Tantadel

octubre 19, 2014

Las antologías de terror

No existe cultura que no haya tenido devoción por el miedo.

Dentro de la literatura fantástica, el suspenso y el miedo juegan un papel determinante. Al ser humano le gusta sentir terror. Por ello desde tiempos remotos, cuando no aparece por sí solo, lo inventa, y en tal sentido nada hay mejor que la literatura. Esta manifestación, enriquecida con la cinematografía, no cesa de provocarnos pavor.
Nuestra capacidad para el temor, la más antigua de las emociones humanas, aumenta. No existe cultura que no haya tenido devoción por el miedo; incluso, en muchas de ellas, ha sido su principal soporte. Para qué citar religiones: todas se basan en castigos y tormentos brutales, en el temor a la deidad. PoeLovecraftDunsanyKafkaMaupassant,WellsWalpoleFanúStockerVilliers de L’Isle AdamQuirogaKing,Rice, no son sino un puñado de autores de lo sobrenatural, frecuentemente recogidos en antologías, que apenas muestran la riqueza de tal corriente.
Hay dos antologías de terror fundamentales: la de Roger Callois y la que realizaron en Argentina BorgesBioy Casares y Silvina Ocampo. Una reciente, básica asimismo, la de Italo Calvino (Cuentos fantásticos del XIX, ediciones Siruela) se remite a las dos y hace variar la suya de modo tal que sea más claro el mundo de lo sobrenatural, el que crea, como señalaTodorov, la perplejidad.
Las tres antologías tienen más de un rasgo común, incluso en las simpatías por los autores fantásticos. Son muestras de un universo casi infinito en donde el miedo campea. Cynthia Asquith, también autora del género, hizo una sorprendente recopilación que en español editara Emecé: Los mejores cuentos fantásticos, con prólogo de Elizabeth Bowen, cuya intención es ver los fantasmas alrededor de 1950. Aquí el terror tiene ciertas características, no son ya los elementos góticos, los que han quedado en el desván de la parodia al ser utilizados como broma por Oscar Wilde en El fantasma de Canterville.
Algunos españoles, amantes del género, han hecho antologías; destaco los trabajos de Rafael Llopis, publicados en tres volúmenes por Alianza Editorial bajo el título global de Antología de cuentos de terror, y el deJuan J. López Ibor, en dos tomos lujosamente editados por Laboren 1967: Antología de cuentos de misterio y terror. En esta última la mayor aportación es el intento de rescatar autores hispanos que escribieron temas fantásticos, una vertiente, por cierto, muy poco española o que choca con el tradicional y a veces pedestre realismo de los peninsulares.
Bruguera, hace tiempo publicó una selección de Laurette Naomi Pizeren varios tomos (Las mejores historias siniestras) que vale la pena por la incorporación de textos o fragmentos de escritores que sólo de paso y a veces por accidente tocaron la literatura de terror: NabokovSusan SontagGravesGreen, etcétera.
Mención especial merece un libro, Pasaporte para lo sobrenatural, relatos de vampiros, brujas, demonios y fantasmas, Alianza Editorial deBarnhardt J. Hurwood, quien, no satisfecho con las viejas ordenaciones, recurre a una nueva metodología para su trabajo y consigue mostrarnos la universalidad del miedo. No importan la distancia y el tiempo, los seres malignos aparecen en todas las civilizaciones, por distintas que éstas sean.
El vampiro, el hombre lobo, el fantasma, el diablo, surgen lo mismo en la antigua China o en el Japón que en Inglaterra o Argentina. Ésta quizá sea la antología más ilustrativa respecto a la amplitud de la fantasía y a las tremendas coincidencias que se dan en lugares opuestos. Habría que añadir, una rareza: Mis suspenses favoritos de Alfred Hitchcock y acasoLas 25 mejores historias negras y fantásticas, de Jean Ray.
El choque con lo sobrenatural produce en el hombre idénticas reacciones, sentimientos y pasiones. Sin el miedo estamos incompletos, es normal padecerlo. La literatura fantástica, por ello, lo representa de manera más honda y compleja. Las antologías dan idea de la amplitud del tema, pero lo mejor es, luego de leer a la multitud de autores fantásticos, hacer la propia.
   En algún momento cundió una acusación sobre la literatura fantástica en todas sus variantes, yo mismo la padecí: es literatura de evasión social y política. Falso, tiene asimismo compromisos, pero son más profundos y simbólicos. La gente no lee obras de Poe y Lovecraft para evadir la realidad, sino para conocerse mejor y más profundamente.

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