Tantadel

mayo 29, 2013

Problemas en Michoacán, problemas de México


De todos los estados que configuran el complejo mapa de la república, hay algunos con mayores problemas que otros, pero ninguno escapa a esta condición. Los que padecen más son tres: Oaxaca, Michoacán y Guerrero. Ellos requieren cuidado especial, tacto político, el esfuerzo de los partidos políticos, la comprensión de los medios y el cuidado de la sociedad. Finalmente, una actuación decidida de parte del gobierno federal. En estos momentos, las principales fuerzas políticas deben buscar soluciones y no únicamente dividendos. Es obvio que el famoso Pacto por México, en caso de ser plenamente aceptado por todos los partidos en pugna, no es la panacea de nuestros padecimientos. De tal manera que aparte de polemizar por razones mezquinas, sería positivo que discutieran los grandes problemas nacionales, y en particular los que sufren los estados citados.

Gustavo Madero va de un lado a otro, desconcertado. Por una parte, intenta controlar a sus correligionarios y sólo logra crear más confusión en un partido que de Los Pinos cayó al tercer sitio. Por la otra, se vincula más y más con un organismo que pareciera ser su enemigo y no un amigo fraterno: el PRD, cuyos líos internos apenas comienzan. Los mayores aparecerán cuando López Obrador consiga con relativa facilidad el registro para su propio partido: Morena. Pero tampoco Jesús Zambrano las tiene todas consigo. Conoce bien sus límites y las dificultades que pasa el PRD, el que ha llevado a un ciudadano sin militancia a la jefatura del gobierno capitalino; sabe que está sentado en un barril de pólvora y rodeado de tribus que no logran unirse.

En este contexto, el PRI se mueve con habilidad. Enrique Peña Nieto se nota cómodo. Las avenidas se ensanchan y el porvenir le parece promisorio y quizás lo sea. De ser así, su partido tiene asegurados otros seis años cuando menos.

Esto exige que la oposición, para mantener el equilibrio del país, acepte que las pugnas sean dirimidas en debates inteligentes y cordiales, con proyectos de buena voluntad. Dentro de una conducta civilizada y no a balazos. De allí que las palabras de Jesús Zambrano sobre la situación en Michoacán hayan causado malestar en el PRI, y sobre todo en los medios de comunicación más acertados. Según el dirigente perredista, hay que reconstruir Michoacán. Hasta aquí estamos bien, pero no es posible responsabilizar al gobierno recién llegado que, además, ha visto enfermarse seriamente a su gobernador. Zambrano sugiere que el estado pasa por malos momentos a causa de la ausencia de gobierno. ¿Y las condiciones en las que los priistas heredaron Michoacán, luego de dos gobiernos perredistas no cuentan? No dejemos de lado que los perredistas Cárdenas Batel y Leonel Godoy, contribuyeron a que el narcotráfico y el crimen se organizaran y crecieran y poco o nada hicieron para cortar de raíz el problema. Afirmar que Michoacán hoy padece el peor gobierno de las últimas décadas es una suerte de justificación y de ataque mal fundado que puede recibir su merecido y revertirse. De seguir la misma ruta, prosigue Zambrano, en los siguientes procesos electorales será el narcotráfico el que decida quiénes serán senadores, diputados, presidentes municipales y acaso designarán al gobernador. La afirmación es sin duda exagerada o no acaba de ver que la presencia de las fuerzas armadas ha aumentado sensiblemente. El Estado tiene recursos para controlar el problema, sólo que no ha sabido utilizarlos a plenitud, racionalmente y con audacia.

Del lado panista, hay semejantes planteamientos. Pero olvidan que allí la mano del michoacano Felipe Calderón y su familia estuvieron muy metidas y que sus resultados fueron iguales o peores. Calderón fue un mal gobernante, ahora, en vez de seguir entrometiéndose en los asuntos internos del país, tendría que colaborar al menos en la reconstrucción del PAN al que hizo añicos.

En tal caso, el PRI podría argumentar, pero mal haría, señalando que en Oaxaca y Guerrero los gobiernos perredistas han hecho un papel pésimo, lamentable. Suena mejor la propuesta del mismo Jesús Zambrano, en el sentido de que los partidos principales deben sentarse a buscar con el gobierno federal las soluciones a problemas que vienen del descuido generalizado del sistema político mexicano.

Las fuerzas militares del gobierno federal no pueden correr de un lado a otro apagando fuegos que reaparecen al día siguiente en otra zona. Jamás acabarán. Es indispensable buscar la forma racional e inteligente de frenar al crimen organizado y eso, efectivamente, pasa por el apoyo decidido de la sociedad, de la gente de cada estado, de cada ciudad, de cada municipio. El Ejército y la Marina no tienen como gran objetivo eliminar criminales. ¿O el problema es de tal magnitud que la única solución es su participación, un tanto al modo fallido de Felipe Calderón?

Hasta hoy el crimen organizado y el narcotráfico no han disminuido, simplemente han sido manejados con discreción por el gobierno federal. El problema es cuánto tiempo se necesitará para volver a la cordura y recuperar el país. No tenemos tanto tiempo y cada día surgen nuevas protestas de inconformes decididos a radicalizar su posición ante el sistema político mexicano.

Posdata a mis lectores y amigos: les recuerdo que mañana jueves, a las 12:00 horas, en la UAM-X, en el patio central del Edificio A, arrancan los homenajes y reconocimientos con motivo de mis 50 años de creación literaria. Ojalá puedan acompañarme. Estaría feliz.


La crónica

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