Tantadel

septiembre 04, 2013

¿Existen el Destino Manifiesto y el imperialismo?


A estas alturas sabemos que ser presidente de EU, blanco, negro, latino o amarillo, demócrata o republicano, no modifica el rumbo de los deseos obsesivos del imperio. Nació guerreando, guerreando conquistó un enorme territorio que logró extender fuera de sus límites geográficos y ahora, que las recientes tecnologías han dado paso a nuevas estrategias militares y expansionistas, es a Barack Obama a quien le ha correspondido continuar la penosa tarea de dominar al mundo. El Destino Manifiesto es la verdadera religión de EU: Dios se lo dijo, está en una Biblia invisible en sus páginas, pero escrita con sangre de indígenas americanos, mexicanos y muchas más razas y pueblos.

Para el nacionalismo fanático de EU, hay guerras justas e injustas y todas en las que esa nación participa son buenas, nos liberan de tiranos y dictaduras. Sin embargo, luego de Corea y Vietnam, donde no triunfaron los norteamericanos, la concepción pareció tambalearse. Pero allí hay una poderosa economía de guerra, enormes industrias necesitan dar salida a sus muchos productos bélicos. Por ello, siempre hay un país villano que debe ser castigado. En su lógica, ellos provocan la situación tensa y EU se limita a combatir por la libertad. De este modo, y bajo el inaudito pretexto de que Irak producía temibles armas químicas para derrotar a las democracias, la invadieron y al retirarse dejaron miles y miles de muertos y una destrucción pasmosa. El deseo de los generales que condujeron la invasión a Vietnam, de regresarla a la edad de piedra, en Irak dio resultados.

Ayer fueron Afganistán e Irak, hoy es Siria, mañana puede ser Irán. Cualquier cosa es posible ante un Obama que mostró su verdadero rostro. Le quedan tres años en la Casa Blanca, puede ocuparlos satisfaciendo las necesidades de expansión y dominio económico. Estimulados con el pretexto del terrorismo, y sin contrapesos internacionales, pegan aquí y allá, amenazan y espían a todo el mundo, tal como Snowden pudo probarlo ampliamente.

Putin dijo que los razonamientos de Obama eran de un gran simplismo. ¿Para qué recurrir a las armas más temibles cuando el gobierno de Siria estaba ganando la guerra? El asunto puede ser más complejo, los propios rebeldes, ayudados por la CIA, urdieron la maniobra para provocar la invasión estadunidense. Pero en la lógica internacional yanqui, hay que reaccionar castigando a Assad y a sus tropas, hay que destruirlo mediante bombardeos. Quedan, en consecuencia, algunas maneras de frenar al imperio. Es posible que Putin en la reunión del G-20 pueda reaccionar con vigor y que Obama desista de ir a una nueva guerra. Pero los primeros pasos ya están dados, el Congreso, tan belicoso como sus mandatarios, no desdeña la posibilidad. Han olvidado, tan cerca que los tienen, los nombres de los 58 mil muertos en Vietnam.

De nuevo la política del terror. El doble juego. Los buenos son los norteamericanos, los malos los demás países mientras no prueben lo contrario. Por desgracia, no existe más la Unión Soviética y el juego de China a pocos convence. Sus intereses están primero. Sus objetivos en ser la potencia número uno, la ha hecho dejar de lado la solidaridad internacional que mostraron de manera contundente en la guerra de Corea.

No veo ninguna diferencia entre los belicosos Nixon, Kennedy, los Bush y Obama. Finalmente es heredero, no de los oprimidos negros, esclavos durante siglos, sino de los intereses de los empresarios blancos. Como si ello fuera poco, Obama se ha puesto del lado de aquellos que ven en cualquier protesta antinorteamericana, la oportunidad de escalar un peldaño más en la eliminación de posibles rivales y salir de la crisis económica que enfrentan los estadunidenses moviendo su poderosa maquinaria bélica.

Oriente Medio, salvo Israel, vive aterrorizado por Estados Unidos. Ello produce sí miedo, pero también odio. Y eso es algo que nunca ha entrado en la cabeza de los gobernantes norteamericanos. Son el país más detestado porque provoca miedo. Ha pisoteado países en todos los continentes desde que apareció y rápidamente se hizo potencia. Alrededor de 1847, casi al tiempo que invadía y despojaba a México, sus barcos de guerra cañoneaban Japón para obligarlo a comerciar con ellos.

La situación no parece haber cambiado sino en la tecnología. Antes necesitaban tener bases militares por el planeta, hoy sus submarinos nucleares y sus aviones invisibles al radar, pueden destruir en minutos poblaciones enteras. Como recuerdo de su pasado aguerrido, queda cerca de nosotros, en Cuba, la base naval de Guantánamo, otrora fuente de aprovisionamiento de barcos de guerra, ahora sirve para torturar, lejos de la vista de las organizaciones de derechos humanos, a los árabes, a los musulmanes, vivan o no en Oriente Medio.

Desconcertante es la historia de EU, un país que no sabe vivir en paz, Su destino son las guerras, formidable instrumento ya no de conquistas territoriales sino de aprovisionamiento de materias primas, búsqueda de nuevos mercados y dominio mundial. Sólo hace lo que Dios le indicó: ser la potencia destinada a gobernar a la humanidad. De una manera o de otra. Atrás quedó la explicación que sobre imperialismo Lenin dio. Prevalece un sofisticado y cruel neo imperialismo que no necesita mayores datos, salvo combatirlo.


La crónica

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