Tantadel

noviembre 29, 2013

Cristianismo y revolución


Jesús, sin duda, era un revolucionario. Con sus palabras y acciones llevó a cabo grandes transformaciones que han parecido funcionar. Hizo al menos, en nombre de su padre, Dios, una Iglesia avanzada, que pensaba en los pobres y no en los ricos. Dios no mora en las grandes catedrales, sino detrás de una modesta flor o en una choza, está en todos lados que le busquemos, dicen los auténticos cristianos. Eso cambió.

Por presiones familiares, muy pronto leí la Biblia y de joven volví a ella, ya no por razones de creencias, sino porque es un libro hermoso. Borges, agnóstico, recomendaba su lectura como literatura y así la llevé a cabo a eso de los veinte años o quizás antes. Poco a poco mi literatura se fue poblando de temas bíblicos, fui más lejos y leí, en el bachillerato, Los Apócrifos, textos de una mayor humanidad. Con el correr del tiempo escribí  un libro que será presentado en la FIL de Guadalajara: El Evangelio según René Avilés Fabila. Lo traigo a colación porque me llamaron la atención la encíclica y las declaraciones del Papa, Jorge Bergoglio.

Dentro de todo lo expresado por el prelado de origen argentino, tenemos a un revolucionario o, mejor dicho, a un hombre diferente de docenas y docenas de antecesores conservadores y comodinos, quienes defendieron privilegios y se aprovecharon de su imaginaria santidad, para mantener el capitalismo, la división de clases, las injusticias y desde luego al Vaticano como centro de extraordinario poder. El actual Papa, al contrario, pide de muchas formas volver a los orígenes y darle vigor al catolicismo que ha perdido ante religiones menos severas o mejor dotadas para conseguir adeptos. Dice, por ejemplo, que el capitalismo es injusto, se mata y predomina la ley del más fuerte. Imposible vivir dentro de un sistema que ignore la ética, el dinero debe servir y no gobernar. Debemos rechazar la economía de exclusión y desigualdad. Para ser más claros, el Papa ha hecho una severa crítica a la economía de mercado, la que, lo dijo Marx con claridad, jamás elimina las contradicciones. Hay allí una idea clave: “Mientras los problemas de los pobres no se resuelvan radicalmente, no se resolverán los problemas del mundo”. No hay duda, no le gusta el neoliberalismo por una razón: es antinatural y anticristiano.

Aunque no comparta algunas otras de sus ideas expresadas en La alegría del Evangelio, en estos puntos coincido. Marx siempre vio al capitalismo como prehistoria y una doctrina económica que había sustituido al comunismo primitivo, lo que permite el nacimiento de una aberración: el Estado. En mi libro El Evangelio según René Avilés Fabila, hay un breve texto que transcribo: “El belicoso revolucionario Jesús”.

Al reino de los cielos se llega por la ruta de la violencia. En ello hay coincidencias notables de Jesús con algunos revolucionarios quienes afirmaron que la violencia es la gran partera de la historia o que se podría llegar a una sociedad perfecta, sin clases sociales ni contradicciones, a través de la guerra de guerrillas. Esta aguerrida y aparentemente insólita precisión viene en Mateo, 24. Jesús estaba en el Monte de los Olivos con sus discípulos cuando les dijo lo siguiente mientras con la mano derecha mostraba los edificios y templos: “De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.” Y siguió en tono apocalíptico: “Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo acontezca: pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será el principio de dolores. Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; el haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste estará a salvo”.

Luego de una larga y hermosa perorata encendida y llena de pasión revolucionaria, Jesús concluye: Entonces llegará el reino de los cielos, donde está el Señor, mi padre.

No cabe duda, Jesucristo era un generoso revolucionario que predicó la violencia como fórmula ideal para conseguir la felicidad y la justicia entre los pobres de espíritu.

Las palabras del Papa, dichas de manera menos enfática que las pronunciadas por Jesús, tienen una asombrosa similitud. Desconcertó a los cristianos y a los críticos de esta religión que se ha hecho conservadora y poco eficaz. Si el Papa avanza, es posible que las cosas cambien y que la Iglesia católica de nuevo sea un muro defensivo ante las injusticias del capitalismo, de los poderosos. Como estaban las cosas, no era posible predicar y evangelizar. Con sacerdotes pedófilos y la mayoría enriquecida, ¿quién podía creerles? Siempre del lado del poder económico, el Vaticano es en tal sentido una enorme potencia, es imposible creerle sus llamamientos de humildad. Creyentes y ateos desean justicia e igualdad, donde finalice la explotación del hombre por el hombre. Debe cesar, dice el Papa, un sistema que destruye el espíritu, exalta los peores valores y sigue aferrado al becerro de oro.

noviembre 28, 2013

La vieja arrogancia priista en la izquierda

Nunca he conversado con Marcelo Ebrard. Tampoco lo he visto en persona. Quizás como en la canción de José Alfredo Jiménez: Yo pa’rriba volteó muy poco, él pa’bajo no sabe mirar. Con su antiguo jefe y amigo de siempre, Manuel Camacho, tuve al menos tres largas pláticas. Me pareció fino, discreto, culto y hasta sincero. Me platicó de sus deseos iniciales de ser escritor de literatura.

Tampoco hay razón para conocer políticos. Rafael Cardona, por ejemplo, los conoce a montones porque ha sido reportero y columnista, es, pues, periodista de tiempo completo y eso me impresiona. Tiene claridad respecto a los problemas políticos y conoce a los responsables de esa tarea que mucho de zoológica tiene. Yo los he conocido accidentalmente, sobre todo, en épocas escolares, cuando la UNAM era una fábrica de exitosos funcionarios. De allí partía la cadena hacia el poder. A los que fueron presidentes de la República, los conocí ya en época de pleno retiro, cuando estaban disminuidos físicamente. A Lázaro Cárdenas lo vi dos veces en su casona de Las Lomas, lo fuimos a buscar para que nos apadrinara como egresados de la Preparatoria 7, según costumbres bobas de aquellos tiempos. El general dijo que sí y finalmente fue en su lugar Cuauhtémoc. Los diplomas de esa generación, 1960-61, tienen su firma y la mía. Fue atento conmigo y cuando creaba al PRD, me invitó a formar parte de sus fundadores. Decliné con cortesía. Muerto el antiguo Partido Comunista, donde estuve unos veinte años, lo mejor era convertirse en críticos de todos los partidos y buscar un sitio adecuado dentro de la sociedad. Lo hallé a través del periodismo.

Pero decía que no conozco personalmente a Marcelo Ebrard y ello me alegra. Pocas veces he sabido de alguien tan antipático y entregado a la charlatanería como él. Ninguna de sus acciones en el DF me gustaron. Demagogia quintaesenciada como las playas artificiales en el Zócalo, las pistas de hielo y los bailes de las quinceañeras. Sus grandes concepciones políticas no tuvieron parangón. No era Maquiavelo, Marx o Lenin. Era y es un hombre carente de ideas y en consecuencia exitoso fabricante de sandeces.

En un programa radiofónico, la semana pasada, lo entrevistaron: Voy rumbo al Congreso del PRD, dijo, presiento hostilidad. Así fue. Su tribu, que es chica pero es suya y de Manuel, quedó aislada. Prevaleció cierto sentido de unidad entre aquellos que no provienen del PRI. Junto con Porfirio Muñoz Ledo y Camacho, tales ex priistas obtuvieron por lo menos un récord Guiness, el de los saltimbanquis que entraron y salieron del mayor número de partidos. Primero el PRI, luego del enojo con Salinas, salieron a cazar azarosamente. No fue fácil. Formaron un partido de centro, y luego, siguiendo al líder de ese momento, López Obrador, se calificaron de izquierda. Así, como por arte de magia, dice la expresión común. El PRD busca su camino y el perfil de Ebrard y Camacho no coinciden con lo que desean aquellos que dieron la pelea lejos del PRI, el autoritario y cerrado donde ambos se formaron.

Del Congreso la mayoría de los perredistas salieron satisfechos, todos, menos los multicitados en estos párrafos Manuel y Marcelo. Las informaciones me indican que Marcelo solito impugnará los acuerdos sobre todo en caso de que sigan dentro del Pacto por México, una buena broma de Peña Nieto. Terminó diciendo que hablará con Cárdenas. Lo que nadie ignora es que el fundador del partido tiene nulo interés en hablar con él o con su camarada Camacho. Pero en política, todo es posible.

El mejor camino que el PRD podría escoger es ponerse en las manos de quienes no vienen del PRI. Debe crear sus propios cuadros dirigentes y formar a los mejores aspirantes a cargos de elección popular, desterrar la corrupción. Cierto, también el ingeniero Cárdenas se formó en el PRI, sí, pero hay de educaciones a educaciones, a él lo formó su propio padre, uno de los más grandes políticos que ha tenido el país. No creo que eso lo haga mejor, sino que tiene compromisos éticos y sociales con la nación y la memoria del general que como pocos observó el mapa político del país y de su tiempo.

Cierta vez, encontré a una querida amiga, periodista y escritora, en un restaurante. Fui a saludarla y cuando intercambiábamos palabras de afecto, asimismo se acercó el ex gobernador del Estado de México, Arturo Montiel, para mostrarle, quizás por interés, su aprecio a la narradora. Cuando ella me presentó, no atiné más que a decirle una simpleza: ¿Cómo le va en el retiro? Me miró irritado y me dijo: ¡Un político jamás se jubila! El hombre tenía razón, en el fondo seguía suspirando por volver de lleno a la actividad. El poder, dicen algunos psicólogos es una pócima que crea adictos. Y eso es lo que me provoca un temor infinito: que Marcelo Ebrard y Manuel Camacho no se retiren nunca, sigan saltando de partido en partido buscando la anhelada presidencia de la República que nunca tendrán. Me parece que de no encontrar acomodo en el PRD, se irán a Morena. Si López Obrador los acepta, bueno, dejarán al movimiento peor de como está, lo que me recuerda el verso memorable que dice: Hay aves que cruzan el pantano y lo dejan peor. Sus plumajes son de esos.

noviembre 25, 2013

Mi vida en Tlalpan

Cuando aparezcan estas líneas, un nuevo puesto fijo comenzará a estorbar la vía pública en Zacatépetl y Camino a Santa Teresa. Viene al caso porque hace una semana, aproximadamente, las autoridades de la delegación Tlalpan intentaron refutar un artículo mío, lleno de datos evidentes acerca de lo que ocurre en mi zona. Respondí haciéndole una invitación a Maricela Contreras a visitar mi calle y recorrer tranquilamente la cada vez mayor cantidad de ambulantes, dentro y fuera del Bosque de Tlalpan. Después, llamadas de terceros me dijeron que cuál es mi pugna con las autoridades de Tlalpan. Enfadado, expliqué que no es nada personal, ni siquiera la conozco, nunca la he visto salvo en los medios impresos y electrónicos. Lo que defiendo es mi calle, a mis vecinos, a todos aquellos que padecen el desorden y el caos que han traído al DF las tribus perredistas. En pocas palabras, defiendo mi única propiedad. Maricela Contreras ha sido legalmente demandada por tlalpenses en cuyos rumbos están destruyendo el patrimonio histórico en aras de más oficinas administrativas. De ello los medios han dado cuenta.

   Como si lo anterior fuera poco, han aparecido, como si Tlalpan fuera Michoacán, grupos de autodefensas en la colonia Pedregal de Santa Úrsula, Xitla, si las autoridades no sólo no defienden a los habitantes, sino que protegen a quienes agreden o despojan o ellas mismas abusan de los tlalpenses, no parece existir otro remedio que defenderse a cualquier precio.

   Bueno, pues de nuevo me dirijo a Maricela Contreras para aburrirla con mis quejas ante el tedio que me produce su necedad de no gobernar con cordura. Me concentraré en la confluencia de Zacatépetl y Camino a Santa Teresa, entrada a un bosque cada vez más erosionado y abrumado por vendedores y paseantes maleducados, y ante la vista gorda de quienes llevan a cabo la vigilancia del área natural protegida, hay una multitud de taquerías, vendedores de tamales, puestos de comida, que hacen cada vez más difícil el tránsito de las personas, ya no hablemos de los coches. La amenaza de El Pino, primer delegado perredista de Tlalpan, se ha hecho realidad. Mejor un taquero que un ratero, dijo citando a algún clásico de la teoría política. Que los ricos sufran, pero el caso es que sobre Zacatépetl no veo más que a personas de clase media y de allí hacia abajo, que han construido o comprado con esfuerzos un patrimonio habitacional.

   Le escribí a Maricela que frente a la iglesia había un nuevo puesto a punto de funcionar, como si los que se ponen en sus camionetas a vender productos exóticos y frutas frescas, pasando por bolsos de piel y figuras navideñas, no bastaran. La señora se molestó. Su director de comunicación social me respondió con cierta cortesía no exenta de mentiras. Ése es su trabajo, defender a la jefa. Pero como si ella deseara vengarse de mis acusaciones y protestas. A una casa de distancia de la mía, sobre la banqueta que apenas permite el paso de dos personas, acaban de instalar un aparatoso puesto metálico. Todo el domingo estuvieron pintándolo, amontonaron las maleza que les estorbaba y sin importar que ha reducido el tránsito de personas que van al Bosque de Tlalpan, quienes ahora tendrán que caminar por el arroyo vehicular, sólo piensan aprovechar una zona convertida en feria de comida mexicana rápida. Cuando la gente se arremoline, como sucede todo el día hasta entrada la tarde, no habrá forma de transitar por Zacatépetl.

   Todos los taqueros de esa esquina, guardan en las instalaciones del Sistema de Aguas de la Ciudad de México sus cajas, tanques de gas, “mobiliario” como sillas y mesas desvencijadas alrededor del puesto principal, uno que en el inicio vendía flores. No basta, entonces ocupan el pozo de agua y desde allí operan. ¿Quién les dio permiso? ¿La propia delegada, un empleado menor o el gobierno central? ¿Por qué permiten más en una zona en la que está prohibido el ambulantaje?

   Miguel Ángel Mancera es como Salinas de Gortari: no ve ni escucha a los habitantes de la capital que abrumadoramente votó por él. Protege a los integrantes de la CNTE desde hace meses, permanece ajeno a los desaseos de los delegados, la ciudad tiene millones de baches, es incapaz de tener un eficaz sistema de limpieza, pero él promueve el ciclismo como antes Ebrard creaba pistas de hielo.

   Creo que no hay nada más qué decir salvo formar un grupo de autodefensa y enfrentarnos a la masa de vendedores ambulantes, que suelen ser ricos y agresivos. Y bueno, pues no votar más por el PRD. Caro hemos pagado los capitalinos la presencia abrumadora de tal partido. La corrupción no cesa, aumenta y cada día se deteriora más la ciudad. El PAN acaba de denunciar formalmente ante la Contraloría del DF actos de corrupción en Tlalpan. ¿Qué sigue? Yo pienso poner en mi garaje un restaurante y competir con todos los puestos que el PRD ha permitido en la zona.

   Ojalá un día la señora Maricela Contreras se decida a poner algo de orden en la sufrida Tlalpan. Pero realmente lo dudo. Si fuera mal pensado creería que se trata de una venganza de la delegada: cada que escribo sobre el tema, aparece un nuevo puesto.

noviembre 24, 2013

¿Quién salvará al PRD?

Deben crear un partido de izquierda, lejos de personajes siniestros como Camacho o Ebrard

El PRD fue esperanzador y la posibilidad de obtener un partido de izquierda seria. Pero si sus creadores, encabezados por ex priistas, tenían ideales democráticos, pronto se rodearon de cabecillas y resentidos sociales que aprovecharon la oportunidad de arropar sus arcas personales. En el DF la corrupción ha sido desmesurada. Entran delegados pobres y salen prósperos mercaderes. Es, por añadidura, una plataforma para intentonas presidenciales.
Pero si el ex priismo original, encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas e Ifigenia Martínez, entre otros de digno historial, había principios y finalidades de alta política, en los que surgieron a borbotones de las coladeras no había grandeza ni aportación social. El PRD llegó a donde está por el peso de Cárdenas. Su triunfo apabullante en el DF mostró su dimensión y el rencor de toda una ciudad hacia el PRI. Asimismo puso en cada delegación y en la Asamblea capitalina a personajes de nula cultura política necesitados de riqueza. El PRD era un mal necesario para ser contrapeso de una fórmula centro-derecha, PRI y PAN, a veces imposibles de diferenciar. Disfrazado de “izquierda”, nadie ha logrado descifrar su proyecto político-económico. Algo es obvio: la izquierda actual, con el éxito de la globalización capitalista, no puede ser comunista o anarquista. Marx y Proudhon están en el anaquel de las utopías memorables. Ninguna ha cuajado. No logramos transitar del socialismo utópico al socialismo científico. Seguimos en la prehistoria, diría el primero. En todo caso hay que replantear el pensamientos de los mejores filósofos políticos del mundo y buscar para nuestros tiempos una correcta ideología, acorde a un tránsito distinto del planteado en términos de revolución radical. ¿Cómo llegar al nuevo hombre si todos los países están dentro de la lógica consumista y las contradicciones parecen naturales? No es difícil escuchar que el capitalismo nace con el hombre cuando sabemos que, como el Estado y la propiedad privada, son una invención perversa que eliminó al comunismo primitivo. Pero eso es especular. Deben crear un partido de izquierda, lejos de personajes siniestros como Manuel Camacho, Marcelo Ebrard, El Pino, Guillermo Sánchez Torres, Higinio Chávez, Víctor Hugo Romo y demás que sin valores éticos, contribuyen seriamente a desprestigiar a la izquierda que sí ha tenido valor para transformar el rostro de algunos países.
Cárdenas, como todos, es un político de claroscuros, pero predominan sus aspectos positivos. No es corrupto y ha contribuido al proceso democrático del país. Ha declarado que no le interesa el PRD. ¿Entonces? Imposible otra candidatura presidencial, su tiempo, como el de López Obrador, ya pasó. Su tarea final podría ser la creación de un partido con clara ideología, valores y proyectos que lo coloquen dentro de una tesitura que analice con detenimiento los grandes problemas nacionales y tenga para ellos una solución avanzada.
La decisión de AMLO de ir por su propio rumbo y siguiéndolo los políticos más turbios del país, dejan al PRD de muchas maneras en posibilidades de ser lo que en el papel fue: un organismo serio que luche por la nación y no para mejorar la cuenta bancaria personal o satisfacer patologías producto del poder. En estos momentos no hay un PRD, una suma de tribus en pugna. Lo que vemos son alfileres: uno es Mancera que no milita y sí milita por razones enigmáticas y búsqueda de poder; Camacho y Ebrard, carecen de postura política, a cambio tienen ambiciones, algunos más están con AMLO, y los hay que esperan a los mejores postores. Ninguno tiene realmente una ideología de izquierda, desprestigian el término. Si el PRD quiere volver a existir y destacar por su decencia y valor, tendrán que rehacerlo y pensar en un buen candidato no ex priista. Sobre todo, darse una postura de izquierda, la que nunca han tenido.

noviembre 22, 2013

La Doctrina Monroe ha muerto, ¿en serio?

Honestamente, a pesar de mis estudios de relaciones internacionales y política mundial, hacía décadas que no escuchaba de un funcionario norteamericano de altísimo rango, John Kerry, secretario de Estado, la polémica tesis que encierra la Doctrina Monroe. Durante años fue una postura internacional arrogante, discutida y discutible. Para los latinoamericanos es onerosa, más correctamente, es falsa. Una acción diplomática perversa.

El presidente norteamericano James Monroe la puso en práctica por una razón aparente y una real. La primera era que EU acababa de salir de la esfera colonial británica y que le importaba tener lejos de su suelo, entonces modesto, a las potencias europeas. Pero en el fondo estaba otro elemento fundamental en la historia de una nación que nace imperial y se ve a sí misma como dueña de un Destino Manifiesto que Dios le concedió para dominar a sus vecinos y enseguida al mundo, algo que por ahora ha logrado. La globalización, capitaneada por ese país, es predominante y hasta a los pocos países comunistas que restan los ha obligado a aceptar medidas típicas del capitalismo norteamericano.

Para los latinoamericanos, la Doctrina Monroe podía sintetizarse de la siguiente manera: América para los Estados Unidos. Hasta el continente nos han arrebatado: Ya no son los tiempos de Simón Bolívar, por americanos entendemos a los habitantes de EU y nosotros somos americanos de segundo orden: latinoamericanos, tal como me lo señaló un desdeñoso profesor de ciencia política en París. Algo semejante ocurrió con la política del Buen Vecino de Roosevelt en los años complejos de la Segunda Guerra Mundial: aquí decíamos que ellos eran los vecinos y nosotros los buenos.

La Doctrina Monroe se ha utilizado poco y es más parte de un añejo discurso que de la realidad. Si alguna vez pudo haberse probado la aseveración, fue durante la Intervención Francesa a México, pero EU estaba ocupado en la Guerra de Secesión. Lo que la potencia yanqui ha querido siempre es mantener a la América Latina a salvo de las ligas con otros países. Primero por razones colonialistas, después, cuando la potencia salió de la Primera Guerra Mundial convertida en la número uno, para que el comunismo no creciera en tierras del continente que ve como su patio trasero. La historia del siglo XX, en especial luego del nacimiento de la Revolución Cubana, lo prueba. La Guerra Fría nos incluyó debido a la histeria norteamericana y a su proverbial anticomunismo.

Con un mundo globalizado por el capitalismo anglosajón, ¿cuál es el sentido de tener en un añoso escritorio la Doctrina Monroe? Kerry lo que hizo fue modernizar la política exterior norteamericana. Se limitó a sepultarla, a darle piadoso entierro, les fue muy útil. Enseguida vino la advertencia. “Vemos con buenos ojos algunos cambios en Cuba, pero no debemos cegarnos.” Significa que la entrada más amplia del capitalismo a esa isla, otrora fuente de esperanzas revolucionarias, los tranquiliza y parecen ablandarse, pero sólo esperan, carroñeros, a que termine de derrumbarse la revolución, para precipitarse con toda la poderosa estructura capitalista sobre el botín.

Washington o la Casa Blanca o el Pentágono y la CIA jamás han protegido a América Latina. Como dijo Kerry en su curioso discurso en la OEA, lo que ha hecho es proteger sus intereses. Por ello entrenó a los ejércitos de los países de la región en lucha antiguerrillera, por eso ordenaron asesinar al Che Guevara, por eso apoyaron a Pinochet en su acto criminal, por ello Ronald Reagan ayudó a los ingleses a aplastar a los argentinos durante la guerra de Las Malvinas. Sus fuerzas armadas y su sistema de inteligencia no le han servido para nada a la América Latina, son un escudo protector de sus intereses. No más.

Las pruebas son evidentes. EU espía hasta a sus aliados más firmes y serviles, ¿por qué no a los modestos países latinoamericanos? Si en Irán violan los derechos humanos, son motivo de amenazas y riesgo de invasión. Pero eso sí, en Guantánamo, territorio arrebatado a Cuba, los norteamericanos torturan, humillan sin que nadie señale sus medidas aterradoras. Finalmente, ¿para qué quieren utilizar la Doctrina Monroe si tienen satélites espías, si dominan la economía mundial, si sus buques de guerra recorren las aguas de América Latina…?

En la época de James Monroe, EU quería, de manera unilateral, defendernos de las potencias europeas, lo que nadie le pidió. Ahora es distinto, explicó Kerry. Hoy, añadió citando a Kennedy, el mandatario que heredó de muy buen grado los planes para invadir Cuba, en Bahía de Cochinos, somos “socios iguales” y cada vez mejoran nuestras relaciones. Sólo Cuba nos preocupa, dijo hipócrita cuando no representa ningún problema para EU. En efecto, podría decir un brasileño, pero si somos socios y amigos, ¿por qué espiar a la presidenta de Brasil? ¿Eso es una prueba de buena voluntad, de amistad con los países del mismo continente? EU, por su propia naturaleza, por haber empezado a edificar su poderío a partir de modestas colonias en la costa atlántica y enseguida expandirse brutalmente y por las armas hasta ocupar el inmenso territorito que ahora ocupa, está incapacitado para tener “socios iguales”. La frase irónica que usaban los mexicanos en el pasado sigue siendo válida: EU no tiene amigos, tiene intereses. O mejor parafraseemos al inglés Orwell: Somos iguales, pero unos somos más iguales que otros.

noviembre 20, 2013

¿Cárdenas, salvación del PRD?

Desde que Peña Nieto habló de una profunda reforma de Pemex, lo que se hace llamar izquierda sufrió un proceso de reanimación, esta vez ya no dirigido por un solo líder o caudillo sino por dos: López Obrador y Cuauhtémoc Cárdenas. El primero, en vista de su excesivo autoritarismo, optó por crear su propio partido, mientras que el segundo vio en la resurrección del PRD una salida personal y una acción para reconstruir el partido por él creado. El pasado domingo pudimos ver que hay otros dirigentes “izquierdistas” como Marcelo Ebrard y Manuel Camacho, ex salinistas, que hallan en la defensa del petróleo un pretexto para sobrevivir políticamente.

El asunto de la modernización del petróleo es confuso: todos afirman tener la verdad y todos afirman que nos llevarán a excelente puerto con sus propuestas. Peña Nieto con la suya, apoyado por el PAN, la derecha; la “izquierda” con otra que juzgan “patriótica”. Tengo la impresión que pronto, debido a las medidas económicas que han tomado Brasil, Cuba y China, por citar tres casos que vienen de posturas progresistas, serán los menos aquellos que vean una eventual privatización o el ingreso de recursos particulares como una acción contra los interese de México. Quizás por allí deberíamos comenzar: ¿Cuáles son para los mexicanos los puntos clave del desarrollo nacional? ¿Qué desea la mayoría? Preguntar si quieren que el petróleo sea para nosotros o siga siendo una quimera de manejo político. Nadie dirá que debemos regalar Pemex sino que debe ser inteligentemente explotada

Pero eso no es el tema central de esta nota. El tiempo pondrá en su sitio cada proyecto, cada acción. El asunto es la reconstrucción del PRD. Dividido, desprestigiado, se mantiene entre los tres grandes debido a verdaderos milagros y a la enorme aversión que los capitalinos sienten por el PRI. Grandes bastiones priistas, como Tabasco y Puebla, se fueron de tal organismo debido a su inmensa corrupción. Peña Nieto gobierna un tanto entre alfileres. O hace muy bien las cosas o de nuevo su partido será derrotado como ya lo fue en dos ocasiones.

El PRD, fragmentado y sin López Obrador, mantiene en su interior una feroz lucha de tribus, saben que el botín es jugoso y de allí que tengan un doble o hasta triple juego. Dentro se patean unos a otros, fuera, de pronto van con el PRI, de pronto optan por aliarse al PAN. Marcelo Ebrard nota lo que todos notamos: no será el conductor del partido al que recientemente ingresó, por puro oportunismo: del PRI a su propio partido de centro, luego al juego de una relativa y discutible independencia al servicio de AMLO para finalmente declararse guerrillero al servicio de la izquierda, en este caso del PRD.

Cárdenas parecía acabado, sus rivales le pusieron una corona de laureles y lo declararon “líder moral”, lo cual significa que pasará a un museo. Fue capaz de contribuir poderosamente a la democratización del país, estuvo a punto de obtener la presidencia y para muchos, entre ellos yo, fue despojado. Creó su propio partido y conquistó el DF de manera apabullante. Eso fue bueno para sus seguidores y una tragedia para la ciudad capital. La corrupción que han mostrado los delegados y dirigentes de las tribus ha sido escandalosa.

No hay duda que Cárdenas tiene un buen ganado prestigio como persona decente, como político astuto, para mejorar su imagen, es hijo único del general Lázaro Cárdenas, el mejor presidente mexicano del siglo XX. Errores, los ha tenido, pero son más sus aciertos y su personalidad de hombre incorruptible. Sin duda es quien mejor podría dirigir al PRD y llevarlo lejos de la fauna que lo explota. Darle dignidad y de nuevo enfrentar con éxito al PRI, al PAN y ahora a un nuevo rival, creación suya, López Obrador. El hecho de que en dicho organismo esté prohibida la reelección, lo limita, pero es posible modificar los estatutos y de tal manera renovar la imagen del partido.

Cárdenas ya no tiene posibilidades de ir a una nueva candidatura presidencial, pero a cambio está en un momento en que a su partido le sería de gran utilidad. Revitalizarlo, darle un nuevo rostro, dejar atrás a sus figuras más vergonzosas y buscar entre los dirigentes naturales buenas opciones de triunfo, sin tener que recurrir a ex priistas, como ha sido su costumbre, podrían ser los últimos grandes pasos de Cuauhtémoc Cárdenas. No hay dentro del PRD nadie con su estatura moral y política. Tiene una enorme experiencia y eso es un capital importante. Los habrá más jóvenes o más audaces, pero en estos momentos críticos, lo que el país necesita es un partido que realmente sea de izquierda y que no sufra de las patologías tradicionales: que no sea corrupto y sí tenga una ideología propia, novedosa. Un gran proyecto de lo que podría ser México y el único político nacional que lo tiene es justamente Cárdenas.

El PRD y sus mejores militantes, deben reflexionar cuidadosamente con el objeto de darle a México lo que hasta hoy no ha tenido, una vez desaparecido el legendario Partido Comunista: un gran organismo de izquierda, basado en una sólida postura ideológica que en verdad lo separe de los partidos existentes.

noviembre 18, 2013

Capitalismo en el socialismo

Hace algunas semanas escribí que Cuba, que fuera la esperanza de América Latina hace más de cincuenta años, que le dio ánimos a varias generaciones de jóvenes izquierdistas, ahora permite el regreso del capitalismo. Lo mismo hemos visto en China. No más la adoración por Mao Tse-tung ni por su libro rojo, adiós revolución cultural con todo y sus excesos. De la heroica Larga Marcha, no queda más que el recuerdo de algunos viejos militantes comunistas.

El derrumbe del mundo socialista y la triunfadora globalización capitalista no le dejaron asidero a los más testarudos comunistas. En América Latina se modernizaron tanto que ahora unos se han hecho neoliberales y otros están en la cárcel porque disfrutaron tanto el capitalismo que se corrompieron. Por eso hoy nadie sabe a ciencia cierta qué es la izquierda. Algunos buscan y miran hacia los llamados Estados de bienestar. Otros van a las obviedades como estar con los pobres, que más parecen tesis cristianas que posibilidades de una ideología científica. México es una prueba fehaciente de la confusión ideológica. Entre nosotros las ideologías hace tiempo dejaron de funcionar. Los que se llaman a sí mismos izquierdistas, sólo son una mala broma. Palabrería para ocultar una práctica política sin valores éticos, una amplia red de corrupción que ha logrado engañar a bobos. Pensar en Manuel Camacho y Marcelo Ebrard o en el propio Miguel Ángel Mancera como izquierdistas sólo prueba la confusión de los medios y la ignorancia de sus consumidores.

China vuelve en tal sentido a ser noticia. ¡Se ha modernizado nuevamente! Es decir, se acerca al capitalismo, por eso está en camino a ser una potencia que desbanque a Estados Unidos. Si antes, para justificar sus vínculos con la globalización explicaba con una metáfora: Dos sistemas, una patria, lo que Adolfo López Mateos anticipó hace más de medio siglo al precisar que la mexicana era una economía mixta.

China es un gigante, al que Napoleón Bonaparte advirtió: Déjenlo dormido. Pero el tiempo lo despertó y con el comunismo de Mao arrancó como una nación impetuosa, radical en sus posturas y con un eficaz ejército que contribuyó a la división de Corea ante el apoyo militar norteamericano. Los años de resplandeciente comunismo quedaron atrás. China avanza para desplazar a las potencias occidentales y a las que como Japón o Corea del Sur no van más allá de cierto peso internacional. El presidente chino, Xi Jinping, amparado por el Partido Comunista Chino, ha decidido llevar a efecto nuevas reformas económicas y sociales que le permitirán dar un gran salto, pero es indudable que muy atrás quedaron las ideas del marxismo-leninismo. Entrará el capital privado y el Estado se dulcificará, sobre todo en materia de derechos humanos, y desaparecerán restricciones, tales como tener un solo hijo, emigrar del campo a la ciudad y las condiciones laborales mejorarán, así como la censura perderá rigidez y habrá mayor tolerancia con el uso de internet. Pero además, tienen la ventaja de poseer un férreo aparato estatal y una débil democracia.

Sin duda, China mira el futuro, nacional e internacionalmente. Su idea es desplazar a las potencias tradicionales y aplacar las inquietudes sociales de una enorme población. China prueba su sabiduría, no cabe duda que en tal sentido coexisten los más antiguos valores de la nación milenaria, los aspectos más razonables del comunismo y los avances del capitalismo.  El tiempo de EU como potencia dominante está agonizando, aunque tiene recursos para mantenerse fuerte, no le será posible competir con una China impetuosa que rápidamente se introduce en las economías del orbe.

Ello quizás muestre nuevas rutas políticas, ideologías donde logren fusionarse lo positivo de dos sistemas que fueron ferozmente antagónicos. No cabe duda que China se ha ido despojando gradualmente de sus vestimentas tipo Mao, para ponerse el traje occidental. Los países fuertes como EU y algunos de Europa se concentraron en sus propios y gastados caminos, hoy China los mira desdeñosamente. Hasta en México se aprende el mandarín y no hay en las boutiques occidentales ausencia de productos chinos, los que irán en aumento con las nuevas medidas. En efecto, el mundo está transformándose.

México tendrá que buscar su propia ruta. Por ahora el sistema político mexicano es caótico y lleno de embaucadores. Es indispensable que el país sufra grandes transformaciones para que logre salir del tradicional atraso en que vive. Sin embargo, la confrontación de partidos y las pésimas ideas que los soportan, la corrupción y la incapacidad de la clase gobernante, nos frena. No será sino hasta dentro de un par de sexenios más que México sea capaz de tomar grandes decisiones sin que haya por allí líderes mesiánicos que los impidan.

Con el regreso del PRI sólo hemos visto que la ausencia de estadistas es visible. Sobreviven los caudillos y aquellos que creen que sólo siguiéndolos al precipicio se salvará México. Pero el PRI y sus afines, todos con sentimientos de culpabilidad por un pasado autoritario y de mayor corrupción, no acaba de saber el modo exacto de conducir a un país que todavía busca líderes, caudillos y no ideas, decisiones que permitan un presente positivo y un futuro promisorio.

noviembre 17, 2013

Universidades públicas, fábricas de cultura

Hace años fui director general de Difusión Cultural de la UNAM, al asumir el cargo de manos de Jorge Carpizo, me percaté de su poderío. Era una inmensa fábrica de cultura con una hermosa infraestructura: música, letras, publicaciones, museos, cinematografía, danza… No había otra como ella. Pero con el paso del tiempo, instituciones fraternales han dado pasos gigantescos como la UAM, la Universidad Autónoma de Colima, la de Nuevo León, la Autónoma del estado de Hidalgo, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, por citar un puñado. Como es natural, sus esfuerzos están centrados en la enseñanza y la investigación, sin embargo, de muchas maneras impulsan la tercera función sustantiva: la cultura.
A lo largo del año que fallece, tuve la oportunidad de visitar muchas de ellas, a partir de un cálido homenaje que la UAM, mi casa de trabajo, hizo para conmemorar lo que llamó 50 años de literatura. Lo hizo en compañía de la UNAM, del IPN, del Conaculta y del INBA. Casi en cascada, otras universidades se sumaron al reconocimiento. Quiero mencionar dos recientes homenajes de los que no he escrito para agradecérselos. El llevado a cabo por la Universidad Autónoma del estado de Hidalgo y el de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Fueron emotivos y abiertamente afectuosos.
La primera, tuvo un carácter solemne, académico. En un bello y enorme auditorio, entre autoridades, profesores y estudiantes, su notable orquesta sinfónica interpretó fragmentos de Vivaldi y Mozart. El panegírico estuvo a cargo de la doctora Rosa María Valles y las palabras del rector Humberto Augusto Veras Godoy me impresionaron por su calidez y erudición. En la UJAT me dedicaron la Feria del Libro, FULTABASCO 2013, le pusieron mi nombre y me entregaron el Premio Malinalli (diseño de Sebastián), que también recibieron distinguidos académicos de la UNAM y figuras de la cultura tabasqueña. Del lado de los universitarios capitalinos estábamos Julieta Fierro, Óscar Cruz Barney y yo. Fueron asimismo galardonados la actriz Susana Alexander, la investigadora de folklore tabasqueño Rosa del Carmen Dehesa Rosado y el médico Antonio de Jesús Osuna Rodríguez. El anfitrión, rector José Manuel Piña Gutiérrez, señaló los méritos de cada premiado y el gobernador Arturo Núñez, hombre culto, hizo una cordial e inteligente mención de cada uno de nosotros.
Luego la fiesta de los libros se desató en distintos puntos de Tabasco. Muchas casas editoriales y un elevado número de jóvenes compraron libros y participaron en las presentaciones de diversos escritores. Hubo teatro, espectáculos de talla internacional y mesas redondas sobre multitud de temas. Debo añadir que a la Feria del Libro, debajo de mi nombre, le pusieron una frase: “Entre la palabra, la imaginación y la cátedra”, en consecuencia, hubo una mesa redonda dedicada a la mayoría de mis libros. Estuvieron conmigo María Luisa Mendoza, Jorge Ruiz Dueñas, Bernardo Ruiz y Dionicio Morales. La condujo Miguel Ángel Ruiz Magdonel. En Cunduacán, se llevó a cabo una plática sobre mis novelas amorosas exclusivamente entre el crítico tabasqueño Vicente Gómez Montero y yo. Mucho aprecio las participaciones de mis colegas.
Tengo la impresión de que pese a carencias y huecos presupuestales, las universidades públicas siguen contribuyendo poderosamente al desarrollo cultural de la nación. Cuando ingresé en la UNAM, supe que era un vigoroso motor del desarrollo nacional, ahora, 50 años después, me es posible apreciar que todas las universidades públicas, congregadas en la ANUIES, que conduce Enrique Fernández Fassnacht, han logrado convertirse en auténticas locomotoras del desarrollo educativo y cultural de México, en cada una de ellas que he podido conocer íntimamente, se aprecia su poderío y anhelos de no producir sólo especialistas sino egresados de alto rango. Culturalmente, son insuperables, ambiciosas y llenas de asombrosas novedades.

noviembre 15, 2013

Madero el espiritista (3 de 3)

En las sesiones espiritistas en las que Francisco I. Madero participaba, que eran fantásticas y desmesuradas (que  tal vez podrían ser un anticipo de la escritura automática de los surrealistas), trabó contacto con dos espíritus: Raúl, su hermano fallecido de niño, y  José, quien fue sustantivo en su vida y, por extraña coincidencia, en la del país. Madero fue lanzado a una lucha política y moral que transformaría a la nación en su conjunto, que la sacudiría de principio a fin, de extremo a extremo. De esta manera, siempre guiado por espíritus redactó un libro que fue fundamental en México, La sucesión presidencial y más adelante el Plan de San Luis. Fue perseguido por la dictadura y lo hizo un gran rebelde, tenaz y bondadoso, pero capaz de levantar a un pueblo en armas y realizar una gesta soberbia: la Revolución Mexicana, un movimiento cuya magnitud lo aterró y paralizó: una vez caído el dictador supuso que México sería otro, sin considerar que la estructura política y económica, y en especial militar, quedaban intactas cuando deberían ser destruidas.

Sabemos bien qué ocurrió. Entre Victoriano Huerta y Henry Lane Wilson, el embajador norteamericano, y una turba de miserables traidores acabaron con su vida de la peor forma, la de él y la del vicepresidente José María Pino Suárez y otros patriotas. El crimen provocó la furia de las mayores fuerzas que su llamado había hecho nacer: Villa, Zapata, Carranza y Obregón demolieron al ejército federal y acabaron con la estructura que consolidó Díaz en treinta años, eliminaron injusticias y barreras, México avanzó, luego de la lucha de facciones y la Constitución de 1917.

Madero no sólo supo darle a México un respiro libertario, su misma gestión presidencial si bien fue efímera, consiguió mostrarle al país lo que eran la democracia y la ausencia de tiranía. Pero la respuesta que tuvo fue brutal y nunca, por desgracia, hubo un espíritu agudo que previera el destino de Madero, el elegido sería abandonado a la peor de las suertes, a la humillación y a la muerte.

Antes, los medios de comunicación existentes, a los que les había dado por vez primera la libertad de expresión, se ensañaron con él como nunca antes lo habían hecho con un jefe de Estado, la mayoría de ellos tiranos y dictadores, hombres sin escrúpulos y seres ambiciosos sin sentido ni sentimientos políticos.

Madero no era Lenin, pero consiguió como pocos mostrarle al pueblo el camino de la libertad y la democracia. No importa que haya sido un espiritista y que hablara con ellos y que intercambiara correspondencia con otros distinguidos espiritistas, básicamente era un hombre bueno, decente, enemigo de la violencia y eso le costó la vida. Lo importante no fue su trabajo espiritista sino que dentro de esa extraña tarea, que para 1910 había entrado en decadencia, pudiera vislumbrar el futuro de un pueblo, lo orientó y lo guió. Es muy posible que sin él no hubieran surgido figuras de la talla de Villa y Zapata, ni que Carranza hubiera convocado a lo mejor del país a redactar un gran documento constitucional.

Otros grandes políticos se nutrieron de manera distinta: Napoleón en la Revolución Francesa, De Gaulle y Churchill en la lucha contra el fascismo, Trotsky en el marxismo, Madero prefirió hablar con espíritus, los que le anticiparon la tarea que le esperaba, la de ser un apóstol revolucionario de principios e ideales generosos. Fue, en apretada síntesis, un alma iluminada, un ser afortunado que creyó encontrar en el más allá las respuestas para solucionar los problemas y dificultades de México. Sin Madero, sin esos espíritus que se comunicaban con él, es probable que no hubiera habido revolución o que ésta se retrasara o que otras fueran sus características, menos épicas, menos grandiosas, las que produjeron una espléndida literatura, murales soberbios, y música distinguida.

Será, como se dice en las páginas introductorias del libro La revolución espiritual de Madero, lo que quedó de sus libretas espiritistas. Que Madero efectivamente haya escuchado voces de espíritus o simplemente se escuchó a sí mismo, atendió a sus propios pensamientos de libertad, democracia y bondad, el caso es que fue el autor de páginas gloriosas, dignas y valerosas de la historia patria y eso lo lleva a la calidad de apóstol, héroe y mártir, de personaje memorable, que estuvo a la altura que el país exigía, y para que el movimiento rebelde tuviera éxito y se convirtiera en una epopeya del siglo XX, fue capaz de ofrendar su vida.

noviembre 13, 2013

Madero, el espiritista 2 de 3

Los primeros espiritistas preguntaban, por ejemplo, si en el otro mundo los negros eran iguales a los blancos o si las mujeres gozaban de los mismos derechos de los hombres. Las feministas encontraron al fin una filosofía que las defendiera y les permitiera dejar las tareas domésticas para lanzarse a las luchas de corte social y en pos de sus derechos más elementales. El espiritismo era ciertamente una cuestión subversiva y contestataria que se oponía a los aspectos más retrógrados de la vida en Estados Unidos. Era un desafío. La existencia de muchas iglesias, en su mayoría protestantes, facilitó las cosas; además, mientras que ellas prometían castigos y penas severas, el espiritismo mostraba un aspecto más positivo y menos degradante.

Los y las médiums comenzaron a aparecer, pero las mujeres parecían ser más sensibles y adecuadas para comunicarse con el más allá. Pronto el espiritismo se hizo floreciente y muchos lograban establecer contacto con los muertos y desaparecidos, con más frecuencia buenas personas que malas. O gente que en vida fueron malas, pero que en la muerte se aprestaban a avanzar por los distintos círculos del espiritismo para llegar al centro donde está la bondad pura. No hubo quien no hiciera algún intento para comunicarse con los espíritus y el espiritismo encontró defensores y críticos. Todos, efectivamente, se acercaron a un médium, Thomas Paine y Abraham Lincoln, entre ellos. Este último deseaba saber de sus hijos muertos prematuramente. Muchos vieron en el espiritismo una revolución, una religión científica. Como tal, era posible probar su existencia. ¿Cómo? A través de la fotografía. De tal modo que pronto aparecieron los fotógrafos capaces de retratar espíritus y aunque a la larga descubrieron que se trataba de un truco, en el enjambre de personas que deseaban establecer contacto con sus seres queridos, no hubo mucha mella.

Un buen día, las hermanas Fox confesaron que todo se trató de un fraude, que los sonidos que parecían provenir de los espíritus eran chasquidos hechos con los dedos de los pies. Pese a ello, el éxito del espiritismo se prolongó hasta muy avanzado el siglo XX. Quizá su mejor época fueron los años posteriores a la guerra de Secesión, cuando miles y miles de norteamericanos de ambos bandos deseaban comunicarse con sus muertos más queridos. Ya en las primeras décadas del XX comenzó la decadencia. El gran escapista Houdini buscó a un médium capaz de comunicarse con su adorada madre, en el camino fue desenmascarando a docenas de charlatanes.

La historia de México es un libro dramático y doloroso. La conquista llega a extremos de brutalidad y es sin duda uno de los grandes genocidios de la humanidad: una cultura, la azteca, es totalmente borrada. La colonia es un doloroso proyecto de nacionalidad donde para crear el mestizaje hay que echar fuego y sangre sobre las antiguas creencias y la cultura anterior, una civilización nueva surge sobre las cenizas de la anterior. Y qué decir del México independiente, todas sus figuras son trágicas y los sucesos atroces. Invasiones, guerras internas, humillaciones, figuras demenciales, pero entre todo ese mar de aguas sin control, hay seres legendarios, por encima de todos está Benito Juárez. No habrá gobierno, por reaccionario que sea, como el de Vicente Fox, capaz de sepultar su titánica personalidad y su obra descomunal.

Con Porfirio Díaz convertido en villano histórico, surge Francisco I. Madero. Un hombre acomodado, bien conocido por los productos vitivinícolas de su familia, frívolo e incapaz de hazaña alguna. De pronto hace el camino inverso del general Díaz: se transforma en héroe. ¿Cómo fue tal proceso prodigioso, cómo entra en las mejores páginas de la historia nacional ese hombre de apariencia modesta y tímida? La mejor explicación está en el libro La revolución espiritual de Madero.

El espiritismo a México llegó tarde y de modo restringido sin duda a causa del fanatismo católico y del poder de la Iglesia. Sin embargo, llegó en el momento preciso, cuando más le dolería al conservadurismo y a la tiranía de Porfirio Díaz, hasta don Francisco I. Madero.

Madero abraza con entusiasmo el espiritismo, lo hace suyo, en lo sucesivo, serán una sola entidad. Gradualmente se convierte en experto, un médium perfecto debido a su sensibilidad y a la firmeza de sus creencias. El libro en comento lo explica bien. Aquí están las comunicaciones espíritas de Madero de 1901 a 1908, documentos que habían permanecido prácticamente desconocidos a causa de los pruritos religiosos de sus descendientes y al acartonamiento de la historia oficial. Ahora sabemos que Madero estaba especialmente dotado para ser espiritista. Cito al propio héroe: “Después seguí desarrollando mi facultad, al grado de escribir con gran facilidad. Las comunicaciones que recibía eran sobre cuestiones filosóficas y morales, y siempre eran tratadas todas ellas con gran competencia y con belleza de lenguaje que me sorprendía y sorprendía a todos los que conocían mis escasas dotes literarias. Estas comunicaciones me hicieron comprender a fondo la filosofía espírita, y sobre todo su parte moral, y como en lo íntimo me hablaban con claridad los invisibles que se comunicaban conmigo, lograron transformarme, y de un joven libertino e inútil para la sociedad, han hecho de mí un hombre de familia, honrado, que se preocupa por el bien de la patria y que tiende a servirla en la medida de sus fuerzas. Para mí no cabe duda que la transformación moral que he sufrido la debo a la mediunmidad, y por ese motivo creo que ésta es altamente moralizadora”.

noviembre 11, 2013

Madero espiritista (1 de 3)

No es fácil para mí hallar acomodo con libros como La revolución espiritual de Madero (editado por el gobierno de Quintana Roo), me producen sorpresa, descontrol. Quizá por ello deba empezar con una confesión que hago en pocas ocasiones: no soy creyente. Desde muy pequeño estuve imposibilitado para creer en Dios o en cualquier cuestión relacionada con espíritus, fantasmas, ángeles, apariciones, santos, milagros o vírgenes. Mi educación y seguramente mi estructura ideológica tendió a lo científico y desde luego a ver al hombre como un creador de dioses, no al revés.

Cualquier tema relacionado con lo irreal, con el más allá, con la existencia de paraísos, limbos, purgatorios e infiernos me son ajenos y evito su discusión para no crearme más adversidades, no puedo dejar de sentirme en clara inferioridad en un mundo de creyentes. La soledad es tremenda. A mi alrededor escucho rezos, invocaciones a dioses y espíritus. Muerta mi madre, me pregunto infructuosamente  dónde están mis pares, aquellos que como yo, descreen de Dios. Pero así ha sido desde la niñez, cuando yo asistía a las iglesias para admirarlas o cumplir con un rito social, presionado por mis abuelos maternos. Hace poco escribí en una novela, El reino vencido, lo terrible de ser ateo en un mundo creyente, palestino entre judíos, izquierdista en un planeta que se globaliza capitalista. Es ir a contracorriente y pocas veces hablar retadoramente ante un planeta piadoso, casi místico o al menos empeñado en la búsqueda de Dios, mientras que yo sigo en pos del ser humano, del nuevo hombre,  el que esté dispuesto a vivir en lo que Marx llamó la historia, al pensar que vivíamos en la prehistoria.

Todo, en suma, tiene una explicación racional y no religiosa o mística. Nunca he presenciado milagros ni podría creer en ellos. La presencia de fantasmas, ánimas, espíritus o espantos, me parece un hecho propio de la literatura. Pero debo admitir que Ignacio Solares y yo tenemos a este respecto una historia extraña. Hace años, en algún momento un grupo de compañeros generacionales bebíamos unas copas de vino cuando surgió la discusión sobre nuestro primer colega desaparecido, Parménides García Saldaña, con quien Nacho había tenido serios enfrentamientos y con quien yo sólo me había emborrachado y fumado mariguana. La discusión se hizo áspera entre quienes lo criticaban y quienes lo defendíamos. Para concluirla, Nacho, fastidiado, me dijo: Bueno, tienes razón, era un santo, y puso una copa para que Parménides nos acompañara en espíritu. La copa se hizo añicos y desde entonces contamos la historia de distintas formas, la mía es de una jocosa coincidencia entre los cambios climáticos y una copa resentida por los descuidos de los meseros.

Dentro de la literatura he hablado de dioses y con ellos, he padecido la agresión de los fantasmas y los espíritus perversos que me han acosado una y otra vez. Pero en cuanto cierro las tapas del libro o apago mi computadora, los seres imaginarios desaparecen y se convierten en polvo, meros recuerdos, parte de la fantasía que admiro en el arte.

Digo esto a modo de prólogo porque en Madero siempre he visto al héroe revolucionario, al que hizo posible la salida del tirano Porfirio Díaz, y aún así lo vi menor, ante la talla de aquellos que lo seguirían en la tarea de darle libertad a México. Ante hombres duros y decididos, sólo guiados por un feroz sentimiento de justicia e igualdad, como Zapata, Villa, los Flores Magón, Carranza y el Obregón de primera época, Madero me pareció, como su físico, de poca estatura intelectual y política. Lo vi, pues, como una figura menor de entre los héroes que me mostró la historia patria enseñada por viejos maestros de primaria y secundaria en las épocas en que estudiar en escuelas oficiales era un orgullo.

Mi primer encuentro con el otro Madero, el de los espíritus, fue a través del libro de Ignacio Solares: justamente Madero, el otro. Como se ve, mi amigo, para mí, es un médium literario. La lectura del segundo libro, La revolución espiritual de Madero, obra inédita que al fin publicó Quintana Roo, de inmediato me hizo pensar en el espiritismo y en su época de mayor éxito. En 1848 EU acababa de engullirse medio México, su expansionismo brutal arrancó con mayor firmeza dando rienda suelta al Destino Manifiesto, cuando la potencia comenzaba a surgir y los cambios tecnológicos se acentuaban en la sociedad industrial. En tal momento en que muchas iglesias aparecían y desaparecían, surgieron dos hermanas de apellido Fox. Ambas afirmaban, y sus padres lo proclamaban a la curiosidad pública, comunicarse con espíritus a través de ruidos extraños. De inmediato se desató el interés no sólo a escala local, asimismo nacional. Curiosamente aquello no floreció entre las capas más pobres o desprotegidas de la sociedad sino entre personas progresistas y de ciertos recursos. Intelectuales, políticos, académicos, luchadores sociales, en fin. Era la oportunidad de preguntarles a los espíritus cómo era el más allá, las cosas después de la muerte, si existía otra vida y si ésta era mejor o simplemente igual de angustiosa. Es obvio que todos han pensado que es mucho mejor la muerte que la vida, porque atrás de ella está el edén prometido, un sitio junto a Dios, aunque es obvio que todos se defienden lo más posible antes de iniciar la ruta hacia el paraíso o el purgatorio.

noviembre 10, 2013

“La policía siempre en vigilia”

Mancera, insiste, como antes Ebrard, en que tenemos seguridad de sobra. Peña dice que vamos mejor.

Ayer, mientras Osorio Chong hablaba de seguridad, recibí una llamada telefónica en mi celular. Una tosca voz masculina me dijo que “ellos” me respetaban, que nada tenían en mi contra, pero que tenían órdenes de matarme. Un amigo traidor (suena a corrido mexicano) había girado instrucciones para el asesinato. La verdad es que no escuchaba con claridad (debo cambiar de aparato telefónico) y con la ingenuidad que mis alumnos calificarían de pendejez, traté de interrumpir su muy hecho discurso. ¿Enemigos? ¿Serán Guillermo Sheridan y Consuelo Sáizar? No, buey, hablo de verdaderos enemigos, uno muy poderoso. Los políticos pueden molestarse con mis artículos, pero no llegan a esos extremos, al menos eso supongo, los intelectuales no me leen y si lo hacen, inalterablemente practican el ninguneo.
El tipo siguió implacable: “No te queremos matar, además estamos monitoreando tus llamadas, sabemos dónde vives”. Queremos saber, siguió siempre en plural, qué piensas de La Familia. Ah, reflexioné, entonces es una encuesta. Nada en especial. No te hagas el chistoso. Hablo de La Familia Michoacana... y no cuelgues ni aprietes un dígito… Opté por cortar la llamada.
Como no conozco a los poderosos del país o ellos no saben de mí (a Peña Nieto me lo han presentado cinco veces y siempre me dice mucho gusto; ni modo, soy el hombre invisible:Excélsior, mi casa de trabajo por más de 20 años, dijo hace unos días que mi cumpleaños era el 5 de noviembre cuando es el 15), opté por consultar a un abogado. Se alarmó y dijo de inmediato habla al 089 o al 072 de la PGJDF y avisa que has sido objeto de amenazas. Traté. Durante media hora una voz mecánica decía: marcación incorrecta. Finalmente logré comunicarme con la citada Procuraduría y le consulté a una voz cordial qué debía hacer. Con sorprendente sinceridad dijo que no era problema del DF, que hablara a la PGR. De acuerdo, pero podría darme algún tipo de consejo, señorita. No, es asunto federal.
Entonces conseguí los números de la PGR para estas situaciones: al parecer son varios, la mayoría de ellos o no respondían, estaban ocupados o alguien me decía si necesita hablar con el procurador marque 2, si es para una queja ciudadana, marque 5, si es para asuntos generales marque 8, y así hasta el infinito. Recordé que en mi infancia escuchaba un programa radiofónico llamado La policía siempre vigila, que la voz popular modificó por el más realista de “La policía siempre en vigilia”. Un amigo que ve mucha televisión me dijo: En EU marcas 911 y enseguida te ayuda hasta el FBI. Sí, pero esto es México. Ah.
En 1991, en estas páginas, narré un secuestro exprés: el mío. Cuatro agentes capitalinos me detuvieron, desvalijaron mi coche, me despojaron de toda pertenencia valiosa y me dieron una formidable golpiza porque no recordaba el número secreto de mis tarjetas. Los periodistas fueron solidarios e hicieron un gran ruido. Gracias a ello, las autoridades, de Carlos Salinas al regente Manuel Camacho, clamaron justicia: caiga quien caiga, llegaremos a las últimas consecuencias. Hasta guardaespaldas me puso el procurador general Jorge Carpizo, amigo mío de la UNAM. No pasó gran cosa, salvo que la PGJDF me enseñó a disparar y me prestaron armas para defenderme. Esto aparece en detalle en un libro mío de memorias. Fue ridículo y todo quedó igual. De los cuatro agentes, detuvieron a dos porque me empeñé en buscarlos y encontré, en el Ajusco, donde me dejaron desmayado, una credencial policiaca.
Conociendo al país, lo mejor es no perder el tiempo. Mancera, insiste, como antes Ebrard, en que tenemos seguridad de sobra; Peña Nieto dice que vamos mejor. Los policías son extorsionadores y pésimos elementos. ¿Para qué quiero de nuevo mi casa rodeada de vehículos policiacos que irriten a los vecinos? Lo mejor sería emigrar, pero dentro de unas semanas comienza mi nuevo curso en la UAM y me es imposible faltar.

noviembre 08, 2013

René, el hombre invisible

Nunca me he visto como un hombre famoso o al menos reconocido por el amplio público. A fuerza de bregar en la literatura, el periodismo y la vida académica, alguien me detiene en la calle y me saluda con aprecio aunque nunca deja de advertirme que no siempre está de acuerdo conmigo. Lo sé, México podrá ser plural, pero si alguien como yo, adversario de los partidos políticos de pronto toca al suyo, pues obviamente no comparte mis críticas. En tal sentido, debo reconocer que los priistas son menos susceptibles, acaso más seguros de su poder.

Como sea, soy invisible. Por ejemplo, a Enrique Peña Nieto me lo han presentado cinco veces. Inalterablemente me dice con amabilidad: Mucho gusto. El problema es que trabajé varios años en el Canal 34. No sólo ello, como parte del equipo de dicho canal televisivo, fui invitado a pasar su último grito de Independencia en el Palacio de Gobierno y allí nuevamente fui presentado al gobernador Peña Nieto. Las veces restantes ya fueron en calidad de candidato presidencial y de mandatario. Emocionado he recordado que cuando el presidente Carlos Salinas me entregó en Los Pinos el Premio Nacional de Periodismo, me dijo atento y sonriente: René, lo necesitamos. Azorado, respondí: ¿para qué, presidente?

Alguna vez, en Alemania, en una semana dedicada a la literatura mexicana, estuvimos un amplio grupo de escritores. En un momento de cordialidad, Carlos Monsiváis y yo caminamos rumbo a la Biblioteca de Stuttgart. Me preguntó mientras veíamos interminables filas de hermosos libros: ¿Quién crees que de todos nosotros sobreviva? Yo no, se apresuró a responder. Añadí: Yo menos, Carlos. Y entre ambos pensamos en varios nombres, algunos vaticinios se han cumplido, otros no. Lo curioso del caso es que él es el más conocido de toda la lista de narradores, poetas, ensayistas y dramaturgos que juntos formulamos. Yo sigo dentro de los invisibles.

¿Por qué mi preocupación? En estos días, algunos lo saben, estoy cumpliendo cincuenta años como literato, profesor universitario y periodista. Las universidades públicas han reaccionado ante el hecho, lo cual no me sorprende, a ellas les debo lo que soy. Ya son muchas y muy importantes las que me han hecho homenajes y todos de alto nivel. En ellos, no ha faltado el presentador que con voz estentórea y aparentemente conmovido, pronuncia mi nombre sin tino, con faltas de ortografía. Casi siempre resulto Rene Áviles Fábila. Las agudas dejan de serlo y Fabila se convierte en esdrújula. Si lo escriben, a mi apellido paterno le ponen Aviléz o Abiles, pocas veces Avilés. ¿Mis apellidos son poco comunes? Lo dudo. En Facebook y en Twitter tengo amigos y familiares lejanos con esos apellidos y no son escasos.

Al leer mi currículum pocos atinan a los títulos exactos de mis libros. Alguna vez casi muero: estábamos Ricardo Garibay, José Agustín y quizás Eraclio Cepeda, un señor se dirigió con rostro asombrado a mí: René Avilés Fabila, don René, mi escritor favorito, qué bendición encontrarlo. Soy su admirador más fiel. Esto, mientras mis amigos morían de envidia. El hombre, bien vestido, siguió a los gritos: Don René, dígame, por favor qué nuevos libros nos tiene luego de su espléndida obra La muerte de Artemio Cruz. Bañado de glorioso ridículo, le dije sin perder la calma: Aparte de La muerte de Artemio Cruz, que es de Carlos Fuentes, acabo de publicar una novela en España: Réquiem por un suicida.   

Pero el acabose lo estoy padeciendo en estos días con la fecha de mi nacimiento. Ahora tengo multitud de cumpleaños. Cuando comencé a publicar era realmente muy joven y entonces me enorgullecía poner siempre mis datos: 15 de noviembre de 1940. Está en todos mis libros y está en Internet, en mi página web y en mi blog, en Facebook y en diccionarios de escritores. De mayor, sigo poniéndolo por costumbre. No oculto mi edad. Cuando cumplí 70 años, la UNAM, en la Feria del Libro de Minería, me hizo un hermoso festejo y mi foto estaba en muchos sitios con la edad cumplida. El INBA hizo un festejo con tal motivo y otro más la UAM. A pesar de ello, hace cinco días comenzaron a llegar alertas a mi correo: periódicos impresos y virtuales, me felicitaban y hasta decían cosas bonitas de mi trabajo literario y periodístico. Unos juraban que nací el 4 de noviembre, otros debajo de mi retrato precisaban que el 5. Sin gran preocupación y en son de broma, aclaré  el error en Facebook y Twitter. No, es el 15 de noviembre. Alguien aclaró que estaba mal, que es el 14 del mismo mes, que hace un año lo leyó en un diario muy importante.

¿Por qué me preocupa tal confusión? Sólo son días de diferencia. Me preocupa responder a las personas que gentiles envían felicitaciones, sólo el año pasado recibí, en un solo día,  unas dos mil en Facebook y contesté cada una con palabras distintas por buena educación. Cuando concluí, era 17 de noviembre y yo seguía ante la computadora, sobrio. Me perdí el festejo.

Espero que algunos consideren el equívoco y se limiten al 15 de noviembre. Pero alguien me escribió: Qué importa, lo que interesa es festejarte. Así, está bien, no responderé a todos mis amigos, pero iré a todas las fiestas que me hagan. Gracias.

noviembre 06, 2013

Tlalpan, ¿zona de paz o de corrupción?


Si Maricela Contreras no puede manejar decentemente a la delegación Tlalpan, que renuncie. Ésta es ya una frase generalizada en la zona. Cada funcionario hace lo que le viene en gana. Un caso emblemático es el Bosque de Tlalpan, el que desde hace 17 años es un Área Natural Protegida, y no fue sino hasta 2009, gracias a una fuerte oposición de los vecinos a la inminente instalación de una pista de hielo, que la Secretaría de Medio Ambiente del DF publicó en la Gaceta su Programa de Manejo, el cual indica que esa dependencia retomaría su manejo ante la corrupción e incompetencia de la delegación de Tlalpan para su correcta administración. En 2011 se publicó la adecuación al Programa de Manejo establecido y se categorizó al Bosque de Tlalpan como Zona Ecológica y Cultural. No obstante, han pasado dos años, de los cuales uno le ha correspondido a Contreras y el trámite mediante el cual debe darse el traslado de dicha área al gobierno del Distrito Federal no concluye. Claro está que esta situación no es sólo su responsabilidad, sino también lo es de Tanya Müller, secretaria de Medio Ambiente capitalino, quien debe acelerar dicho traspaso. Pero parece que a ninguna de las dos les interesa el destino de dicha ANP.

Esta situación de indefinición es preocupante; estamos en el peor de los mundos: ni la Delegación ni la Secretaría del Medio Ambiente se responsabilizan de la ejecución de su Programa de Manejo, ello significa una flagrante violación legal: el Programa de Manejo es un ordenamiento publicado en la Gaceta del DF, cuya falta de cumplimiento está penalizada.

En el Bosque de Tlalpan evidentemente cada quien hace lo que se le ocurre: con frecuencia aparecen más puestos fijos, lo que está prohibido. La Delegación debe hacer un censo para saber qué tipo de comercios se quedan y cuáles deben ser desalojados de acuerdo con la normatividad existente. Además, los trabajadores de la Delegación no permiten realizar proyectos en beneficio del Bosque, argumentan que les quitan sus fuentes de trabajo, lo que es erróneo: no es un parque público sino un ANP que debe regirse por su Programa de Manejo.

En el Bosque de Tlalpan no sólo existen más de 500 árboles en riesgo de caerse por su deteriorada situación, sino que más del 30% del arbolado está plagado de muérdago. Esto es alarmante: si prevalece la situación actual y de no tomar medidas urgentes para su control, en poco tiempo nos quedaremos sin bosque. ¿Esto es lo que quieren Tanya Müller y Maricela Contreras? Pues lo están logrando y dudo que sea del agrado de los vecinos y en general de los capitalinos.

Por otro lado, en el entorno del Bosque de Tlalpan es evidente que florecen nuevos puestos ambulantes. Según Maricela, no ha dado ningún permiso en su administración. Entonces ¿por qué aparecen más changarros? Frente a la Iglesia de Zacatépetl surgió la semana pasada un puesto fijo de metal, aún cerrado, nadie sabe qué tipo de negocio será, ni a quién le pertenece. Así como un camión que vende productos oaxaqueños y un puesto de tamales en el cruce de Zacatépetl y Alborada. Pero también del lado de Camino a Santa Teresa hay dos nuevos puestos recientes, junto a otro de metal que hasta medidor de luz tiene en vía pública. Unos venden paletas, otros esquites, unos más bolsos de piel. Para colmo, las instalaciones del pozo de agua del DF sirven como bodega de los ambulantes. ¿No significa culpabilidad de funcionarios delegacionales? Eso es sospechoso en una delegación como Tlalpan, donde la corrupción se ha hecho evidente. Por otro lado, ante nuestras quejas, en anteriores inspecciones de los responsables de comercio en vía pública adscritos a esa demarcación, todos los ambulantes dicen tener permisos. Preguntamos ¿qué tipo de permisos son y qué características tienen? Con una sola licencia hasta mesas ponen en la calle con sus respectivas sillas y un antiguo puesto de flores hoy es casi fonda, ocupando la banqueta, lo que es ya común. Esto es inadmisible y un triste y ruidoso muladar.

Para redondear la penosa situación del Bosque de Tlalpan y su entorno, los responsables de realizar carreras, con cualquier pretexto, cierran Zacatépetl y Camino a Santa Teresa sin avisar a los vecinos afectados. El pasado domingo Deportes Martí bloqueó dichas avenidas para realizar una carrera. ¿Le otorgó Maricela permiso? De ser así, mal hizo al no avisar a los vecinos. De lo contrario, está peor el asunto, porque significa que cualquiera puede cerrar calles de intensa circulación sin su consentimiento. Entonces ¿cuál es su función? ¿O cobra?

¿De quiénes son las banquetas? ¿El gobierno del DF puede asignarlas a quien quiera? ¿Dónde quedan los habitantes de esos fraccionamientos que pagan muy alto predial como zona de lujo? ¿Cuál es el papel de la delegada en cuanto al orden urbano? Efectivamente, si no puede con el cargo, que renuncie. Y por piedad, llévese a su equipo a hacer negocios a otra zona, al fin todo el DF es de ustedes. Haga válido un letrero que nadie ha podido descifrar y que aparece en diversas calles: “Tlalpan, zona de paz.” No más cambios de uso de suelo, no más gasolineras ni antros, no más oficinas en edificios históricos, no más despojos a particulares indefensos, no más alteraciones en las áreas verdes, no más ambulantes, no más deshonestidad…