Tantadel

noviembre 25, 2013

Mi vida en Tlalpan

Cuando aparezcan estas líneas, un nuevo puesto fijo comenzará a estorbar la vía pública en Zacatépetl y Camino a Santa Teresa. Viene al caso porque hace una semana, aproximadamente, las autoridades de la delegación Tlalpan intentaron refutar un artículo mío, lleno de datos evidentes acerca de lo que ocurre en mi zona. Respondí haciéndole una invitación a Maricela Contreras a visitar mi calle y recorrer tranquilamente la cada vez mayor cantidad de ambulantes, dentro y fuera del Bosque de Tlalpan. Después, llamadas de terceros me dijeron que cuál es mi pugna con las autoridades de Tlalpan. Enfadado, expliqué que no es nada personal, ni siquiera la conozco, nunca la he visto salvo en los medios impresos y electrónicos. Lo que defiendo es mi calle, a mis vecinos, a todos aquellos que padecen el desorden y el caos que han traído al DF las tribus perredistas. En pocas palabras, defiendo mi única propiedad. Maricela Contreras ha sido legalmente demandada por tlalpenses en cuyos rumbos están destruyendo el patrimonio histórico en aras de más oficinas administrativas. De ello los medios han dado cuenta.

   Como si lo anterior fuera poco, han aparecido, como si Tlalpan fuera Michoacán, grupos de autodefensas en la colonia Pedregal de Santa Úrsula, Xitla, si las autoridades no sólo no defienden a los habitantes, sino que protegen a quienes agreden o despojan o ellas mismas abusan de los tlalpenses, no parece existir otro remedio que defenderse a cualquier precio.

   Bueno, pues de nuevo me dirijo a Maricela Contreras para aburrirla con mis quejas ante el tedio que me produce su necedad de no gobernar con cordura. Me concentraré en la confluencia de Zacatépetl y Camino a Santa Teresa, entrada a un bosque cada vez más erosionado y abrumado por vendedores y paseantes maleducados, y ante la vista gorda de quienes llevan a cabo la vigilancia del área natural protegida, hay una multitud de taquerías, vendedores de tamales, puestos de comida, que hacen cada vez más difícil el tránsito de las personas, ya no hablemos de los coches. La amenaza de El Pino, primer delegado perredista de Tlalpan, se ha hecho realidad. Mejor un taquero que un ratero, dijo citando a algún clásico de la teoría política. Que los ricos sufran, pero el caso es que sobre Zacatépetl no veo más que a personas de clase media y de allí hacia abajo, que han construido o comprado con esfuerzos un patrimonio habitacional.

   Le escribí a Maricela que frente a la iglesia había un nuevo puesto a punto de funcionar, como si los que se ponen en sus camionetas a vender productos exóticos y frutas frescas, pasando por bolsos de piel y figuras navideñas, no bastaran. La señora se molestó. Su director de comunicación social me respondió con cierta cortesía no exenta de mentiras. Ése es su trabajo, defender a la jefa. Pero como si ella deseara vengarse de mis acusaciones y protestas. A una casa de distancia de la mía, sobre la banqueta que apenas permite el paso de dos personas, acaban de instalar un aparatoso puesto metálico. Todo el domingo estuvieron pintándolo, amontonaron las maleza que les estorbaba y sin importar que ha reducido el tránsito de personas que van al Bosque de Tlalpan, quienes ahora tendrán que caminar por el arroyo vehicular, sólo piensan aprovechar una zona convertida en feria de comida mexicana rápida. Cuando la gente se arremoline, como sucede todo el día hasta entrada la tarde, no habrá forma de transitar por Zacatépetl.

   Todos los taqueros de esa esquina, guardan en las instalaciones del Sistema de Aguas de la Ciudad de México sus cajas, tanques de gas, “mobiliario” como sillas y mesas desvencijadas alrededor del puesto principal, uno que en el inicio vendía flores. No basta, entonces ocupan el pozo de agua y desde allí operan. ¿Quién les dio permiso? ¿La propia delegada, un empleado menor o el gobierno central? ¿Por qué permiten más en una zona en la que está prohibido el ambulantaje?

   Miguel Ángel Mancera es como Salinas de Gortari: no ve ni escucha a los habitantes de la capital que abrumadoramente votó por él. Protege a los integrantes de la CNTE desde hace meses, permanece ajeno a los desaseos de los delegados, la ciudad tiene millones de baches, es incapaz de tener un eficaz sistema de limpieza, pero él promueve el ciclismo como antes Ebrard creaba pistas de hielo.

   Creo que no hay nada más qué decir salvo formar un grupo de autodefensa y enfrentarnos a la masa de vendedores ambulantes, que suelen ser ricos y agresivos. Y bueno, pues no votar más por el PRD. Caro hemos pagado los capitalinos la presencia abrumadora de tal partido. La corrupción no cesa, aumenta y cada día se deteriora más la ciudad. El PAN acaba de denunciar formalmente ante la Contraloría del DF actos de corrupción en Tlalpan. ¿Qué sigue? Yo pienso poner en mi garaje un restaurante y competir con todos los puestos que el PRD ha permitido en la zona.

   Ojalá un día la señora Maricela Contreras se decida a poner algo de orden en la sufrida Tlalpan. Pero realmente lo dudo. Si fuera mal pensado creería que se trata de una venganza de la delegada: cada que escribo sobre el tema, aparece un nuevo puesto.

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