Tantadel

junio 10, 2013

Enrique Fernández Fassnacht


Cuando ingresé a la UAM, recién formada, el rector general era el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez. Apenas lo traté, tuve más oportunidades lustros después, cuando nos encontrábamos accidentalmente en galerías de arte o puntos culturales. Estuvo poco entre nosotros, fue llamado por López Portillo para ocupar el cargo de secretario de Obras Públicas. Con el doctor Lema Labadié,  tuve una relación amigable y respetuosa. A Enrique Fernández Fassnacht lo conocí superficialmente cuando ocupara la Secretaría General de la UAM. Como rector general arrancó una amistad, inusitada para mí, lejos de ambiciones administrativas, que nos ha llevado a buen puerto. Me parece un funcionario impecable, serio, de buen trato. Su periodo formal concluiría en unos meses, pero fue llamado a una nueva responsabilidad: secretario general ejecutivo de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES, integrada por las mejores 175 instituciones de educación superior y de investigación de México). Como lo veo ahora, de modo metafórico, su cargo equivale a ser rector de rectores. Me alegra porque su vocación es el trabajo administrativo de educación superior. Desde el pasado 7 de junio ocupa dicha responsabilidad y en breve dejará formalmente la Rectoría General de la UAM para dar inicio al proceso de sucesión. Como suele ser (costumbre rota más de una vez), los titulares de la UAM generalmente surgen de entre los rectores de unidad, por lo menos son los candidatos naturales.

Enrique Fernández Fassnacht, al rendir protesta en sustitución de Rafael López Castañares, se comprometió a sentar las bases para que en 2030 el país cuente con una cobertura en educación superior del 60 por ciento. Por obvias razones de cambio de tareas, asumirá el nuevo cargo formalmente el próximo día 14. La protesta, explica la nota informativa, fue tomada en la Rectoría de la Universidad Autónoma del Estado de México y posteriormente hubo un acto encabezado por Emilio Chuayffet, secretario de Educación; Eruviel Ávila Villegas, gobernador del Estado de México; José Narro, rector de la UNAM, y Jorge Olvera, rector de la UAEM.

Fernández Fassnacht dijo que es prioritario aumentar la cobertura en educación media superior y superior en las modalidades escolarizada y a distancia, con una ampliación del Programa Nacional de Becas, por lo que impulsará una estrategia integral que busca dar estabilidad a la carrera académica e integrar, a su vez, polos regionales, redes de investigación y desarrollo tecnológico de calidad mundial. Se comprometió, asimismo, a impulsar una política de financiamiento plurianual para la educación superior, así como una estrategia nacional para la solución de problemas inherentes al manejo de los sistemas de pensiones y jubilaciones, además de un sistema de transparencia y rendición de cuentas entre instituciones asociadas. Si se anhela un México de mayor rango político, social y cultural, comencemos por la educación, de tal forma que sostuvo que hablamos de la principal herramienta para ubicar a México en un distinguido lugar en materia de conocimiento, así como para combatir los problemas que aquejan al país. Una preocupación insistente. Fernández Fassnacht la revalidó hace días al firmar un convenio de intercambio con el diario La Crónica. Debo recordar que esta casa editorial posee un galardón que ha sido entregado a mexicanos distinguidos como José Narro, Yoloxóchitl Bustamente y Enrique Fernández Fassnacht.

Emilio Chuayffet recordó que el gobierno hace un año, ante esa institución, prometió “impulsar de manera decidida y comprometida la ampliación de la cobertura en este nivel, a fin de alcanzar al concluir el sexenio un avanzado porcentaje”. Añadió que la calidad en la educación sigue siendo asignatura pendiente y destacó como un reto fundamental “el relativo al fortalecimiento de la vinculación social y productiva. No podemos formar parte de la frustración de los jóvenes; tenemos que lograr una educación orientada a lo que hoy demanda el mercado de trabajo, generando nuevas ofertas educativas y fomentando esquemas de colaboración académica que incidan en la movilidad y la internacionalización”. De otro modo, imposible competir en un mundo globalizado.

Lo incomprensible es que un sector de la UAM quiera apresurar su salida de la Rectoría General. O frenarla. Hoy es 10 de junio; se marcha el 14. ¿Explicaciones? Ningún reglamento las exige. Está en su derecho y deja buenas cuentas. En breve arranca el proceso de sucesión. ¿Cuál es el problema? Resumo. Enrique Fernández Fassnacht presentó su renuncia ante la Junta Directiva, misma que “surtiría” efecto el próximo viernes. De conformidad con el artículo 11, fracción 1 de la Ley Orgánica y de los artículos 15, 17 y 21 del Reglamento de la Junta Directiva, la comunidad universitaria puede manifestar su opinión sobre dicha renuncia. La Junta recibirá las comunicaciones escritas en su oficina. El plazo para entregarlas termina el miércoles 12 de junio a las 14:00 horas.

Estimuladas o no, a diario, hay una nueva ocurrencia para ver cómo frenan, entorpecen o enlodan la salida de Fernández Fassnacht. ¿Cuándo la Junta había hecho algo parecido? Es sospechoso. Tenemos al menos tres rectores que han salido para irse a la ANUIES: Juan Casillas, Carlos Pallán y Julio Rubio, ¿acaso la Junta pidió opinión a la comunidad sobre esto? Son hechos consumados. Pensemos mejor qué sigue para la UAM, dejando de lado intrigas baratas. Fernández Fassnacht no salta a un cargo político, se muda a otro punto académico. Le será útil a la UAM.


La crónica

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