Tantadel

noviembre 06, 2013

Tlalpan, ¿zona de paz o de corrupción?


Si Maricela Contreras no puede manejar decentemente a la delegación Tlalpan, que renuncie. Ésta es ya una frase generalizada en la zona. Cada funcionario hace lo que le viene en gana. Un caso emblemático es el Bosque de Tlalpan, el que desde hace 17 años es un Área Natural Protegida, y no fue sino hasta 2009, gracias a una fuerte oposición de los vecinos a la inminente instalación de una pista de hielo, que la Secretaría de Medio Ambiente del DF publicó en la Gaceta su Programa de Manejo, el cual indica que esa dependencia retomaría su manejo ante la corrupción e incompetencia de la delegación de Tlalpan para su correcta administración. En 2011 se publicó la adecuación al Programa de Manejo establecido y se categorizó al Bosque de Tlalpan como Zona Ecológica y Cultural. No obstante, han pasado dos años, de los cuales uno le ha correspondido a Contreras y el trámite mediante el cual debe darse el traslado de dicha área al gobierno del Distrito Federal no concluye. Claro está que esta situación no es sólo su responsabilidad, sino también lo es de Tanya Müller, secretaria de Medio Ambiente capitalino, quien debe acelerar dicho traspaso. Pero parece que a ninguna de las dos les interesa el destino de dicha ANP.

Esta situación de indefinición es preocupante; estamos en el peor de los mundos: ni la Delegación ni la Secretaría del Medio Ambiente se responsabilizan de la ejecución de su Programa de Manejo, ello significa una flagrante violación legal: el Programa de Manejo es un ordenamiento publicado en la Gaceta del DF, cuya falta de cumplimiento está penalizada.

En el Bosque de Tlalpan evidentemente cada quien hace lo que se le ocurre: con frecuencia aparecen más puestos fijos, lo que está prohibido. La Delegación debe hacer un censo para saber qué tipo de comercios se quedan y cuáles deben ser desalojados de acuerdo con la normatividad existente. Además, los trabajadores de la Delegación no permiten realizar proyectos en beneficio del Bosque, argumentan que les quitan sus fuentes de trabajo, lo que es erróneo: no es un parque público sino un ANP que debe regirse por su Programa de Manejo.

En el Bosque de Tlalpan no sólo existen más de 500 árboles en riesgo de caerse por su deteriorada situación, sino que más del 30% del arbolado está plagado de muérdago. Esto es alarmante: si prevalece la situación actual y de no tomar medidas urgentes para su control, en poco tiempo nos quedaremos sin bosque. ¿Esto es lo que quieren Tanya Müller y Maricela Contreras? Pues lo están logrando y dudo que sea del agrado de los vecinos y en general de los capitalinos.

Por otro lado, en el entorno del Bosque de Tlalpan es evidente que florecen nuevos puestos ambulantes. Según Maricela, no ha dado ningún permiso en su administración. Entonces ¿por qué aparecen más changarros? Frente a la Iglesia de Zacatépetl surgió la semana pasada un puesto fijo de metal, aún cerrado, nadie sabe qué tipo de negocio será, ni a quién le pertenece. Así como un camión que vende productos oaxaqueños y un puesto de tamales en el cruce de Zacatépetl y Alborada. Pero también del lado de Camino a Santa Teresa hay dos nuevos puestos recientes, junto a otro de metal que hasta medidor de luz tiene en vía pública. Unos venden paletas, otros esquites, unos más bolsos de piel. Para colmo, las instalaciones del pozo de agua del DF sirven como bodega de los ambulantes. ¿No significa culpabilidad de funcionarios delegacionales? Eso es sospechoso en una delegación como Tlalpan, donde la corrupción se ha hecho evidente. Por otro lado, ante nuestras quejas, en anteriores inspecciones de los responsables de comercio en vía pública adscritos a esa demarcación, todos los ambulantes dicen tener permisos. Preguntamos ¿qué tipo de permisos son y qué características tienen? Con una sola licencia hasta mesas ponen en la calle con sus respectivas sillas y un antiguo puesto de flores hoy es casi fonda, ocupando la banqueta, lo que es ya común. Esto es inadmisible y un triste y ruidoso muladar.

Para redondear la penosa situación del Bosque de Tlalpan y su entorno, los responsables de realizar carreras, con cualquier pretexto, cierran Zacatépetl y Camino a Santa Teresa sin avisar a los vecinos afectados. El pasado domingo Deportes Martí bloqueó dichas avenidas para realizar una carrera. ¿Le otorgó Maricela permiso? De ser así, mal hizo al no avisar a los vecinos. De lo contrario, está peor el asunto, porque significa que cualquiera puede cerrar calles de intensa circulación sin su consentimiento. Entonces ¿cuál es su función? ¿O cobra?

¿De quiénes son las banquetas? ¿El gobierno del DF puede asignarlas a quien quiera? ¿Dónde quedan los habitantes de esos fraccionamientos que pagan muy alto predial como zona de lujo? ¿Cuál es el papel de la delegada en cuanto al orden urbano? Efectivamente, si no puede con el cargo, que renuncie. Y por piedad, llévese a su equipo a hacer negocios a otra zona, al fin todo el DF es de ustedes. Haga válido un letrero que nadie ha podido descifrar y que aparece en diversas calles: “Tlalpan, zona de paz.” No más cambios de uso de suelo, no más gasolineras ni antros, no más oficinas en edificios históricos, no más despojos a particulares indefensos, no más alteraciones en las áreas verdes, no más ambulantes, no más deshonestidad…

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