Tantadel

enero 18, 2015

La ausente crítica literaria

Querido Carlos Flores Marini,
nos queda tu inmenso trabajo


La crítica literaria, vital para el desarrollo de la poesía, la novela, el cuento, el ensayo y la dramaturgia, ha sido en México la gran ausente. Tenemos unas cuantas personas que se ocupan esporádicamente de tal actividad, pero al ejercerla seleccionan autores clásicos, consagrados, que poseen abundante bibliografía sobre su vida y obra.
De esta manera han surgido libros o ensayos sobre BalzacDaríoPessoaHomero y Cernuda hechos por autores como ReyesTorres Bodet y Paz. No abordan los libros que van apareciendo. Requerimos especialistas que valoren las obras de nuevos autores. Que tenemos gente dedicada a comentar libros, no lo niego, pero ¿quiénes son y qué hacen, cuál es su preparación? ¿Son válidos los análisis —infaltables, inefables, supuestamente infalibles— donde de modo rudo es comentada la obra de alguien fuera de las mafias?
De ser afirmativa la respuesta, padecemos una gran pobreza intelectual. En México la crítica es el arte de elogiar a los amigos o intelectuales de poder dentro de la cultura nacional y soslayar despectivamente a los miembros de otros grupos o “enemigos”.
La crítica es empleada para imponer autores o para ofender con violencia. Es manifiesta la influencia de lustros priistas: el gran dedo señala y determina (toque mágico de Midas, piedra filosofal que transforma el oro en plomo o al revés) quiénes son los novelistas, poetas y ensayistas “valiosos”. La tarea se realiza por designación. Los que no pertenecen a un grupo poderoso son frecuentemente maltratados sin ningún análisis responsable, sin siquiera haberlos leído.
Para Baudelaire un artista es ante todo un temperamento: toca a la crítica la tarea de hacer comprender ese temperamento. Azorín decía: “No hay más que una crítica: examen, observación, asociación, disociación. Y el examen —laudatorio, condenatorio— puede revestir diversas tendencias”. Ortega y Gasset precisaba: el asunto central de la crítica no es, desde luego, dividir las obras en buenas y malas, sino explicar sus valores. Me ha sido muy difícil hallar una crítica seria sobre Elena Garro. La preocupación de los “críticos” nacionales, es destruir, no edificar.
La crítica literaria en Francia, por ejemplo, proviene de la academia. Se ha preparado para ejercerla. Eliot explicó enSobre la poesía y los poetas que los grandes críticos actuales son producto del rigor académico: “La mayor parte de la crítica realmente interesante es obra de hombres de letras que se han abierto camino en las universidades y de eruditos cuya actividad crítica se ha ejercido primero en las aulas”. El crítico mexicano suele ser un escritor que padece una larga serie de aversiones que le restan objetividad y lo hacen dañino.
Para hacer el panorama más oscuro (y en esto deberían reparar los escritores mexicanos en lugar de señalar, acaso siguiendo a Faulkner y Hemingway, que la crítica no les importa), los propios narradores y poetas se han convertido en críticos ocasionales haciendo un esfuerzo para valorar la obra realizada por sus compañeros de oficio y en otras dejándose llevar por los vicios nacionales. Es cierto (Baudelaire) que en la crítica es el artista quien comprende a los artistas. O según tesis de Martín Alonso, “el crítico ha de tener si no facultades artísticas, por lo menos análogas a las artísticas; debe penetrar en la génesis de la obra y ponerse, hasta cierto punto, en la situación del autor analizado...”.
Pero la crítica realizada por escritores pierde objetividad, a menudo es resultado de un encargo o compromiso amistoso, carece de méritos axiológicos propios de la crítica bien entendida que cumple su función creadora y permite comprender la magnitud de la literatura. ¿Quiénes otorgan un premio de novela, cuento o poesía? Pues novelistas, cuentistas y poetas. Se supone que deberían ser críticos para conceder un galardón. El INBA promueve multitud de concursos literarios al año. Los integrantes del jurado suelen ser creadores, no críticos, cuyo objetivo es eliminar a sus pares.
Los premios en México se otorgan por simpatía y son negados por odio, no existe la mediación de un juicio crítico literario. Hemos llegado a la aberración de predecir el triunfo de un escritor sólo por la configuración del jurado. Un poeta aspiró al Premio Nacional de Ciencias y Artes. Le devolvieron la caja como la entregó: sellada. No leyeron la obra, discutieron su personalidad. Otro, con méritos sobrados, pidió una beca del FONCA, le fue negada, porque les parece antipático. ¿Qué puede hacerse?

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