Tantadel

septiembre 12, 2014

La visión del Zócalo vencido

A pesar del atroz deterioro que los tiempos modernos le han infligido al Zócalo, nuestra Plaza de la Constitución, mantiene cierto decoro, una belleza notable. Pero los políticos insisten en degradarlo. Lo han convertido en un sitio de usos múltiples y todos soeces. Corazón del país, lugar cívico por excelencia, hoy sirve para que maestros inconformes de la CNTE vivan largas temporadas, lo conviertan en retrete, comedor y basurero. El jefe de gobierno en turno lo hace útil para tocadas de rock. Ahora poderosos funcionarios lo han utilizado como estacionamiento. Es una pena, allí está la hermosa Catedral Metropolitana, acaso el edificio más bello de América y el severo Palacio Nacional, testigo del paso de nuestra desconcertante historia. En un libro que me editó Porrúa, Antigua grandeza mexicana, empresa que tiene sus oficinas a media calle de la plancha de cemento, escribí sobre su belleza perdida, la veo ya sin fuentes ni vegetación, en manos de toda suerte de manifestantes y vendedores ambulantes. El ombligo del mundo para los aztecas, para mí es legendario y sagrado.

Durante la época de Manuel Camacho como operador político de Carlos Salinas, y regente del DF, hizo modificaciones absurdas al Paseo de la Reforma. Encontró la obstinada resistencia del Dr. Silvio Zavala, uno de los mayores historiadores del castellano y hombre de brillante historial diplomático e intelectual. Conozco bien el conflicto porque las críticas del Dr. Zavala fueron publicadas en el suplemento cultural El Búho, que fundé y dirigí hasta su extinción. Uno de los artículos de Zavala terminó en un breve libro: la defensa de la Diana cazadora, cuyo entorno, explicaba el historiador, es en todo el mundo boscoso, en consecuencia, debería estar lo más cercano posible al bosque de Chapultepec. Obvio, encontró el desdén del político entonces priista.

Ahora, Miguel León Portilla, sin duda la figura intelectual más destacada de México, critica con aguerrida sinceridad el uso que los políticos del PRI y del PRD le conceden al Zócalo. Le parece que la Plaza de la Constitución no debe servir como estacionamiento ni como pista de patinaje o lugar para ambulantes. Alguna vez, la actriz María Félix, dijo en tiempos del citado Camacho, que aquello era un cochinero, lo que provocó en el funcionario y sus seguidores una rabiosa reacción.

No cabe duda que los funcionarios han degradado a nuestra plaza más llena de historia. Sirve para festivales de tercer orden o para protestas inútiles, ha sido hasta un inmenso baño. No escucharon al Dr. Silvio Zavala, esperemos que ahora escuchen a Miguel León-Portilla, una voz mesurada y sensata. No hay justificaciones para ninguna de las cotidianas agresiones que el gobierno capitalino y el federal cometen en su contra. El patinaje sobre hielo es divertido, pero es una trampa organizada con afanes políticos, para atraer votos de jóvenes. En todo caso hay mejores lugares que el Zócalo. Sería una hazaña si un político sensible le regresara a la plaza de la Constitución su dignidad perdida.

Aprovecho la nota para invitar a los lectores al homenaje que la UAM-X le hará a don Miguel León-Portilla, el 14 de octubre al mediodía, como parte de los festejos del 40 aniversario de su creación. Lo acompañarán el antropólogo Eduardo Matos Moctezuma y la cronista Ángeles González Gamio. Cabe advertir que el historiador tiene, entre sus muchos reconocimientos, el Doctorado Honoris Causa entregado por la UAM. Su casa, la casa del autor del magistral libro La visión de los vencidos, es la UNAM, pero también lo son El Colegio Nacional y la institución que coloquialmente llamamos “la Metro”.

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