Tantadel

julio 02, 2014

Cuba, entre el socialismo y el capitalismo

Hace unos días entró formalmente en vigor la nueva Ley de Inversión Extranjera en Cuba. Con tal legislación la inversión privada, nacional y extranjera podrá actuar con libertad en el que fuera llamado primer territorio libre de América, el país que en 1959 asustaba al capitalismo con sus propuestas incendiarias. El comunismo había nacido en tierras americanas, en el continente que EU siente suyo, donde todavía se respira la Doctrina Monroe. Imposible olvidar que durante la guerra de Inglaterra con Argentina por las Islas Malvinas, la primera nación contó con el apoyo logístico a través de sus satélites para vencer aparatosamente a la segunda. Es verdad, los tiempos han cambiado y los países latinoamericanos no son sumisos como eran en los años de la naciente Revolución Cubana, en los momentos dramáticos en que Fidel Castro se mostraba como comunista e invitaba al resto de Latinoamérica a romper su dependencia con el capitalismo y seguir la misma vía que la guerrilla mostró en la isla caribeña. Tiempo después, en Chile, Salvador Allende hizo camino al llegar al socialismo por el camino electoral, por la vía pacífica. Vaya época formidable.

Pero el socialismo encabezado por la Unión Soviética se derrumbó estrepitosamente, la poderosa China gradualmente dejó el comunismo ortodoxo y aceptó el capitalismo. Dijo a modo de explicación: Un país, dos sistemas. En Vietnam se ha dado un fenómeno similar, pero de menor envergadura, y finalmente hoy Cuba pierde la batalla y se somete (no había otro camino) a la economía de mercado. El capitalismo salvaje no sólo triunfó, sino que se fortaleció y poco queda de la utopía de Marx, Engels, Lenin, Trotski, Mao y Guevara, por sólo citar a un puñado de revolucionarios. Fidel Castro, desde su avanzada edad, enfermo y postrado, ve la tragedia. El sueño se acabó, diría John Lennon, y repetiríamos los que militamos en la izquierda histórica, ajenos al poder del sistema vigente.

Es una realidad triste. Siguen miles de jóvenes dando la batalla, pero desarticulados, sin ideas importantes, profundas, sólo indignados, plenos de malestar ante las atrocidades de la libre empresa. Rompiendo vitrinas y gritando consignas inútiles que en nada conmueven a los trabajadores; así no se avanzará. Y algo peor, si la maltrecha Cuba logra salir de sus agudos problemas económicos merced a la inyección de dinero procedente del capitalismo, el fraude histórico, la broma pesada de la historia a las ideas del marxismo o del anarquismo, se consolidará. Marx hablaba del ir y venir de las mareas revolucionarias. Está visto que por ahora las aguas se han retirado, alguna vez regresarán. El capitalismo, tampoco el Estado de bienestar, no eliminan las contradicciones ni producen la desaparición de la lucha de clases. Así que las utopías no han muerto ni las pugnas internacionales han cesado con la muerte del comunismo.

Habrá que seguir de cerca el caso cubano. Sigue siendo una experiencia interesante y útil en estos momentos en que la izquierda a escala internacional ha desaparecido o se oculta tan bien que no la vemos. Existe a lo sumo un encubrimiento que en México, por ejemplo, ha dado pésimos resultados. Vemos a una “izquierda” negativa como lo es el centro y la derecha, que únicamente piensan en sus intereses materiales, sin ideología, buscando un poco más de justicia social y algo más de democracia.

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