Tantadel

agosto 30, 2013

Espías cibernéticos, superhéroes


Como tantos otros he sido lector de novelas policíacas y de espionaje. Al final, se hicieron más célebres los filmes de intrigas internacionales merced a un novelista inglés: Ian Fleming y su personaje James Bond, el agente 007, el inalterablemente victorioso y duro con sus enemigos, tierno y apasionado con las mujeres, capaz de vencer a cuanto malvado se pusiera al frente conspirando contra la libertad y la democracia. Sin duda, el actor que mejor encarnó al 007 fue Sean Connery. Lo interesante del personaje de Fleming, ya en la pantalla, es su constante evolución sin dejar de lado una fuerte personalidad que nació en las tramas del novelista. Lo mismo maneja un sofisticado avión caza que una delicada computadora. Siempre está provisto de conocimientos que permiten el uso de cualquier máquina por complicada que sea. El 007 es casi tan longevo y vigente como el detective más célebre de todos: Sherlock Holmes, creación de Arthur Conan Doyle, cuyo poder le venía de un agudo instinto deductivo, bien cultivado.

Sin embargo, la fantasía, como es frecuente, ha sido superada por la realidad y ello ahora permite que dos o tres hábiles especialistas en computación puedan descifrar todo tipo de claves y superar candados con tal de ingresar en el mundo secreto de la política, en especial, en un mundo globalizado particularmente por las nuevas tecnologías, en el espionaje cibernético y los secretos archivados en computadoras prodigiosas. Edward Snowden y Bradley Manning, dos expertos de alto rango en electrónica, ambos al servicio de EU, optaron por no seguirle el juego a la superpotencia y poner al descubierto miles y miles de secretos relativos al espionaje que las potencias occidentales llevan a cabo, encabezados por la CIA. El receptor de todos los materiales, fue Julian Assange, quien a través de Wikileaks desparramó información atroz en los más importantes medios de comunicación. Cuando los secretos fueron puestos al alcance de cualquier computadora, el escándalo fue mayúsculo y adquirió en lugar de alegría, un fúnebre tono de preocupación. Hay mucho que ocultar y poco que transparentar y no es lo mismo encubrir en el disco duro la fórmula de los refrescos de guanábana, que exhibir los tortuosos proyectos de dominación del gobierno norteamericano, siempre en alianza con la Corona inglesa y Alemania, quien ve cercano su sueño de ser una nación dominante a nivel planetario.

Manning está en la cárcel y sus jueces y verdugos ya lo condenaron a 35 años de prisión. Sus defensores lo ven con reverencia, como a un héroe. Snowden ha pasado las de Caín de un sitio a otro en busca de asilo y tratando de escapar de sus poderosos enemigos, Obama el primero. Rusia ha intentado protegerlo con timidez y ante la ofensiva norteamericana, se limitó a hacer lo que pudo al darle un visado por unos meses. Luego, quedará a su suerte. Assange sigue en la modesta embajada de Ecuador en Londres.

Pero lo importante para el mundo es que Wikileaks nos mostró que la conducta de las grandes potencias, especialmente EU, no es la de un generoso padre sino la brutal de un país imperialista que ahora trabaja con modernas herramientas. Hoy los nombres mencionados son para muchos sinónimos de traidores y para otros héroes y mártires de la libertad de expresión.

EU y sus más fuertes y cercanos aliados buscan la manera de evitar más filtraciones y al mismo tiempo de castigar brutalmente, como severa lección, a quienes osan meterse en el oscuro y tenebroso mundo de la intriga internacional. Gracias Snowden, Manning y Assange, ahora vemos que Obama no es el hombre destinado a frenar los muy turbios intereses de dominación planetaria de Washington. Si alguna vez tuvo buenas intenciones, Guantánamo, Irak, Afganistán, la CIA, el FBI, la Border Patrol, las grandes empresas norteamericanas, lo modificaron.

Pero no todo está perdido. Los grandes y mejores medios de comunicación trabajan en continuar la tarea y buscan secretos que filtrar, demandan transparencia internacional, que el mundo sepa qué hacen quienes lo dominan y de qué forma trabajan para mantener el control del sistema gobernante: el capitalismo desaforado y voraz. El diario británico The Guardian y el norteamericano The New Yok Times han anunciado que trabajarán conjuntamente en la búsqueda y respectiva difusión de aquellas intrigas perversas de las potencias. Asimismo en evitar la presión de sus respectivos gobiernos, porque ello significa atentar contra la libertad de expresión y los derechos que todos tenemos de estar informados correctamente.

Más allá de la polémica, Assange, Snowden y Manning pusieron al descubierto las redes sobre todo norteamericanas de espionaje y muerte que sus agencias de seguridad han tramado bajo el pretexto de salvaguardar a la potencia del terrorismo. Es posible ver, a menos que no se quiera, los crueles métodos que utilizan los estadunidenses y sus aliados para sojuzgar, a los países de Medio Oriente. Destruyeron Afganistán e Irak de manera atroz, qué nación sigue: ¿Siria, Egipto o Irán? Queremos transparencia a escala nacional, pero también hay que exigirla a escala mundial. En un mundo globalizado y comandado por un puñado de países en torno a EU, necesitamos saber qué traman. EU es el Big Brother de Orwell y nos vigila para someternos, se ha metido en los gobiernos y en nuestra intimidad. En vista de la peligrosidad del hecho, la ONU busca solución.


La crónica

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