Tantadel

marzo 20, 2015

Ópera en la UAM-X. Cristina Ortega

La UAM-Xochimilco carece por desgracia de carreras de humanidades, en consecuencia las artes apenas tienen cabida salvo en la Coordinación de Extensión Universitaria y en algunas de las especialidades de Ciencias y Artes del Diseño. Otras posibilidades se encuentran en Comunicación Social, donde los profesores suelen invitar a escritores destacados. El presupuesto destinado a esta parte sustantiva de las funciones de las universidades públicas es raquítico. Sin embargo, la imaginación y con el apoyo de instituciones especializadas como el INBA y universidades fraternas como la Autónoma del Estado de Hidalgo, que tiene una amplia infraestructura cultural, logramos bastante más de lo posible.

Dentro de la serie Grandes Voces de la ópera en México, llevamos un muy aceptable número de discos compactos; en la colección de escritores contamos con la poesía de Marco Antonio Campos y Dionicio Morales. En breve aparecerán los respectivos de las escritoras Ethel Krauze y Beatriz Espejo.

En la primera serie, este viernes haremos la presentación formal del disco de la eximia soprano Cristina Ortega. El productor artístico, Héctor Sosa, hizo un notable trabajo y la presentación está a cargo de Raúl Díaz. Este disco, como los de Roberto Bañuelas, Oralia Domínguez y Guillermo Sarabia, nos llenan de orgullo, es un honor convertirnos en promotores de las mejores voces nacionales y, dada su calidad, asimismo internacionales.

El caso de la distinguida soprano Cristina Ortega es peculiar: nacida en una familia de músicos, ella pronto destacó por su bella voz. Estudió en el Conservatorio Nacional de Música y bajo la tutela del maestro Ángel R. Esquivel inició su carrera operística. Como informa Raúl Díaz, debutó en Bellas Artes en 1964, pero antes pasó por la legendaria Academia Andrés Soler, donde fue alumna de Seki Sano, lo que le ayudó a tener una más adecuada presencia escénica.

Luego de una brillante carrera nacional e internacional, en la que Cristina Ortega alternó con figuras como Montserrat Caballé en Las bodas de Fígaro de Mozart. También alternó con Teresa Berganza y Plácido Domingo. Tuvo éxitos sonados interpretando papeles difíciles: Violeta en La Traviata, Liu en Turandot y el de Lucía de Lamermoor. Entre los muchos premios que la maestra Ortega ha recibido por una fructífera carrera operística están la Medalla de oro del Club de la Ópera a la mejor soprano, la que le fue entregada por María Callas; en Barcelona le dieron la Gran Cruz al Mérito Humanitario, por su labor a favor del arte y más recientemente la soprano mexicana recibió la Medalla de Oro de Bellas Artes por sus 50 años como cantante.

Si la ópera es en su más simple acepción teatro cantado, la preparación de Cristina Ortega era la adecuada: educó su voz, estudió actuación y por añadidura había bailado ballet en su niñez. Eso explica su éxito en los escenarios internacionales. México no es el mejor sitio para triunfar musicalmente a pesar de ser una cantera infinita de grandes voces. La maestra Ortega ha triunfado, como lo hizo Roberto Bañuelas en Europa y en otros escenarios americanos y aquí apenas nos dimos cuenta. Su versatilidad la condujo a la zarzuela y la opereta con su propia compañía lírica, a la enseñanza y a la promoción musical. Radica en EU, pero por fortuna la soprano está ahora entre nosotros y podemos disfrutar su voz. Por su importancia, la UAM-X le rinde con este disco, dentro de la Colección Grandes Voces de la Ópera en México, un cálido homenaje.

Hoy viernes presentaremos su disco en la Fonoteca, a las 19 horas

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