Tantadel

septiembre 10, 2014

Shinzaburo Takeda en México

La UAM-X hace dos días inauguró una muestra memorable que nos pone en la vanguardia en cuanto a las artes plásticas en instituciones de educación superior. La Cuarta Bienal de Artes Gráficas Shinzaburo Takeda. Ella es el resultado de una intensa labor que lleva más de veinte años. El principal promotor de la épica tarea es, desde luego, el maestro japonés de origen, afincado en Oaxaca, Shinzaburo Takeda. No es posible hablar de grabado sin mencionar lo que este artista nos ha legado. En México y en diversos países del orbe es un punto de referencia por la magnitud y belleza de sus obras y las de sus alumnos, trabajos con frecuencia osados, audaces.

Ahora tenemos muchos de ellos, al alcance de la comunidad universitaria, especialmente para aquellos sensibles a las manifestaciones gráficas. La variedad y riqueza son notables. Los artistas plásticos convocados ofrecen una cosmovisión estética única y realmente plural. Los trabajos provienen de distintas escuelas, algunas son propias, y otras más pertenecen al ámbito de la búsqueda, pero todos los resultados son por demás inquietantes, de una intensa belleza formal y de sutiles mensajes.

El maestro Takeda, qué duda cabe, ha enriquecido no sólo a Oaxaca y a México en general, sino al mundo de las artes plásticas, en especial del grabado. Su presencia generosa ha sido memorable, su huella es ya inolvidable y profunda. Oaxaca es un punto distinguido para las artes plásticas, cuna de pintores como Tamayo, Toledo y Morales, no únicamente se recrea con su propia y original imaginería, sino que así como ejerce influencia universal, acepta las aportaciones de otras tendencias. Con la presencia del maestro Takeda, se reinventa el trabajo plástico, especialmente el grabado. Japón que nos legó en buena medida el aprecio por las miniaturas literarias con el haikú a través de Juan José Tablada, ahora ha dado un fuerte impulso a la estética plástica a través del maestro Shinzaburo Takeda.

Es natural que haya sido Oaxaca el punto donde el artista asiático decidiera utilizar como casa y desde allí lanzar una serie de provocativas convocatorias que han recibido una entusiasta respuesta. Llegan de todos los países, de artistas que no estaban familiarizados con la luz y el color de un estado lleno de matices, que ha sabido conservar sus valores e identidad sin que ello se convierta en una pesada losa nacionalista.

Las piezas ganadoras son la mejor prueba del valor de Takeda como artista plástico y como profesor que decide compartir su sabiduría y su capacidad creativa.

México, país de grandes pintores y grabadores, que ha creado sus propias escuelas capaces de conmover a la humanidad, ahora se hermana con Japón a través del maestro Shinzaburo Takeda. Como parte de la comunidad universitaria, estamos orgullosos de exhibirla en la UAM-X y sobre todo de darle la bienvenida a un artista de la estatura monumental de Takeda.

Las anteriores bienales han dejado cifras de visitantes asombrosas. El número de asistentes ha sido notable, un éxito que deja en claro no sólo la importancia de sus participantes y los méritos de quien ha hecho realidad el proyecto: Takeda. Es, asimismo, la prueba de que el grabado es un arte del mayor rango y no algo menor como algunos críticos consideran. Es como el cuento dentro de los géneros literarios: no es el hermano menor de la novela, es un arte propio, con reglas distintas. El grabado es una prueba de que no sólo los murales llegan a muchos ojos, sino que es posible que se muevan entre multitud de manos y ojos ávidos de ver manifestaciones estéticas distintas.

Con esta memorable muestra de la Cuarta Bienal de Artes Plásticas, en la que estuvo el maestro Takeda y varios de sus discípulos y diplomáticos extranjeros, funcionarios universitarios y alumnos, una hazaña estética, la Coordinación de Extensión Universitaria de la UAM-X, abrió los festejos culturales por el cuarenta aniversario de nuestra institución educativa. Una fiesta para el grabado.

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