Tantadel

mayo 07, 2014

Inusitada reunión literaria en Bellas Artes

El pasado domingo, con un lleno absoluto en la Sala Manuel M. Ponce de Bellas Artes, docenas y docenas de autores de minificciones se reunieron a darle la bienvenida a un libro singular: la antología Minificcionistas de El Cuento, revista de imaginación, integrada cuidadosa y amorosamente por Alfonso Pedraza. Al mismo tiempo fue un homenaje emotivo al escritor Edmundo Valadés, quien fundara y dirigiera hasta su fallecimiento la legendaria revista, hoy de culto. La presentación de la obra editada por Ficticia fue divertida y gozosa. La mayoría de los autores seleccionados estuvieron presentes e intercambiaron felicitaciones y hasta nuevos libros. Allí estaba una destacada autora de relatos breves, Queta Navagómez, con su más reciente libro: Hadas ebrias, publicado por la UNAM, y una lista enorme de fanáticos del género de mínimas proporciones.

Las palabras de los presentadores fueron reflexiones sobre el origen y el éxito de la minificción o del microrrelato, según la terminología, pero también se refirieron al gran Edmundo Valadés, a sus méritos como un logrado cuentista y su legado como editor. Alfonso Pedraza hizo un recuento de quienes colaboramos en la revista El Cuento y los clasificó por generaciones y nacionalidades.

No cabe duda que el género breve, a veces diminuto, que no debe rebasar, según yo, una página, que no debe ser una frase ingeniosa o una broma, sino un relato articulado de final inesperado, ha tenido un enorme éxito. Al mismo tiempo que en el Palacio de Bellas Artes aparecía la citada antología, en la Feria del Libro de Buenos Aires se preparaban lecturas sobre esos cuentos de limitadas proporciones, que han triunfado de modo aplastante sobre la novela-río. En México, es posible que los orígenes estén en autores como Julio Torri y la poderosa presencia del escritor argentino Jorge Luis Borges, autor de una de las mayores revoluciones literarias del mundo contemporáneo. Pero es con narradores como Juan José Arreola y Edmundo Valadés que su éxito se consolida y se extiende. Basta con asomarse a la multitud de blogs de jóvenes para probar la aseveración.

Imagino, no soy un estudioso del género como Lauro Zavala, sino un practicante consuetudinario que arrancó la tarea de hacerlos desde los 18 años de edad, que los tiempos modernos son más tolerantes con los textos de medidas reducidas que con las novelas que nos amenazan con tramas que rebasan medio millar de páginas.

Alfonso Pedraza y colegas como Marcial Fernández de Ficticia, Javier Perucho y Luis Bernardo Pérez, entre otros, han tenido la paciencia de buscarlos, recopilarlos y escribirlos. Es una hazaña en absoluto menor que está viendo resultados portentosos. Comenzaron apoyados en internet y en una empresa editorial que ha crecido con celeridad gracias a esas historias breves que suelen desatar la imaginación de los lectores. Las minificciones o microrrelatos, o como quieran denominarlos, están plenamente en el reino de la fantasía pura.

No hay comentarios.: