Tantadel

junio 20, 2014

Corrupción, actividad favorita de los mexicanos

Según una encuesta reciente del INEGI, México vive intensamente la corrupción. Si fuera una especie de futbol, la viviríamos y disfrutaríamos intensa y pasionalmente. Nunca fue una sospecha esta devoción o práctica, fue una certeza ahora confirmada por diversas instituciones de reconocido prestigio. Entre los más corruptos de este cerrado torneo, están los policías, los partidos políticos y en consecuencia la política y los funcionarios. La diferencia entre el antes y el después radica en que antes era una sospecha, ahora todos han mostrado su entusiasmo por la corrupción. En la encuesta del INEGI, de acuerdo a la Encuesta de Calidad e Impacto Gubernamental, precisó que la desconfianza es algo generalizado.

El 70 por ciento de los mexicanos, (¡siete de cada diez!) no le tiene confianza al Ministerio Público. Prefiere no acudir a levantar un acta debido a la corrupción imperante en esa importante instancia de justicia. Más de la mitad de los jóvenes están ciertos que los partidos políticos son un negocio y están repletos de personas propensas a la corrupción. En los diputados, sólo confía el 18 por ciento. Imagino que son sus beneficiarios y familiares, asimismo acomodados en sus métodos turbios. El Ejército, en el informe respaldado por El Colegio de México, disfruta de un cómodo 62 por ciento. ¿Sería ésta la percepción de los mexicanos en los meses aciagos del movimiento estudiantil de 1968 y poco más adelante en la que muchos denominan guerra sucia contra los que imaginaron que sólo la guerra de guerrillas sería liberadora?

Pero eso es parte del pasado, no deja de ser muy grave que en estos momentos, luego de dos derrotas presidenciales del PRI, doce años de panismo y el regreso del primero, donde un tema importante fue la corrupción imperante, ésta haya aumentado sensiblemente. Pocas personas se salvan y por cierto allí no están incluidos los intelectuales, cuyas maneras y estilos para participar en la corrupción son más refinadas y enigmáticas. La iniciativa privada tampoco se salva. Y suele ser de atroces resultados para el país. Pensemos sólo en casos recientes: Oceanografía o en Mexicana de Aviación. La pregunta es ¿cuándo dejaremos la corrupción? ¿En qué momento los mexicanos combatiremos seriamente esa lacra que nos viene de muy lejos y que siempre ha vivido al amparo del poder? Los millonarios suelen hacer fortunas con la ayuda del gobierno.

En las declaraciones que acompañaron la nota que comentamos, el presidente del INEGI Eduardo Sojo Garza Aldape, explica que un porcentaje serio tuvo experiencias de corrupción al realizar algún trámite o solicitar un servicio público. “Ya no es que hemos escuchado que hubo corrupción, ya no es que un conocido me dijo que el primo de un amigo. Ya es efectivamente cuando uno hace un trámite…” Esto es, no nos contaron acerca de un hecho de corrupción, sino que los hemos vivido. Recuerdo a una de mis maestras de primaria, digna y honorable, enfurecía con la creciente corrupción y no veía freno o control. Nos precisaba en clase: En México, un ochenta por ciento se despierta con la idea de extorsionar al veinte por ciento restante. Allí estoy yo.

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