Tantadel

febrero 01, 2013

Marco Aurelio Carballo entre el periodismo y la literatura

Arrancaré cronologicamente. Conocí a Marco Aurelio Carballo en el Excélsior de Julio Scherer. Era un reportero notable que estudiaba karate, según me dijo, para no matar a su jefe de redacción. Su admiración por Bruce Lee me pareció exagerada. Los méritos del experto en artes marciales no superaban las hazañas del primer James Bond, Sean Connery. Él me presentó a un montón de periodistas que se hicieron parte de mi vida, de mis correrías por los medios. Como era un notable entrevistador, una noche se dedicó a preguntarme y yo a responderle. Nos reunimos David Siller, Carballo y yo en el departamento de alguna mujer, cuyo nombre he olvidado y allí me interrogó sobre mis quehaceres. Una y otra vez regresaba a la literatura. Más adelante, muy poco tiempo después, supe que escribía una novela inicial y que tenía varios cuentos. Marco Aurelio Carballo estaba perdidamente enamorado de la literatura. Contribuí a llevarlo hacia las letras al ayudarlo a publicar su primer libro. Rafael Cardona, con su eterno humor negro, me dijo: Por tu culpa se perdió un periodista excelente y aumentaron las filas de los malos escritores.

Marco Aurelio, MAC para sus cuates, es o fue realmente un periodista notable que alcanzó a distinguirse del resto con diversos premios y reconocimientos, entre ellos el más alto, el que concedía el gobierno de la República y cuyo jurado era severo y plural. Sin embargo, su literatura, que es realista, posee gran calidad: una prosa elegante y bien cuidada, observa bien su entorno y sabe describir personajes y situaciones. Sus novelas y relatos, son impecables. Morir de periodismo, por sólo citar un libro suyo, es excelente obra que bien encaja en lo que llamamos nuevo periodismo.

Me ha tocado, por esa larga amistad, ir y venir con él por toda la República. Hemos compartido, el pan y la sal y desde luego litros de vino en multitud de ciudades. Sus amigos son los míos y yo le he presentado a los míos. Me ha entrevistado y yo he sido su editor varias veces. He tenido el honor de editar parte de su mejor periodismo, tanto en libro, en la UAM-X, como en la revista El Búho y en el viejo suplemento cultural de Excélsior. Nos hemos elogiado al mejor estilo de Monsi y Poni, en las presentaciones que de nuestros libros hemos hecho. Sus ideas sobre periodismo y literatura, lo que para él significa el nuevo periodismo, me han sido muy útil en mis clases universitarias, a donde con regularidad lo invito a platicar con mis alumnos en turno que se titulan y en un libro que sobre el tema escribí: La incómoda frontera entre la literatura y el periodismo, donde lo cito. Una frase suya es clave: Siempre ha habido periodistas que quieren ser literatos y narradores que buscan el periodismo. Los ejemplos son muchísimos y él lo sabe bien.

La literatura de Marco Aurelio Carballo es peculiar y no creo que tenga tanta influencia de los escritores que él más admira como de su antiguo o inicial oficio: el diarismo. Escribe en primera persona y es él un multifacético personaje en sus libros, aparecen con frecuencia también sus amigos y su esposa patricia Zama, aguda crítica literaria, tolerante mujer con sus necedades cotidianas, bajo el nombre de Petunia. He tenido la oportunidad de leer sus novelas en su forma inicial y me asombra el cuidado que tienen, el trabajo que les dedica. Su prosa es, como suele decir Beatriz Espejo, castigada, bien cuidada, cada palabra está donde debe estar. Su humor es ácido, negro, a veces muy negro y a mí me resultan entretenidas y muy logradas. Me gusta su estilo seco y de frases breves e intensas.

Jamás he tenido dificultades personales con Carballo como las he tenido con otros periodistas y literatos. Nuestra amistad ha sido, así lo veo yo, impecable. Es un hombre de lealtades e incorruptible. Ahora está cerca de conseguir su objetivo: dedicarse de tiempo completo a la literatura, lo intenta, pero todavía tiene deudas con el periodismo y lo ejerce ya sin la presión de un severo director o bajo las exigencias de reportear tal o cual tema. Gracias al orden familiar de Patricia, mi amigo pertenece más al mundo de las bellas letras que al desenfadado del periodismo dominado por la velocidad y las tensiones.
Marco Aurelio Carballo acaba de pasar por una delicada operación, muchos lo supieron porque su colega, mío también, Joaquín López Dóriga lo dijo al aire. Por fortuna, salió muy bien librado de la delicada intervención quirúrgica. Su familia está feliz y sus amigos también. Aquí mismo Rafael Cardona lo manifestó y Fernando Macías, eficaz colaborador de Miguel Ángel Mancera en tareas de comunicación social, amigo entrañable de hace años, quien juzga a Marco Aurelio selvático, lo confirmó. Pronto tendremos nuevos libros suyos, siempre muy cuidados, siempre impecables.

Luego de este artículo, querido Marco Aurelio, me debes por lo menos una mención en alguno de tus nuevos libros. Felicidades. Que siga la farra, aunque sea discreta. La edad ya nos impide excesos. Mira cómo han quedado muchos de nuestros colegas. Se te quiere y admira mucho. Por favor, no te sonrojes.

Opinión  2013-02-01 - La Crónica

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