Tantadel

septiembre 17, 2014

La descomposición del PAN

Asombrados, hemos visto cómo el partido de la derecha, Acción Nacional (que cumple 75 años de fundado), ha entrado en vertiginosa descomposición. Por años trató de decirnos que era un organismo incorruptible, de hondo catolicismo, de valores positivos y un ejemplo a seguir. Fue un organismo que parecía tener una ideología, sí, reaccionaría, pero seguro de sus verdades. Gradualmente, en la medida en que el PRI se envilecía henchido de arrogancia, casi en silencio, el PAN creció. Con un caudillo que anticipó los males del conservadurismo, Vicente Fox llegó finalmente a la casona presidencial. Su discurso no era el tradicional de los dirigentes panistas. Era el de un ranchero común y corriente, dicharachero y en apariencia salvador. Era un caudillo sencillo y ramplón. Sin embargo, dio los primeros pasos para que viéramos los talentos políticos de la derecha.

Como candidato usó un lenguaje sexista. A Francisco Labastida, su opositor del PRI, le dijo “La vestida”, “mandilón”. Más adelante habló de las lavadoras de “cuatro patas” refiriéndose a las mujeres. Ya antes, Diego Fernández de Cevallos había sido desdeñoso con ellas: las calificó como “el viejerío”, lo que provocó la indignación de la poeta y política (primera gobernadora) Griselda Álvarez, quien respondió con una serie de sonetos dedicados a “las barbas”. Tenemos, pues, datos que prueban el atraso del panismo.

En estos días que tendrían que ser de castidad para ver si recuperan un sitio adecuado en las preferencias electorales, se muestran como patanes: un día van a Brasil y se emborrachan, acosan a una mujer y al marido lo golpean con saña. Otro más aparecen con prostitutas en pleno romance. Finalmente, un distinguido panista se refiere al futbolista brasileño Ronaldiño como un “simio” y para colmo lo sube a las redes sociales. ¿El panismo es el “salvador de la patria”, el partido de los “decentes” y religiosos ciudadanos?

Es verdad que no son los únicos derechistas del mundo que muestran su verdadero rostro. Los hemos visto en distintos países del mundo, hasta en la culta Francia. Pero en México, históricamente, han intentado ser los buenos y respetables católicos, los que tienen la razón. Sólo aquellos que como el historiador Gastón García Cantú (El pensamiento de la reacción mexicana) analizó el trasfondo del conservadurismo, han vislumbrado lo que su palabrería, en discursos y escritos, oculta.

El PAN no es el mismo de 1939, cuando Gómez Morín lo fundó. Es peor. Porque gracias a la toma del poder, hemos podido verlos como son, imperfectos y corruptos, les gusta el dinero y el poder, mienten y no son tan respetuosos de los valores cristianos que dicen defender. La historia nacional registra tremendas acciones de los conservadores, provocaron divisiones en el país, dieron golpes de Estado, trajeron monarcas extranjeros, apoyaron los peores momentos de la Iglesia católica, se opusieron a la Independencia, a los liberales encabezados por Benito Juárez, a la Revolución Mexicana, a las acciones del general Lázaro Cárdenas, al libro de texto gratuito…

Tuvimos, gracias al PAN, doce años atroces, de pésima administración y desatinadas gestiones políticas. Fox y su familia son una prueba innegable de la corrupción. Esperemos que de algo sirva la lección, a ellos, los panistas y a nosotros, los que no lo somos, pero acudimos a las urnas en busca de buenos gobernantes.

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