Tantadel

febrero 23, 2015

Cubas sin cocas en Guerrero

Cuando existía la Unión Soviética y la Guerra Fría estaba en su apogeo, el dirigente del bloque socialista, Nikita Jruschov, en una violenta crítica al gobierno norteamericano, declaró que no querían las aguas negras del imperialismo norteamericano, refiriéndose a la Coca-Cola. Ahora esos mismos refrescos, que han sobrevivido a cualquier desastre económico, gozan de un prestigio internacional inaudito. No hay país que no las consuma. Las ganancias de la empresa han subido millones y millones de dólares anuales y es, como Ford o Mc Donald’s, emblemática del dominio económico y cultural norteamericano.

En países como el nuestro, se consumen por litros, sin duda es la bebida más exitosa. Para colmo, son la pareja ideal de una bebida popular en la República: la cuba libre. Tengo un amigo que trabajó años en la Pepsi-Cola, la competencia, y solía pedir cubas con Coca-Cola. Lo despidieron cuando lo hizo en una cena con los directivos de la primera empresa.

Ahora, luego de que vándalos encubiertos como liberadores de la patria, saquean una y otra vez a los transportes de Coca-Cola, provocando grandes pérdidas e incluso con secuestro a sus empleados, la directiva de tales bebidas, ha anunciado que se va del estado de Guerrero por los daños y el maltrato a su personal. En una palabra, no hay seguridad. Pero ¡oh sorpresa! lo que el gobierno no ha logrado hacer para poner en movimiento a los guerrerenses, ya lo hizo la población al solicitar a gritos que la Coca no se vaya de allí, que se quede, que habrá garantías.

Desde ahora, muchos juran que si el Ejército mexicano es incapaz de impedir ataques a sus instalaciones guerrerense, el pueblo a cambio defenderá las “aguas negras del imperialismo” a cualquier precio. En consecuencia, el gobernador ya dio garantías a la empresa para que no se vayan de Guerrero. Pocos imaginan, incluidos los vándalos y revoltosos disfrazados de “revolucionarios”, una buena y refrescante “cubeta” sin que el ron vaya acompañado de una Coca-Cola. Imposible, a menos que dejen de beber cocas líquidas.

Ahora, si las autoridades de Guerrero no logran que la Coca-Cola desista de sus intentos de irse de una zona insegura, donde uno no sabe quién es peor si los maestros de la CETEG o los funcionarios del gobierno, será el inicio de una salida de empresas, que no quieran trabajar y producir en medios vandálicos, y la ruina del estado. Tampoco el turismo, principal actividad generadora de ingresos, irá.

Pero no será con palabras demagógicas de la burocracia estatal evite que las empresas y el turismo se vayan a estados menos inseguros, dejando Acapulco o Ixtapa, donde uno no sabe en qué momento será víctima del crimen organizado o de sus émulos del magisterio, que no cantan mal los corridos. Será con hechos y acciones, que impidan el cotidiano y tedioso vandalismo que aterroriza a propios y extraños.

Parece mentira o una mala broma que sea la amenaza de una empresa refresquera lo que haya hecho reaccionar al gobierno perredista de Guerrero. Visto de otra manera: es la Coca-Cola, varias veces asaltada y sus empleados agredidos la que parece ponerle un freno a la violencia desatada por políticos y maestros “politizados”.

Este asunto también es un llamado de atención al gobierno federal, en el sentido: si no hay garantías de seguridad se perderán inversiones y varias empresas buscarán mejores sitios para hacer negocios y México no tendrá capacidad para crear nuevas fuentes de trabajo.

Al parecer las “aguas negras” del imperialismo juegan papeles más complejos de lo que imaginaba el desaparecido líder de la extinta Unión Soviética.

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