Tantadel

marzo 03, 2014

Aclaración a mi artículo sobre la izquierda

Mi anterior artículo, sobre el polémico tema sobre la izquierda, arrojó diversas opiniones, la mayoría inteligentes y positivas, esfuerzo por rehacer el camino. Confirmo la valía de las redes sociales bien utilizadas. A mi correo personal me llegó una aclaración que deseo, por sus méritos y tono, transcribir con fidelidad.

“Estimado don René: Leí con mucha atención su artículo titulado La Izquierda mexicana del siglo XX (a propósito del libro coordinado por Arturo Martínez Nateras), publicado el día de hoy en el periódico La Crónica de hoy y, como de costumbre, es una pieza muy ilustrativa y educativa, sobre ese segmento político que, a pesar de todo, como atinadamente, con otras palabras, lo señala usted.

“Sin embargo, en el segundo párrafo, señala que ‘....Valentín Campa lograra la hazaña (trabajo de miles de marxistas) de darle el registro a un partido perseguido, acosado, con frecuencia viviendo en el clandestinaje, con un millón de votos, decidió suicidarse en 1981. Caudillos provenientes del PRI (Cuauhtémoc Cárdenas, López Obrador, Marcelo Ebrard…) e intelectuales oportunistas en búsqueda de poder, dieron al traste con las luchas ideológicas del comunismo mexicano’. Considero que, por la brevedad del artículo, no pudo precisar que en realidad, Campa fue candidato presidencial del Partido Comunista Mexicano (PCM), sin contar con registro legal y, efectivamente, de acuerdo a la versión difundida, logró un millón de votos, que, desde luego, no contaron en las mediciones oficiales. Además, que el PCM obtuvo en 1978 el registro condicionado para participar en las elecciones federales intermedias de 1979 (integrando la Coalición de Izquierda con el PPM, PSR y MAUS), en las que no sólo refrendó el registro, sino que también consiguió llevar a la Cámara de Diputados un importante número de diputados federales (entre ellos Campa), integrados como Grupo Parlamentario Comunista. Y en 1981, las organizaciones que participaron en la Coalición de Izquierda, más el Movimiento de Acción Popular, se fusionaron en el Partido Socialista Unificado de México (PSUM). Para en 1987, el PSUM, junto a otras organizaciones, constituyeron el Partido Mexicano Socialista (PMS), que llevó como candidato presidencial en las elecciones de 1988 al ingeniero Heberto Castillo, quien, al no levantar su campaña, declinó en favor del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, candidato del Frente Democrático Nacional (PFCRN-PPS-PARM, partidos con registro y un amplio mosaico de organizaciones políticas, sociales, sindicales, sin registro).

“Y bueno, como usted bien lo ha señalado en otros artículos, el PMS, cedió registro e instalaciones al Partido de la Revolución Democrática (PRD, el Partido del 6 de julio que concibió Cuauhtémoc Cárdenas, partido que pretendió aglutinar en su seno al variado mosaico de la izquierda socialista y comunista, junto a sectores nacionalistas y progresistas), donde coexisten desde ex comunistas, ex socialistas, ex priistas (de los que buena parte no militaron en el pasado ni en la izquierda del tricolor) y otros istas, junto a otros pragmáticos aventureros de la política, los que como afirma corrompieron a la izquierda.

“Saludo la importancia de su artículo que ojalá fuera difundido para que se conozca y se trabaje como usted bien lo señala en la recuperación del legado de la izquierda y trazar y andar los caminos que nos lleven a un mundo más justo. Asimismo, como puntualiza: Marx y muchos otros vieron a la propiedad privada y al Estado como aberraciones, hechos antinaturales. Es tiempo de organizarnos para que desaparezcan. Las nuevas generaciones lo exigen”.

“Finalmente, a  reserva de adquirir y leer la obra coordinada por Martínez Nateras, aprovecho para saludarlo cordialmente, a la vez que lo felicito sinceramente por el Doctorado Honoris Causa, que merecidamente le fue otorgado hace unos días. Respetuosamente, Raúl Paz Reséndiz”.

El correo de Raúl Paz Reséndiz me dejó pensativo. No cabe duda: hay que seguir la discusión sobre el tema. Es necesario buscar resultados positivos. Mucho me temo que hemos llegado a una suerte de callejón sin salida. Los nuevos paradigmas nos obligan a ello. Estamos frente a desafíos desconcertantes. La globalización llevada a cabo por el neoliberalismo demanda una reflexión mayor. En la misma Feria de Minería, días después, encontré a personas que me comentaban el tema. Ricardo Alemán me hizo una rápida entrevista para su programa radiofónico. ¿Cuál es el camino, salvar los restos del naufragio o buscar un nuevo modelo? De ser así, ¿de dónde lo tomamos y cómo llevamos a cabo la tarea en medio de debates poco serios, ausencia de ideologías y búsquedas desesperadas?  En verdad, lo ignoro. Por ello me he confesado ser un dinosaurio atrapado en el hielo. En todo caso, me salva el sentido del humor y mi resistencia al olvido.

Quizás por desconcierto y orfandad, hace poco escribí sin razón aparente las siguientes líneas: En París me encontré con la idea de un sociólogo francés de prestigio: Actualmente todo proceso de modernización significa occidentalización. Es el rumbo que han tomado los países de Oriente o el que buscan los países africanos de mayor desarrollo. El camino lo han determinado las nuevas tecnologías que han revolucionado desde las industrias hasta la vida cotidiana. No quedan más que restos de otras propuestas de estilos de vida. Ahora, todo mundo quiere el consumismo y los modos de vida occidentales. A nadie le importan la existencia de una cada vez mayor pobreza en el mundo ni las diferencias abismales entre la miseria extrema y la riqueza insultante.

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