Tantadel

julio 31, 2013

La música en Shakespeare y Cervantes


Los contemporáneos Shakespeare y Cervantes son las dos mayores columnas de las letras universales. Sus respectivas obras son multicitadas y analizadas en todos los idiomas, en todos los países y desde todas las perspectivas imaginables. Recuerdo en este instante un voluminoso libro de ensayos publicado bellamente en Corea del Sur con motivo del quinto centenario de Cervantes: cuánta riqueza hallaron los críticos e investigadores cervantistas coreanos en una reunión efectuada en Seúl en 2004.

Sobre música, Cervantes desconfiaba de aquellos que no le prestaban atención. En “El cortejo de encantadores”, Sancho escucha gozoso “no ruido, sino un son de una suave y concertada música…”. A continuación dice cortante: “—Señora, donde hay música no puede haber cosa mala”.

En los dramas y comedias del inglés Shakespeare hay frecuentes alusiones a la música y la posibilidad que le dejó al futuro de rodearlas de música a través de puestas en escena muy ambiciosas, óperas y ballets y, finalmente, producciones cinematográficas. En esta época, en pleno siglo XXI, conseguí en la Biblioteca de Nueva York, un disco hecho en Gran Bretaña que contiene parte significativa de la hermosa música que ha sugerido la obra del poeta y dramaturgo inglés: Songs for William Shakespeare.

Pero si Shakespeare contaba con la posibilidad de poner músicos en el escenario o tras bambalinas, no era el caso de Cervantes, quien se veía obligado a decirle al lector que en tal o cual situación había música y músicos y así despertar la imaginación del lector. El inicio del capítulo XXXV de la segunda parte advierte del “compás de la agradable música” que acompaña el cortejo de una ninfa y enseguida precisa: “…pero al punto que llegó el carro a estar frente a frente de los duques y de don Quijote, cesó la música de las chirimías, y luego de las harpas y laúdes…” es necesario fusionar dos artes en la imaginación y mientras se lee la prosa aguda y fluida de Cervantes, es menester escuchar la música, como sucede actualmente con las películas, las que, por su tecnología, permiten mirar el transcurrir de las acciones al mismo tiempo que la música le da mayor ambientación y profundidad.

Como fantástica recompensa, los músicos han trabajado con materiales de ambos grandes maestros. Pensemos en el Don Quijote de Massenet, en Romeo y Julieta de Prokofieff y en El sueño de una noche de verano de Mendelssohn.

Shakespeare ha tenido observadores literarios y filosóficos, pero también juristas, historiadores y estadistas. Es una fuente de conocimiento para el derecho y la ciencia política. Llegar a conclusiones políticas a través de sus obras es ya algo común e inalterablemente fantástico. En Ricardo III o en Macbeth, en Hamlet o en Julio César es posible presenciar los excesos y las ambiciones del poder, del dolor y muerte que producen. Si Shakespeare no hubiese sido dramaturgo, hubiera podido ser un formidable analista de la vida política o un historiador preciso de las aberraciones del Estado. Pero es en materia musical donde de pronto saltan las observaciones más agudas. Que a Shakespeare le gustaba el arte musical qué duda cabe, desde sus obras teatrales hasta sus sonetos, en todo estaba la musicalidad reflejada, aparecen gallardas, arrullos, serenatas y bailes moriscos. Fue más allá y en El mercader de Venecia, hace decir a uno de sus personajes, a Lorenzo, cuando en la noche resuena la música, lo siguiente:

La razón es que todos vuestros sentidos están atentos. Fijaos un instante cómo se conduce un rebaño montaraz y retozón, una yeguada de potros jóvenes sin domar, haciendo locas cabriolas, soplando y relinchando con gran estrépito, acciones a que les impulsa naturalmente el calor de la sangre; si ocurre que, por casualidad, esos potros oyen un sonido de trompetas, o si alguna tonada musical llega a herir sus oídos, los veréis, bajo el mágico poder de la música, quedarse inmóviles como por acuerdo unánime, y sus ojos tomar una tímida expresión. Por esta razón, el poeta imaginaba que Orfeo atraía a los árboles, a las piedras y las olas, pues no hay cosa tan estúpida, tan dura, tan llena de cólera, que la música, en un instante, no le haga cambiar su naturaleza. El hombre que no tiene música en sí ni se emociona con la armonía de los dulces sonidos es apto para las traiciones, las estratagemas y las malignidades; los movimientos de su alma son sordos como la noche, y sus sentimientos, tenebrosos como el Erebo. No os fieis jamás de un hombre así. Escuchad la música.

Es frecuente que la gran literatura le rinda no sólo homenajes a la gran música, sino que, además, explique a través del relato o de los propios personajes su devoción a dicho arte. Algo parecido han dicho algunos críticos literarios agudos acerca de una obra diametralmente opuesta a las aquí citadas: Naranja mecánica por su título en castellano, obra de ciencia-ficción llevada a la cinematografía por Stanley Kubrick, donde un personaje de apariencia siniestra es un devoto de Beethoven. Así las cosas, no todo está perdido para él, tarde o temprano la música lo salvará.

Si Shakespeare y Cervantes pensaron que la música redimía, tiene que ser cierto. Si hay tiranos, asesinos y rufianes capaces de enternecerse con Mozart, Debussy o Schumann, deben ser una aplastante minoría, para ellos está la música popular de corte comercial. Desconfiemos, pues, de los sordos musicales.

julio 29, 2013

PAN y PRD: una complicada hermandad


Una vez que el mito propalado por la imaginaria izquierda acerca de la alianza PRI-PAN se ha derrumbado estrepitosamente, aparece la fraternidad entre dos fuerzas políticas, ruinosas y más llenas de resentimientos que de propuestas. El PAN intenta rehacerse y ni siquiera echa una mirada a su larga y exitosa historia como oposición. Sobrevive penosamente sepultado por el atroz paso de dos gobiernos suyos: Fox y Calderón. Sobre todo por su novedosa aportación a la destrucción del país, a su desprestigio internacional. Es claro que Acción Nacional se preparó con esmero para ser partido opositor y no para gobernar. El PRD, en su turno, fragmentado, con una nueva tribu encabezada por Ebrard y Camacho, está al borde de declararse en bancarrota a causa del demoledor paso de AMLO y sólo en espera de que los últimos bastiones obradoristas lo abandonen en cuanto Morena aparezca con el registro en la mano y las tediosas propuestas de su acostumbrado aspirante presidencial. De allí que ambos organismos hayan decidido unir miserias para enfrentar al de nuevo arrogante PRI.

La pregunta, una vez que en el pasado proceso electoral el PAN y el PRD unieron esfuerzos y llegaron a obtener algunos triunfos destacados, es: ¿qué harán con su alianza y cuánto tiempo persistirá? El agua y el aceite ganaron en Puebla y en Baja California, por ejemplo. Pero ahora que viene la fatigante polémica sobre el tema del petróleo, ¿continuarán juntos o serán nuevamente rivales? El PAN, tratando de seguir algún lineamiento napoleónico (la mejor forma de defensa es el ataque), ya expuso a grandes rasgos su proyecto para Pemex. Dudo que tenga éxito, por más que Madero le recalque a Zambrano que acepte que el modelo actual es obsoleto. Aunque Jesús Zambrano ha intentado ser cauto, anticipó lo fundamental de la propuesta perredista, afín de muchas maneras al de Cuauhtémoc Cárdenas y al de López Obrador, para enseguida concluir de manera dramática, como si el país estuviera en 1910: Si privatizan Pemex, el México bronco despertará. Dicho en términos distintos: el PRD de nuevo apela a la violencia, algo del gusto de López Obrador y de la tribu bejaranista. Gustavo Madero explica teatralmente: “No permitiremos la privatización del petróleo, ni un tornillo, ni un pozo, ni un yacimiento, ninguna refinería”. A primera vista, la coalición PAN-PRD persiste. Pero pronto comenzarán las divergencias entre la derecha privatizadora a ultranza y sustentada en el peor liberalismo económico y un partido que se supone heredero de las tradiciones izquierdistas. Madero fue más lejos y, sin pensar en las tendencias naturales del panismo, declaró que se aliará al PRD para defender el petróleo. ¿De quién? Suponemos que del PRI, partido donde militó siempre el general Cárdenas. Cualquiera con sentido común sabe que al respecto no habrá acuerdos posibles entre PAN y PRD. En todo caso, el partido conservador apoyará más de un aspecto de la propuesta priista. La idea al respecto más aguda hasta hoy es sin duda la de Cuauhtémoc. En algo los tres grandes partidos de México tienen afinidades, o eso dicen: el petróleo debe seguir en manos mexicanas, lo que es una completa vaguedad dadas las características que la globalización le ha impuesto al orbe. Una generalización poco sensata. O se sigue el ejemplo de Petrobras, o no habrá resultados concretos y la mexicana seguirá siendo una empresa deficitaria, poco saludable.

Queda la propuesta extremosa de López Obrador, quien desde que abandonó el PRI ha lucrado con las palabras mágicas: el petróleo es mexicano. Poco ha tocado el tema en estos días en espera de que su movimiento se transforme en partido político. Nadie ignora que será el eje de su campaña contra el PRI, el PAN y aquellos que le dieron de buena fe (y muchos trucos) la jefatura del gobierno capitalino y dos veces la candidatura presidencial: los perredistas. No más primero los pobres. Ahora hablará de la soberanía nacional y de cómo dependemos de Pemex hasta para llevar a cabo la educación, algo que ya desmintió el secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet.

La contienda real comenzará cuando Peña Nieto exponga su proyecto sobre la paraestatal petrolera. Por ahora todo se limita a blandir armas, gritar consignas y tomarle el pelo a los crédulos. El punto más delicado es el Pacto por México, porque ahora hermanados, PAN y PRD, lo tienen en calidad de rehén: unidos en la derrota, fragmentados y en choque de tribus, si ganan procesos electorales, lo apoyarán, de lo contrario, lo abandonarán. Los partidos retozan con el país como si fuera un balón de futbol en un partido llanero, donde el árbitro no es profesional ni los jugadores aceptan reglas. La nación no podrá avanzar mientras los partidos políticos no consigan pensar más en ella y menos en sus intereses.

Los mitos se caen, imposible hablar de PRIAN, pero sí es un hecho la coalición PAN-PRD. Hace poco un perredista decía orgulloso que en Puebla y Baja California habían triunfado, cuando la inmensa mayoría de los votos provino de Acción Nacional y para colmo, en Puebla, “ambos partidos” ganaron bajo el control de un ex priista de cepa. El país ha cambiado. Falta que Camacho y Ebrard regresen al PRI. ¿Por qué no, si la izquierdista Rosario Robles ahora milita en ese partido en el poder?


La crónica

julio 28, 2013

Tlalpan, nuevamente


Hace días escribí sobre la corrupción y el autoritarismo en Tlalpan. Señalé que es una delegación que lleva años de funcionarios siniestros, incapaces de hacer una decente gestión administrativa, di nombres y datos. Maricela Contreras, la actual delegada, en pocos meses ha superado a sus antecesores.
Como reacción a mi protesta, muchos capitalinos me escribieron narrándome sus batallas contra la delegación. Entre ellos, Isabel Miranda de Wallace, quien dijo que me había quedado corto y me proporcionó precisiones de los pésimos manejos de los funcionarios de la zona. En otro correo me decían: hace usted referencia a las múltiples anomalías con que es manejada la delegación Tlalpan por varios delegados que cuando no son señalados por dinero mal habido, son señalados por ineptos, corruptos y sobre todo impunes. Vecinos de Huipulco me enviaron una carta que resumo: “Relatamos nuestra situación que hemos denunciado oficialmente desde hace tiempo a la delegada: folios CESAC/10868-1/13, CESAC/10867-1/13, CESAC 10865-1/13 y CESAC 10858-1/13. Tenemos problemas en esta zona, pero uno de los más alarmantes es que han permitido crear impunemente un centro de transferencia de basura ilegal en vía pública en Viaducto Tlalpan y Acoxpa, adonde llegan camiones de basura del GDF, descargan lo reciclable y particulares compran toda clase de desperdicios, creando un verdadero muladar, riesgos sanitarios, bloqueos al tránsito… Lo inaudito es que el Centro Oficial de Transferencia de Basura está a 200 metros de distancia. Sin duda, algunos de la delegación se benefician con esta actividad ilegal.
“Otro grave problema, es que desde la glorieta y el parque de Huipulco hasta el mercado de comidas del paradero de autobuses del tren ligero Estadio Azteca, la Calzada de Tlalpan se ha convertido en un mercado ambulante, insalubre y degradante. De la tradicional venta de flores junto a la clínica 7 del IMSS, ahora hay decenas de ambulantes que bloquean banquetas, generan basura, asaltos, drogadicción.., cuando se supone que está prohibido tener estos negocios en la vía pública y junto a un centro de salud. Publicitan el combate al ambulantaje en el Centro Histórico, Eje Central, Insurgentes y Puente de Alvarado, pero en Tlalpan es letra muerta, nacen puestos a diario protegidos por la delegación. Comprenderá que es imposible vivir pacíficamente. Los delegados, como Maricela, tuvieron su centro de operaciones y trampolín en esta zona para convertirse con ‘apoyo ciudadano’, en diputados de la Asamblea, han sido ciegos, sordos e insensibles a las preocupaciones vecinales. Contreras y sus colaboradores no dan señales de vida, pero qué tal en los actos políticos mediáticos de las últimas semanas, que en nada nos benefician. En representación de los vecinos: Familia Torres.”
Finalmente, habitantes del Centro de Tlalpan el pasado jueves pararon intermitentemente el tránsito sobre Insurgentes para protestar por la instalación de oficinas delegacionales que deterioran la zona y burlan la normatividad del DF. A través de Sara Espíritu agregaron que “… están ubicadas inapropiadamente en una zona habitacional, van a provocar fuerte impacto urbano, vial y ambiental, destruyendo nuestro ya deteriorado patrimonio tangible e intangible, paisaje típico, salud y calidad de vida”. Están uniéndose otros movimientos sociales como el que denuncia la construcción del Patio Tlalpan, que causará idénticos conflictos viales a la saturada Insurgentes Sur, para señalar la falta de sensibilidad política de Maricela Contreras y su corrupción imperante. Basta recorrer las principales calles de Tlalpan para ver la cantidad de giros negros y ambulantes que ha tolerado y el caos provocado. Los antros no existían antes del PRD. Los vecinos tienen ya cita con Mancera para que frene sus excesos. Ojalá sea sensible, su propio futuro político peligra.

julio 26, 2013

La belleza narrativa de Juan Rulfo


Hace unos días, el INBA y la Cineteca me invitaron a platicar sobre dos cuentos amalgamados de Juan Rulfo, “Anacleto Morones” y “El día del derrumbe” en el filme de Alberto Isaac: El rincón de las vírgenes. Reflexioné en el escritor taciturno, de pocas palabras, enigmático, de una gran cultura, riguroso: Rulfo. Lo recuerdo como maestro en el Centro Mexicano de Escritores, institución que en 50 años de vida produjo un enorme número de poetas y narradores, él entre ellos. Rulfo, aparte de impecable literato, poseía varias facetas: gremialista que trabajó para edificar una asociación que defendiera los derechos autorales, laboró en el INI para proteger a los indígenas y fotógrafo de genio. El escritor jalisciense no toleraba injusticias y el creciente predominio norteamericano en México no le hacía gracia. Pero no estaba hecho para enfrentarse abiertamente al poder, el que, por otra parte, lo adulaba como a Paz o a Sabines. En plena gloria, luego de recibir el Premio Nacional de Literatura, señaló que en el Ejército Mexicano había corrupción. El mundo se le vino encima. El presidente López Portillo, intervino para contrarrestar sus palabras.   

Como todo buen profesor, Rulfo no era agresivo con sus alumnos, tampoco complaciente. Se situaba en un razonable tono intermedio. No solía generalizar. Le gustaba recomendar lecturas según las aficiones y tendencias de sus alumnos. Mi generación, ahora lo pienso con claridad, fue injusta con Rulfo. Buscando una completa ruptura con lo predominante, lo rural, se fue hacia el otro extremo: Arreola y su mundo cosmopolita, cercano a Kafka, Schwob y Borges. Sin embargo, Rulfo, ajeno a pugnas, tanto en Europa como en su continente, disfrutó soberbios homenajes y reconocimientos, traducciones y un sinfín de tesis y trabajos críticos sobre su obra. Sus cuentos son perfectos. “Talpa”, por ejemplo, es un monólogo que dura unos minutos, quizá no más de cinco, lo que dura el llanto callado de Amalia entre los brazos de su madre. Sin embargo, en este reducidísimo tiempo, encontramos una infinita riqueza de sentimientos y pasiones, un triángulo lleno de perversiones y arrepentimientos, de amor-pasión y crueldad, que ocurre a lo largo de una angustiosa, dolorosa, peregrinación en busca de alivio para el hombre que agoniza y que debe morir para que florezca una nueva relación. Este tipo de relatos, de compleja estructura que normalmente requerirían de grandes extensiones, Rulfo los consiguió en unas cuantas páginas. Por ello, un crítico estadunidense, James East Irby, señaló la influencia de William Faulkner en el trabajo de varios narradores latinoamericanos, Onetti, Revueltas y el propio Rulfo. Es probable, particularmente al leer los cuentos del norteamericano como Estos trece y Miss Zilphia Gant, obras breves y agudas, de temas tormentosos, cuyos andamiajes ponen en entredicho a las novelas-río. Un universo imposible de reproducir o de captar literaria o cinematográficamente. De todos los filmes sobre Rulfo, es probable que sólo La fórmula secreta de Rubén Gámez haya sido capaz de apropiarse esa atmósfera terrible y hermosa, solitaria y densa de claroscuros, que el riguroso narrador sabía producir. Para conseguirla, Gámez se apoyó en Sabines y en el propio Rulfo.

Juan Rulfo fue un escritor deslumbrante. Joseph Sommers expresa que Rulfo “encuentra la clave de la naturaleza humana en otra parte. Él se aproxima al lado opaco de la psique humana, en donde residen los oscuros imponderables: Este mundo, que lo aprieta a uno por todos lados, que va vaciando puños de nuestro polvo aquí y allá, deshaciéndose en pedazos como si rociara la tierra con nuestra sangre. ¿Qué hemos hecho? ¿Por qué se nos ha podrido el alma? Es esta zona, intemporal y estática como una tragedia griega, la que, en su misión, decide los avatares del encuentro del hombre con el destino.” En este aspecto, el notable crítico Luis Leal, uno de los que más de cerca estudiaron a Rulfo, insiste: “...los personajes por lo general son seres desolados que dudan de sus propios actos y se entregan, con característica resignación, a lo que el destino les depare. Los personajes de Rulfo, por lo tanto, parecen ser movidos por fuerzas que no se derivan de sus propias convicciones, sino que emanan desde fuera.” Y esto es justamente lo que a Rulfo le da universalidad: la poética hondura de sus personajes, que son griegos, rusos, argentinos, españoles, portugueses, y tremendamente mexicanos. El escritor Arturo Pérez-Reverte le dijo con rabiosa claridad a un joven novelista mexicano que la maravilla de Juan Rulfo “es el caos de la lengua en una explosión imaginativa, que aparte de mexicano, tiene mucho de español… Pedro Páramo es una obra espléndida, la novela del siglo y no me explico por qué en España no está junto a Cien años de soledad”. Es imposible trabar relaciones con escritores, críticos o lectores de otras latitudes sin que aparezca Rulfo. Me parece que si otro hubiera sido el carácter de Juan Rulfo, bien hubiera podido afirmar con arrogancia lo que dijo hace años Juan Ramón Jiménez; “todos los poetas españoles e hispanoamericanos jóvenes me deben algo; algunos mucho y otros todo”.

Jorge Luis Borges, en un libro formidable, Borges oral, observa algo fascinante: Inglaterra ha seleccionado como su representante a Shakespeare, Alemania a Goethe, Francia a Victor Hugo, España a Cervantes, Argentina al autor de Martín Fierro, a José Hernández. En México elegiríamos a Juan Rulfo. Nadie como él para representarnos.


La crónica

julio 24, 2013

¿Cuál es el rumbo político de Ebrard?


En alguna ocasión un colega periodista, hablando de política capitalina, me dijo que Marcelo Ebrard (en ese momento jefe de gobierno) era de “mecha corta”. ¿Eso qué significa?, le pregunté a mi amigo. Repuso: Tiene mal carácter, con rapidez se enciende y reacciona con brutalidad. No supe qué responder. Considero, a juzgar por lecturas de clásicos de la política, que la sangre debe ser fría por más que la situación sea grave o violenta. No imagino a Roosevelt pataleando y vociferando cuando le fue comunicado el feroz ataque japonés a Pearl Harbor. En el libro de Isaac Deustcher sobre Stalin cuenta que al recibir la información de la invasión nazi a la Unión Soviética, inesperada porque no hacía mucho su país había firmado un pacto de no agresión con Alemania, simplemente pensativo se dirigió al Kremlin, desde donde supervisó toda la feroz guerra hasta el triunfo.

Pero Ebrard no es un estadista, es un político aldeano que ha corrido con buena fortuna. Primero pegado a Manuel Camacho, hicieron un buen trabajo para convencer a Carlos Salinas, que el segundo era el indicado para sucederlo. Ambos eran priistas sinceros o lo parecían. Pero al recibir la noticia de que el sucesor no era Manuel, sino Luis Donaldo Colosio, Camacho reaccionó con violencia, le hizo reclamos al presidente Salinas y terminó saliéndose del PRI para irse con todos sus cercanos a intrigar aquí y allá buscando el poder perdido. En alguno de esos momentos, Camacho y Ebrard formaron el Partido del Centro. El cálculo no era malo, México tiende a esa postura extraña y cómoda. El propio PRI está, de una u otra forma, según el estilo del mandatario en turno, en tal tesitura. Aunque el PAN está en la derecha y el PRD en una izquierda ilusoria, todos los partidos, aun Morena, luchan por el centro.

En vista de que el centrismo no les dio resultados, Manuel Camacho, Marcelo Ebrard y un leal séquito pasaron a las filas del PRD, alguno sin registrarse. Allí, los dos se convirtieron en “izquierdistas” implacables. En todos los casos asumían posturas que a los ingenuos les hacían suponer que en efecto venían directamente de la Escuela de Cuadros del Partido Comunista de la extinta URSS. No era un acto de magia, lo era de total charlatanería y de un perfecto oportunismo. No tenían más posibilidades que arriesgarse por la “izquierda que ofrecía el PRD en manos de López Obrador. Tanto uno como otro han sido bien recompensados. No hay duda alguna.

Pero dentro de los planes del dueto no están los cargos parlamentarios o ser jefes de gobierno capitalino, quieren la cereza del pastel: la Presidencia de la República y en ello han insistido obsesivamente. Por ahora están más cercanos a López Obrador que a Mancera. A este último lo miran como un posible rival para 2018 y lo es. Pero van a intentar dar la última gran pelea. Por tal razón, Marcelo, quien carece ya del respaldo económico y de masas que concede el DF, ha hecho las gestiones iniciales para meterse en “la grande”. Lo primero que hizo, buen discípulo de Salinas, fue dar un golpe publicitario y retó a Enrique Peña Nieto a debatir sobre Pemex públicamente. Se quedó hablando solo, pero logró atraer la atención de los medios que buscan noticias morbosas y las magnifican.

El siguiente paso es tratar de controlar lo que queda del PRD. Pero eso no es fácil. El organismo político es una suma de tribus y mafias que disputan cuotas de poder económico con toda la violencia posible y que para sus fines atropellan toda decencia, si es que ella existe en la política nacional. Ebrard ha formado una corriente patética, Movimiento Progresista, la que se suma a las existentes: Movimiento por la Democracia, Movimiento Cívico, Red de Izquierda Revolucionaria (lo que hace suponer que existe una contrarrevolucionaria), Unidad y Renovación, Nueva izquierda, Izquierda Social, Izquierda Democrática Nacional y Alternativa Democrática Nacional, más las que se formen esta semana. Desde su nueva situación peleará por el control del PRD y, de obtenerlo, podría ser candidato presidencial por una serie de trozos de apariencia “izquierdista”. Dudo que venza a Miguel Ángel Mancera, quien se mueve con soltura y con tendencias progresistas de talento, y que derrote a López Obrador, quien tozudo afina las líneas de lucha contra los demás partidos, basando su campaña en la defensa del petróleo. De ser así y pensar con el optimismo que caracteriza a todos los alumnos de Manuel Camacho, todavía le falta a Ebrard saber qué hará Peña Nieto y si hace bien las cosas, es posible que su viejo partido, el PRI, pueda seguir en Los Pinos.

En este contexto, apenas configurado, pues todas las piezas se mueven vertiginosamente, ¿de qué le servirá a Marcelo su “mecha corta” o su mal carácter o su autoritarismo? De muy poco o de nada. En cuanto a su autoritarismo tiene afinidades con López Obrador, pero ninguna con Mancera o con Peña Nieto. De tal suerte que lo mejor será cambiar de táctica, dejar de lado su pasión por la presidencia del país y asegurar al menos una senaduría mientras Camacho salta a legislador capitalino. No hay más cabida para su eterno oportunismo cínico.


La crónica

julio 22, 2013

Elena Garro, siempre polémica* (3 de 3)


“Las novelas mexicanas —explica Margarita León— han contribuido de diversas formas a reconsiderar esta etapa de la historia nacional (se refiere a la Revolución Mexicana) y a que el tema se haya ido transformando. El desarrollo de la novela mexicana en las décadas de los cuarenta, cincuenta y sesenta del siglo XX parece responder así al continuo esfuerzo de los escritores por distanciarse del tema o tópico de la Revolución, o por lo menos de abordarlo de manera distinta. Esto los ha llevado a profundizar en los efectos de largo alcance de esta etapa de nuestra historia, no sólo en el ámbito económico y político, sino en el moral y en el sicológico”.

¿La historia es ciencia? Tengo serias dudas. Por siglos dieron como válidas las afirmaciones de Herodoto sobre el ave Roc y en la Crónica de Bernal Díaz del Castillo se habla de ángeles que ayudaron a los españoles a combatir a los aztecas. Juárez no es el mismo visto por Bulnes que por Ralph Roeder. Mis inquietudes sobre la respetabilidad de la historia se confirmaron luego de una asombrosa polémica: Elena Garro y sus supuestos servicios al espionaje aparecido en diarios capitalinos.

Cuando las Elenas estaban instaladas en París, parecía que habían dejado atrás las persecuciones de Díaz Ordaz y las acusaciones de los intelectuales “progresistas” de ser una soplona durante el 68. ¿Delatar qué o a quiénes? Los líderes estudiantiles de sobra eran visibles. Muchos intelectuales que han servido al PRI, luego al PAN y al PRD, la rechazaban. ¿Qué información tuvo Elena? El gobierno tenía datos sobre todos los intelectuales. Su necesidad de lucimiento los hacía figurar. La inmensa mayoría (quitemos a un puñado: Siqueiros, Rivera, Frida, Revueltas, Juan de la Cabada…) carece de ideología revolucionaria. Estaban con el movimiento de 68 por publicidad, no por convicción política; algunos buscaban escribir crónicas consagratorias. ¿Quiénes participaron realmente? ¿Qué documentos revolucionaros redactaron? ¿Cuántos tomaron las armas? ¿Dónde acabaron el combate? Sumados a la burocracia política. 

Luego resultó que Elena Garro era la versión mexicana de Mata Hari. Espiaba a Díaz Ordaz, a los estudiantes, a Octavio Paz y le servía a la CIA. Fue espía doble y tenía licencia para matar. ¿De verdad alguien creerá en esos documentos? No obstante, las confusiones ideológicas y sus miedos fueron sus peores enemigos. Octavio Paz la quería lejos y su amistad con Carlos Madrazo era un peligro real para el sistema. La represión de Díaz Ordaz la orilló a huir e iniciar su calvario: una espía no pide limosna en Madrid.

Elena Garro no era de gran fortaleza política, había mezclado su fe católica con el anticomunismo. Veía a los campesinos como grandes víctimas y al comunismo como una amenaza. Díaz Ordaz sí necesitaba responsables de uno y otro signo para exculparse de la matanza de 68 y ella era perfecta: estaba en medio de dos fuegos y ambos la acribillaron. No quedó bien con ninguno. Cuando el ex presidente fue embajador en España y los intelectuales más afamados gritaban ¡Echeverría o el fascismo!, Garro se presentó y le reclamó su destierro.

Emilio Carballido, José María Fernández Unsaín, Rosario, mi esposa, y yo hicimos gestiones para que las Elenas regresaran a México, apoyados por Rafael Tovar y de Teresa. Pensábamos que aquí podríamos ayudarlas mejor. Error. Fueron asediadas por personas inescrupulosas que les pedían materiales literarios a bajo costo o que las utilizaban para pergeñar libros morbosos. Las recibimos en Guadalajara. En Monterrey se incorporaron Emmanuel Carballo y Beatriz Espejo. Fue un momento emotivo: la mejor escritora que ha dado México estaba nuevamente entre los suyos y en apariencia a salvo de intrigas y bajezas.

No obstante, sus días mexicanos fueron incómodos, en Cuernavaca, en un departamento espantoso, sin aire acondicionado, con escaso dinero, las dos Elenas padecieron enemistades y amigos fingidos. Mientras que su ex marido fue enterrado con honores de jefe de Estado, ella, apenas apareció en los medios, acostumbrados a escritores disfrazados de genios. Su nombre sigue provocando envidia y repulsa, las intrigas la rodean, como en vida. Ella no tiene más defensa que su espléndida literatura. Me pregunto, ¿cuántos de los que la miraron como la espía que le entregó a los enemigos la fórmula de los Jarritos de tamarindo, han tenido ante sus ojos Los recuerdos del porvenir? Ni siquiera muerta descansa en paz.

La crítica literaria que nos permitirá saber quién es quién en las letras nacionales es aquélla que salga de las aulas, formada en el rigor académico, como ocurre en Europa y en EU. En tal tesitura se encuentra Margarita León y su libro sobre Garro se lee de un tirón, es la mejor prueba de una crítica seria. Lo esencial es haber dado uno de los primeros pasos formales para valorar adecuadamente a la escritora. De esta manera confirmamos nuestras sospechas que por largo tiempo sus detractores mantuvieron ocultas: es una de las más grandes escritoras del país y en general del castellano. La intuición de Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges al incluirla en una severa antología de literatura fantástica fue simplemente ver con agudeza la estética profunda de Elena Garro. Seguiremos aguardando que cesen las pasiones extremosas para que halle reposo.



*Fragmento del libro en preparación: Mi amistad con las dos Elenas.


julio 21, 2013

Los yaquis, siempre despojados


En la actualidad ellos tienen el problema del Acueducto Independencia en Sonora.
Reportajes recientes sobre los yaquis comprueban el atroz estado en que viven los herederos de los primeros mexicanos. Miseria, desolación, despojos, olvido. La información recuerda la importancia del antropólogo Alfonso Fabila, discípulo de Gamio, un hombre que dedicó su vida a las causas indígenas con asombrosa paciencia y amor; convivió con yaquis, kikapús y otras etnias. Sobre todas ellas dejó libros formidables, investigaciones no superadas.
Desde hace algún tiempo, la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), ha estado publicando parte importante de las obras completas de Alfonso Fabila. Me ha correspondido prologar un par de sus libros y de participar, junto con Leonel Durán, en su presentación. Escribí un ensayo llamado La etnología de Alfonso Fabila, ciencia y arte, pues era asimismo literato, fotógrafo y pintor, lo que le permitió dejar evidencias de las artesanías, usos y costumbres de sus principales personajes. Al morir Fabila en 1960, Antonio Rodríguez lo llamó en un artículo conmovedor: “El apóstol de los indios”. Y lo era. A su casa llegaban comisiones a solicitarle ayuda, la que jamás negó. Su larga bibliografía es en muchos sentidos precursora.
Su obra Las tribus yaquis de Sonora: su cultura y anhelada autodeterminación,  es un clásico del indigenismo en México. Fue un estudio realizado a solicitud de la SEP en 1938 y publicado por vez primera en 1940, el INI lo reedita en 1978 y la CDI en 2012. Fue realizado meses después del Acuerdo expedido por Lázaro Cárdenas el 27 de octubre de 1937 para resolver el problema agrario de la Región Yaqui de Sonora, a fin de que se le devolvieran 500 mil hectáreas de tierras y el derecho a 50% de las aguas de la presa Álvaro Obregón.
En la actualidad los yaquis tienen el problema del Acueducto Independencia en Sonora, que desvía hacia la ciudad de Hermosillo el agua del Río Yaqui, lo que les limita el recurso. La tribu yaqui, con el apoyo del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, decidió presentar una demanda de amparo, argumentando que “En ninguno de los procesos… se cumplió con lo que establece la ley respecto de la obligación de informar y buscar el consentimiento previo, libre e informado de las comunidades indígenas respecto de recursos naturales sobre los cuales tienen derechos de propiedad reconocidos”.
Por unanimidad, los cinco ministros de la Primera Sala de la SCJN aprobaron, en mayo de 2012, el amparo interpuesto por los yaquis en contra de la Autorización de Impacto Ambiental otorgada por la Semarnat. Ante esta resolución favorable, Mario Luna, secretario de la autoridad yaqui, comentó: “Esperamos que ahora sí el gobierno de Sonora tome una actitud responsable y trabaje para llevar agua a todos los sonorenses, tomando en cuenta que existen muchas opciones más para abastecer de agua al pueblo de Sonora, y en particular a Hermosillo, y sea éste el primer paso para que el gobierno mexicano aproveche la oportunidad de saldar la deuda histórica que se tiene con los pueblos indígenas”. No obstante, esta resolución fue recurrida por las autoridades federales.
Los yaquis de Sonora. Restitución de tierras, paz y trabajo: Informe etnográfico de Alfonso Fabila, estudio solicitado en 1957 por el presidente Adolfo Ruiz Cortines a Lázaro Cárdenas, terminado en 1958 y publicado por primera vez por la CDI en 2012, documenta el despojo de que han sido víctimas los yaquis por el incumplimiento del acuerdo expedido por Cárdenas. El libro sigue vigente pues prosiguen las luchas de los yaquis para evitar la limitación de sus aguas. Incluye un mapa elaborado por el propio Fabila, que da cuenta del despojo de tierras a los yaquis. Ambos trabajos destacan su compromiso con los naturales de Sonora y la vigencia de sus estudios. Vista a distancia, la situación no ha variado. La miseria y la injusticia subsisten.

julio 19, 2013

Elena Garro, siempre polémica* (2 de 3)


Antes de morir Elena Garro, fuimos invitados algunos de sus amigos para develar una placa con su nombre en la casa que habitó en Iguala cuando era pequeña y participar en una mesa redonda sobre su trabajo. A los escritores se había sumado la actriz Pilar Pellicer quien siempre ha mostrado admiración por la narradora. En vano la esperamos: no llegó: Elena Garro estaba ya delicada, vivía con oxígeno artificial.

A Margarita León la conocí en esa ciudad, si mal no recuerdo, publiqué en El Búho, entonces suplemento cultural de Excélsior, algunos de sus trabajos sobre Elena Garro. Ello significaba que Margarita llevaba años escribiendo sobre esta formidable narradora. Finalmente hizo un libro inteligente: Los recuerdos del porvenir: La memoria del tiempo y comenzó a llenar el vacío injustificado que la trayectoria de Elena Garro tiene a su alrededor.

Margarita León se introdujo en la carne, la sangre, los nervios, el corazón y el espíritu de la Garro, consiguió un análisis riguroso. Aunque es el de una especialista, no llega a ser una obra que presente grandes dificultades a los profanos. La autora poco a poco nos va descubriendo el mundo cultural e ideológico de Elena Garro, cuáles son sus lecturas, cuáles sus principales pensamientos. Es una exploración por la vasta cultura de Elena Garro, a través del examen de una novela compleja y afortunada. La Revolución Mexicana y las acciones cristeras (que asimismo dejaron una larga secuela que apenas ahora estamos descubriendo), el vasconcelismo, el anarquismo de los Flores Magón, las luchas de Zapata y las acciones memorables de Felipe Ángeles, como antecedentes de Los recuerdos del porvenir, una novela construida sobre personajes existentes e irreales, como Elena Garro le confiesa a Helena Paz, según cuenta esta última en sus voluminosas Memorias. Un libro no apreciado por la propia autora. “Era extraño ?narra la hija en el libro?, pero mi madre menospreciaba su extraordinaria obra. ¿Algo o alguien le había hecho dudar de su valor literario, o simplemente era la humildad?, me recordó a Ernest Jünger cuando afirmaba que le daba más importancia a su colección de escarabajos que a toda su obra.”

Yo recuerdo a Elena Garro diciendo que sus comienzos literarios fueron difíciles, con obstáculos familiares; en otros momentos me decía que Paz había sido su creador literario. Nunca supe con exactitud la razón del desconcierto inicial, de sus dudas y titubeos. Desde el principio, como Juan José Arreola, arrancó segura de su oficio. Sus primeros cuentos y piezas dramáticas, son ejemplares y todos dignos de severas antologías. Fue una niña culta, dice su única hija, no cualquiera le pone a sus árboles favoritos Roma y Cartago. Por último, si hemos de recordar a la Elena Garro joven, recién salida de la adolescencia, aunque ya casada con Octavio Paz, habrá que leer sus Memorias de España, un libro donde destaca una niña inquieta, que juega con el inolvidable Juan de la Cabada y que siempre amerita los regaños de Paz, un hombre que desde entonces (nos percatamos al leer tal libro) era un enamorado del poder, no de las mujeres.

Sorprende que muchos críticos hayan dado por fenecida la novela rural con Juan Rulfo y Pedro Páramo o que hayan cerrado la novela de la Revolución Mexicana en dos etapas que concluyen con narradores contemporáneos de Elena, pero que arrancaron sus carreras antes que ella, cuando todavía estaba por escribirse un libro fundamental que, según dice Margarita León, “aborda la experiencia del zapatismo y el mito de Zapata como parte importante del imaginario histórico y como una supervivencia cultural de una región o de un país.”

La novela de Elena es compleja y múltiple, simplemente con ver que Margarita León ha sido capaz de desentrañar muchos de sus misterios y que para ello necesitó tantas o más páginas que la escritora, es motivo de preocupación: ¿hemos leído atentamente la obra de Elena Garro? La respuesta tendría que ser negativa. Jean Paul Sartre, para analizar a Flaubert, necesitó muchos años y tanta inteligencia y cultura como el propio autor de Madame Bovary. De modo parecido, hay que valorar el enorme esfuerzo literario y poético de Margarita León para analizar parte significativa del mundo literario de Elena Garro.

Margarita León arranca con la explicación primigenia: qué es la escritura y qué es la novela, cuál es la memoria, qué es el Yo en la literatura de Elena Garro, un Yo superado, más allá del Yo omnisciente, que vive en los recuerdos de los individuos y de la colectividad. Para saber qué podemos entender por novela, la investigadora recurre a Carlos Fuentes, quien nos dice que “el proceso de escribir una novela, no consiste en describir sino en ‘descubrir’…” Las conclusiones son asimismo agudas. La novela de Elena Garro es laberíntica, múltiple en personajes, rica en estructura, magnífica en su prosa: “Los recuerdos del porvenir es, a cada paso, una propuesta de lectura que a su vez es una propuesta de texto ‘posible’. La historia de un pueblo que recuerda, o de un sujeto en pleno proceso de rememoración, esto es, de reconstrucción e invención, es de algún modo una invitación a experimentar la simultaneidad, la arbitrariedad y la vivencia del abismo, propios de una memoria en plena actividad.”

*Fragmento del libro en preparación:

Mi amistad con las dos Elenas.


La crónica

julio 17, 2013

Elena Garro, siempre polémica*


(Primera de tres partes)
Quiero cerrar este capítulo sobre Elena Garro y Helena Paz Garro, con un libro sobre otro libro: una mujer, Margarita León, hablando de Elena Garro. Interesante porque Elena sigue en busca de críticos, de analistas que puedan leerla evitando los prejuicios que su compleja personalidad desataba, sin la presencia un tanto destructiva de Octavio Paz. José María Fernández Unsáin, presidente de la SOGEM durante muchos años, poeta muerto hace algunos años, escribió sobre el trabajo dramático de la Garro; afirmaba que luego de Sor Juana Inés de la Cruz, México nunca había dado una mujer así de talentosa. La frase se antoja desmesurada, pero llegará el momento en que una crítica responsable y seria la ponga en el lugar que su inmensa literatura merece.

Alrededor de 1964 conocí a Elena Garro, la recuerdo bien porque acababa de dar un gran salto: de esposa de poeta a narradora privilegiada gracias a Los recuerdos del porvenir, de dramaturga notable a novelista extraordinaria, en 1963. De pronto le brotaron alas y comenzó a volar muy alto: ese milagro quizá le costó la felicidad. Parménides García Saldaña, otros amigos y yo estábamos en la embajada cubana entonces cercana a la soviética. De pronto el primero señaló a una mujer que vestía informalmente: esbelta, distinguida y muy hermosa. Conversaba junto a la chimenea de la casona con el embajador. Eran tiempos difíciles para la naciente Revolución Cubana. Sin mayores titubeos, Parménides se acercó a la mujer que resultó ser Elena Garro. Lo acompañamos y ya frente a ella sólo le dijo algunas palabras de admiración de salón. No volví a verla, pero supe la historia de sus vínculos con Carlos Madrazo, sus relaciones con organizaciones campesinas y su conflictivo contacto con el movimiento estudiantil de 1968. Luego se perdió perseguida tanto por el gobierno de Díaz Ordaz como por los intelectuales izquierdistas mexicanos y los amigos de su ex esposo Octavio Paz. Carlos Monsiváis, para ironizarla, la llamó “la cantante del año”, afirmando con ello que era una soplona, delatora de los héroes del 68, hoy, en su inmensa mayoría, convertidos en burócratas o en activistas de la nostalgia.

Mucho tiempo después, supe que mi amigo Marco Aurelio Carballo había trabado relación con Elena Garro y Helena Paz en Madrid, de donde provenían historias inquietantes: Elena mendingando para sobrevivir, Elena amiga querida de Bergamín, Elena peleando con Jorge Semprún, Elena criticando al comunismo, Elena por completo distanciada de Paz y su círculo de aduladores, Elena buscando al embajador Gustavo Díaz Ordaz para arrojarle en cara el desprecio por las persecuciones padecidas, Elena escribiendo intensamente para vivir, Elena peleada con el “tout Mexique” a causa de su doble separación: de Paz y de la izquierda mexicana, tan enigmática y oportunista ayer como ahora.

Finalmente, ambas Elenas encontraron relativo reposo en París, su ciudad favorita y lograron no sé por qué milagros habitar un amplio y oscuro departamento en el barrio XVI. De regreso de un largo viaje a Alemania, dentro de un grupo de escritores mexicanos, me quedé unos días en París. ¿Por qué no telefonearle a Elena Garro?, me pregunté con excesiva audacia. Cuando al fin me atreví: me contestó una voz que rápidamente pasó del francés al castellano. Así que eres un escritor mexicano, no me digas, he leído libros tuyos. Al día siguiente Rosario y yo cenamos con Elena y Helena y comenzó una amistad cuyos resultados aún no he logrado valorar. Como algunos recordarán, José María Fernández Unsáin, Emilio Carballido, Rosario Casco Montoya y yo fuimos los que decidimos traerlas a su tierra pensando en que aquí podríamos ayudarlas más. Rosario y Carballido fueron dos veces a hablar con ellas y al fin retornaron a su patria, gracias al apoyo de Rafael Tovar y de Teresa y de Fernández Unsáin. Las recibimos en Guadalajara y de allí recorrimos varios estados. Su reencuentro con México a primera vista pareció maravilloso, a la larga sería costoso. Comenzaron los desencuentros y entre quienes la querían y apoyaban se coló un montón de malos periodistas que se aprovecharon para que ella hiciera un sinfín de declaraciones absurdas o para distanciarla más aún del círculo todopoderoso de Octavio Paz. No sólo ello, sólo logramos lo suficiente para que las dos Elenas se acomodaran en un departamento miserable, sin aire acondicionado, en Cuernavaca. El único medio económico para subsistir eran las regalías de sus libros y una beca del Sistema Nacional de Creadores concedida por la burocracia cultural.

Su departamento se convirtió en la meca de mediocres y resentidos y de muchos que aprovechaban la facilidad con la que ambas hacían declaraciones para fabricar libros sin mayor valor. Al fin Elena Garro murió, un poco después de Octavio Paz, en su horrible albergue, rodeada de gatos y con una hija, Helena Paz, que mostraba signos evidentes de desequilibrio. El funeral del primero correspondió a un jefe de Estado. El mismísimo Presidente de la República fue quien anunció su fallecimiento, mientras que la noticia de la muerte de la mejor escritora que ha dado México circuló casi clandestinamente en las secciones culturales de los diarios.
*Fragmento del libro

en preparación: Mi amistad con las dos Elenas.

julio 15, 2013

Espías mexicanos en EU


El caso Snowden ha inquietado al mundo. Y algo más: convirtió a un joven en el enemigo público número 1 de Occidente. Del conservador Obama hasta el “izquierdista” Hollande. Brasil no escapó a pesar de sus muchos campeonatos de futbol y de allí el sobresalto llegó a México, donde nunca pasa nada y cuando algo pasa, pues tampoco pasa nada, explicaba un político mexicano caído en desgracia.   El espionaje no es una novedad, es un oficio tan antiguo como la prostitución y el periodismo. Desde la época de las cavernas, había personas que buscaban información de lo que pensaban y querían otros clanes. Luego se hizo, como las guerras, más sofisticado el proceso. Las novelas y las leyendas hablan, basándose en historias ciertas, de espías hermosas como la Mata Hari o de espías inocentes como Dreyfus, oficial francés de origen judío, sospechoso de servirle a los alemanes, inmortalizado por el célebre J’accuse de Émile Zola. Mucho antes, la Grecia clásica los preparaba para saber cómo defenderse de sus enemigos. Homero les dio un halo romántico y en lugar de un automóvil Aston Martin, les dio un enorme caballo que llamaron de Troya. Los romanos los utilizaban para conocer el valor y el poder de los bárbaros que planeaban conquistar para ponerlos a trabajar en calidad de esclavos en la grandeza del mayor imperio que la historia ha conocido, antes de Estados Unidos. Ahora ya no son como James Bond ni como aquellos que se vigilaban mutuamente durante la Guerra Fría, por lo regular varones decididos a todo y muy bien entrenados, con recursos sofisticados y un enorme valor y devoción a su causa, lo que no era impedimento para cambiar de bando. Por cierto, Hemingway dijo que en algún momento espió para su país, como Ian Fleming y Graham Greene.   

Los nuevos son espías cibernéticos, expertos en computación, dueños de habilidades electrónicas poco comunes. La mayoría trabaja para EU, otros, como el citado Snowden, prefirieron poner lo que la CIA les dio al servicio del planeta. Dicho en otros términos, desnudó a la humanidad: o espían o se dejan espiar. México ha espiado. Díaz Ordaz era afecto al espionaje, pero solía practicarlos con los estudiantes críticos. Durante los años iniciales de la Revolución Cubana, el gobierno mexicano mandó a un pobre espía, Humberto Carrillo Colón, que aprovechaba los mensajes cifrados a la cancillería y a la CIA para pedir botellas de escocés. Los cubanos lo descubrieron, amenazaron a nuestro impoluto país a retirarlo o Cuba rompería relaciones con nosotros. Ahora sabemos que el patriota panista Felipe Calderón autorizó a EU a espiarnos en 2007, pero eso fue un mero formalismo, siempre lo ha hecho, a veces a través de sus diplomáticos como Joel Poinsett, cuya ayuda fue invaluable para vencer a México, a veces con elementos modernos como lo llevan a cabo en estos días.

Información es poder. Por eso entre EU y la URSS hubo todo tipo de espionajes. Al desaparecer la Unión Soviética y en su aparatosa caída arrastró al mundo socialista, los espías parecieron quedar en los museos o dentro de la burocracia. Pero no, hallaron trabajo espiando para empresas. El espionaje industrial les dio nuevas alternativas. Unas espían a grandes consorcios industriales y éstos a su vez hurgan en los archivos de sus oponentes. Lo que podría ser un benéfico negocio, intercambio de inventos, prefieren hacerlo al modo tradicional para no perder la costumbre. En EU se ha llegado al extremo de grandes compañías telefónicas que exigen que sus clientes sean espiados. Quizás por ello, cada vez que un mexicano escucha un ruido extraño en su teléfono fijo o móvil, supone que Gobernación desea saber cuánto dinero le da a su esposa para gastar en el supermercado.

México con penosas dificultades quiere recuperar el prestigio perdido por años de pésimos gobiernos y a fin de evitar la vergonzosa discusión sobre el pasado proceso electoral, conduce a los medios a una actitud patriótica: México exige que EU nos explique las razones por las cuales nos espía. Los expertos, vaya genialidad, refuerzan la idea afirmando lo obvio, está violando el derecho internacional y acaso ponga en entredicho la seguridad nacional. Rusia más sensata y sabiendo que sus reclamaciones se quedarán en el vacío, tuvo una idea genial: dejó las computadoras y ahora los secretos de Estado se envían como antes, con máquinas mecánicas de escribir y lápices. La inteligencia dejó de ser tan inteligente ante las posibilidades de que algún hábil jackeador se entrometa en las redes y obtenga secretos sobre nuevas armas o movimientos de agentes recontra secretos.

Lo grave es que Snowden puso de nuevo a EU en donde debería estar, en un juicio internacional. Pero los mexicanos como los brasileños o los alemanes estamos tan acostumbrados a padecer espionaje que hasta uno de pronto entabla amistad con un talentoso espía y le confía sin quererlo el secreto de los sarapes de Saltillo. Otra posibilidad es entrar en el perverso trabajo y enviar a los nuestros a investigar las nuevas tecnologías de los parques de diversión gringos para ponerlos al servicio del gobierno capitalino y que pueda utilizarlos en el Zócalo, lugar poco cívico y sí muy divertido.

julio 14, 2013

Bejarano en Tlalpan

Para Maricela Contreras no hay violaciones, todo es normal,


Desde que Tlalpan cayó en manos perredistas, no ha dejado de ser noticia negativa. Salvo el periodo de Gilberto López y Rivas, quien una vez concluida su gestión, renunció al PRD señalando sus altos niveles de corrupción, los demás, sin excepciones, han tenido severos enfrentamientos con los tlalpenses. El viernes pasado, en estas páginas, se informaba de una protesta ciudadana contra el gobierno de Maricela Contreras, la que llegó al cargo insistiendo en su honestidad. Las acusaciones sobre ella y sus más cercanos funcionarios llueven, los habitantes de la delegación (que es la mía) parecen haber llegado a su límite. Uno tras otro, sus delegados han usado el puesto para mejorar sus cuentas bancarias, hacer negocios turbios y lesionar a sus habitantes.
En los tiempos de Marcelo Ebrard, ex priista, ex centrista, ahora “izquierdista”, el delegado de Tlalpan, Guillermo Sánchez Torres, enloquecido, decidió que era fundamental hacer una pista de hielo dentro del Bosque de Tlalpan, área natural protegida. Los vecinos nos unimos y para evitar más destrucción en las zonas verdes capitalinas, optamos por utilizar las tácticas que hicieron célebre al perredismo: tomar las calles. Hicimos una larga valla e impedimos el paso de los automóviles frente a la entrada al bosque: Zacatépetl y Camino a Santa Teresa. En cuestión de horas las autoridades delegacionales retiraron la maquinaria para excavar y los materiales para eliminar más árboles.
Ahora, Excélsior informa de una protesta vecinal para evitar que Maricela Contreras modifique el uso de suelo y convierta edificios de valor histórico en oficinas que van a alterar el tránsito y la vida de los vecinos del centro de Tlalpan. La lucha lleva semanas. Como años la de los tlalpenses que se opusieron a la creación de una gasolinera situada en plena zona habitacional que incumplía, como lo probaron legalmente sus habitantes, diversos requisitos y no concluye. La demolición del local fue ya autorizada por un juez, pero la delegación no ha quitado las instalaciones y muchos de quienes protestaron recibieron amenazas y demandas judiciales.
Mi caso es menor y asimismo preocupante. En nuestra zona nos cobran impuestos como si fuéramos Santa Fe, donde está prohibido el ambulantaje y los puestos de comida chatarra y objetos diversos. Los servicios que apenas recibimos son pésimos. Nunca hay un barrendero y ni siquiera recogen la basura que los usuarios del Bosque dejan a su paso.
Maricela Contreras y sus funcionarios han sido cuestionados desde su llegada, pero nada ha ocurrido. La explicación de su poder es que detrás de ella, está la siniestra presencia de René Bejarano. Para Maricela no hay violaciones, todo es normal: “La habilitación de este espacio (Calvario y Abasolo) forma parte de un proceso de modernización administrativa”, dijo en Twitter. Sara Espíritu, cronista del barrio El Calvario, el que conserva mucho de la historia de la zona y restos de enorme belleza, dijo que sólo provocará mayor saturación de los servicios en la zona, y aumentarán franeleros y ambulantes, como los padecemos por docenas en Zacatépetl, los que complican el tránsito, provocan accidentes y dejan basura.
El PRD debería ser cauteloso al seleccionar a sus candidatos delegacionales, obligarlos a que no sólo hablen de honestidad sino que la practiquen. Están arruinando el buen trabajo de Miguel Ángel Mancera. Las tribus no deberían luchar por conquistas territoriales para su beneficio, tendrían que dar una buena imagen en el único gran bastión (nada desdeñable, por cierto) que poseen en el país. Para colmo, los diputados locales, en su mayoría perredistas, la defienden. Si por culpa de este tipo de delegados y diputados, el PRD pierde la capital o parte de ella, se desmoronará la estructura que de manera natural se formó para deshacerse de la corrupción y el autoritarismo del PRI. El perredismo mostró ser peor.

julio 12, 2013

Somos los mejores del mundo


En estos días, dos noticias sacudieron a la nación. Desde luego, no era información sobre el pasado proceso electoral, algo que de pronto los medios y sobre todo los políticos imaginaron que era algo fundamental. ¿A quién puede importarle el triunfo del PAN en Baja California? Quizás a los habitantes de esa zona. ¿O los éxitos del PRI en Veracruz o Hidalgo? No a los europeos sino a los que de alguna manera optaron por acudir a las urnas en los dos estados. A nadie más. Sin embargo llevamos casi una semana discutiendo nimiedades al respecto, declaraciones idiotas, como si se tratara del ingreso de tropas mexicanas para poner orden en Egipto.

En cambio, las dos mayores noticias no han acabado de convencernos de nuestra importancia real y el dominio que ahora tenemos sobre Estados Unidos. La primera es notable: México desplaza a la potencia mundial en materia de obesidad. Esto es, la patria tiene, a pesar de su enorme pobreza y subalimentación, más gordos que los glotones norteamericanos que consumen chatarra, pasan el tiempo ante sus televisores bebiendo cerveza y se mueven menos debido al mejor sistema de transporte público y número de automóviles que poseen. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (la FAO), superamos a los estadunidenses en tal sentido: los desplazamos del primer lugar del mundo en gordura u obesidad con una tasa de 32.8 por ciento nuestra, contra el 31.8 de ellos. ¡Somos potencia en materia de panzones! Somos la principal fábrica de niños gordos y los indicadores muestras una tendencia progresiva.

La otra noticia no es tan novedosa, pero la hemos ganado a pulso, sobre todo luego del proceso electoral del pasado domingo: México, gracias a su excelente y digno sistema político, a sus tres principales partidos, ha subido en las encuestas más serias hasta ser considerado entre los países más corruptos del mundo. El “Barómetro Global sobre Corrupción” luego de sus nuevos estudios, ha puesto en evidencia dos cosas, que la percepción internacional, no logra ver en ningún país del mundo, decencia, limpieza, honestidad entre políticos y funcionarios. Los pillos abundan, los deshonestos crecen. El 88 por ciento de los mexicanos están convencidos de que vivimos en una nación corrupta, podrida. Refiriéndose a los países donde realmente domina la podredumbre, están situados cómodamente cuatros de ellos: Grecia, México, Nepal, y Nigeria. Son impresentables. Nosotros lo podemos comprobar día con día. En mi pasada entrega, señalaba que Tlalpan, gobernada, desde hace muchos años por perredistas como Maricela Contreras, está corrompida hasta los huesos. Di unos casos que veo a diario con sólo asomarme por la ventana de mi casa o platicar con mis vecinos: ambulantes, policías ladrones, secuestradores, piratería, giros negros, negocios al amparo del poder, extorsión, suciedad, funcionarios irresponsables, abogados pillos… Todo comandado por una mujer que presume a los gritos su “honestidad” y nos acusa de “antreros”. Pero yo al menos, señora, soy profesor universitario. La prueba mayor la conceden políticos como Gustavo Madero, Jesús Zambrano y César Camacho, seguidos por turbas de políticos denigrantes, dignos de ser parte de la Historia Universal de la Infamia que comenzara el notable escritor Jorge Luis Borges.

Es verdad que ningún país se salva de la corrupción, en todos van de la mano gestión estatal y deshonestidad, demagogia, engaño y obviamente apropiación de recursos oficiales. No hay gran fortuna decente, tampoco pequeñas fortunas. Todas tienen un origen sospechoso e inalterablemente el Estado concede asombrosas facilidades para adquirirlas. Un rector poblano como Enrique Agüera, con un sueldo de poco más de cien mil pesos mensuales, consigue vivir como jeque árabe. Noruega, Suiza, Finlandia o Dinamarca, con bajos promedios en materia de corrupción, pues tampoco escapan a ella, simplemente la ocultan mejor. Si Max Weber escribió un libro célebre, La política como vocación, obra superada, ahora alguien tiene que redactar una obra perdurable: La corrupción como vocación.

He aquí dos aspectos de la globalización donde somos campeones. Escasas personas se escapan de la corrupción y la inmensa mayoría de los mexicanos consumen toda clase de alimentos chatarra y beben refrescos y cervezas por millones de litros al tiempo que se desquician viendo futbol.

Hasta hace poco, sólo los fracasos de la selección nacional de futbol garantizaban nuestro patriotismo, hoy ya podemos estar seguro que si allí no goleamos a los demás países, en obesidad y corrupción hemos logrado, a base de esfuerzos sobrehumanos, llegar a la cima. La corrupción afecta al mundo, explicó un experto en la materia, Alejandro Salas, uno de los responsables del organismo internacional que llevó a cabo la penosa investigación, pero según nuestros propios termómetros e indicadores, el estar lleno de obesos que se atragantan de tacos, tortas, tamales, frituras, etcétera y de robar dinero del prójimo, es motivo de orgullo nacional. Si hay alguien que come con fruición y en casa, algo sano, es un tonto y si no ha hurtado dinero ajeno, secuestrado, formado parte del crimen organizado, el narcotráfico en sus distintos niveles o de plano asesinado, es un pobre diablo cobarde y poco digno de pertenecer a los mejores, a los triunfadores. A los que engrosan esas estadísticas que son de pena propia. ¡Viva México! ¡Qué viva!, responden a coro los obesos y los políticos.


La crónica

julio 10, 2013

Tlalpan, la corrupción siempre


A lo largo de veinte años, Tlalpan ha padecido la enorme corrupción del PRD, la que ha dejado atrás a la priista por muchos puntos. Uno tras otro los delegados de Tlalpan han saqueado las arcas y hecho negocios de toda índole. Los delegados han llegado pobres y salido del cargo millonarios. Desde el celebérrimo Pino, hasta Maricela Contreras, pasando por Guillermo Sánchez e Higinio Chávez. Sin excepciones han sido señalados por los atribulados habitantes de la zona como los responsables de docenas de pillerías. En vano multitud de vecinos nos hemos quejado. Nadie nos escucha y en consecuencia seguimos padeciendo sus tropelías.

La primera vez que nos quejamos en masa, fue ante el gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas, él nos envió con Rosario Robles, quien nos echó prácticamente a patadas afirmando que eran campañas contra su partido, el PRD. Que no las toleraría. Luego se hizo una penosa costumbre pedirle al jefe de gobierno en turno, que pusiera orden en Tlalpan, que los delegados no ofendieran más con su conducta inmoral a los habitantes. Hubo un momento en que Guillermo Sánchez Torres, para seguir los pasos de Marcelo Ebrard, intentó poner en el Bosque de Tlalpan, Área Natural Protegida, una pista de hielo. Cientos de tlalpenses acudimos a impedir el desaguisado dentro de las mismas tácticas que han hecho famosos a los perredistas: las violentas. Nos desplegamos en las calles que cruzan frente a la entrada del Bosque e impedimos el paso de los automóviles y vehículos en general, con pancartas y consignas. Dio resultado y aunque el Bosque de Tlalpan todavía padece la ineptitud de las autoridades, por ahora está a salvo de idioteces.

El pasado martes, la columna “Arriba y Abajo” de esta casa editorial, puso a Maricela Contreras en la segunda sección. Arriba quedó una funcionaria honesta y eficiente, del mismo partido, Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Desarrollo Social del DF. El texto referido a la delegada de Tlalpan es elocuente: “Continúan las denuncias de extorsión y corrupción contra funcionarios de la delegación Tlalpan y la titular, lejos de poner fin a ello, los protege, tal es el caso del director Jurídico y de Gobierno, Rodolfo Roque López. Ayer los priistas se sumaron a la ola de denuncias al señalar que a las tiendas Oxxo se les exige una ‘renta’ de mil 500 pesos para no clausurarles. Por si fuera poco, los vecinos también se quejaron porque las autoridades no respetan el uso de suelo de ciertos inmuebles. No cabe duda de que la delegada anda de cabeza”.

Pero en realidad no está de cabeza, Maricela Contreras llegó diciéndonos que no era corrupta, no obstante que muchos le creyeron y votaron por ella, ahora saben que sí lo es. Que se ha unido a sus antecesores en la búsqueda desesperada de dinero y caminos para seguir ascendiendo. Para decir algo más concreto. La funcionaria pertenece al impresentable y afamado por corrupto grupo que encabeza René Bejarano.

Un boletín de la empresa DIFUNET, que representa a la organización Vecinos del Centro Histórico de Tlalpan, explica que este jueves iniciarán una serie de movilizaciones para detener la instalación de las oficinas administrativas de la demarcación —y el caos en consecuencia—, por la llegada de más de 300 empleados a una zona considerada patrimonio histórico, artístico, cultural y natural, con protección por decreto presidencial desde 1986.

Los ciudadanos tlalpenses afirmaron que Maricela Contreras pretende llevar a la zona estas oficinas a través de argucias de interpretación legal porque el uso de suelo no está permitido en el Programa Parcial de Desarrollo Urbano de la Delegación.

Tras denunciar que son obligados a tomar estas acciones por la arbitrariedad, insensibilidad e inconsecuencia de Maricela Contreras, los vecinos afirmaron que “a lo largo de las últimas administraciones delegacionales ha privado una línea política depredadora de los espacios públicos, habitacionales e históricos, que únicamente beneficia al grupo que se encuentra en el poder político y violenta al resto de los ciudadanos”.

Tal violencia se manifiesta a través del “otorgamiento constante de permisos irregulares de uso de suelo, por lo que Tlalpan se ha visto invadida de todo tipo de establecimientos y negocios, convirtiéndola en un serio foco de inseguridad, congestionamiento vial, ruido, ambulantaje, impacto ambiental y otros problemas de conflicto social”, dijo Guillermo Salcedo.

Otros ejemplos de cómo se han violentado los usos de suelo en los últimos años en Tlalpan los dio a conocer la cronista del barrio de El Calvario. Sara Espíritu recordó la apertura de antros enmascarados de centros culturales pero que funcionan principalmente como restaurantes, bares, salones de fiestas, oficinas, organismos públicos y comercios, tales son los casos del Centro Cultural Las Campanas, que presta servicios como restaurante-bar y salón de fiestas, y la Casa de Santa Anna, también usado para fiestas. Incluso, hasta la antigua estación del tren que data de principios del siglo XX es utilizada para oficinas administrativas, pues allí instalaron la sede de la Dirección General de Obras y Desarrollo Urbano de la delegación, cuando el uso de suelo para el lugar no está permitido, convirtiéndose en un serio foco de inseguridad, congestionamiento vial, ambulantaje y deterioro ambiental.

No cabe duda, los que vivimos en Tlalpan, como aquellos que habitan Coyoacán, estamos destinados a padecer eternamente la corrupción de verdaderos rufianes disfrazados de funcionarios ejemplares.