Tantadel

mayo 26, 2014

Guillermo Ceniceros, un grande en la UAM-X

Desde que Guillermo Ceniceros comenzó su carrera ha tenido críticas y comentarios favorables a su arte, sea de caballete o sobre muros: Margarita, Nelken, Antonio Rodríguez, Jorge J. Crespo de la Serna, Bertha Taracena, Raquel Tibol, Alaíde Fopa, Julio Solórzano, Elías Nandino, Armando Torres Michúa, Evodio Escalante, Santiago Genovés, José Ángel Leyva, entre otros más. Ceniceros tiene su propio museo y dos estados disputan su nacimiento, desde luego, con sentido del humor: Durango y Nuevo León.

Nacido en El Salto, Durango, en 1939, estudió en Monterrey y se formó en el Taller de Artes Plásticas de la Universidad de Nuevo León. Ya en la ciudad de México, Guillermo Ceniceros tuvo la oportunidad de trabajar junto al notable artista plástico David Alfaro Siqueiros, quien ejerció una influencia que es posible notar más en la obra muralista que en los cuadros de formato pequeño. A pesar de contar con una edad semejante a la de varios de los integrantes de la Generación de la Ruptura, Guillermo optó por conservar un pie en la Escuela Nacional de Pintura y otro entre aquellos que consideraban un freno a la frase “No hay más ruta que la nuestra”. Esto significa que el mundo del artista duranguense es rico en matices y que lo mismo produce fantasías abstractas que reproduce pasajes de la historia mexicana. En ambos terrenos es seguro y original. A veces, en sus grabados se nota una revitalización de un tipo de arte que fue resultado de la intensa Revolución Mexicana, mientras que en obras de caballete hay una imaginación dedicada a jugar con formas y colores que surgen de sus pinceles con notable armonía. Una prueba de esta capacidad podemos hallarla en el Metro Copilco, más que en murales como el que se encuentra en la Cámara de Diputados.

En tal sentido, el propio Siqueiros escribió sobre Ceniceros en 1967: “Un creador que sabe dar a luz con los dolores de los partos valiosos en la marcha de la creación artística…” Estas palabras anticipan a un hombre que da con su propio estilo estético utilizando lo más valioso del arte universal para crear una escuela de corte muy personal. En una entrevista que le hizo al pintor, María de Lourdes Hoyos, a la pregunta ¿qué realidad pintas tú?, Guillermo responde: “Soy un fotógrafo frustrado porque no puedo pintar una realidad fotográfica, sólo puedo pintar la realidad que imagino…”

Otro aspecto que llama la atención de críticos y espectadores, de coleccionistas, es su insistencia en la exploración, lo comprobamos ahora que exhibiremos en la UAM-X diseños novedosos de figuras volátiles y en complicadas posturas, sobre amate, donde apenas queda algún espacio para reposar la vista. La exposición denominada  “20 trípticos para el Laboratorio Experimental Contemporáneo”, muestra un juego visual insólito que Ceniceros había esbozado en trabajos anteriores como uno donde le rinde homenaje a los llamados tres grandes de la pintura mexicana. La diferencia principal es que aquí eran los rostros de los artistas y ahora son figuras humanas, principalmente femeninas, donde sus distintas y extrañas posiciones brindan un juego lúdico y un equilibrio perfecto.



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