Tantadel

julio 08, 2013

¡Vaya proceso electoral!


Sin entrar en mayores análisis por razones de espacio, debemos arrancar esta nota recordando que el PRI se hizo autoritario, antidemocrático y abusivo, cuando era de hecho partido único. No existían los contrapesos: absolutamente todo estaba en manos del Poder Ejecutivo, cuya principal tarea era seleccionar al sucesor, prueba máxima de dominio. No quiso o no pudo cambiar hasta que un organismo conservador, contrarrevolucionario y poco ducho en el arte de gobernar, el PAN, lo sacó de Los Pinos. El PRI logró reponerse y luego de dos derrotas, recuperó la presidencia del país. Sabemos que Peña Nieto no era mal candidato, pero los votos le llegaron a dicho instituto merced a los descomunales errores y pifias del PAN y del PRD. En materia de corrupción, no eran distantes, las similitudes son evidentes.

Instalado en el gobierno y con muchos estados bajo su control, los priistas gradualmente recuperan su arrogancia. Allá ellos. Pero algo es claro, a la República de ninguna forma le conviene el célebre carro completo. Necesitamos una sociedad plural, donde haya posibilidades de elegir a las mejores autoridades sin quedar sujeto a un solo partido.

Estas elecciones son una suerte de ensayo general, pero a diferencia del caso ruso, los mexicanos ya hemos probado el peso y los proyectos de al menos tres partidos. Hay ciertamente otros, pero ninguno de ellos cuenta políticamente hablando. Dentro de poco a los tres “grandes” se sumará Morena, el partido de un caudillo que gusta conducir en soledad e improvisando tácticas que hasta ahora le han funcionado. Sin duda contará para la siguiente sucesión presidencial, en éstas se dedicará a probar fuerzas y, obviamente, a fragmentar más a la dividida “izquierda” nacional.

A las urnas fueron llamados 30.5 millones de personas. Fueron bastantes menos los que depositaron sus respectivos votos. En juego estuvieron mil 374 puestos de elección popular y un gobierno estatal: Baja California. Pese a que estamos hablando de presidentes municipales y diputados locales, los resultados son significativos. De nueva cuenta el PRI se ha llevado la mayoría. Como en el pasado, la inercia presidencial atrajo muchos votos. Días antes, César Camacho se mostró como un político en exceso entusiasta, le llamó “fiesta democrática”, haciendo de lado acusaciones de perredistas y panistas y obviando injurias y hasta varias “trapacerías”, según dijo Madero.

Pero los resultados de ayer son lo de menos. Fueron muchas horas intercambiando insultos y acusaciones. Los venidos a menos PAN y PRD lo que harán es ensayar el número de protestas y denuncias. Entre Zambrano y Madero sumarán tal carga de señalamientos contra el PRI, invocarán tantas veces las temidas palabras fraude electoral, que es posible acallen la festiva gritería del PRI. En rigor, el PAN y el PRD se preparan para el mayúsculo escándalo que harán dentro de cinco años, cuando sin candidatos de peso, ni programas inteligentes, carentes de caudillos y por completo desprestigiados, tengan que ver de lejos la lucha entre el aspirante priista y López Obrador.

Lo mejor fue el intercambio de acusaciones. Zambrano ganó al decir que el PRI estaba apoyado por el crimen organizado. Ingenuamente muchos pensamos en las mafias perredistas como la de René Bejarano. El primero en hablar de éxitos y más éxitos fue desde luego Manuel Camacho. El PAN, para no quedar en total ridículo, habló de fraudes y despojos, apoyado por Miguel Ángel Yunes, quien fuera un notable priista. Donde pudo ganar el PAN, hubo limpieza. Las derrotas fueron robos cínicos. Una voz por allí dijo que deberían respetar el trabajo limpio y cívico que miles de mexicanos hicieron. Se quedó hablando solo, no era noticia.

Esta nota está redactada antes de conocer con precisión los resultados. Pero los datos ya tenían claras tendencias. El PAN fue el mayor perdedor, pues hace poco disfrutaba de la presidencia de México, hasta en Baja California fue vencido. El PRD salvó lo que pudo. En Oaxaca el PRI obtuvo una clara mayoría y en Veracruz sucedió algo semejante. La atención de los medios se concentró en casos concretos: Baja California, Veracruz, Oaxaca, Quintana Roo y Puebla. Aquí los priistas mandaron al peor candidato posible en pos de la ciudad capital: Enrique Agüera. De confirmarse el triunfo de Antonio Gali, Rafael Moreno Valle, priista de cepa, hoy trabajando bajo la bandera del PAN, queda en posibilidades de ser candidato presidencial de un cascarón desteñido que todavía muestra algo de los colores azul y blanco y el que para ganar requiere de un aliado incómodo: el PRD.

Como es posible ver, tenemos PRI para rato. Y muchos que candorosamente lo dimos por muerto en 2000. No cabe duda, si Lázaro resucitó de entre los muertos, por qué no el Revolucionario Institucional.

La verdad es que fue un día tedioso e injurioso para la inteligencia y el sentido común que ni siquiera el futbol mexicano pudo salvar. Lo asombroso es que cada partido se declaró triunfador y dio sus propias cifras, antes de que el PREP concluyera su trabajo. Es claro que algo no funciona políticamente hablando en México. Y pensar que en este torneo de injurias y mentiras se invierte tantísimo dinero de nuestros impuestos.

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