Tantadel

mayo 25, 2015

Sebastián y Goeritz en la UAM-X

Este año se cumple el primer centenario del nacimiento de Mathias Goeritz, cuyo paso por México es estremecedor: sus obras supieron impresionar a diversos artistas nacionales, a Sebastián entre ellos. Curiosamente, la UAM-X tenía planeado rendirle un emocionado y cálido homenaje al escultor nacido en Camargo, Chihuahua, quien es hoy el mayor artista plástico del país y cuyas obras han poblado las grandes ciudades del orbe, pero al final optamos por reunir a los dos: el maestro y el discípulo. Por ello, a partir de hoy, el campus Xochimilco de la UAM presentará una exposición dedicada a los dos memorables artistas. Para presentar la muestra representativa del trabajo de ambos, le he solicitado a dos queridos amigos de esta casa de estudios —que se agiganta— que nos acompañen: Jorge Ruiz Dueñas y Dionicio Morales, ambos poetas y críticos de artes plásticas. El primero es, por añadidura, de los fundadores de la institución y durante su responsabilidad como secretario general se preocupó por acercar la cultura a la universidad cuyo lema es “Casa abierta al tiempo”.

Dentro de las concepciones artísticas de Sebastián, todo es monumental, lleno de magia e imaginación. El reconocimiento nacional e internacional es pleno y en esta nota me limito a señalar su enorme importancia. Su arte es múltiple y sus concepciones enriquecen no sólo a la escultórica, sino también a arquitectos, urbanistas y en general todo aquel que sabe de la importancia del arte en metrópolis complejas, que no han sabido proteger el follaje y las zonas verdes en general. En este caso, el artista sustituye en lo posible y de obras donde la mirada pueda reposar. Así, por ejemplo, en la ciudad de México, La Cabeza de Caballo, popularmente llamada El Caballito, desde muchos ángulos es un respiro estético y un punto referencial: el fastidio de la grisura, la contaminación y un movimiento rutinario e incómodo de vehículos no permite ya más el arte que propone Sebastián. Formas colosales, apoyadas en colores llamativos y estratégicamente colocadas en puntos visibles desde diversos sitios.

Los orígenes de Sebastián son diversos y posibles de rastrear: Mathias Goeritz, el arte cinético, los grandes espacios de su natal Chihuahua, Henry Moore, muralistas como Rivera, Siqueiros y Orozco, Leonardo y Miguel Ángel, la geometría y, por qué no, el arte prehispánico que edificó enormes pirámides, triángulos invertidos y buscó grandes figuras y muros colosales. Sin embargo, sus constantes propuestas hacen de él un artista complejo al que hay que descubrir y redescubrir constantemente. De allí la necesidad de apelar a la crítica y a los que se interesan por analizar al arte. Para conocer los pasos de Sebastián, tan de siete leguas como tan intensos. Cada uno de ellos es una nueva concepción estética. Lo he visto proyectar y trabajar, hacer la maqueta y revisar las descomunales piezas que van a formar parte del rompecabezas. Los ingenieros le dicen que esa estructura no resistirá el peso y la altura. Sebastian les explica las razones tácticas e imaginativas por las cuales no sólo lo soportará, sino será inmune a todas aquellas pruebas que el tiempo y la naturaleza le propongan.

En relación a las nuevas esculturas que realiza Sebastián, Óscar Román comenta: “Nuevamente nos sorprende Sebastián con un grupo de obras por demás interesante en el contenido, el sentido y la intensión. Si bien Cuántica habría sido un redescubrimiento de este gran autor, con la nueva serie Universos paralelos logra transportar los límites y formas, donde la materia se entrelaza como si fuera una ecuación transformándose en movimientos análogos y amorfos que resultan ser un grupo escultórico de gran impacto.
“En esta nueva serie podemos encontrar que las esculturas cobran una tridimensionalidad en donde la materia se une al espíritu y, en esta fusión, se logra un dominio total del movimiento, haciendo que las piezas no sólo se vean en constante dinamismo, sino también como una síntesis formal a partir de la cual el espectador podrá hacer una ponderación que lo atrapará en sus sentidos y emociones, ya que uno de los grandes logros de esta serie escultórica es la invitación a la reflexión”.

Sebastián ha sabido crear una escuela y la ha llevado por todo el planeta, obras suyas se encuentran en muy diversas ciudades. Preocupado por la explicación estética de su trabajo y por abrirle las puertas a multitud de artistas plásticos a través de una fundación que es, como todo lo que hacen su mente y sus poderosas manos, descomunal. Trabaja sin detenerse a reposar. La Fundación Sebastián organiza exposiciones, promueve artistas de todo orden, les entrega premios, existen orquesta y coros sebastianos y en sus bodegas están reunidas cientos de piezas que van integrando uno de los acervos particulares más importantes del mundo.

Nuestra amistad es larga y mi admiración por su actividad creativa muy amplia. A Mathias Goeritz no lo conocí personalmente, pero sus obras originales y hermosas, no siempre de gran formato, me impresionan mucho y más de una me acompaña. Para la UAM-X, es una fiesta artística tener una exposición dedicada a estos dos gigantes de la escultura y aprovechar la presencia de Sebastián para rendirle un homenaje a su originalidad y audacia, a su irrefrenable y descomunal fantasía. El hombre-artista que ha recibido reconocimiento internacional y cuyas obras están en las ciudades más disímbolas, mostrando que es un mexicano que bien entiende la universalidad. El suyo es uno de los mayores esfuerzos por poblar de fantásticas esculturas monumentales que en todos los tiempos se han manifestado por artistas ambiciosos artísticamente hablando. Si en un principio, lo que es normal, sus inmensas obras de arte poblaban las ciudades mexicanas, hoy las encontramos en Madrid, París, Tokio…, como la mejor prueba del talento estético mexicano. Ningún otro artista nacional goza de tanto prestigio internacional como Sebastián, quien hoy nos honra con su visita.

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