¿Dónde está el futuro promisorio que requerimos? ¿En los tercos alegatos de Obrador que ofrece un paraíso grotesco, de limosnas y bajos sueldos para los funcionarios? ¿Con ellos se salva el país? Nos salvaríamos si dejáramos de mantenerlos. No hay más que asomarse al currículum de cada uno de ellos para saber que si hubieran ganado Los Pinos, seríamos una nación perdida. Basta con hacer un recuento de los daños en el DF y extenderlos a la República.

Excelsior - 2012-08-19

agosto 17, 2012

Qué es la izquierda en México?

Sería absurdo imaginar que la izquierda debe ser comunista. Luego de años de Guerra Fría, de una larga lucha de los grandes medios occidentales contra el bloque socialista, el desprestigio mismo que el estalinismo le concedió al pensamiento de Marx, Engels y Lenin, luego del derrumbe, suena tonto pensar en una izquierda comunista. El socialismo que vemos en Francia o antes en España, los líderes que fueron militantes comunistas y gobiernan en países latinoamericanos, no muestran mucho de su pasado: tratan, al contrario, de amoldarse al mundo que mantiene la globalización capitalista a un ritmo acelerado. La Francia socialista queda supeditada a una Alemania tenazmente enamorada de la economía de mercado en sus posturas más radicales. Lo hace convencida de que el comunismo es un mal sistema, tuvo medio país bajo control soviético y en consecuencia muchos recuerdos son amargos. La España monárquica fue gobernada por socialistas y nada pasó, salvo abrirles el paso a los sectores más conservadores, quienes prometieron medidas infames y ganaron en un proceso electoral.

En Europa se gestó la izquierda, desde antes de la Revolución Francesa, allí libró grandes batallas antes de extenderse por el orbe. Marx y Engels veían que el fantasma del comunismo recorría el viejo continente y lo hacía temblar de pavor. Hoy apenas unos cuantos lo añoran en sus formas ortodoxas. Nadie podría pensar que el modelo cubano es bueno para Brasil o Argentina, menos para México, donde el Partido Comunista fue fundado en 1919 y luego de pasar por mil transformaciones, decidió suicidarse para dar paso a una verdadera pesadilla en sucesivas organizaciones que muestran una ridícula cantidad de “pruebas” zoológicas del imaginario fraude electoral. En suma, hay que buscar una nueva izquierda.

El socialismo surge como teoría para manifestar oposición al individualismo, poco a poco va desarrollándose, pero sus grandes antecedentes teóricos son antiguos y nacen de la desigualdad y el choque entre quienes detentan enormes fortunas y quienes poco o nada tienen. Saint-Simon es el gran impulsor de la idea, en tanto que Marx y Engels le dan carácter de ciencia, un método, y le encuentran sentido a la aparición del proletariado luego de la Revolución Industrial. Por cada dueño de fábrica, hay cientos, miles de trabajadores. Es la clase llamada a tomar el poder y transformar el rumbo de la humanidad. Lenin consolida la idea y le añade un elemento básico: el partido.

En pocas ocasiones el proletariado ha intentado tomar el poder, el esfuerzo viene de otras clases o grupos sociales. Quizá en la Comuna de París, tan estudiada por Marx, pero en los demás grandes intentos, son otras las fuerzas las que luchan. En Rusia es una mezcla de obreros, campesinos e intelectuales avanzados que toman el poder en 1917 en un proceso complejo y acelerado por las malas condiciones del país. Stalin le da a la naciente revolución una serie de atroces deformidades que a la larga le costarán la vida al socialismo. En China es Mao y sus ejércitos campesinos que cometen la hazaña de la Larga Marcha y en la Europa Oriental, el encumbramiento comunista proviene del impetuoso paso del Ejército Rojo hacia Berlín. Algo semejante ocurre en otros países que se asumieron comunistas, bajo el amparo del marxismo-leninismo, un proyecto pensado para la Europa avanzada, no para los países más pobres, donde el proletariado apenas existía. Cuba es un caso semejante: allí un grupo de hombres emergidos de la clase media, con formación revolucionaria hacen la primera revolución comunista en América Latina.

Si hubo un momento en que la globalización se llevaba a cabo bajo el signo de la hoz y el martillo, fue en los años de Guerra Fría, luego de la derrota del fascismo y el surgimiento de la Unión Soviética como potencia internacional. Pero era más sólido el capitalismo que el mal conformado bloque soviético, dueño de severas discrepancias entre sí y distanciado del modelo original. Su derrumbe fue de muerte natural. Al fallecer dejó al mundo sin una idea clara de lo que debe ser la izquierda. Para ello basta ver el caso mexicano, donde tal fuerza política la representan ex priistas y corruptos de toda suerte, aventureros y farsantes. Impostores.

El problema es que el país, sin ganas de debatir el asunto, dio por hecho lo que esa organización dijo: ahora hasta los medios, el PAN y el PRI, al referirse al PRD y aliados, los califican de “izquierda”. ¿Izquierda Camacho y Ebrard, izquierda el hombre que escribió el himno al PRI tabasqueño? Si a esa “izquierda le basta disminuir salarios de funcionarios y usarlo en sus haciendas y dádivas imaginarias, perfecto. Eso no es una postura digna y comprometida históricamente. Para limosnas, la Iglesia, para bajos sueldos, un pueblo en medio de la nada. Necesitamos una izquierda auténtica, con objetivos claros y una idea de transformación, que haya leído a los clásicos del socialismo y sea capaz de modernizarlos. Es un buen momento para la hazaña. El PRD, que se ve a sí mismo como un triunfador, en meses padecerá una grave crisis y se desmoronará. Tiene pies de lodo y cabeza hueca. ¿Qué pondrá el México progresista en su lugar?

Opinión 2012-08-17 - La Crónica

agosto 15, 2012

Las utopías y la izquierda hoy

Dos temas han sobrepoblado a la literatura universal: la pobreza y el amor. Sin duda el más atractivo e insistente es el último. Las grandes obras maestras tienen un apasionado romance o las desgracias de los desamparados. Sin mucho esfuerzo podemos recordar Romeo y Julieta y Madame Bovary por tan sólo mencionar dos ejemplos distantes en el tiempo y en la forma, dedicados al amor y si hemos de pensar en los pobres, la lista asimismo es larga, Los miserables y Crimen y castigo se antojan de inmediato. Entre los literatos que se preocuparon por la desdicha, tenemos al francés Eugéne Sue y su obra más vigorosa, Los misterios de París, escrita en 1842, novela que influyó en escritores y en filósofos y que tuvo millones de lectores. Es posible que haya perdido algo de su poderío y la fuerza social que destilaba. Umberto Eco, en una crítica intensa, señala sus méritos, a pesar de haber sido escrita casi dos siglos atrás, lo que permite una más aguda observación, sobre todo desde la perspectiva política y social.

Eco considera que Sue “no ha escrito una obra de arte, sino que ha inventado un mundo y lo ha poblado de personajes sanguíneos, vigorosos y emblemáticos, a la vez que falsos y ejemplares.” Acepta, sin embargo, que es una novela que sigue siendo válida tantas décadas después. Los misterios de París es uno de esos libros que influyen profundamente en la conciencia colectiva y permite que filósofos, políticos y economistas puedan imaginar un mundo mucho mejor del que hasta hoy hemos visto. En este terreno entran dos amigos de genio, Marx y Engels, quienes evocan la novela de Sue en su trabajo llamado La Sagrada Familia y de pronto los comentarios son irónicos.

Pero antes de emitir algún juicio sobre las críticas al novelista francés, es indispensable recordar a las utopías, sobre todo hoy que carecemos de ellas y que vivimos en una permanente antiutopía. A las clásicas de Moro, Campanella, Francis Bacon, Saint-Simon, Fourier, Owen, bien podríamos añadir las de corte anarquista radical y desde luego las que parecieran literatura de aventuras como las de Jonathan Swift. Todas, de una forma u otra, sugieren mejores formas de vivir, maneras más humanas, menos autoritarias, con una serie de transformaciones de enorme profundidad. Utopía es en castellano “no hay tal lugar”, según Quevedo. Las utopías han dejado huella indeleble en la gran política. Marx, al proponer su inmenso proyecto, evoca el término: Del socialismo utópico al socialismo real. Con más rigor, podemos ver a Platón como un antecedente de las utopías con su afamada República. Es decir, imaginar un país perfecto, sin división de clases, donde no haya problemas sociales y el Estado, represor por esencia, de muchas formas sea minimizado, es una antigua ilusión.

El sueño no ha sido posible llevarlo a cabo, es una tarea de Hércules o de titanes. Marx lo propuso de manera científica, pero no halló las armas adecuadas para instrumentarlo. Lenin, Trostky, Luxemburgo y muchos otros grandes pensadores y políticos también intentaron realizar la metamorfosis, pero la utopía fracasó. Marx retó: quiero transformar el mundo, no obstante las dificultades fueron muchas más de las que su talento y cultura le permitieron ver. Todavía un discípulo audaz como Ernesto Guevara habló de una nueva sociedad igualitaria donde habitaría un hombre nuevo. Hoy no quedan rastros de la fascinante idea. Sobre los restos de la utopía marxista ha reaparecido la mala yerba del capitalismo con su carga de inhumanidad. Los enemigos de las utopías nos hacen creer que lo natural es la libre empresa y que con esta idea nació la humanidad. Es decir, aparece fustigado por penosas condiciones competitivas que hacen al hombre enemigo del resto de la sociedad. El hombre es el lobo del hombre y la propiedad es un robo, son ideas clave para desear la metamorfosis.

Tal vez por eso la utopía apareció en una larga serie de libros de apariencia literaria, para ocultar sus aires subversivos. Lo cierto es que siempre ha sido una idea social inquietante. En el mejor de los casos, parecieran textos de ciencia ficción como Un mundo feliz, de Aldous Huxley, pero todos encierran propuestas revolucionarias.

Regresando a Eugéne Sue, su socialismo es más bien sentimental o romántico. El marxismo no acababa de mostrarse, estaba en sus inicios. Pero la clase obrera de aquellos años distantes bullía en medio de exigencias sociales y pensaba que estaba destinado a la transformación. Marx y Engels critican la postura política del novelista, lo miran como un reformista sin pensar que es un serio acercamiento a lo que más adelante llamarían el intelectual comprometido y al servicio del proletariado. Podría ser visto como un acto injusto, acaso necesario para desbrozar el camino de una clase hacia el poder.

Ahora leemos todas las utopías, la de Marx y Engels incluidas, como excelentes textos literarios. Cómo olvidar que estas dos poderosas inteligencias, para apuntalar sus propias teorías, ironizaron la novela de Sue. Pero lo mejor es que todos los que crearon sublimes utopías nos legaron inquietudes que quizás algún día sean capaces de salvar a la humanidad. Atrás de cada avance social, hay una suma de utopías políticas y literarias.

Opinión 2012-08-15 - La Crónica

agosto 13, 2012

Felipe Calderón, ¿desterrado?

Hace unos días, un diario de circulación nacional reporteó que Felipe Calderón y su familia planeaban irse de México al concluir su mandato. ¿Vacaciones? No. Algo más serio que ya muchos hemos comentado: saldrá para evitarse agresiones de parte de quienes han sido sus más tenaces enemigos, los mismos que ahora tratan de enfangar el proceso electoral pasado y que, en su rabia por haber perdido dos veces, buscan basura para nulificar las elecciones, con tal de obtener el poder. Sobre el tema, dos abogados cercanos a mí argumentaron lo siguiente para juzgar a Felipe Calderón. La acusación de traición a la patria estaría planteada de la siguiente forma que copio en lo fundamental.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 108 dispone: “El Presidente de la República, durante el tiempo de su encargo, sólo podrá ser acusado por traición a la patria y delitos graves del orden común”.

Derivado de tal posibilidad, ellos publicarían un Yo acuso con la argumentación que precisan:

“Acuso a Felipe Calderón de ser el responsable de la muerte de sesenta mil mexicanos.

“Acuso a Felipe Calderón de no impedir, de acuerdo a sus funciones, la introducción al territorio nacional en forma clandestina, de armas, municiones, cartuchos, explosivos y materiales de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea o sujetos a control.

“Acuso a Felipe Calderón de realizar actos contra la independencia, soberanía e integridad de México al participar y contribuir en la introducción de armas al territorio nacional con la finalidad de someter a la nación a la delincuencia organizada.

“Acuso a Felipe Calderón de disponer de la totalidad del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea para fines contrarios a preservar la seguridad nacional, violando el mandato que la Constitución le impone en el artículo 89.

“Acuso a Felipe Calderón de vulnerar la seguridad nacional al no decomisar en su cruce por las fronteras ni una sola arma de fuego ni una sola munición para alimentar su obsesión por una ‘guerra’ sin estrategia.

“Acuso a Felipe Calderón de tener relación con grupos extranjeros con objeto de alterar la paz interior facilitando a la delincuencia organizada armamento de guerra.

“Acuso a Felipe Calderón de proporcionar dolosamente información y armas a grupos delincuenciales comprometiendo con su deslealtad al Ejército mexicano.

“Acuso a Felipe Calderón de consentir y apoyar el operativo ‘Rápido y Furioso’, dando las condiciones necesarias en el mercadeo de armas para invadir el territorio nacional.

“Acuso a Felipe Calderón por el presumible beneficio que ha obtenido al auspiciar el contrabando y tránsito de armas.

“El artículo 123 del Código Penal Federal señala que comete el delito de traición a la patria el mexicano que ‘…realice actos contra la independencia, soberanía o integridad de la Nación Mexicana con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero’.

“Y el artículo 84 de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos sanciona:

‘I. Al que participe en la introducción al territorio nacional, en forma clandestina, de armas, municiones, cartuchos, explosivos y materiales de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea o sujetos a control, de acuerdo con esta Ley;

‘II. Al servidor público que estando obligado por sus funciones a impedir esta introducción, no lo haga’”.

No soy evidentemente abogado, me limito en este caso a repetir lo que un par de ellos quieren llevar a cabo. No dudo que puedan hacerlo, pero me pregunto: ¿la interpretación es correcta y, de serlo, tendrá algún éxito? Calderón ha sido responsabilizado ante tribunales internacionales por organizaciones civiles que no comparten sus métodos de lucha contra el crimen organizado y la guerra contra el narcotráfico, que ha provocado un alto costo de vidas.

El ministro de la Suprema Corte de Justicia, José Ramón Cossío, señaló abierta y claramente la inconstitucionalidad de que Calderón tenga a las Fuerzas Armadas (Ejército y Marina) en las calles. Para mover a tales instituciones, responsables de la salvaguarda de la nación, debe existir una declaración de guerra o suspensión de las garantías. Como parte de una conclusión generalizada, que yo he compartido desde que Felipe Calderón le “declaró” la guerra al crimen organizado y al narcotráfico, el magistrado precisó que están llevando a cabo acciones que no les corresponden. Citó el artículo 29 constitucional, donde son evidentes las funciones de las Fuerzas Armadas en tiempos de paz.

Finalmente, la abogada Betty Zanolli, en artículo publicado en El Sol de México, considera que la indebida ratificación de Calderón al Acuerdo Comercial contra la falsificación (ACTA), sin la aprobación del Senado, es una violación grave a la Constitución, pues violenta los artículos 4 y 6, lo que garantiza el derecho a la información. Le parece aberrante e inquisitorial.

Calderón no tiene gran futuro: se va de México a dar clases o se queda al frente del PAN para que los golpes sean menores. Pero Madero y el partido no son ya sumisos.

Pienso en Calderón y recuerdo las palabras de un viejo y experto político: No hay nada más triste y doloroso que entregar la banda presidencial. Es un momento trágico y ahora un futuro incierto. No la entrega, la regresa a su peor enemigo.

Opinión 2012-08-13 - La Crónica

agosto 12, 2012

¿En dónde se extravío la cultura oficial?

Hace poco, durante un desayuno amistoso de intelectuales, artistas y políticos le pregunté a Manlio Fabio Beltrones que en qué momento el PRI había extraviado la cultura. El asunto amerita largas reflexiones. El hecho de que la burocracia cultural esté enferma, no indica que la cultura nacional lo esté, pasa buenos momentos, se da al margen del INBA y Conaculta. Pero apretemos el tema. El Estado ha tenido larga vocación de apoyo a las artes, quizás desde los tiempos de Justo Sierra y con más exactitud luego de la Revolución que desata un tsunami cultural: pintores, escritores, músicos, coreógrafos, arquitectos…, convierten a México en potencia y le dan aires de vanguardia. México, como Buenos Aires por otras razones, se convierte en un foco de intensa luminosidad artística. Personajes asombrosos como José Vasconcelos, Carlos Chávez, Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, José Luis Martínez… orientan el camino.

Al principio, el Estado tuvo aciertos, luego se fueron diluyendo en malas decisiones, las autoridades no siempre han sido las más adecuadas. Los vicios de la política se duplicaron en el INBA y luego en Conaculta. Se hicieron castillos feudales, donde los titulares resultaban príncipes absolutos y autoritarios. Sin embargo, el PRI jamás dejó de edificar y avanzar en la infraestructura y en ideas que en ocasiones venían de la comunidad artística. Carlos Salinas incluso, reorganizó la cultura nacional con el Conaculta y el Cenart. Luego vino la alternancia y llegaron los desatinos inauditos. Sari Bermúdez, ignoraba que el país tiene Biblioteca Nacional; Sergio Vela, se encerraba en su oficina; y la peor, Consuelo Sáizar, quien carece de obra, no escribe ni lo que firma, su paso por el Fondo de Cultura Económica y Conaculta simplemente ha mostrado su poder político, autoritarismo e ignorancia. México queda como un país que encaja perfectamente en el desorden criticado por Mario Vargas Llosa y que confunde alta cultura con el espectáculo, con simple show que no requiere apoyo oficial.

Sáizar imagina que con golpes publicitarios, gastos desmesurados (Excélsior dio a conocer las cifras abultadas que su administración gasta sólo en viajes), un estilo rudimentario y amenazante, efectúa una labor excelsa. Lo que ha consolidado es al Palacio de Bellas Artes como velatorio para sus amigos; carece de sensatez y de política cultural y sólo beneficia a un grupo leal. Está por consolidar un camino peligroso para el arte, cada vez más arrinconado. Bailarines, cantantes y hasta escritores buscan en otros sitios lo que el país no ofrece. ¿Apoyos? Sí, con criterios de amistad, no de calidad. Ay de aquél que no goza del aprecio de Consuelo.

Imagino que Enrique Peña Nieto tendrá contemplado, sobre todo luego del desatino en la FIL, dedicarle parte de sus esfuerzos a recuperar la tradición de un Estado que apoye las artes. Tanto Labastida como Madrazo, candidatos derrotados, tenían proyecto cultural en sus campañas. En la recién transcurrida, apenas se preocuparon por el tema, acaso tangencialmente, al hablar de educación. Por la importancia de la cultura nacional es deseable que los intelectuales más destacados, los periodistas especializados en el tema, los académicos más distinguidos, sean convocados a expresarse acerca de la tan urgida política cultural. No es posible ya poner al frente de Conaculta a un buen amigo, allí debe estar alguien con obra y experiencia y deben contar las opiniones de los expertos. De lo contrario, seguiremos dando tumbos, con gastos absurdos y dejando algo tan importante como las artes en personajes de mínima estatura y visible incapacidad.

Asimismo es tiempo de no ver al Estado como benefactor cultural, hay que comprender que da señales de fatiga, que en consecuencia la sociedad debe generar sus propias empresas culturales y no esperar que algún pobre diablo encumbrado nos haga famosos o nos dé una beca.

Excelsior - 2012-08-12 00:00:00

agosto 10, 2012

José Agustín y René Avilés Fabila en Atlixco








José Agustín y René Avilés Fabila durante la ceremonia de entrega de la copia de la
Cédula Real de Atlixco,
el 4 de agosto de 2012.

Mi tía Betty Fabila

El pasado martes 7 falleció mi tía Betty Fabila, en total discreción y sólo acompañada por su hija, la pianista Betty Zanolli Fabila. Llevaba varios meses de penosa enfermedad. No recibía visitas y estaba alejada de familiares y amigos.

Únicamente respondía llamadas telefónicas de sus muy cercanos, yo entre ellos.
En su mejor tiempo fue una de las mejores voces de la ópera mexicana, una soprano de hermosa voz y soberbia figura. Estudió canto en el Conservatorio Nacional de Música, bajo la dirección atenta del barítono David Silva, y todavía menor de edad hizo el papel de Musetta de La Bohemia. En el libro Cincuenta años de ópera en México, de Carlos Díaz Du-pon, editado por la UNAM (Instituto de Investigaciones Estéticas, prologado por Jorge Alberto Manrique), Betty Fabila aparece citada con frecuencia, particularmente entre 1951 y 1960. Ello me hace pensar que su carrera fue intensa, exitosa y breve. En 1959 se casó con el notable músico Uberto Zanolli, creador de orquestas, director de otras muchas, descubridor del músico italiano, compatriota suyo, Giacomo Facco, a quien no sólo encontró en los archivos del Colegio de las Vizcaínas sino que siguió, estudió y reconstruyó las partituras, un artista un tanto olvidado en un país que ha optado por el espectáculo dejando de lado la alta cultura, como lo ha señalado Mario Vargas Llosa en su libro La civilización del espectáculo, y poco después dejó los escenarios operísticos. Debo añadir que es con María Callas que Zanolli llega a México, en una época de esplendor para Bellas Artes y la ópera en particular.


En 1958, el maestro Uberto Zanolli, dirige a mi tía en Madama Butterfly, cuenta el citado libro, con un enorme éxito. Ya antes Betty Fabila había cantado Aída, Traviata, Fausto, La Serva Padrona, Bohemia, Werther, Gianni Schicchi, Sour Angelica, Don Giovanni y la opereta El Murciélago. “El día 11 de septiembre de 1955, explica el citado autor, cantó Betty Fabila muy bien La Traviata…”. En fin, una larga lista de obras clave en el repertorio operístico, lo que le dio una enorme popularidad y la colocó al lado de las mejores sopranos mexicanas, quedando su talento en los anales de las mejores cantantes que ha dado el país.
Yo la recuerdo en mi niñez. Glamorosa, muy diva, siempre guapa y distinguida, solía cantar, por aprecio familiar, en los casamientos de sus primas hermanas. Las iglesias donde se celebraban las bodas, atraían a un público que iba más allá del familiar. Solía presumirla y en ocasiones invitaba a mis más cercanos amigos a escucharla en el Palacio de Bellas Artes. Todavía en clase de historia de México, mi profesor Arturo Arnáiz y Freg, un intelectual ilustre, la mencionó con afecto al saber mi apellido materno. Su familia inmediata: su padre Manuel Fabila, un distinguido estudioso del derecho agrario que dejó amplia obra sobre el tema, sus tíos Alfonso Fabila, pionero de la antropología y la etnología, cuyos libros siguen siendo editados y Gilberto Fabila, más político que intelectual, asimismo autor de diversos libros sobre cuestiones agrarias, fue diputado y senador de la República, además había sido nieta del destacado periodista Ignacio Herrerías. Esto es, Betty Fabila nació en un medio propicio al pensamiento y al arte.

Aunque no volvió a Bellas Artes en la UNAM se graduó como bióloga, por décadas fue catedrática de la Escuela Nacional Preparatoria y a partir de 1972 retornó al canto, como solista de la Orquesta de Cámara de la ENP bajo la dirección de Uberto Zanolli, su fundador. Grandes cantantes de alcance internacional como el barítono Roberto Bañuelas y su esposa la soprano Hortensia Cervantes me han contado diversas historias sobre el talento de mi tía. El mismo Luis Herrera de la Fuente la ha recordado con admiración. La última vez que la escuché cantar fue en un homenaje al compositor poblano Pelagio Manjarrez, en la sala Manuel M. Ponce, hace unos diez años. La parte pianística estuvo a cargo de mi prima Betty Zanolli Fabila.

En el libro que he referido aparecen fotografías de Betty Fabila interpretando Madama Butterfly, Carmen, La Traviata, Fausto, entre otras, rodeada siempre de grandes cantantes como Giuseppe Di Stefano, Cesare Siepi, Giulietta Simionato, Enzo Mascherini y Victoria de los Ángeles, así como de Edna Torres, Rosita Rimoch, Alicia Aguilar, Plácido Domingo, José Sosa, Martha Ornelas, Socorro Sala, Aurora Woodrow, Maritza Alemán y muchas más estupendas voces que hoy están al margen del ruido que provoca el espectáculo, además de destacados directores de escena y producción. Uberto Zanolli, con quien inició su relación amorosa en el escenario del Conservatorio en 1953, evidentemente la dirigió en innumerables ocasiones. Su muerte fue devastadora para mi tía.

Como simple rareza, mi tía Betty Fabila, eximia soprano mexicana, fue despedida por tres o cuatros cercanos a ella en los velatorios del ISSSTE, casi al mismo tiempo que Conaculta, en manos de toscos mercaderes, despedía ruidosamente en Bellas Artes a la cantante popular Chavela Vargas. Sí, los tiempos han cambiado.

Opinión 2012-08-10 - La Crónica

agosto 08, 2012

Los altos vuelos de Consuelo Sáizar

Consternada por la desaparición física de algunas figuras por ella admiradas, es posible que Consuelo Sáizar no se haya percatado de que la dependencia a su cargo, Conaculta, ha gastado en dos años la nada despreciable cantidad de 280 millones de pesos, según una investigación del diario Excélsior. El reportaje es contundente y no deja lugar a dudas. La institución dilapida fortunas en promover a las autoridades y permitirles moverse a placer por el mundo. Las agencias de viajes contratadas, las que supuestamente ganaron las respectivas licitaciones, parecieran fantasmas. Pero algo nos dice la abultada cifra: que la honradez y la eficacia tampoco brillan en el PAN. Tan sólo en “cultura”, Sari Bermúdez, locutora televisiva, maestra de ceremonias políticas, “también se caracterizó por destinar grandes sumas a viajes. La prensa ventiló que en un boleto de avión a Londres gastó 80 mil pesos y que sus gastos para recorrer el mundo alcanzó los tres millones de pesos.” Esto fue en tiempos de Vicente Fox, en los momentos en que el PAN gozaba las delicias del poder, criticaban a los corruptos del PRI y miraban con desdén el enriquecimiento que los perredistas llevaban a cabo ante los ojos de los capitalinos, quienes siguen creyendo en su honestidad valiente.



Ya con Felipe Calderón, mientras prometía empleos a granel y comenzaba la atroz lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, Sergio Vela, experto en música, produjo “un alud de críticas… cuando en marzo de 2009 se reveló su predilección por viajar en primera clase”. El reportaje precisa: “El ex funcionario gastó en nueve viajes internacionales realizados en 2007 un total de 571 mil pesos. Ese año, Vela estuvo fuera del país 46 días…”. Al parecer, nunca siguió el programa de austeridad lanzado por Calderón. Habrá que aceptar que su gobierno fue casi Montesori, cada quién hacía lo que le venía en gana.

La investigación sobre los despilfarros de Consuelo Sáizar, que igual los cometió a su paso por el Fondo de Cultura Económica, son realmente escandalosos, sobre todo si consideramos los resultados de su gestión, la que, por desgracia, no concluye. Los periodistas que realizaron la investigación precisan todo lo que Conaculta pudo llevar a cabo con ese dinero si hubiera sido invertido de modo racional e inteligente, no siguiendo los dictados de Sáizar. Ello prueba que no hay política cultural, que el proyecto consiste en gastar donde haya resultados publicitarios, como es el caso de las bibliotecas de intelectuales distinguidos, comparadas sin más razón que dar golpes propagandísticos.

Uno podría argumentar que así es el panismo, que también les gusta el dinero oficial y la buena vida, no importa que luego aparezcan los desastrosos resultados. Pero Consuelo Sáizar presumió en una reunión de escritores, en la que participaba yo, que no era panista. Entonces habrá que exigirle cuentas a ella en lo personal y desde luego al panista, Felipe Calderón, quien la colocó en tal cargo, muy lucidor, lleno de poder y recursos inagotables.

Si las nuevas autoridades del país no se preocupan por el tema, y parece que así será, Conaculta seguirá siendo una dependencia al servicio de su presidente en turno, sin proyecto de política cultural, con un gran presupuesto que, está visto, puede gastar como le dé la gana a su titular. ¿Ante quién responde Consuelo Sáizar, por ejemplo, ante Felipe Calderón, el secretario de Educación Pública o el SNTE? No lo sabemos, yo al menos. El organigrama de Sáizar es peculiar y ella lo grita y altera a placer. Cuando estábamos en busca de apoyo para el Museo del Escritor, al que un grupo de poetas y novelista imaginábamos como posible parte de los festejos del Centenario y el Bicentenario, de la Presidencia de la República nos dijeron que Calderón no acostumbraba dar órdenes a sus colaboradores. Es decir, no intervendrían en Conaculta para darle apoyo a la idea del museo que es acertada, pero que dependía de doña Consuelo.

¿Sorprendente? No. Por eso los resultados de su gestión son pésimos y la Estela de Luz mostró la falta de imaginación y la tendencia al despilfarro del gobierno calderonista. Quizá reflexionando sobre la deplorable administración panista, algunos medios han señalado que Calderón y su familia están planeando una larga estadía en EU, donde Felipe podría impartir cátedra en alguna universidad de prestigio. Mi pregunta sería: ¿clases de qué?, si es un político lamentable: dejó al país en peor estado del que lo encontró y, para colmo, a su partido en tercer lugar, muy abajo del enemigo odiado: el PRI.

No es sorprendente que una mujer incapaz, sin obra propia, autoritaria y lépera, que ha manejado a Conaculta a placer, como lo han hecho todos sus presidentes, pero con mayor obviedad, haya tenido resultados tan magros con altos costos. Los creadores, los periodistas especializados en cultura, los intelectuales y académicos bien podrían entender que el problema, además de la formación de su titular, es la ausencia de una política cultural seria y clara, inteligente, donde estén representados los intereses de la comunidad cultural y los de la nación y, desde luego, hacérselo saber como exigencia al próximo Presidente de México.

Opinión 2012-08-08 - La Crónica

agosto 06, 2012

María Luisa Mendoza, la famosa China Mendoza

El pasado sábado, en Cuernavaca, un grupo de importantes escritores morelenses y defeños le rindieron un cálido y amoroso homenaje a María Luisa La China Mendoza, por su hermoso andar entre novelas y artículos. ¡Qué de cariño y talento ha dejado mi querida China Mendoza a su paso por estos caminos de Dios! La China primero se destacó en el periodismo, lo hizo fresco, novedoso, agudo, pleno de sentido del humor. Muy pronto fue rodeada por los mexicanos más célebres de nuestro tiempo. La recuerdo cuando yo comenzaba a escribir en el mismo diario que ella, El Día, recién creado, imposible imitar su estilo juguetón, desenfadado e inteligente, su gran cultura que disfraza con bromas. No sé hasta dónde ella se percataba de que había innovado el periodismo, sus columnas y conferencias eran seguidas por multitudes. Se limitaba a hacerlo con naturalidad. Cuando de pronto no le gustaba una palabra o le resultaba poco adecuada, le era fácil inventar otra y así fue conformando un vocabulario muy propio.

Luego, como es normal en las personas que dominan la palabra escrita, La China comenzó a escribir novelas y pronto estuvo a la altura de aquéllas que tenían el mayor prestigio: Rosario Castellanos, Elena Garro, Inés Arredondo y muchas más. Es querida y respetada. Aunque México es contradictorio, poco leal e inteligente, a María Luisa le falta el reconocimiento oficial. En malas manos, ignorantes, conservadoras, manos de mala fe, las instituciones culturales no son capaces de discernir sobre el estado real de la literatura mexicana.

Como escritora de literatura es sencillamente genial, sabe edificar sus historias con sólidas estructuras. Sus personajes siempre son memorables. Como periodista pueden leerla los sábados en Excélsior, donde con agudeza cuenta sus penas, alegrías, desgrana recuerdos y a veces, muy quitada de la pena, narra historias suyas, de sus amigos los más famosos como Carlos Fuentes, García Márquez, sus maestros del legendario Centro Mexicano de Escritores: Juan Rulfo y Juan José Arreola, o de sus compañeros de beca en el Sistema Nacional de Creadores, beca que obtuvo al mismo tiempo que su muy cercano Ricardo Garibay y yo.

La China Mendoza ha escrito novelas clásicas en nuestras letras, libros espléndidos sobre personajes maravillosos. Cito algunos, pues de casi todos he escrito unas líneas o a veces algún artículo o un ensayo. Ojos de papel volando, Con él, conmigo, con nosotros tres, De ausencias, El perro de la escribana, Fuimos es mucha gente, Maquinita de hacer ruido, De amor y lujo, obra premiada y una novela realmente hermosa, nostálgica y universal, que me tocó ser uno de los presentadores; De cuerpo entero, su autobiografía, en fin, una larga serie de espléndidos libros todos de muy altos vuelos, de imaginación deslumbrante y de un talento singular, muy pocas veces visto en México. Su columna “La O por lo redondo” hizo época y fue el inicio de lo que hoy llamamos nuevo periodismo. Algo semejante ocurrió con otra que fue muy aclamada: “Trompo a la uña”. Ha sido multipremiada y muy reconocida en México y en el extranjero. Dueña del Premio Nacional de Periodismo y becaria del Sistema Nacional de Creadores.
En lo personal me gusta leerla, pero también disfruto de su conversación. Es una mujer deslumbrante y dueña de un lenguaje hermoso, extraño e inventado, una sintaxis que ha sabido llevar al extremo de sus posibilidades con la invención de verbos y adjetivos, se atreve a romper reglas ancestrales y le funcionan muy bien tanto en el periodismo como en las profundidades de una muy hermosa literatura.



La China –Borges lo escribió para ella– nació escritora, siempre lo fue, habla como escritora y escribe como escritora, lo es de pura cepa, porque ama las palabras y les da un cuidado y un sentido muy peculiares. Conozco a La China, la observo con cuidado y me he dado cuenta que su gran amor es la belleza, la belleza varonil, la de los gatos y los perros, la de las flores y las plantas, la de los libros de buena prosa y grandes historias épicas, la de las muñecas antiguas, la magnificencia del tequila y la de la charla con sus amigos. Nació también aristócrata de ideas y progresista por convicción, su nacionalismo es conmovedor, como el del gran historiador Gastón García Cantú y entonces le duelen las desgracias de Guanajuato y las de todo su México, las del planeta, que también es suyo como lo vemos en De amor y lujo, una novela que bien se puede leer en China, en España, en Transilvania y en Uruguay, que como el Quijote es universal porque es inteligentemente nacional. No creo poder decir mucho más, salvo que la admiro desde que la vi y supe de su escritura. Es de esas mujeres sorprendentes y a las que he tenido el altísimo honor de conocer y tratar. En tal sentido la vida ha sido generosa y me puso muy cerca de Elena Garro y de Beatriz Espejo, de Marcela del Río, de Griselda Álvarez y, desde luego, de la notable María Luisa La China Mendoza, quien ha dejado una profunda huella en la cultura nacional y con sus libros y artículos nos ha hecho mejores.

Opinión 2012-08-06 - La Crónica

agosto 05, 2012

La relación de Borges con México

De todos los mexicanos, muerto Reyes, sólo Arreola podía conversar con él.



La gran relación de Borges con México se llama Alfonso Reyes. Había leído a López Velarde, sabía de Juan José Arreola y Elena Garro, incluida en una de sus antologías de literatura fantástica, pero el ateneísta era su principal devoción. En un libro editado por la UAM, Borges y yo, narro una anécdota. Lo conocí en 1970 en Buenos Aires, en la Biblioteca Nacional. Me tendió los brazos y dijo sonriente: Ah, mexicano, los argentinos junto a ustedes somos rústicos, toscos, burdos, zafios, ignorantes… Pare, Borges, ¿a cuántos mexicanos conoce usted? Sólo a uno, a mi maestro Alfonso Reyes. Bueno.




Dos veces lo visité y en ambas ocasiones salí deslumbrado. Me confirmaba que era el autor de la única gran revolución literaria hecha desde el español en el siglo XX. Nadie tan grande como él: era literatura quintaesenciada. Si deslizaba una broma antiperonista, la vinculaba a Joyce o a Huxley, con lamentables resultados para Evita y Perón. Sus amores mexicanos estaban centrados en Reyes, en pláticas memorables con el autor de Ifigenia cruel. Pero iba y venía por las grandes literaturas, precisaba, citaba párrafos enteros de Las mil y una noches, de Shakespeare, Wilde, Chesterton, Joyce o Kafka, hablaba de su amistad entrañable con Bioy Casares y sus infinitas charlas (que ahora conocemos en un polémico libro: Borges) en las cenas maravillosas que juntos pasaron. Justo en una de esas sobremesas, dice Borges en “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, Bioy recuerda “que los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres”. Por fineza hacia el mexicano que lo visitaba, regresaba a Reyes.




Cuando vino por vez primera a México, no conversé con él, estaba siempre asediado por tumultos. Pero lo disfruté en sus pláticas con Juan José Arreola, su mayor devoto, del que Borges, generoso, dijo: “Me permitió intercalar algunos silencios”. De todos los mexicanos, muerto Reyes, sólo Arreola podía conversar con él. Durante su encuentro inicial, cayó de rodillas: Borges, 25 años de admiración. El porteño repuso: ¡Qué pérdida de tiempo, che!



Sabemos ahora que Borges es insuperable, es posible, parafraseando sus propias ideas, que haya mejores libros que los suyos, pero una obra monumental como la que logró es absolutamente imposible de hallar. Intente leer lo escrito sobre Borges, es incontable. ¿Sabe que por todo el orbe hay literatos escribiendo sobre su obra, repitiendo sus temas, trabajando bestiarios, recreando la gran literatura universal, utilizando su sintaxis y su gusto por los adjetivos sonoros? En el propio Borges hay una respuesta. Un personaje desea inventar un mundo. No, le responde alguien todavía más extravagante: Mejor concibamos un universo. Borges consiguió hacer el sueño realidad: edificar su propio universo. Por ello está vivo, es respetado, admirado, imitado. Alguien escribió: Muerto Borges, la literatura ha concluido.



Su madre, y no Dios (él era agnóstico), lo hizo literato; antes de aprender a jugar, hablaba idiomas, leía y escribía. Nunca supo más que ser literato de tiempo completo, un lector devoto. Su obra está reunida, completa, hasta sus anotaciones en libros han sido dadas a conocer. El amor poco le importó porque estaba casado desde siempre con las letras. Su ironía era demoledora, juntos, él y Bioy formaban un equipo formidable que ahora tratan de romper con naderías. El trabajo conjunto prueba la solidez del afecto.



Cuando salí del segundo encuentro con Borges, el poeta surrealista Aldo Pellegrini —comeríamos con Haroldo Conti— preguntó mi opinión. Le dije: es un hombre genial que sabe ocultar su prodigioso talento y distraernos con su cultura que apabulla. Sí, lo hace con modestia poco sostenible. Allí radica su encanto, añadí, su modestia es discretamente falsa: sabe que es un genio disfrazado de ser humano.



He vuelto a Buenos Aires y recorrido sus calles, las que él amaba, sigue caminándolas, conversando siempre sobre literatura.

Excelsior - 2012-08-05

agosto 03, 2012

Premio Crónica a Enrique Fernández Fassnacht

Hace tres años La Crónica estableció, en pos de estimular la vida cultural, educativa, de los medios de comunicación, de los aspectos sociales y filantrópicos de México, el Premio Crónica. Dicho galardón ha sido muy bien recibido por los mismos medios, las universidades y el mundo empresarial. Podemos decir sin temor a exageraciones que ya es un referente. En materia de educación, la primera persona en recibirlo fue Yoloxóchitl Bustamante, directora general del Instituto Politécnico Nacional, a quien tuve el honor de hacerle la entrega del Premio en el Club de Banqueros. El siguiente año, fue el doctor José Narro, rector de la UNAM y uno de los más distinguidos educadores del país, un hombre seriamente preocupado por el rumbo de México. Ahora, en esta nueva entrega, el Premio Crónica le será entregado, justo de manos del doctor Narro, al rector general de la Universidad Autónoma Metropolitana, al doctor Enrique Fernández Fassnacht.

La UAM es una de las más jóvenes y prestigiosas casas de estudios superiores de la República. Nació hace unos 37 años con tres unidades, Xochimilco, Azcapotzalco e Iztapalapa. A la fecha, cuenta con otros dos campus: Lerma, en el Estado de México y Cuajimalpa. Su plantilla de profesores e investigadores es de un elevado rango. De sus licenciaturas, maestrías y doctorados salen jóvenes muy bien formados y listos para incorporarse a un mercado de trabajo cada vez más exigente. Sus programas escolares sufren una y otra vez las necesarias reformas para estar actualizados. Sus investigaciones nunca están exentas de responsables contenidos sociales y va más allá de las expectativas que se dieron cuando Luis Echeverría fundó la UAM, con Porfirio Muñoz Ledo en la SEP. El primer rector general fue el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez. Actualmente, la institución es conducida con talento por el citado doctor Enrique Fernández Fassnacht.

Soy universitario de toda la vida, estudié en la UNAM, allí mismo me formé como profesor y posteriormente me atrajo el novedoso sistema modular de la UAM-Xochimilco, donde estoy desde su fundación. Su rector general actual, el doctor Fernández Fassnacht tiene un notable historial académico y científico. Es ingeniero químico industrial egresado del IPN. La maestría la hizo en la UAM, Iztapalapa, en la División de Ciencias Básicas e Ingeniería, y se formó como doctor físico químico en la UNAM, en su Facultad de Química. Por último, el posdoctorado lo realizó en la prestigiada UCLA. La lista de distinciones, premios y reconocimientos a su larga carrera académica, a sus notables investigaciones, es infinita y de valía. Su experiencia académica es insuperable, está incluido en investigaciones de muy alto rango, ha recibido becas nacionales y extranjeras y es miembro regular de la Academia Mexicana de Ciencias y de la Academia Nacional de Ingeniería. Como profesor su historial es asimismo largo y brillante. Dentro de la UAM, donde ha desarrollado lo medular de su ambicioso trabajo, ha ocupado distintos y significativos cargos administrativos sin dejar de cumplir trabajos de docencia e investigación. Es sin duda un talentoso científico y un educador que conduce con inteligencia y mesura a la UAM, cuya complejidad estructural no es fácil.

Rodeado de un buen equipo de profesionales de la administración y de expertos en sus distintas tareas, Fernández Fassnacht ha llevado a la UAM por excelentes derroteros. Hoy tenemos un prestigio, con menos edad, comparable, al de la UNAM y el IPN, nuestras mayores casas de estudios. Por tales razones, muy resumidas por razones de espacio, es que ahora La Crónica ha decidido por votación de su consejo editorial, entregarle su más alto galardón en materia educativa. Funcionario académico, investigador y profesor, se mueve con la necesaria cautela para no entorpecer el desarrollo de la casa de estudios bajo su responsabilidad, pero a la par sabe tomar decisiones audaces que la hacen crecer con celeridad a pesar de los escasos presupuestos y los problemas que los tiempos nos han heredado.

Éstas son algunas de las muchas razones que han hecho a Enrique Fernández Fassnacht acreedor a tan alto premio, uno más en su larga carrera de científico y profesor, de investigador y funcionario. Me parece, como parte de esta casa editorial, La Crónica, asiduo colaborador de sus páginas, que el diario ha hecho una excelente selección, muestra que ha meditado seriamente sobre las personas e instituciones que deben recibirlo. El doctor Fernández Fassnacht cuenta con la obra necesaria para recibir cualquier premio o reconocimiento, pero este galardón también es un reconocimiento a la UAM que, en su conjunto, muestra su pujanza y capacidad para contribuir cabalmente al desarrollo educativo de México. Sus egresados son de muy alto nivel y en general su presencia dentro y fuera del país, prestigia nuestro sistema educativo público.
Enrique Fernández Fassnacht, a lo largo de casi tres años, ha realizado un papel relevante al frente de lo que llamamos Casa Abierta al Tiempo. Felicidades al rector general y desde luego a la magnífica universidad, modelo de institución educativa pública y socialmente comprometida, hoy en su mejor momento.

Opinión 2012-08-03 - La Crónica

agosto 01, 2012

El Museo de la charlatanería

Si había algo intolerable hasta hace unos meses era sin duda el PRI, su historial con frecuencia siniestro conseguía opacar sus grandes logros. Sin embargo, a partir de la necedad de López Obrador y de los altos niveles de corrupción del PRD, productor de infinita demagogia y de carretadas de nuevos ricos, comienza uno a ver con piedad a los dinosaurios. Pecan de ingenuos ante la perversión de un solo hombre que responde a las siguientes siglas: AMLO, y quien tiene en jaque al país entero, especialmente a la ciudad capital, el ombligo de la política nacional.

Hace seis años fue, tal como es, brutal y veloz en sus decisiones destructivas. Odia a su ex partido, no tiene afecto por su partido actual y pronto dejará sus lazos con quienes no le hayan mostrado lealtad perruna. Es un hombre que maniobra cautelosamente y sin miramientos. Asombra su maldad y devoción por el poder. De la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, sólo tomó el lema: El hombre es un animal político. Su lamentable carrera académica supo transformarla en brillante y feroz dictadura sobre masas ingenuas o igualmente ambiciosas y destructivas. Intolerantes, por añadidura. Juega a la legalidad, cada vez más solitario, pero a pesar de todo, consigue imponer su agenda. Según una encuesta del diario Excélsior: la mayor parte de los mexicanos están hartos de sus conflictos poselectorales, el propio PRD ha aceptado su derrota en las urnas, pero, explica, seguirá al caudillo hasta el desbarrancadero y allí se hundirán todos, a causa de una lealtad perruna y sólo explicable por la fuerza de su rudo carácter.

El PRI con timidez y sin contar con la ayuda del PAN que ya aceptó su triunfo también, nos dice algo obvio y poco eficaz: AMLO pone en riesgo al país. Peña Nieto, quien parece haber comprado la farsa de la “república amorosa”, a todo responde diciendo que los respeta. Su defensa es débil, quizá sea la táctica adecuada en un país aburrido de los políticos, que ahora crecen porque se han sumado jóvenes y sindicalistas, obtusos los primeros, corruptos los segundos. Ninguno democrático: quieren imponer sus criterios y creencias y están decididos a todo en un país donde la ley no cuenta, es palabrería. La legalidad es oprimida por la fuerza de las armas políticas.

López Obrador responde: No quiero causar desestabilización. Pero cada paso suyo, cada palabra salida de su boca, es un logro más para desestabilizar a México. Prefiere verlo hundido, como Hitler en 1945, que a salvo. Se hundirán juntos. Es un talento maligno. Ahora saca de su inagotable chistera, en lugar de conejos, nuevas humoradas que nos dañan, dividen y permiten que el odio entre mexicanos aflore sin cesar. Se le acaba de ocurrir hacer la “Expo Fraude” y recorrerá el mundo: allí está una veintena de tarjetas de Soriana, la que ya fue clausurada por Clara Brugada, mujer sinónimo de corrupción y deshonestidad, huaraches y mandiles, cubetas y costales de cementos entregados por el PRI para comprar millones de votos y pruebas “irrefutables” de las maniobras de Monex para ayudar a la “mafia del poder”. Sus seguidores más fanatizados y ociosos inventan nuevas pruebas para probar que hubo fraude y que debemos realizar un nuevo proceso electoral, pero sólo el relativo a la Presidencia, la otra parte, donde ganó el PRD, ésa es un triunfo real y debe quedar igual. Esto es, las leyes a modo del presidente legítimo que busca un presidente provisional para ser él el presidente real.

AMLO se ve como elegido, lo sabemos; miente con sinceridad, nadie lo duda, no hace otra cosa que grilla pura, no política, domina a los partidos que lo proveen de dinero y hasta ha conseguido millonarios que le proporcionen recursos para su infinita campaña presidencial. Lo que asombra es que tenga al país en jaque, doblegado. Los medios le temen, los panistas no saben qué hacer para no desatar sus furias, Calderón hace planes para sacar al PRI de Los Pinos en 2018 y los priistas se defienden como gatos boca arriba, tirando modestos zarpazos al aire. Para colmo, AMLO amenaza al país: “No me quedaré con los brazos cruzados”, todos los días hablaré del fraude y la idea se mantiene en el subconsciente de sus seguidores. Cierto, cada vez son menos, pero cómo hacen ruido al menos en un DF donde él sigue imponiendo sus dictados.

No dudo que la “Expo Fraude” haga llorar a sus adeptos y admiradores. Allí estará la prensa (no toda, compite con los Juegos Olímpicos) y luego Obrador verá qué sigue, qué se le ocurre. Hasta que por último sea un mal recuerdo para el país, al que no deja descansar. Pero es su voluntad divina salvarnos de la mafia del poder y hacer de México una democracia a su imagen y semejanza. Pobre país, tan lejos de Dios y en las garras de López Obrador. Él y su equipo cercano, todos ex priistas, hacen ver a los dinosaurios priistas como párvulos y a Peña Nieto como un joven que juega a la política sin tener una idea de sus más tortuosos secretos.

Opinión 2012-08-01 - La Crónica