Tantadel

octubre 31, 2014

La Medalla al Mérito Artístico de la ALDF

Me ha correspondido la fortuna de hablar en nombre de quienes reciben la Medalla al Mérito Artístico de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Es una situación compleja. Significa hacerlo por personajes de distintas vocaciones, orígenes y formaciones, todos exitosos. En principio, puedo señalar que un reconocimiento de esta magnitud a todos nos distingue. El cuerpo legislativo de la ciudad capital, un inmensa y compleja urbe, capital de un gran país, tiene un peso enorme y sus acciones, políticas o culturales, no pasan desapercibidas. Pensemos algo más: es un recinto plural y democrático, donde se toman decisiones que afectan a millones de capitalinos. Es uno de los ejes claves de la Ciudad de México y esta megalópolis con frecuencia sacude a la República entera. Es el centro de los poderes y el sitio donde están las más prestigiadas instituciones. Su historia es asimismo fascinante. Asentada sobre la capital del antiguo reino azteca, es ahora el punto clave del país en su conjunto. No es, sin embargo, un lugar sólo destinado a quienes nacimos, como yo, aquí, su generosidad es proverbial y acaso única: la mayoría de sus gobernantes han provenido de otros puntos del país.

No debemos olvidar nunca, que México no es un país atrasado en materia de arte, que sus pintores, cantantes, escritores y bailarines le han dado grandeza a la nación. La globalización llega con nuevos y brutales desafíos, entre ellos el menor aprecio por las bellas artes ante la apabullante diversión de corte televisivo.

Con apego a la brevedad solicitada, menciono algunos de los muchos méritos de quienes hoy recibimos la Medalla al Mérito Artístico 2013: Elisa Carrillo Cabrera es Prima Ballerina en el Ballet de la Ópera de Berlín, algo nada fácil de conseguir a menos que se posea su inmenso talento y amor por llevar a cabo su vocación con el rigor que demanda. Formada en el DF, en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del INBA, premiada en México y en el extranjero, es una artista que nos prestigia y llena de natural orgullo. Inútil es añadir que ha bailado en los foros más rigurosos, como en San Petersburgo, Rusia. El Conaculta la nombró Embajadora de la Cultura de México.

Adolfo Mexiac es un pintor y grabador que proviene del Taller de Gráfica Popular. De muchas formas es parte de la célebre Escuela Mexicana de Pintura. Su participación en exposiciones individuales y colectivas es larga y suma más de ochenta. Se le ha reconocido asimismo como un muralista de talla en un país que revolucionó tanto las técnicas del muralismo como sus temas. Mexiac ha sabido mantenerse dentro de la tendencia que encabezaron Rivera, Orozco y Siqueiros.

Alfredo Nieto Martínez debe más su excelente reputación al muralismo que a la pintura de caballete y la gráfica. Su obra es amplia, siempre realizada bajo redes de preocupaciones sociales. Su obra se halla en multitud de edificios, básicamente públicos. Ha tenido un sinfín de exposiciones dentro y fuera de México. Vale la pena mencionar que trabajó estrechamente con Luis Nishizawa.

Antonio González Orozco. Muralista, grabador y escultor. Ha realizado murales excepcionales. Destacan los del Castillo de Chapultepec, el de la Casa de Francisco I. Madero en Coahuila y el del Hospital de Jesús. El maestro González Orozco tiene un alto número de exposiciones individuales en México y en el extranjero. La UNAM tiene obra suya. Infatigable, trabaja en un nuevo mural para Chihuahua.

En mi caso, imagino que me es otorgada porque todos mis libros, novelas y cuentos, obras autobiográficas, transcurren en la Ciudad de México. A pesar de haber vivido largas temporadas en el extranjero, mi centro de acción es la urbe donde nací. Estoy aquí como resultado de la propuesta de la UAM-X, mi casa de trabajo, en la que la Dra. Patricia Alfaro Moctezuma es la rectora.

Me siento muy bien acompañado, orgulloso de mis compañeros. Imagino que todos coincidimos en insistir que el Estado, en sus distintos niveles y grados de composición, deben mantener la costumbre de estimular las artes, la cultura. Es parte de sus tareas. Aristóteles le señalaba al poder, en su obra La política, la importancia de estimular las artes. No hay grandes naciones que hayan prescindido de la educación y la cultura. En los llamados Estados de bienestar, Finlandia, por ejemplo, los dirigentes políticos señalan que la clave de su éxito está en la educación y la cultura. México debe hacer suya esa misma idea para sortear tanto los problemas del desarrollo interno como para resolver los enigmas que le propone una globalización más forzada que natural.

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