Tantadel

enero 23, 2015

Las elecciones que vienen

Según declaraciones de César Camacho Quiroz, el PRI tendrá excelentes resultados en los dos siguientes procesos electorales. Es posible. Pero de ninguna manera se deberá a su gran trabajo político y administrativo de la nación, sino a que sus opositores están peor que el partido en el poder. Fuera del Pacto por México, al gobierno priista nada le ha salido bien. Se supone que el Presidente está rodeado de las mejores personas, las más hábiles, inteligentes y preparadas. Sin embargo, las encuestas señalan que su popularidad disminuye.

La inseguridad no ha disminuido en México, simplemente los medios de comunicación la presentan con cierta discreción, a menos que se trate de situaciones tan graves como la de Ayotzinapa. Este caso prueba la incapacidad política del PRI y de los hombres y mujeres que presiden al país. De pronto asistimos horrorizados a una nueva realidad. Los perredistas que por algunos años, no muchos ciertamente, fueron los portadores de imaginarias esperanzas, se muestran tal como son, igual que los priistas del pasado: perversos, decididos a mantenerse en el poder a cualquier precio. Sí, el atroz crimen de 43 jóvenes normalistas a manos de dirigentes guerrerenses del PRD, vinculados con López Obrador en más de un momento, nos muestra de lo que son capaces los representantes de la “izquierda”: llegar al asesinato en masa.

Queda claro qué pasó y quiénes participaron en la matanza, algunos medios hasta recordaron casos de diputados perredistas que para poner a salvo a un colega lo metieron en la cajuela de un automóvil y llegar a la Cámara de Diputados. Se trata del en apariencia impoluto Alejandro Encinas. Pero de pronto, las cosas cambiaron y mientras que los medios descubrían un palacete en manos de la primera dama del país y otro más en las de Videgaray, la “izquierda”, que no es otra cosa que ex priistas disfrazados de progresistas, volteó la tortilla. Las miradas dejaron de buscar dentro del perredismo y comenzaron la búsqueda en Los Pinos y en las dependencias oficiales y, el colmo, en los propios cuarteles. Ahora los medios y voces públicas mal intencionadas acusan al gobierno federal de los sucesos. Esto es, con habilidad perversa, lograron distraer la atención de lo fundamental, para buscar jóvenes torturados y amarrados hasta abajo de la cama de Peña Nieto.

En el extremo, y para modificar la imagen del partido oficial, hoy no en las mejores manos, las manifestaciones cotidianas, el vandalismo habitual se lleva a cabo con el apoyo de consignas que responsabilizan al gobierno. ¿Cómo ha respondido la presidencia? Cediendo terreno y llevando a cabo declaraciones elementales. Si hay leyes, pues que las apliquen y listo. Pero los funcionarios públicos viven atemorizados de nada o del qué podrán decir de ellos.

Sin duda lo peor ya se dijo y se ha repetido, estamos en manos de un gobierno poco eficiente. Y en tal sentido las palabras son altisonantes, severas. Hemos llegado al extremo de que el Presidente no sabe con precisión cómo responderle a Obama cuando pregunta por la inseguridad y el caso de los jóvenes desaparecidos, cuando no sólo tiene elementos en su favor, sino que además no puede ser interrogado por el representante de un gobierno que destruye ciudades, destroza países, tortura y asesina en nombre de la libertad, de su libertad, de sus turbios intereses. ¿Qué parte de la expresión gastada de que EU no tiene amigos, sino intereses, el gobierno mexicano no entiende?

Es difícil prever los resultados de los comicios que vienen, estos donde los perredistas han mostrado por enésima vez el rostro de saltimbanquis, de falsa izquierda, de corruptos, de enemigos de la sociedad. Pero a pesar de las torpezas y atrocidades que el PRD y el PAN cometen diariamente, éstos obtendrán buenos resultados. Al menos los perredistas y los fieles de López Obrador han aprendido a mentir con naturalidad y a decir que cualquier pillería cometida es invención de los medios. Es grave, pero al menos el DF quedará en manos de quienes se ven a sí mismos como justos y salvadores, cuando han sido corruptos y saqueadores. Hoy tenemos una capital sin gobierno. Mancera prepara nuevas carreras maratónicas, paraderos de bicicletas más eficaces y pronuncia discursos demagógicos.

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