Tantadel

agosto 02, 2013

Maricela Contreras es inocente


La corrupción en México es un fenómeno generalizado, todos lo sabemos y por más decentes y dignos que seamos, procuramos fingir que no existe, que es una mentira o una exageración de nuestros enemigos. Por eso estamos entre los primeros cinco países más corruptos del planeta. Pero imagino que dentro del país hay sitios más corruptos que otros. La ciudad de México ocupa un lugar distinguido, aunque de pronto me topo con habitantes de otras ciudades nacionales y me dicen que las suyas también poseen un alto grado de corrupción. La política es una fuente fundamental, de allí brotan permanentemente las aguas sucias. Todo lo contaminan. Los empresarios suelen afirmar que su riqueza es producto del esfuerzo y nunca mencionan los negocios, grandes o modestos que hacen al amparo. Los políticos, malos, pésimos o patéticos, se hacen afortunados merced primero a los altos sueldos y enseguida a la posibilidad de hacer transacciones desde sus cargos. No importa el partido ni el funcionario, el poder los hermana. Cabe añadir que por corrupción no sólo debemos entender el dinero mal habido. Lo es cobrar y no trabajar: legislador, funcionario público, profesor, o comerciante que altera los precios y compra lo más corriente o de plano productos piratas; el que evade impuestos, el que se salva de una multa seria dando una generosa propina; aquél que roba gradualmente los productos de la empresa en la que labora; el abogado que engaña a su cliente o al aparato judicial. En fin, la corrupción es una descomunal hidra de miles de cabezas, imposibles de cortar.

De todo el DF, a mi juicio, es Tlalpan el sitio donde padecemos mayor corrupción. El epicentro se localiza en las oficinas delegacionales. Ininterrumpidamente (con una excepción, un delegado que incluso renunció al PRD: Gilberto López y Rivas, señalando su podredumbre), de El Pino, ex héroe del 68 hasta Maricela Contreras quien afirma ser “izquierdista”, sin pensar en qué implica tal ideología, pasando por los afamados y ya ricos, Guillermo Sánchez Torres e Higinio Chávez. Campeones del cinismo y la devoción por los dineros.

El caso de Maricela Contreras ha sido el escándalo de los últimos meses. No pasa un día sin que ella y sus colaboradores parezcan señalados por su autoritarismo y corrupción. La empresa de medios Difunet ha contribuido a señalar las anormalidades que a diario ocurren, ha sido testigo y cronista de las luchas vecinales y Facebook a diario tiene severas críticas a la delegada de Tlalpan y algunas tímidas o ingenuas defensas. Es, en síntesis, un daño tanto para su partido, el PRD, como para el gobierno de Miguel Ángel Mancera. En cambio, es una prueba más del poder que René Bejarano posee en la ciudad capital. Maricela es su protegida.

El pasado miércoles, en la Asamblea Legislativa del DF, por enésima vez a la señora Contreras se le solicitó su renuncia por razones de salud política. Pero esto proviene, desde luego, de los ciudadanos, los que en las redes sociales han publicado, bajo un título aguerrido, “Estamos hasta la madre de Maricela Contreras”, una serie de opiniones y quejas sobre su actuación lamentable, mismas que se incrementaron cuando alguien dio informaciones de las finanzas saludables de la “izquierdista”. En la Asamblea Legislativa, fue discutido su caso. Le dejo la palabra a un comentario de La Crónica de ayer jueves: “El legislador perredista (Agustín Torres) entró como suplente a conducir la sesión en la Asamblea Legislativa y sólo lo hizo para torcer la ley y echar abajo el exhorto a la delegada de Tlalpan, Maricela Contreras, para que renunciara al cargo, luego de que sus compañeros, perdidos en la chacota y más preocupados por irse a comer que en el desarrollo de la sesión, aprobaron el punto de acuerdo propuesto por los priistas. Agustín Torres evidenció su desconocimiento sobre cómo guiar una negociación y cedió a las exigencias de la diputada Ariadna Montiel.”

¿Qué significa el bochornoso suceso en la Asamblea Legislativa, donde el PRD abruma? La nota completa cabecea: “Tuerce PRD Ley Orgánica de la ADLF para proteger a la delegada de Tlalpan” y en ella la reportera Jennifer Alcocer Miranda, narra detalladamente cómo, por un descuido perredista, la mayoría de los legisladores votaron favorablemente el exhorto para que Contreras renuncie. Cometido el “error”, los miembros de su partido reaccionaron con violencia, su estilo habitual: “La voz de la bejaranista Ariadna Montiel para el presidente de la mesa directiva sonó más a orden que a petición…” Obviamente, la disposición fue rechazada sin importar que ya hubiera sido discutida y votada, el exhorto para Maricela desapareció como acto de magia barata. El priista Fernando Mercado resumió el “debate”: “…Estamos viendo cómo la normatividad de la Asamblea importa un carajo cuando pierde la votación el PRD…”

Así pues, a Tlalpan le arrebatan una posibilidad más de quitarse de encima a tan corrupta y autoritaria persona y sigue en la lógica que la tribu mayor, la de René Bejarano, impone: la corrupción a toda costa y el control de las piezas claves, delegados y asambleístas, del DF. ¿Qué hacer ante tal situación? Seguir la lucha ciudadana. No hay vías legales para impedir que la funcionaria siga haciendo de las suyas. Y luego el PRD se queja del autoritarismo del PRI.


La crónica

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