Tantadel

febrero 22, 2013

Ni verde ni útil


Hace años participé en una mesa redonda sobre partidos políticos. El amigo que me invitó fue el talentoso violinista Román Revueltas, quien también es comentarista político en un diario capitalino. El tema me importaba porque en esos momentos investigaba partidos políticos para la UAM-X. Los otros participantes eran Vicente Fox y Jorge González Torres, cuyo hijo Jorge Emilio González acaba de darnos lecciones de grandeza política y ética. La presentadora fue una señora, Sari Bermúdez, que cuando el primero obtuvo la Presidencia, fue titular de Conaculta. En algún archivo debo tener copia del texto que leí, pero recuerdo el aspecto central de la participación. Hay partidos más o menos serios como el PAN, el PRI y el PRD, donde todavía estaba al frente el ingeniero Cárdenas, y otros indignos por ser negocios familiares, empresas para obtener recursos materiales y, desde luego, influencia política, siempre vinculada al dinero.

Jorge González Torres habló después de mí y con escasa claridad refutó mis puntos de vista. Dicho en términos más sencillos: se puso el saco y pasó su tiempo precisando que el triunfo del PAN dependería del gran número de votos que podría atraerle el Partido Verde Ecologista por él formado. No había manera de responderle a causa de los minutos asignados a cada participante, aunque alcancé a señalar que las urnas darían cuenta más o menos precisa de sus palabras. El resto de la hora y media fue ocupado por Fox para decir un sin número de lugares comunes y frases chistosas que atrajeron los aplausos de un público para mí inusual: señores bien parecidos y elegantes, señoras muy guapas, sofisticadas y todos ricos. Antes de irme de allí, donde no conocía a ninguna persona más que a Román Revueltas, pensé muy triste que yo había perdido mi tiempo en la izquierda mexicana. Las beldades estaban en Acción Nacional y sí, allí sigo viendo diputadas y senadoras jóvenes y distinguidas, egresadas de universidades costosas como la Iberoamericana, con ropa de marca. El PAN, en esa ocasión, triunfó con tranquilidad y dudo mucho que haya necesitado de los votos del Verde Ecologista para ganar e iniciar la grotesca transición política, una alternancia que pocos resultados tuvo, salvo el de castigar al PRI por haberse portado mal durante muchos años y torturar el buen gusto de un país. Pero el dueño del Partido Verde Ecologista que deseaba, como es natural, la Semarnat, y no la recibió, se la dieron a un alumno mío, egresado de la UAM-X, se enojó y a partir de esos momentos optó por aliarse al otrora vituperado PRI. Nadie en su sano juicio podría aceptar que dicho Partido Verde responde, como en Europa, a principios ecologistas. Ha explotado la popularidad del tema ambiental con unas cuantas frases y de tal forma ha obtenido un sinfín de cargos políticos para los asociados. Desde sus respectivas curules de pronto intervienen y lanzan una consigna peligrosa e inmortal: Pena de muerte a los secuestradores. Nadie la toma en serio porque es una mera frase, no hay una explicación jurídica seria atrás de ella. Una de las características del Partido Verde Ecologista es la juventud de sus dirigentes y militantes. Pero eso no garantiza absolutamente nada, salvo pecar de inexperiencia. A Jorge Emilio González le pusieron el mote de verde, no en alusión a su organismo, sino a su total inexperiencia política. En algún momento grabaron una muy sospechosa conversación suya con algún mercader de terrenos en Cancún y él se limitó a decir: Me chamaquearon, como ahora con simplismo justifica el que manejara ebrio. Y aquí está la sorpresa mayor. El senador iba escoltado, ¿no pudo uno de sus guardaespaldas conducir o no le alcanzan sus recursos para pagarse un chofer? Está visto que es devoto de los automóviles al grado de manejarlos pasado de copas. El escándalo ha sido mayúsculo: fotos, declaraciones, toda suerte de comentarios, regreso a “El Torito”; me pregunto: ¿qué pensará el arrogante PRI de su asociado o aliado? La frase común de más vale solo que mal acompañado ¿no podría funcionar en este caso, con este partido de nulo aporte político e intelectual? ¿O de plano sus críticos estamos lejos de la realidad y los votos que logra obtener el Verde Ecologista fueron decisivos para que Fox triunfara sobre el PRI y recientemente para que Peña Nieto alcanzara la Presidencia? En una de las muchas veces que los habitantes de Tlalpan hemos tenido problemas con los delegados perredistas, los vecinos del Bosque de Tlalpan llamamos a una protesta. Por allí aparecieron los del Verde Ecologista: no más de doce encabezados por su dirigente que supo con valentía pasar frío y hambre en “El Torito”. Para apoyarnos se plantaron enfrente de las oficinas delegacionales y mostraron pancartas donde los blancos eran animales. Había hasta fauna africana, cuando en dicha zona protegida lo único que queda son algunas aves y unas pobres ardillas que buscan entre la basura algo para comer. Fue sin duda un valioso apoyo para los tlalpenses. Ayudemos, pues, al joven cuarentón y que sigue verde a que pase el trago amargo que deja una cruda cuando te atrapan con la botella en las manos y eres senador de la República.


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