Tantadel

agosto 14, 2013

El PRD puede sortear la crisis


Aunque el PRD haya sido formado por priistas principalmente, mucha gente progresista ha sido soporte fundamental en su ascenso. Sin duda la presencia de docenas de ex priistas connotados fue decisiva, pero dentro de la militancia hubo efervescencia política y deseos de buscar un nuevo modelo de partido y de país. Por desgracia, los errores han sido graves, entre ellos el caudillismo y la corrupción. Hoy no parece tener rumbo, del mal que antes acusaba al PRI, ser aliado del PAN, ahora es su principal soporte en Puebla o en Baja California. Les queda como una joya el DF, donde tienen un control férreo y eso sin duda lo daña. No todos sus funcionarios son decentes y capaces, abundan los pillos y los ineficientes. Miguel Ángel Mancera es un buen político, digno, caballeroso, hábil. El problema es que lo rodean aguas pantanosas y el fantasma de López Obrador.

Si el PRD lograra sortear la crisis en que se halla, conseguir que las tribus se unan bajo principios ideológicos y no territoriales, tener un buen equipo conductor y rehacer la agenda moral, podría recuperar mucho de lo perdido. Si llega como está a las siguientes elecciones, ya con Morena registrado, millones de sus votantes irían en pos de AMLO. Sus afanes personales lo condujeron a destruir el partido que lo hizo y lo cobijó para ser jefe de gobierno capitalino, convertirlo en héroe y dos veces candidato presidencial. Es tiempo de que el PRD vuelva a ser el organismo esperanzador que fue en sus orígenes, pero ahora sin ex priistas, apoyándose en los habitantes, sirviéndoles a ellos. Debe dejar de lado las intrigas con los demás partidos y la búsqueda de figuras panistas o priistas que los suyos marginan, y crear sus propias figuras. No más alianzas al vapor con el PAN ni más críticas ligeras al PRI. Lo que se requiere con urgencia es conformar, lo que no existe ni remotamente, una izquierda bien provista de un bagaje ideológico y un programa inteligente y audaz. Es absurdo basar todo en la defensa del petróleo, cuando ya parte está en manos particulares desde hace años y en el país triunfa espectacularmente la economía de mercado. Dicho en otras palabras, Pemex, empresa ruinosa, fantasma del pasado, sobrevive a duras penas en medio de un ruidoso mar capitalista. Los propios gobiernos perredistas se apoyan en empresas privadas todo el tiempo.

En esta situación peligrosa no hay salvadores. El ingeniero Cárdenas, figura respetable sin duda, debe ser un militante más y sumar, así lo hace. El PRD debe aprovechar las dificultades para deshacerse de ex priistas rencorosos y peligrosos como Manuel Camacho y Marcelo Ebrard. No hay tanto que pensar, salvo hacer un poco de historia, verlos desde sus inicios. Primero priistas y salinistas del más acabado estilo, de total lealtad. Cuando no le dieron la presidencia a Camacho, sino a Colosio, rompieron violentamente con el PRI de Salinas y salieron a buscar fortuna. Vaya que la han hecho. Formaron un partido de abierto centro. No funcionó. Modificaron la táctica y se concentraron en el PRD, con sus experiencias y talentos políticos, con su pasmoso cinismo, podrían terminar por dominarlo, hacerlo suyo y obtener cargos para el grupo y la candidatura presidencial para Marcelo, a él le corresponde ahora.

Ebrard soportó vejaciones como el despido en tanto jefe de la policía capitalina de parte de Vicente Fox. AMLO lo sostuvo en otra responsabilidad y enseguida lo procuró para que fuera su dócil sucesor. Nadie hasta hoy en México lo ha sido. La ambición personal asesina lealtades. Derrotado una vez más, López Obrador decidió que la culpa no era suya sino del PRD que no lo siguió como él exigía y dejó el cascarón. Se llevó a unos incondicionales y dejó a otros allí como caballos de Troya. Ebrard vio su oportunidad y desde que Mancera fue candidato al DF, él dijo que iba tras Los Pinos. El trabajo y la personalidad, su origen ciudadano, hizo que pronto Mancera borrara la presencia de Marcelo. Ahora regresa. Mancera se protege formando su propia corriente.

¿Cómo está tratando de regresar Marcelo Ebrard? Intenta, olvidando su historia de inmoralidades y de arrogancia total diciéndonos lo contrario al tiempo que advierte que es el nuevo salvador: “El PRD está tocando fondo y tengo la obligación política y moral de hacer algo para evitar que se hunda”. Para empezar la discusión, él y Manuel Camacho formaron una nueva corriente, dicho en términos perredistas, una nueva tribu, Movimiento Progresista. ¿Cuál es el objeto, pelear con las otras o supone que así se obtiene la unidad y se salva del fracaso a un partido justamente hundido por sus divisiones internas? En principio, su alejamiento y el de Manuel Camacho del partido sería la mejor solución. El PRD tiene que buscar de entre los suyos más leales y dignos a sus nuevos candidatos y dirigentes. No más ex priistas. Ya dieron lo suyo, ya muchos se colocaron en cargos destacados, consiguieron fortuna o pasaron a la historia. Es el mejor momento para que la más respetable militancia perredista decida su futuro y finalmente sea una opción de izquierda. Si algo desean Ebrard y los suyos, no es definir la postura que asumirá el PRD en materia petrolera ni tampoco en el siguiente Congreso Nacional, lo que buscan con desesperación es la Presidencia de México.


La crónica

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