Tantadel

diciembre 22, 2014

México en los medios

En el extranjero los medios de comunicación tradicionales no tienen mayor información sobre México. No somos noticia. Cuando estudié el postgrado en Francia, tan no éramos noticia que escribí un artículo afirmando que aparecíamos en los periódicos o en la televisión a menos que hubiera una matanza como la de Tlatelolco. Aquello parecía una idea descabellada, exagerada.

Pero así era. Había que aguardar las cartas familiares, las noticias telefónicas o, en el colmo de la velocidad, ir a la embajada mexicana a leer los diarios de la semana anterior. No era fácil, pues, estar bien informado acerca de los sucesos nacionales. En Moscú, alrededor de 1980, una delegación de marxistas mexicanos, donde estaba yo, tuvimos un encuentro con compatriotas estudiantes de la Universidad Patricio Lumumba. Los jóvenes compatriotas querían noticias frescas del país, las que podíamos darles nosotros.

Ahora es diferente. Cierto: somos una aldea globalizada. Pero abruma la información de la metrópoli: Estados Unidos. En Venecia, por ejemplo, una carrera de pequeñas embarcaciones, parecidas a las góndolas, permite que los competidores naveguen disfrazados de Santa Claus. Algo ridículo en un país de poderosa y fascinante historia, de gran personalidad. En las hermosas plazas y estrechas callejuelas se confunden venecianos y norteamericanos vestidos como árboles navideños, algunos llevan gorros rojos y cuernos de reno de peluche.

¿Y México? No vi en los noticiarios televisivos ningún dato sobre el país donde España cabe casi cuatro veces. Ah, pero a mi correo no cesaba de llegar información detallada del país: marchas, protestas, indignación por los pasados sucesos de Guerrero, artículos de columnistas afamados irritados por la familia Salinas, críticas a Peña Nieto, malestar por la corrupción del perredismo en la ciudad capital... Una larga lista de quejas, infinita.

Supongo que algo semejante ocurre en ciertos países europeos, pero para eso son las redes sociales: para mostrar inconformidades que no hallan cabida en los medios de comunicación usuales. Es decir, y todos lo sabemos, no hay secretos a escala mundial, todo lo que ocurre en un país (Wikileaks ya lo probó) se sabe en el resto del mundo. Las verdades y las mentiras, las exageraciones y cualquier clase de información que a una persona con internet se le ocurra pensar y escribir, es recibida en cualquier teléfono celular.

Lo digo porque a falta de información mexicana en Italia, cada vez que abro mi correo recibo cientos de mensajes sobre el estado de la nación.

Ese lo conozco más o menos bien y hasta me siento capaz de interpretarlo, pero ¿y los demás? Bueno, no me toca resolver tal asunto.

Como tampoco soy intérprete de la historia mexicana, me corresponde el modesto papel de escribir sobre algunos de sus muchos sucesos. Trato de ser objetivo, pero la realidad me abruma y supongo que de pronto también soy exagerado.

Tal vez Vicente Fox haya tenido razón al decir que no todas las noticias son negativas, también las hay positivas. Ahora, ¿cuáles son, dónde están, cómo aparecen y cómo son comentadas?

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