Tantadel

abril 11, 2014

Obama, ¿político ejemplar o racista?

Para The New York Times el presidente Obama es un enemigo de los migrantes, especialmente de aquellos que provienen de México, país pobre junto a la potencia. La cifra total es de unos dos millones de hombres y mujeres que creyeron poder vivir el célebre sueño americano. El reportaje del afamado diario estadunidense abunda en datos y severas críticas para el mandatario. Como reacción, el propio Obama respondió con una falsedad o al menos una brutal exageración: El 98 por ciento de los migrantes tiene antecedentes penales. El diario neoyorquino se apresuró a responderle al presidente que la mayoría eran faltas de tránsito, pequeñeces por las que la policía los detuvo y fichó, más como un acto racista que de justicia.

Nunca he sabido por qué los mexicanos piensan que nos va muy bien cuando en Estados Unidos hay un presidente demócrata y mal cuando el habitante de la Casa Blanca es republicano. Es una idea simplista, sin mayor fundamento que las necesidades de los norteamericanos de ser buenos vecinos desde poco antes de la Segunda Guerra Mundial. Roosevelt provenía del Partido Demócrata y necesitaba toda clase de apoyo para entrar en una brutal guerra con Japón, Alemania e Italia. Antes que otra cosa, los estadunidenses son “americanos” y viven y disfrutan el Destino Manifiesto. La llegada de Obama rompió con una larga tradición: el racismo. Llegó un negro a la Casa Blanca, pero pocos reflexionaron que se trataba de un hombre que posee la mentalidad del tradicional anglosajón, en consecuencia no ve con simpatía a los migrantes por más que sus antepasados hayan llegado en tal calidad. Personas que arribaban a EU buscando mejores y más dignas maneras de vivir.

Los mexicanos no se van a Estados Unidos por gusto, a vacacionar en largas jornadas de trabajo mal pagado, a arriesgar la vida al entrar en territorio norteamericano, lo hacen por la miseria de su propia nación. Somos pues, nosotros quienes expulsamos a millones de personas. EU está en lo suyo: busca frenar a toda costa la migración en un país de inmigrantes, donde prácticamente han desaparecido los pueblos originarios.

Pero los norteamericanos son de flaca memoria y de una poderosa y persistente tradición anglosajona, se puede ser negro, judío, japonés, ruso o mexicano, a todos logran asimilarlos con la idea de que en cada esquina aguarda el maravilloso sueño americano y pronto el dinero y el éxito fluirán. No es el único caso de racismo tenaz. Francia explotó pueblos negros y asiáticos y ahora que buscan refugio en el luminoso país de la libertad, la igualdad y la fraternidad, son maltratados, vejados y deportados. En España hay otro tanto, especialmente ahora que es parte de una Europa próspera. Cualquiera lo sabe: hay actitudes violentas contra aquellos que vienen de países pobres, sean de África, sean de América Latina. Luego de explotar a medio continente americano, los españoles se quejan, por ejemplo, de los ecuatorianos. Un taxista castellano me dijo son como animales, defecan en plena calle. Cualquiera bien informado ha visto en Internet fieros ataques de catalanes o españoles a africanos y latinoamericanos.

EU se ha poblado con inmigrantes de todo el mundo, unos han ido a buscar fortuna, otros, libertad. Muchos han tenido éxito, muchos más han fracasado. Ysi tiene inmigrantes de países orientales y árabes es porque las tropas yanquis han agredido violentamente a sus países de origen y al destruirlos en buena medida, muchos nacionales han emigrado hacia la potencia que los destruyó. Nuestro caso parece distinto y no. Miles y miles de mexicanos quedaron atrapados luego de la guerra de 1847, fueron despojados de sus tierras y de su identidad. El resto es bien sabido. Sus logros económicos atrajeron a los mexicanos pobres, sin tierras u oportunidades quienes optaron por buscar trabajo en esa potencia. Unos fueron legalmente, otros como pudieron. Ahora suman millones y alguna vez serán capaces, como Obama, de llegar al poder.

Es curioso ver cómo actúa Obama, primer negro en la Casa Blanca, con discretas pero severas dosis de racismo. Bajo su cordial sonrisa, se oculta un típico anglosajón, que piensa que los extranjeros vienen a quitarles oportunidades, cuando en realidad ayudan en la edificación del imperio. Es mano de obra barata, a veces esclava. Impresiona que el mandatario norteamericano sea el campeón de la política contra los inmigrantes. Pero hay algo peor, Obama ha llegado dos veces a la presidencia gracias al voto latino. Les agradece deportándolos. Es generoso. The New York Times afirma que Obama miente. Washington ataca: sí, los expulsados han cometido delitos mayores. El diario insiste que no, que el 80 por ciento de los dos millones de deportados infringió leyes insignificantes en todo caso. ¿Quién tiene la verdad? EU no es Ana Frank ni Gandhi y menos Mandela. Es un país impiadoso que ha crecido sobre el esfuerzo de inmigrantes a veces forzados como negros, judíos, italianos, cubanos, puertorriqueños, mexicanos y de muchas nacionalidades. Ha destruido naciones enteras y sometido a otras más. Por ahora domina al mundo. ¿No podría ser una nación pacifista y tolerante? Ni todos los musulmanes son terroristas ni todos los mexicanos son criminales.

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