Tantadel

septiembre 29, 2014

Carmen de la Fuente, homenaje

Hace unos días, la UAM-X llevó a cabo un memorable homenaje a tres mujeres: Yoloxóchitl Bustamante, María Luisa Mendoza y Rina Lazo. Me correspondió recibir a la primera y por fortuna me sentaron a su lado. En algún momento intercambiamos palabras sobre un escritor de origen portugués, Antonio Rodríguez, que le dedicó parte de su trabajo intelectual al IPN. Me anticipó que la institución a su cargo preparaba un homenaje.

Dos días después, pensando en Antonio Rodríguez, también maestro de la UNAM, pasé a recordar a una mujer que le dedicó parte de su vida al Politécnico: Carmen de la Fuente. Una mujer notable. Supe de su talento y sensibilidad, fui su lector y más adelante tuve la fortuna de hacerme su amigo. Su vida es legendaria y es una mujer que pertenece a la estirpe de las grandes figuras femeninas de México. Luchadora social, poeta distinguida, jamás abandonó esas dos descomunales tareas. Fundó el grupo y la revista Vórtice. Fue presidenta de la Tribuna de México, donde la vi por vez primera.

Publicó infinidad de libros maravillosos de teatro, poesía, relato, ensayo. Citaré algunos: De la llama sedienta, Las ánforas de abril, Nueva epístola a Fabio y Proceso de la memoria. Ahora están apareciendo sus prodigiosas obras completas. Pero ha sido en el teatro donde mayores logros tuvo Carmen de la Fuente. Cono sur y Nezahualcóyotl, brazo de león, ambas premiadas.

El Instituto Politécnico Nacional es el sitio donde Carmen de la Fuente dejó su mejor esfuerzo, la prueba es que es la autora del himno del IPN. Allí, por fortuna, se le rindieron en vida diversos homenajes y se le entregó la medalla Juan de Dios Bátiz como reconocimiento a sus más de treinta años de docencia.

Carmen fue una gran mujer, una bella, sensible, inteligente y aguda escritora, con una correcta postura política por añadidura. En un país donde la gente suele cambiar de ideología, ella permaneció fiel a las ideas avanzadas que contribuyeron a formarla en la UNAM y en un México donde la lucha era por las ideas.

Fui francamente muy afortunado de tener a Carmen de la Fuente como amiga y colaboradora. Tanto en el viejo Búho de Excélsior como en la revista El Búho, donde publicó poemas memorables.

En otros momentos, por ejemplo durante la presentación de sus Obras completas, hablé de la tarea literaria, estética de Carmen, ahora, luego de su lamentable fallecimiento no hace mucho tiempo, quisiera más bien señalar sus muchas virtudes y destacar entre ellas la generosidad y la bondad que la rodearon y que con su simple presencia emanaba. He conocido a muchas mujeres legendarias, grandes luchadoras y escritoras, como Elena Garro, Adelina Zendejas o Pita Amor, todas ellas, como Carmen, tenían grandes talentos artísticos, inteligencias privilegiadas, agudeza a flor de piel, pero nuestra querida amiga las superaba en cuanto a bondad y generosidad. ¿Es tan difícil ser bueno y decente en México? ¿Qué tan complejo es ayudar al prójimo o al menos no vituperarlo, calumniarlo, enlodarlo? A Carmen jamás la escuché criticar por sus defectos a otras personas, acaso por sus ideas reaccionarias. Pero a éstas siempre las combatió con energía y sin fines destructivos. La verdad es que yo pocos intelectuales y escritores recuerdo que hayan sido buenos (y la palabra suena hasta cursi, ramplona, porque nos hemos distanciado de los grandes valores) como Carlos Pellicer o Juan Rulfo o Juan José Arreola que nos daba clases de literatura sin cobrar un centavo.

Carmen de la Fuente fue una gran maestra, el título se lo ganó a fuerza de dictar clases, pero hay mucho más en el concepto: es una maestra de la vida, nos enseñaba la literatura y la política, pero asimismo nos mostraba el camino más adecuado para el país. Por fortuna, la literatura de Carmen de la Fuente sigue creciendo, cada día le descubrimos mayores valores y más talentos.

Carmen de la Fuente es una ya clásica dentro de las letras nacionales, ocupa uno de los más altos escaños. La recuerdo en un viaje a Campeche, caminamos por el mercado y haciendo paradas para comprar algún objeto popular, me hablaba de los Estridentistas, los describía física e intelectualmente. Logró verlos como fueron en su juventud: rebeldes, innovadores y alegres.

Carmen de la Fuente debe ser mantenida como un alto ejemplo de valores culturales y académicos, aquellos que el país que ella amó, necesita.

septiembre 28, 2014

Mi amor por Marguerite Duras

La escritora francesa nos deja una preciosa herencia en cada obra suya

Admiro mucho a Marguerite Duras, está dentro de mis grandes amores literarios, la respeto, me gusta su prosa y me encantan sus temas. Amo también, y acaso mis lectores pueden recordarlo, a otra Marguerite, la Yourcenar.
En sus Memorias de Adriano supe más de política que en 20 libros especializados. Parece más poética, menos dura, probablemente igual de inteligente y más emotiva. Ambas tienen algo en común: gustan de lo autobiográfico, utilizan para sus cuentos y novelas materiales que han visto de cerca. Su propia experiencia. Más atrevida, Duras suele hablar de sus pasiones y habla de sus amantes con gélidos sentimientos y frases breves. Tal vez a su edad sea posible hacerlo.
En su libro Escribir, traducido al castellano por Ana María Moix, narra unos cuantos textos imposibles de clasificar. En el primero, EscribirMarguerite Duras reflexiona sobre su tarea fundamental, la literatura. Para ello recurre a una serie de elementos que en otro escritor serían simplezas.
Por ejemplo, la agonía y muerte de una mosca la conmueve y se extiende a lo largo de unos diez minutos, consiguiendo darnos una agotadora idea de la vida. En otra parte del mismo texto surge una idea notable. “Un escritor es algo extraño. Es una contradicción y también un sinsentido. Escribir también es no hablar. Es callarse. Es aullar sin ruido”. Y de esta manera penetramos en el mundo luminoso de frases cortas y párrafos telegráficos, de la Duras. Junto a sus ideas sobre el quehacer literario, surgen sus amigos y sus amantes.
Asimismo están algunos de sus mejores libros, los cita para confirmar o disentir. Cuando concluí la lectura de este texto inicial, no supe si sus reflexiones acerca de su manera de escribir coinciden con las mías o con otras que he escuchado de bocas o palabras de novelistas y cuentistas, de poetas y dramaturgos. Creo que son muy personales, muy propias. Como lo es su duda de regresar o no al Partido Comunista. O su afecto por la familia Gallimard.
Lo importante es que, como la Yourcenar y Simone de BeauvoirMarguerite Duras nos deja una preciosa herencia en cada obra suya. El libro está dedicado a un joven aviador (como lo fueron André Malraux y Saint-Exupéry), quien falleció el último día de la Segunda Guerra, a los 20 años de edad, por una batería nazi, sobre territorio francés. La escritora nunca le conoció: se conmovió con la historia que en Vauville cuentan sus habitantes. Resta la leyenda y la gris lápida que lo recuerda en un panteón pueblerino. Gracias a este hermosísimo texto, el piloto inglés W. J. Cliffe, cuyo nombre está en la tumba, un huérfano que combatió por la libertad, ha alcanzado celebridad. La prosa de Marguerite Duras se dulcifica y se hace protesta por esta injusta muerte. La autora lloró ante la tumba de un niño que falleció “a una hora para siempre indeterminada”.
Pensé que si un anciano inglés, probablemente profesor del joven aviador de combate, no buscaba la tumba y le decía a los generosos habitantes de Vauville de quién era, la lápida hubiera tenido la palabra “desconocido” y quizás el niño guerrero no habría sido admirado y amado por Marguerite.
Hoy millones de lectores saben su nombre y que murió combatiendo: una batería alemana lo acribilló y su avión, un pequeño caza Meteor, cayó sobre las copas de inmensos árboles, en esas ramas el piloto agonizó. No falleció en tierra, pero más adelante la tierra le sirvió de mortaja. Puede estar orgulloso. Su sacrificio tuvo un sentido: el de la heroicidad y la valentía.
Para Marguerite Duras aquel día fue trágico, doloroso. Si el joven piloto inglés llega un poco más tarde a ese encuentro con la batería alemana, seguiría vivo. La guerra para Francia terminó casi al momento en que el caza atacó furiosamente. Esto la escritora no lo perdona. Se rebela contra un destino perverso. El aviador debió sobrevivir a la guerra. No fue así. Ahora su recuerdo, el de un combate que nadie presenció y una agonía que a nadie conmovió, está en las soberbias páginas de una de las mayores escritoras de nuestra época.
No es sencillo escribir, se requiere talento y cultura, sí, pero asimismo una absoluta sinceridad y devoción por la humanidad. El sufrimiento o el disfrute del mundo son propiedad del escritor. A veces como un castigo, otras como una merecida alegría. Ella dijo: “Yo soy una escritora. No vale la pena decir más”.

septiembre 26, 2014

El Zócalo, salón de usos múltiples

No hace mucho, escribí sobre la Plaza de la Constitución, la que ha sido degradada y ofendida sin tregua. En un libro de nostalgias, Antigua grandeza mexicana, editado por Porrúa, escribí un par de páginas recordando el viejo Zócalo, con fuentes, palmeras, vegetación y una suerte de terminal de tranvías que solían dar la vuelta, provenientes de Tlalpan y Xochimilco, para regresar. Tenía su encanto, era un lugar grande y provinciano, donde estaban los dos poderes que han luchado por controlar al país: la Iglesia católica, y el Estado, representado por Palacio Nacional.

Con el paso del tiempo y las sucesivas “modernizaciones”, perdió la vegetación y las fuentes para convertirse en una enorme plancha que sólo verla produce sed. Se trataba de darle aires cívicos y el PRI la utilizaba para sus concentraciones políticas. Me tocó todavía, participar en el juramento a la bandera cuando hacía el servicio militar.

En el atrio de la Catedral solía sentarse el anciano sargento De la Rosa, veterano de la guerra de Intervención. Había ganado sus medallas combatiendo contra las tropas francesas. A los niños nos llevaban nuestros padres para saludar al viejo militar y darle la mano. Con alguno entablaba conversación. Había, como siempre, vendedores ambulantes, pero no constituían una plaga ni la ciudad padecía tantos millones de habitantes. Era menuda y con poca población, “donde la gente era buena”, tal como la recuerda Elena Garro en una hermosa página dedicada a su llegada a la capital.

Mi paso por esa céntrica zona, bien conocida como el Primer Cuadro o simplemente el Zócalo, me familiarizó con el “ombligo del mundo”. Mis escuelas estaban allí, hasta que al concluir el bachillerato en 1961, me cambié al sur, a la CU. En 1968 los estudiantes se apoderaron por momentos de la simbólica Plaza, era una forma aguda de protestar ante el autoritarismo priista. Acabado el movimiento estudiantil, el punto regresó a las manos del presidencialismo a la mexicana.

Gradualmente la oposición fue creciendo y pronto aparecieron nuevas fuerzas políticas. En lo sucesivo, no sólo los priistas sino también los panistas y los perredistas la utilizaron para gritar sus consignas y exigencias. Comenzó la democracia y aumentaron las penas del Zócalo. La lista de agravios es larga: ha sido baño público, dormitorio multitudinario, lugar donde un hombre mesiánico tomó posesión de una presidencia ilusoria y ridícula. Los nuevos gobiernos capitalinos decidieron que la mejor y más digna salida era convertirlo en sala de rock, conciertos rancheros, protestas de toda índole, lugar para preparar la rosca de reyes más grande del mundo y un sinfín de idioteces. El gobierno de Peña Nieto lo utilizó recientemente como estacionamiento, mientras que Mancera prefiere hacer concursos deportivos como antes era para pistas de hielo.

El Zócalo no es más el eje de la patria, el centro del país, el sitio donde moran grandes poderes. Puede ser cualquier cosa que el populismo demande. Ahora el gobierno capitalino nos anticipa que será peatonal,  que “el Zócalo no sea una zona de tránsito de vehículos, sino de disfrute”. Carajo, esta palabra en manos de los políticos, pone a temblar a la gente con sensibilidad. ¿Qué van a hacer: loncherías, changarros, venta de piratería, qué? De modo natural aparecen muchas preguntas. ¿Cómo cruzaremos la ciudad de extremo a extremo? Está mal planeada y peor comunicada. El servicio de transporte público es insuficiente y malo.

El Zócalo será para peatones y ciclistas. Me da la impresión que tal acción llega con retraso de muchos años. Tendrá que hacer terceros y cuartos pisos y según lo establecido, en varios de ellos cobrarán. Pero lo más grave es que todo tumulto en México produce una reacción natural: aparecen los vendedores ambulantes por cientos. En fin.

Falta saber si ese proyecto, Mancera lo  someterá a consulta o simplemente lo llevará a cabo por que le da la gana. Alguna vez un grupo de intelectuales y académicos de alto rango protestaron contra los desmanes de López Obrador en el Paseo de la Reforma. El jefe de gobierno repuso: Pero si los cambios están bonitos, ¿no?

Quienes nacieron hace muchos años, padecerán nostalgias naturales, los demás dirán que es una manera de modernizar la ciudad y evitar la contaminación. Una forma de rescatar la gran plaza para dársela a los ambulantes.

septiembre 24, 2014

El Juan José Arreola oral

Dentro de unos días participaré en la Cátedra Juan Rulfo en la UNAM. Me corresponde dictar una conferencia magistral sobre el maestro, una faceta escasamente analizada de un autor fundamental del siglo XX mexicano y sin duda del castellano. La tarea me obligó a también pensar en Juan José Arreola, en mi época de formación, amigos muy cercanos, tanto así que algunos críticos literarios dividieron las letras nacionales: en rulfianas y arreoleanas. Fue un exceso que acaso contribuyó a distanciarlos. En este momento sólo quiero señalar que los dos fueron perfectos, cada quien en lo suyo y que ambos fueron de mis escasos maestros de literatura.

Si el Juan José Arreola escritor fue breve, el Juan José Arreola oral fue extenso, un torrente verbal, un exceso tal vez. De este último, aparecieron más libros que aquellos que quiso y pudo hacer el Arreola escritor.

Juan José Arreola, lo afirma Emmanuel Carballo y lo cita Luis Leal, “nació adulto para las letras, salvando así los iniciales titubeos. Poseedor de un oficio y de una malicia, dueño de los secretos mecanismos del cuento, rápidamente se situó en primera línea. Desarrollando contrastes, poniendo ejemplos —fábulas—, saltando de lo lógico a lo absurdo y viceversa, dejando escapar sigilosamente la ironía, Arreola ha venido construyendo un nuevo tipo de cuento...”. Esto nos explica su perfección. En Juan José, efectivamente no hay inicios. En Carlos Fuentes se notan. No es lo mismo Los días enmascarados que Cristóbal Nonato. En cambio, hay la misma intensa calidad, belleza y perfección extrema en todos y cada uno de los cuentos de Arreola. ¿Qué ocurre entonces, por qué Arreola no fue la mejor carta nacional, lógico aspirante a los más altos reconocimientos del orbe? Una de las explicaciones podría ser por sus temas carentes de “nacionalidad”, excepción hecha de La feria y de alguno que otro texto. Lo universal es su reino y no todos lo comprenden en un mundo aún marcado por fronteras y peculiaridades exóticas. Además, Arreola se empeñó en vivir dentro de moldes clásicos, los que evidentemente ha renovado al construir cuentos en los que un lector atento puede descubrir ecos de Swift, Ronsard, Schwob, Borges y La Fontaine, bien sazonados con tratamientos innovadores cuya autoría sólo le corresponden a Juan José Arreola. Otra razón bien pueden ser las dificultades que a veces sus cuentos imponen al lector, obligándolo a adentrarse en otras literaturas y a buscar la doble o triple intención de la fábula o la parábola.

Arreola fue un maestro en todos los sentidos. Sabía más de los demás que de sí mismo, ahora estoy seguro, he podido confirmarlo con las relecturas y el recuerdo de sus largas conversaciones. Por tal razón se anticipaba a sus críticos de aquella época y que hoy son sus más rendidos fanáticos. “La acusación tan reiterada que se me ha hecho de manierista, de amanerado, de filigranista, de orfebre, lejos de ofenderme, me halaga. Dentro de mi experiencia personal, incluso en mis textos juveniles hay algunos pasajes en los que reconozco que he conseguido mi propósito. Lo que yo quiero hacer es lo que hace cierto tipo de artistas: fijar mi percepción del mundo externo, de los demás y de mí mismo.”

Los críticos y los escasos lectores, en México siempre pedantes y demandantes, sin saber nada sobre los misterios de la creación, le pidieron a él y a Juan Rulfo más de lo que podían o querían dar y así contribuyeron a su silencio literario. Arreola, en todo caso, se salvó debido a que también era un escritor oral. Con maestría y rigor, dueño de un talento excepcional, con una belleza agresiva y una calidad que sorprende y abruma, construyó una obra de modestas extensiones, sí, pero de una grandeza ilimitada. Arreola (así lo pienso porque lo he leído y observado desde mi juventud) no aceptó el muralismo, sino el cuadro de caballete, las miniaturas. No quiso ser Beethoven o Wagner, sino Chopin, List o el Paganini de los Caprichos, no el de los conciertos. Ambicionó escribir, y lo consiguió, cuentos irrepetibles, textos de un virtuosismo maravilloso. Dudo mucho que se haya propuesto alguna vez redactar la fatigante novela-río que a Vargas Llosa o a Fuentes tanto les deslumbra. Fue desde sus orígenes a la precisión, a la economía verbal, a las más hermosas imágenes, porque Arreola, que bien utilizó la prosa, interiormente fue un poeta perfecto.

septiembre 22, 2014

Homenaje a tres mujeres en la UAM-X

Mañana martes 23, la UAM-X, cuya rectora es la doctora Patricia Alfaro Moctezuma, le rinde un emotivo tributo a tres mujeres notables: Yoloxóchitl Bustamante, directora general del Instituto Politécnico Nacional; Rina Lazo, destacada artista plástica cuya obra está en importantes museos y colecciones privadas, y María Luisa Mendoza, La China, dueña de una amplia bibliografía integrada por novelas, cuentos, obras de teatro y una de las periodistas más originales de México. El homenaje está inscrito dentro de los festejos que la institución lleva a cabo por su cumpleaños número cuarenta. Festejos que incluyen dos homenajes más: uno al doctor Miguel León Portilla y otro al escultor Sebastián. La idea, además de la conmemoración, es consolidar una política de vinculación de grandes figuras de la historia nacional con la comunidad académica, principalmente con los alumnos. De esta manera, la UAM-X ha homenajeado a figuras distinguidas como el músico Luis Herrera de la Fuente, el escritor Andrés Henestrosa, la poeta y política, primera gobernadora mexicana Griselda Álvarez, el poeta Rubén Bonifaz Nuño, el pintor Raúl Anguiano, la bailarina y coreógrafa Gloria Contreras, el historiador Silvio Zavala y la crotalista Sonia Amelio, entre otras.

Simultáneamente, las tres galerías de arte de la institución de educación superior, a cargo de Mariana Vega, tienen una muestra de la Cuarta Bienal de Grabado Shinzaburo Takeda, que el propio maestro de origen japonés, avecindado en Oaxaca, inauguró acompañado de diplomáticos de varios países. La siguiente exposición está dedicada al célebre Chango García Cabral, cuyo título es sugestivo: Ellas, las bellas de García Cabral. Los próximos dos meses la UAM-X tendrán un sinfín de actividades culturales: teatro, cine, presentaciones de libros, mesas redondas, talleres literarios… Entre las presentaciones de novedades librescas, está una obra realmente hermosa del fotógrafo Rogelio Cuellar, La imagen absoluta del mundo, libro de soberbios desnudos, prologada por el crítico Andrés de Luna. La doctora Patricia Alfaro Moctezuma anticipó en un desayuno de prensa, los planes para crear una política cultural partiendo de una amplia definición que no se limite a las bellas artes. Llaman la atención dos convocatorias. La primera ya es la segunda vez que Xochimilco participa en el Concurso de Novela Digital, acompañando a la Editorial Ink, exitosa empresa formada por una ex alumna de la UAM-X, Ana Lilia Cepeda. Éste va dirigido a todos los escritores hispanohablantes del mundo, los que forman parte de un conglomerado de 600 millones de personas. La novela triunfadora, como lo notificó en el Primer Concurso, el escritor Enrique Serna, tendrá un premio económico y se convertirá en libro virtual.

La otra convocatoria va dirigida exclusivamente a los alumnos de la UAM-X que escriban literatura. El género seleccionado es el cuento y los mejores trabajos serán publicados por la Sección de Publicaciones de la UAM-X, a cargo del también escritor y editor David Gutiérrez Fuentes.

Realmente estamos realizando un gran esfuerzo por difundir la cultura lejos de la confusión provocada por el espectáculo de corte televisivo. La idea es efectivamente dotar a la UAM-X de una clara y eficaz política cultural, que considere la activa participación de los estudiantes e incluso que atraiga, según la lógica fundacional, a los habitantes que la rodean. Algo destacado que impida que en lo sucesivo sean los gustos de los titulares de la difusión cultural, a veces no capacitados para tal tarea, se impongan. Basta de que cada cuatro años alguien comience de cero, como si no hubiera antecedentes significativos en el campus Xochimilco. En síntesis, cumplir cabalmente con la tercera función sustantiva de la universidad pública: la difusión de la cultura.

Por lo pronto, mañana martes, coordinados por Cecilia Ezeta, universitaria ejemplar, los esperamos para escuchar acerca de los grandes desafíos que han enfrentado tres mujeres notables, cada una en su campo: la ciencia y la educación superior, las artes plásticas y la literatura y el periodismo para alcanzar el éxito.

Palabras finales: gracias al diario La Crónica pude conocer personalmente a la doctora Yoloxóchitl Bustamante: me correspondió entregarle uno de los primeros premios de esta casa editorial por su alta investidura académica. María Luisa Mendoza y Rina Lazo son parte de mi vida.

Los santos bebedores

A muchos creadores el alcohol les da una extraordinaria lucidez

Hace décadas José Revueltas me dijo que escribía deportivamente, sin alcohol ni tabaco. Aunque estuve muchas veces con él, jamás lo vi escribir. Una vez le pedí el prólogo para su Antología personal que publicó el Fondo de Cultura Económica, al día siguiente me lo entregó. Cuando le llevé el libro editado y un cheque, Emma, su última compañera, le permitió (su salud ya estaba quebrantada) que bebiera vino blanco para festejar. Yo preferí ron. Aunque tomamos juntos, no me consta que haya sido fiel a su prédica. De ser cierta, la suscribo.
La lista de escritores bebedores es infinita. Por razones que me son desconocidas, ahora abundan los abstemios, aquellos que, como decía Óscar Wilde, no beben ni fuman. Algunos fueron borrachos célebres: LowryHemingway,Faulkner; en fin, toda la generación perdida, la beat y la deCapote y Mailer. Pero ignoro si trabajaron ebrios o si el whisky lo dejaban para momentos menos trascendentes. Lo que sé es que a muchos creadores el alcohol les da una extraordinaria lucidez.
Habría que leer el hermoso texto que el propio José Revueltas escribió sobre Silvestre, su hermano, y la manera en que habla del alcohol sublime de Poe o deBaudelaire, aunque este último lo califica con desdén: las groseras alegrías del alcohol, dice defendiendo las flores del mal, el opio y el haschis.
Hace muchos años, cuando estaba en formación, traté de escribir borracho. Al día siguiente miré mis cuartillas: nada coherente puse. Mi generación en sus inicios era bebedora y algo más. Todos fueron dejando el alcohol y creo que hoy en día pocos toman, han sentado cabeza, obligándome a buscar nuevos amigos entre las generaciones más recientes. De cualquier forma, escribo siguiendo el consejo de Pepe, lo reservo para la compañía de mis amigos no abstemios. Por otro lado, no fumo ni me gusta el café. Así que mis errores y aciertos se deben a la sobriedad.
Joseph Roth sí gustaba del alcohol. En el epílogo de la edición española de La leyenda del Santo Bebedor, una novela por la que siento especial aprecio —escrita en París en 1939 y publicada de manera póstuma—, su amigo Hermann Kesten explica: “Yo quería mucho a Roth. A lo largo de 12 años había pasado con él buena parte de mi vida. Me sentaba, totalmente sobrio a escribir junto al Roth de la mañana, que, cuando escribía no bebía. Y me sentaba, totalmente sobrio, junto al Roth borracho de la noche, quien seguía bebiendo hasta la madrugada, y escuchaba, tan divertido como conmovido, su cordura del día y su locura de medianoche. Porque su locura poseía el sabor de la poesía”.
Un autor de esta clase no podía sino escribir una obra sobre borrachos alegres, festiva, llena de inteligencia y buen humor. Su personaje es un clochard, uno de esos seres simpáticos que beben y viven, supongo que es el orden, bajo los puentes de París. Los recuerdo bien. Ingeniosos, agudos, suelen hacer mofa de los cuerdos y abstemios que transitan por las hermosas calles de un París que se acaba bajo el peso de la subcultura estadunidense: McDonald’s y coca-colas sustituyen a los bistrôts, al vino y a las costumbres francesas.
Una guapa maestra mía en Ciences Politiques, tuvo la humorada de explicarme, en privado, que los clochards eran filósofos y personas exitosas que habían dejado la vida mundana para beber en las calles. La novela de Rothparecería darle la razón. Pero no se trata de elogiar ni alclochard ni de contar la novela de Roth, sino de exaltar las virtudes del alcohol. Y deben ser tales en algunos casos queRoth concluye la novela al expirar Andreas, personaje de aires autobiográficos, así: “Denos Dios a todos nosotros bebedores, tan liviana hermosa muerte”.
Joseph Roth vivió intensamente su terrible época. Escribió libros memorables como La marcha de RadetzkyJob,Confesión de un asesino y Fuga sin fin. En la edición española de La leyenda del santo bebedor hay una caricatura suya, acaso de su autoría, en la que lo vemos en un bar, con porte distinguido, algunas copas, un sifón y el rostro de ebrio empedernido. Está fechada en París, 1938, con un pie: “Así soy realmente: maligno, borracho, pero lúcido”, y su firma.
Qué duda cabe, era un bebedor con sentido del humor, no uno de esos borrachitos tristes que abundan en México, como resultado de una cinematografía sufridora y tonta. Si usted lee la novela, no deje de acompañarse de una botella de buen vino francés. Salud.

septiembre 19, 2014

El PRI, nuevamente apabulla

El PRI, en sus mejores o peores momentos, según se vea, inventó los plurinominales, diputados de partido para tener al frente un puñado de opositores. No era bien visto, sobre todo en el extranjero, la forma abrumadora en que aplastaba a sus rivales, al PAN entre otros. Ahora que el clamor popular critica el excesivo número de legisladores y sobre todo que los ve en toda su ruindad (gastos superfluos y brutales, majaderías, tomas de tribuna…), decide, desde luego, a instancias del señor Presidente que así lo hizo en sus promesas de campaña, eliminar a 100 diputados y a 32 senadores.

Pero los priistas saben más por viejos que por priistas y antes de que hicieran ruido dos propuestas del PRD y del PAN, fueron por la suya, muy del agrado del país. Al respecto hay demasiada información, de tal suerte que podemos evitar los pormenores. Mientras que las propuestas de sus rivales no llegaban a los tres millones, el partido en el poder, a donde regresó el sí, señor Presidente, como usted lo diga, señor Presidente, obtuvo en 21 días una cifra notable, más de seis millones. La cúpula del tricolor no cabía de gozo, declaró, festejó, aplaudió e hizo cálculos de cómo estarían de satisfactorios los resultados de los próximos comicios. No hay mucho más que decir. Ha sido un tema frecuente en los medios.

Lo que me llamó la atención, y esto lo leí en la columna del reportero Adrián Rueda, fueron los números que consiguieron algunos priistas. El delegado de Cuajimalpa, Adrián Rubalcava, por ejemplo, para complacer a César Camacho y desde luego a Peña Nieto, consiguió 600 mil firmas de apoyo a menos plurinominales. Para no ser menos, la nueva priista, la joven hija de Rosario Robles, que ha sido perredista y luego panista y ahora milita, como su mamá en el exitoso PRI, Mariana Moguel, logró ella solita 30 mil firmas. Vaya éxito. No está mal para una recién llegada al partido de César Camacho.

Transcribo las palabras de Adrián Rueda: “De dónde la hija de Rosario Robles pudo sacar tantas rúbricas si no conoce las calles de la capital. ¿A poco recibió la ayuda de su experimentada madre, que para eso de armar padrones se pinta más que sola? Ahora resulta que Marianita sacó solita más firmas que el Movimiento Territorial del equipo de Cuauhtémoc Gutiérrez, ex presidente tricolor. Si eso es cierto, suena muy interesante.”

Con toda claridad, ya lo he dicho, no siento ninguna simpatía por el PRI, pero menos me gustan legisladores que no hacen campaña, que no responde directamente a los intereses de los votantes, que llegan a sus cargos sin ensuciarse los zapatos, que no dicen una palabra fuera de protestar en la toma de posesión del cargo. Yo veo un Poder Legislativo, con algunas excepciones, envilecido y comodino, que es realmente un gasto enorme para la sociedad.

El PRI una vez más mostró su habilidad política y de paso se engulló a sus opositores, algunos leales, como el actual PRD y otros molestos como el PAN. Hasta hoy, pocas cosas le han salido mal al redivivo partidazo. Como antes sus opositores, ha sabido aprovechar los errores ajenos. El PAN dejó un amargo sabor de boca luego de doce años de pésimos gobiernos y el PRD no deja de asustar con su enorme corrupción. Desde Los Pinos nos tratan de convencer que el PRI se ha transformado y es bueno y decente, preocupado por la nación. Esperemos mejor a que se sientan de nuevo confiados en su poder a ver cómo actúan, si recuperan el autoritarismo y la corrupción o si ahora son caritativos monjes.

septiembre 17, 2014

La descomposición del PAN

Asombrados, hemos visto cómo el partido de la derecha, Acción Nacional (que cumple 75 años de fundado), ha entrado en vertiginosa descomposición. Por años trató de decirnos que era un organismo incorruptible, de hondo catolicismo, de valores positivos y un ejemplo a seguir. Fue un organismo que parecía tener una ideología, sí, reaccionaría, pero seguro de sus verdades. Gradualmente, en la medida en que el PRI se envilecía henchido de arrogancia, casi en silencio, el PAN creció. Con un caudillo que anticipó los males del conservadurismo, Vicente Fox llegó finalmente a la casona presidencial. Su discurso no era el tradicional de los dirigentes panistas. Era el de un ranchero común y corriente, dicharachero y en apariencia salvador. Era un caudillo sencillo y ramplón. Sin embargo, dio los primeros pasos para que viéramos los talentos políticos de la derecha.

Como candidato usó un lenguaje sexista. A Francisco Labastida, su opositor del PRI, le dijo “La vestida”, “mandilón”. Más adelante habló de las lavadoras de “cuatro patas” refiriéndose a las mujeres. Ya antes, Diego Fernández de Cevallos había sido desdeñoso con ellas: las calificó como “el viejerío”, lo que provocó la indignación de la poeta y política (primera gobernadora) Griselda Álvarez, quien respondió con una serie de sonetos dedicados a “las barbas”. Tenemos, pues, datos que prueban el atraso del panismo.

En estos días que tendrían que ser de castidad para ver si recuperan un sitio adecuado en las preferencias electorales, se muestran como patanes: un día van a Brasil y se emborrachan, acosan a una mujer y al marido lo golpean con saña. Otro más aparecen con prostitutas en pleno romance. Finalmente, un distinguido panista se refiere al futbolista brasileño Ronaldiño como un “simio” y para colmo lo sube a las redes sociales. ¿El panismo es el “salvador de la patria”, el partido de los “decentes” y religiosos ciudadanos?

Es verdad que no son los únicos derechistas del mundo que muestran su verdadero rostro. Los hemos visto en distintos países del mundo, hasta en la culta Francia. Pero en México, históricamente, han intentado ser los buenos y respetables católicos, los que tienen la razón. Sólo aquellos que como el historiador Gastón García Cantú (El pensamiento de la reacción mexicana) analizó el trasfondo del conservadurismo, han vislumbrado lo que su palabrería, en discursos y escritos, oculta.

El PAN no es el mismo de 1939, cuando Gómez Morín lo fundó. Es peor. Porque gracias a la toma del poder, hemos podido verlos como son, imperfectos y corruptos, les gusta el dinero y el poder, mienten y no son tan respetuosos de los valores cristianos que dicen defender. La historia nacional registra tremendas acciones de los conservadores, provocaron divisiones en el país, dieron golpes de Estado, trajeron monarcas extranjeros, apoyaron los peores momentos de la Iglesia católica, se opusieron a la Independencia, a los liberales encabezados por Benito Juárez, a la Revolución Mexicana, a las acciones del general Lázaro Cárdenas, al libro de texto gratuito…

Tuvimos, gracias al PAN, doce años atroces, de pésima administración y desatinadas gestiones políticas. Fox y su familia son una prueba innegable de la corrupción. Esperemos que de algo sirva la lección, a ellos, los panistas y a nosotros, los que no lo somos, pero acudimos a las urnas en busca de buenos gobernantes.

septiembre 15, 2014

Entre consultas populares te veas

Las consultas suelen ser como las encuestas: salen al gusto de quien las solicita y las paga. No hay que tomárselas muy en serio. De cualquier manera, dan una idea del poder de los partidos y sus propuestas. El PAN afirma haber obtenido dos millones y medio de firmas para su idea de aumentar el salario mínimo, como una contribución al proyecto de Miguel Mancera y en un vano intento de rescatar algo de popularidad para Madero, mientras que el PRD le dice a los medios que tiene una cifra semejante de mexicanos que desean que Pemex siga siendo un monopolio estatal.

El PRI, redivivo y tratando de recuperar los viejos tiempos de presidencialismo desaforado, ya dijo con altas dosis de arrogancia que en solamente 18 días reunieron cuatro millones y medio de firmas para reducir el número de diputados y senadores plurinominales. Vio su consulta como un “modelo ejemplar de organización y convocatoria”. En las fotografías donde hacían el aviso, César Camacho estaba feliz, gozoso, y sus camaradas aplaudían como si México hubiera entrado de lleno al exclusivo club de potencias mundiales.

La verdad es que son muy pocos los mexicanos que realmente desean más legisladores. Sus ocurrencias, sus eternas pugnas, la incultura que los caracteriza, sus altos costos y magros resultados, no conmueven positivamente a la ciudadanía. Se han hecho antipáticos. Aquella expresión muy socorrida hace unos veinte años de que la diputación dura tres años y la vergüenza el resto de la vida, es cierta. Sólo que ellos no se percatan de la opinión popular. Viven su propio y memorable mundo, donde está el poder y el dinero.

Fue una promesa de campaña de Peña Nieto, nos dicen los dirigentes priistas encargados de llevar a cabo la consulta. De acuerdo. Pero habrá que aceptar que también fue un golpe político, una respuesta a las consultas de sus rivales políticos. El problema para PAN y PRD y demás partidos pequeños es que a ellos les afectará la medida si llega a instrumentarse. Ahora, honestamente, ya hay demasiados partidos, todos a cargo del erario, como para seguir manteniendo políticos que jamás han podido vivir de algo más que no sea discursear y aprobar leyes, obedecer y si es posible hacer algunos negocios al amparo del poder. Nunca he analizado qué tanto en otros países los políticos resultan detestables, pero en México, salvo los beneficiarios de cada partido o del poder en general, son los únicos que creen en sí mismos. La sociedad los mira con recelos.  

Por lo pronto, como dicen ahora los colegas periodistas, ya el PRI mostró “músculo”, fuerza. En poco más de dos semanas consiguieron millones de firmas para su propuesta o la de Peña Nieto, la pregunta es qué sigue: ¿habrá menos legisladores o sólo fue una manera de contrarrestar los gritos y protestas del PAN y del PRD? En lo personal, tengo muchas dudas. La creación o invención de los plurinominales, antes diputados de partido, fue del PRI, cuando estaba tan solo en el poder, que daba pena, cuando existía el presidencialismo a ultranza y la oposición apenas tenía unas cuantas cabezas sin mucha legitimidad. Ahora que México ve a muchos partidos, acaso un exceso, el PRI prefiere quitarles posibilidades. Gracias a los plurinominales, hasta el PRI ha tenido dirigentes que no necesitaron hacer campaña, como una especie de premio. De un cargo pasaron a otro sin ensuciarse los zapatos ni gastar la voz en discursos baratos.

Como suele decir mi buen amigo Ricardo Alemán, al tiempo.

septiembre 14, 2014

Sade y Marx, dos revoluciones teóricas

No hay personajes más trágicos que Marx y Sade. Ambos fueron pensadores que se adelantaron a su época. El primero construyó, después de años de incesante y arduo trabajo, una de las más bellas utopías. A pesar de que estaba seguro de que el socialismo científico era una realidad casi inmediata, su modelo no ha llegado a ser construido en ningún país.
Lo que existió, el llamado socialismo real, no fue sino una distante caricatura de lo que Marx imaginó. La libertad y la democracia no han llegado ni el ser humano se comporta según sus deslumbrantes vaticinios basados en la veleidosa historia. Tampoco el Estado desapareció: se hizo más poderoso y rígido, un leviatán que ha devorado a generaciones enteras en distintos países.
Marx ha sido, además, tergiversado y calumniado. Es difícil precisar quién le ha hecho mayor daño: sus admiradores o sus detractores. Sin embargo, nadie tan profundamente humanista como él. Puso su genio y vida en la concepción socioeconómica más lúcida y brillante que haya surgido. Su propósito no era explicar el mundo, era más ambicioso: quería cambiarlo.
Al socialismo utópico (hermosos proyectos de PlatónMoro,CampanellaBaconOwen que hoy leemos como si fueran imaginativas novelas), lo hizo científico. Con su muerte, y la de su gran amigo Engels, el marxismo toma otro camino.Lenin, en su desesperación por modificar a Rusia, lo remodela y ajusta a una realidad distinta de lo que su autor había concebido. Lo planeado para países occidentales de alto desarrollo económico y con un proletariado emergente, es aplicado en naciones atrasadas, a veces tanto como China, Vietnam y Cuba. Allí se hace quimera. El socialismo real, a los ojos del marxismo clásico, es una evidente aberración.
Marx fue básicamente un teórico, como Maquiavelo, fervoroso patriota y agudo observador del poder, incapaz de llevar sus ideas a la práctica. Hizo esfuerzos angustiosos con el proletariado de aquella época y no vio cuajado su trabajo de biblioteca.
Algo parecido le ocurrió a Sade: crea una teoría audaz sobre la libertad y la felicidad del ser humano basada en la crueldad sexual. Ambos, en el terreno de la acción, fracasan con estrépito. Su idea era de alguna manera superar los tabúes que la sociedad y la religión le han impuesto al hombre. Para obtenerlo, escribió novedosas obras que la censura universal ha perseguido implacablemente, Justine yJuliete son dos buenos ejemplos de su arte.
Como Marx (y Maquiavelo), Sade fracasó en sus intentonas de praxis. Acusado de libertinaje y escándalo, visto con recelo aun por los revolucionarios de 1789, pasó la mayor parte de su vida adulta en prisión. Miolans, La Bastilla, Vincennes, Saint Pélage y Charenton fueron sus principales cárceles y sitios donde escribió la mayoría de sus libros. Su nombre sigue siendo capaz de sobresaltarnos, sus novelas aún tienen la capacidad de subvertir los valores tradicionales y su apellido se convirtió en sinónimo de perversión.
Sade trató de mostrarle al hombre el camino de la libertad sexual, para ello nunca se detuvo en los obstáculos: la familia, la sociedad, el convencionalismo y la religión principalmente, todo lo combatió usando como armas el irrespeto, el placer y el ateísmo. Su erotismo es legítimo y normal, sabía que aun las personas más pusilánimes y mojigatas son capaces, en un momento dado, de desear con brutalidad y violencia, que en sueños aparece la necesidad de acometer el amor haciendo daño o quizás recibiéndolo, y aquí entraría otro ilustre de la perversión sexual, Masoch, quien consiguió legarnos el socorrido término de masoquismo.
Mucho antes que FreudSade nos puso ante un espejo y la imagen reflejada nos disgustó: era demasiado real. Algo parecido le ocurrió a la humanidad cuando supo de la teoría evolucionista de Darwin: a ningún pretencioso ser humano le hizo gracia saberse descendiente del mono.
Tanto Marx como Sade siguen produciendo malestar. Los utilizan para mostrar lo negativo. ¿Llegará el día en que la sociedad pueda verlos como a grandes pensadores que sacrificaron su vida con objeto de buscar mejores estadios para la humanidad? ¿O seguirán siendo dos seres malignos que desearon destruir lo edificado por dos mil años de cristianismo y valores occidentales? En todo caso, su mayor responsabilidad fue la de soñar con un hombre libre de ataduras y feliz por carecer de prejuicios.

septiembre 12, 2014

La visión del Zócalo vencido

A pesar del atroz deterioro que los tiempos modernos le han infligido al Zócalo, nuestra Plaza de la Constitución, mantiene cierto decoro, una belleza notable. Pero los políticos insisten en degradarlo. Lo han convertido en un sitio de usos múltiples y todos soeces. Corazón del país, lugar cívico por excelencia, hoy sirve para que maestros inconformes de la CNTE vivan largas temporadas, lo conviertan en retrete, comedor y basurero. El jefe de gobierno en turno lo hace útil para tocadas de rock. Ahora poderosos funcionarios lo han utilizado como estacionamiento. Es una pena, allí está la hermosa Catedral Metropolitana, acaso el edificio más bello de América y el severo Palacio Nacional, testigo del paso de nuestra desconcertante historia. En un libro que me editó Porrúa, Antigua grandeza mexicana, empresa que tiene sus oficinas a media calle de la plancha de cemento, escribí sobre su belleza perdida, la veo ya sin fuentes ni vegetación, en manos de toda suerte de manifestantes y vendedores ambulantes. El ombligo del mundo para los aztecas, para mí es legendario y sagrado.

Durante la época de Manuel Camacho como operador político de Carlos Salinas, y regente del DF, hizo modificaciones absurdas al Paseo de la Reforma. Encontró la obstinada resistencia del Dr. Silvio Zavala, uno de los mayores historiadores del castellano y hombre de brillante historial diplomático e intelectual. Conozco bien el conflicto porque las críticas del Dr. Zavala fueron publicadas en el suplemento cultural El Búho, que fundé y dirigí hasta su extinción. Uno de los artículos de Zavala terminó en un breve libro: la defensa de la Diana cazadora, cuyo entorno, explicaba el historiador, es en todo el mundo boscoso, en consecuencia, debería estar lo más cercano posible al bosque de Chapultepec. Obvio, encontró el desdén del político entonces priista.

Ahora, Miguel León Portilla, sin duda la figura intelectual más destacada de México, critica con aguerrida sinceridad el uso que los políticos del PRI y del PRD le conceden al Zócalo. Le parece que la Plaza de la Constitución no debe servir como estacionamiento ni como pista de patinaje o lugar para ambulantes. Alguna vez, la actriz María Félix, dijo en tiempos del citado Camacho, que aquello era un cochinero, lo que provocó en el funcionario y sus seguidores una rabiosa reacción.

No cabe duda que los funcionarios han degradado a nuestra plaza más llena de historia. Sirve para festivales de tercer orden o para protestas inútiles, ha sido hasta un inmenso baño. No escucharon al Dr. Silvio Zavala, esperemos que ahora escuchen a Miguel León-Portilla, una voz mesurada y sensata. No hay justificaciones para ninguna de las cotidianas agresiones que el gobierno capitalino y el federal cometen en su contra. El patinaje sobre hielo es divertido, pero es una trampa organizada con afanes políticos, para atraer votos de jóvenes. En todo caso hay mejores lugares que el Zócalo. Sería una hazaña si un político sensible le regresara a la plaza de la Constitución su dignidad perdida.

Aprovecho la nota para invitar a los lectores al homenaje que la UAM-X le hará a don Miguel León-Portilla, el 14 de octubre al mediodía, como parte de los festejos del 40 aniversario de su creación. Lo acompañarán el antropólogo Eduardo Matos Moctezuma y la cronista Ángeles González Gamio. Cabe advertir que el historiador tiene, entre sus muchos reconocimientos, el Doctorado Honoris Causa entregado por la UAM. Su casa, la casa del autor del magistral libro La visión de los vencidos, es la UNAM, pero también lo son El Colegio Nacional y la institución que coloquialmente llamamos “la Metro”.

septiembre 10, 2014

Shinzaburo Takeda en México

La UAM-X hace dos días inauguró una muestra memorable que nos pone en la vanguardia en cuanto a las artes plásticas en instituciones de educación superior. La Cuarta Bienal de Artes Gráficas Shinzaburo Takeda. Ella es el resultado de una intensa labor que lleva más de veinte años. El principal promotor de la épica tarea es, desde luego, el maestro japonés de origen, afincado en Oaxaca, Shinzaburo Takeda. No es posible hablar de grabado sin mencionar lo que este artista nos ha legado. En México y en diversos países del orbe es un punto de referencia por la magnitud y belleza de sus obras y las de sus alumnos, trabajos con frecuencia osados, audaces.

Ahora tenemos muchos de ellos, al alcance de la comunidad universitaria, especialmente para aquellos sensibles a las manifestaciones gráficas. La variedad y riqueza son notables. Los artistas plásticos convocados ofrecen una cosmovisión estética única y realmente plural. Los trabajos provienen de distintas escuelas, algunas son propias, y otras más pertenecen al ámbito de la búsqueda, pero todos los resultados son por demás inquietantes, de una intensa belleza formal y de sutiles mensajes.

El maestro Takeda, qué duda cabe, ha enriquecido no sólo a Oaxaca y a México en general, sino al mundo de las artes plásticas, en especial del grabado. Su presencia generosa ha sido memorable, su huella es ya inolvidable y profunda. Oaxaca es un punto distinguido para las artes plásticas, cuna de pintores como Tamayo, Toledo y Morales, no únicamente se recrea con su propia y original imaginería, sino que así como ejerce influencia universal, acepta las aportaciones de otras tendencias. Con la presencia del maestro Takeda, se reinventa el trabajo plástico, especialmente el grabado. Japón que nos legó en buena medida el aprecio por las miniaturas literarias con el haikú a través de Juan José Tablada, ahora ha dado un fuerte impulso a la estética plástica a través del maestro Shinzaburo Takeda.

Es natural que haya sido Oaxaca el punto donde el artista asiático decidiera utilizar como casa y desde allí lanzar una serie de provocativas convocatorias que han recibido una entusiasta respuesta. Llegan de todos los países, de artistas que no estaban familiarizados con la luz y el color de un estado lleno de matices, que ha sabido conservar sus valores e identidad sin que ello se convierta en una pesada losa nacionalista.

Las piezas ganadoras son la mejor prueba del valor de Takeda como artista plástico y como profesor que decide compartir su sabiduría y su capacidad creativa.

México, país de grandes pintores y grabadores, que ha creado sus propias escuelas capaces de conmover a la humanidad, ahora se hermana con Japón a través del maestro Shinzaburo Takeda. Como parte de la comunidad universitaria, estamos orgullosos de exhibirla en la UAM-X y sobre todo de darle la bienvenida a un artista de la estatura monumental de Takeda.

Las anteriores bienales han dejado cifras de visitantes asombrosas. El número de asistentes ha sido notable, un éxito que deja en claro no sólo la importancia de sus participantes y los méritos de quien ha hecho realidad el proyecto: Takeda. Es, asimismo, la prueba de que el grabado es un arte del mayor rango y no algo menor como algunos críticos consideran. Es como el cuento dentro de los géneros literarios: no es el hermano menor de la novela, es un arte propio, con reglas distintas. El grabado es una prueba de que no sólo los murales llegan a muchos ojos, sino que es posible que se muevan entre multitud de manos y ojos ávidos de ver manifestaciones estéticas distintas.

Con esta memorable muestra de la Cuarta Bienal de Artes Plásticas, en la que estuvo el maestro Takeda y varios de sus discípulos y diplomáticos extranjeros, funcionarios universitarios y alumnos, una hazaña estética, la Coordinación de Extensión Universitaria de la UAM-X, abrió los festejos culturales por el cuarenta aniversario de nuestra institución educativa. Una fiesta para el grabado.

septiembre 08, 2014

Un gran humanista: Henrique González Casanova

Hace mucho tiempo, el historiador Gastón García Cantú contó que le preguntó a Enrique González Pedrero dónde había aprendido política. Éste era un agudo profesor de ciencia política que llevó a la praxis su cultura en gestión estatal. Repuso que en la UNAM, no porque se tratara de una universidad excesivamente politizada, sólo lo necesario, como la UAM, añado, debido a la profundidad de los estudios e inquietudes sociales.

Yo podría decir otro tanto. Curiosamente tuve en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM extraordinarias clases de literatura. El propio González Pedrero dio varias explicaciones sustentándose en Shakespeare o en Albert Camus. Pero me refiero a uno de mis profesores inolvidables: Henrique González Casanova. Impartía Redacción en el primer año. Si se desea ser estadista, no un político del montón, ¿cómo no escribir correctamente? Todas sus clases fueron memorables. Nos dio lecciones de prosa y poesía, de crítica literaria. Hablo de 1962. Más adelante nos cruzábamos en los pasillos de la misma facultad como profesores.

Henrique González Casanova hablaba con una perfección insólita. Su sintaxis era impecable, perfecta y su cultura sorprendente. Podíamos ver la puntuación en el aire, la palabra justa, diría Flaubert, dibujándose ante nosotros en lecciones magníficas. Lo buscaba fuera del aula y no era tan distante como otros de su talla.  Le llevé mis primeros cuentos y me dio su opinión. Me dijo: Sé que usted está en el taller literario de Juan José Arreola, escúchelo, léalo con cuidado, aprenderá mucho.

En algún momento, con algunos compañeros, le solicitamos tomar un café fuera de la Ciudad Universitaria y que nos hablara solamente de literatura. Accedió. Nos citamos en un café afamado de aquella época y cuando llegó nos preguntó de qué quieren platicar. Hubo un silencio incómodo. Yo lo eliminé: de García Lorca. Por unos minutos nos dio una clase magistral sobre el poeta español y su generación, la del 27. Otro le preguntó por el Rulfo cuentista. De nuevo nos dio una profunda lección sobre el autor de Pedro Páramo.

Cuando yo estaba por concluir la carrera, fui a buscarlo y le pedí permiso para escucharlo nuevamente. Con sonrisa gentil, preguntó: ¿Para qué? Entiendo que ya está haciendo su tesis. Por su cultura e inteligencia, maestro. De nuevo disfruté la sabiduría de un inmenso profesor.

Cuando murió el narrador Alberto Bonifaz Nuño, hermano de Rubén, estuvimos en la agencia funeraria. En algún momento González Casanova me dijo: He notado que usted se tutea con Gastón (García Cantú) y Rubén (Bonifaz Nuño), ¿por qué no dejamos de lado el usted? Mi respuesta fue directa: Ellos no fueron mis maestros, usted sí. René, hagamos un esfuerzo, ahora somos pares. Perdone, maestro, no es así, ahora si usted me quiere tutear, por favor, hágalo. Así fue. Para mí es un honor contar con su amistad. De todos los González Casanova, él fue el más cercano. Con Pablo la relación fue exclusivamente como profesor, con Manuel, por ser el de menor edad, tuve trato de colegas en Difusión Cultural de la UNAM.

Cuando mi profesor Henrique González Casanova falleció, fue un golpe a la tradición del académico serio, culto, inteligente, generoso. Es verdad, la mayoría de mis mentores fueron personajes de las ciencias sociales, de la política, y aquí sí la lista es infinita. Con algunos mantengo la relación, como con el doctor Modesto Seara Vázquez, sin duda el mayor internacionalista. La mayoría ha muerto o se ha retirado a investigar.  

Mis recuerdos más bellos se han poblado de muertos. Sin embargo, yo los mantengo vivos como eran durante sus prodigiosas clases. Es el caso de Henrique González Casanova, quien mucho ayudó y estimuló a sus alumnos. Una estirpe grandiosa está en extinción.